2 Los procesos políticos
3.1 Recuento histórico hasta 1982
La imprenta llegó a Bolivia, que por entonces se llamaba Alto Perú, alrededor del año 1612, específicamente a los colegios de la Compañía en Chuquisaca. Siguiendo las tendencias occidentales, en la prensa (propiedad de oligarcas locales, por entonces sólo disponibles en forma de manuscritos y carteles) predominaba el contenido político, y tenía como objetivo más importante dañar la reputación de la corona española. Se utilizaron como instrumentos movilizadores de insurrecciones y contribuyeron así a la independencia de la región (Gómez Vela 2006: 150-155). Los primeros periódicos de la República de Bolivia (La Gaceta de Chuquisaca y El Cóndor) son considerados como "... un instrumento vital en el proceso de consolidación de la república de Bolivia" (Ibid: 156). A partir del nuevo contexto socio-político de la consolidación republicana en adelante, los enfrentamientos de la lucha por el poder estatal se reflejaban en los medios de comunicación; "... instrumentos políticos, altavoces para comunicar los propósitos de la casta a las masas, pero sin escuchar las aspiraciones de estos" (Ibid: 158).
El poder político y la libertad de prensa se concentraron alrededor de los mismos grupos de personas, que publicaban sus resultados y deseos políticos, a partir de una suposición ideológica de que sus propias apreciaciones eran favorables para el resto, que, dado el gran número de analfabetismo, era un escaso número de personas. Sin embargo, el contenido de estas publicaciones se leía con avidez y era reproducido oralmente por la élite, y por lo tanto de gran influencia para las decisiones políticas que la sociedad boliviana tomaba. Este es el escenario en el que los medios de comunicación
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de Bolivia entraron en el siglo 20 (ibid: 160). De ser un instrumento puramente político, la prensa boliviana poco a poco se convierte en el representante de las ideologías de la burguesía de la cual los propietarios de los periódicos eran parte. De esa forma, entre los primeros diarios, El Diario de La Paz (1905) era conocido como un periódico liberal, mientras que La Razón (1917) representaba los intereses del partido republicano. Por otro lado estaban Última Hora (1929) considerado como un periódico moderno, y La Calle (1936), que desde 1942 era el portavoz del MNR (Movimiento Nacionalista Revolucionario) (Grebe 2008: 139, Gómez Vela 2006: 160). En estos periódicos se perciben los primeros pasos de la prensa como un ente comercial, que según Gómez Vela (2006: 163) se basada en dos premisas fundamentales: ejercer influencia y crear y acrecentar beneficio. Es decir, en base a los enlaces que la prensa tenía con determinados grupos, esta utilizaba su influencia para lograr ciertos cambios, que dependiendo del grupo al que representan, podían ir desde la preservación del status quo, hasta la transformación de determinadas estructuras políticas o sociales. Durante la guerra del Chaco (1931-1934) también la primera radio del estado boliviano entró en el aire con el objetivo de crear un "sentimiento nacional" que acompañara el periodo de guerra.
La revolución de 1952 liderada por el MNR, impuso una reestructuración de los medios de comunicación, que habían trabajado con tanto fervor para desacreditar el movimiento impulsado por el MNR, a fin de preservar el statu quo. Aparecieron entonces nuevos medios que iban más acorde con la Revolución (Cajías 1995:16). Los diarios privados fueron sustituidos por tres diarios financiados por el estado: La Nación, La Tarde y El Pueblo; los propietarios de los diarios privados fueron en algunos casos (Demetrio Canelas de Los Tiempos) deportados, en otros obligados a cerrar sus puertas. Esta línea política se mantuvo el período dictatorial de los años 60 que sucedió a la revolución, con pocos cambios positivos con relación a los medios (Gómez Vela 2006: 165). Lo que salta a la vista de este período es que la cobertura de las radios empezó a crecer. Por consiguiente la prensa escrita tuvo que compartir su lugar privilegiado de único canal informativo con las radios. La principal diferencia entre ambos, prensa escrita y radios, era que mientras lo diarios eran propiedad de la elite y el estado (y por lo tanto representa los intereses de estos), las radios eran propiedad, y por tanto representaban los intereses, de distintos grupos de la sociedad (la iglesia católica, sindicatos, constructores, campesinos y otros grupos sociales) (Gómez Vela 2006: 157).
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El golpe militar de Hugo Banzer Suárez en 1972 dio lugar a la reapertura de algunos de los periódicos cerrados durante el régimen de MNR. Sin embargo, una vez en el poder, Banzer restringió nuevamente las posibilidades de crítica de los medios de comunicación privados y utilizó los medios estatales (periódicos, radio y desde 1969 también de televisión) para brindar información propagandística a los hogares bolivianos. Un hecho característico de este periodo es la persecución de periodistas. Decenas de ellos terminaron en cárceles políticas o fueron deportados (Ibid: 167). En este clima de represión, la mayoría de los medios de comunicación según Gómez Vela (2006: 168) tuvieron que ajustar su discurso a favor de que los regímenes dictatoriales. Una excepción fueron los medios de comunicación propiedad de la iglesia, en especial el semanario Aquí, fundado por el jesuita y activista de derechos humanos Luis Espinal, que se mantuvo en la lucha por la democracia y la libertad de prensa. Durante el régimen represivo de Luis García Meza (1980-1981) Luis Espinal fue encarcelado, torturado y asesinado. Por otro lado según Lupe Cajías, durante el periodo de la dictadura, los medios de comunicación en general mantuvieron una actitud de resistencia y militancia (no solo de periodistas, como lo recalca Cajías, sino también, directores y propietarios de medios); en su gran mayoría los medios de comunicación se resistieron a los intentos de censura por parte del gobierno (Cajías 1995: 20).
Los medios de comunicación privados (que no incluían radios y periódicos de la iglesia, ni los medios pertenecientes a sindicatos y otros grupos de la sociedad civil), mantuvieron una posición un tanto indiferente hacia la dictadura, hasta que empezaron a encarar pérdidas económicas debido a las restricciones en la cobertura. Desde ese momento se inclinaron activamente a favor de la democracia. Se dice sobre el rol de los medios en este periodo, que fueron el instrumento a través del cual la conciencia democrática de la sociedad se reactivó (Gómez Vela: 168-169). En especial los medios de la iglesia católica (radio y periódicos) jugaron un papel importante en el periodo de la restauración democrática, empeñándose en la defensa y difusión de la voz de la sociedad civil a través del periodismo.