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RECURSOS GENÉTICOS DE AL GUNAS ESPECIES IMPORTANTES

In document Agrobiodiversidad de Guatemala (página 39-53)

4.1. Maní (Arachis hypogaea)

El maní o manía es una especie originaria de Sudamérica. Sin embargo, se considera que su cultivo en el área mesoamericana es

Figura 16. Áreas de prioridad para investigar y expandir la red de conservación de Guatemala con el fin de mejorar la protección de parientes silvestres de las plantas cultivadas (el negro muestra áreas con por lo menos

seis especies). Fuente: USDA, IPGRI, FAUSAC (2006)

Capítulo 9 Solanum demissum Carica cauliflora Capsicum lanceolatum Phaseolus macrolepis Zea mays Otras especies

Figura 18. Cambios en la distribución potencial de Annona glabra por efectos de cambio climático en un período de 50

años. Fuente: USDA, IPGRI, FAUSAC (2006)

Figura 19. Cambios en la distribución potencial de Capsicum lanceolatum por efectos de cambio climático en un período

de 50 años. Fuente: USDA, IPGRI, FAUSAC (2006) Figura 17. Muestra total de los parientes silvestres de las plantas cultivadas de Guatemala. El área con

color rojo representa aquélla con mayor riqueza. Fuente: USDA, IPGRI, FAUSAC (2006)

Capítulo 9

Cambio Climático Capsicum Lancelatum

Predicción con base en clima 2055

Predicción con base en clima actual • Sitios de observación especial Cambio Climático

Annona glabra Predicción con base en clima 2055

Predicción con base en clima actual • Sitios de observación especial 0 - 11 11 - 22 22 - 32 33 - 44 44 - 55 Nodata

prehispánico. Los trabajos desarrollados por Azurdia et al. (2001a) reflejan información de 55 accesiones recolectadas en el país. Com- prenden materiales de introducción reciente y antigua, pertenecientes a cinco variedades botánicas (a nivel mundial existen seis varie- dades botánicas). La variedad hipogaea es la más ampliamente distribuida (26 accesio- nes), y le sigue en orden de importancia la

fastigiata (diez accesiones), la vulgaris (ocho

accesiones), peruviana (seis accesiones) y la

hirsuta (cuatro accesiones). La mayor diver-

sidad se encuentra en el departamento de Huehuetenango, donde se cultivan las cinco variedades botánicas y el mayor número de razas. Se observó que la introducción recien- te de materiales mejorados desplaza los ma- teriales antiguos. Los datos preliminares de caracterización indicaron la presencia de por lo menos 22 razas, distribuidas así: 11 de

hypogaea, seis de peruviana, tres de hirsuta

(Figura 23), una de fastigiata y una de vulga-

Fig. 21. Cambios en la distribución potencial de Phaseolus vulgaris por efectos de cambio climático en un período de

50 años. Fuente: USDA, IPGRI, FAUSAC (2006)

Figura 22. Cambios en la distribución potencial de Zea mays subsp. huehuetenanguensis por efectos de cambio climático en un período de 50 años. Fuente: USDA, IPGRI, FAUSAC (2006) Figura 20. Cambios en la distribución potencial de Persea

americana var. nubigena por efectos de cambio climático en un período de 50 años. Fuente: USDA, IPGRI, FAUSAC

(2006)

Capítulo 9

Cambio Climático Persea americana var. nubigena

Predicción con base en clima 2055

Predicción con base en clima actual • Sitios de observación especial

Cambio Climático Phaseolus vulgaris

Predicción con base en clima 2055

Predicción con base en clima actual • Sitios de observación especial

Cambio Climático

Zea mays L. subsp, huehuetenenguis Predicción con base en clima 2055

Predicción con base en clima actual • Sitios de observación especial

ris. Los resultados confirman que las especies

introducidas en tiempos ancestrales genera- ron variabilidad; por lo tanto, no se puede dejar de lado el estudio de las especies intro- ducidas y sólo enfatizar en especies nativas.

4.2. Pepitoria (Cucurbita argyrosperma)

La pepitoria es reconocida como una fuente importante de aceites y proteínas contenidas en sus semillas. Además, la carnaza del fruto puede emplearse en alimentación humana y animal; y sus flores y hojas tiernas, en ali- mentación humana. El cultivo de pepitoria se distribuye en áreas de Petén, Baja Verapaz, Escuintla, Guatemala y Retalhuleu, con una altitud de 0 a 1,400 msnm (Azurdia y Gon- zález, 1986). De los trabajos conducidos por Azurdia et al. (1995a), se conoce que las características morfológicas del germoplas- ma de origen guatemalteco son sumamen- te variables. Esta variabilidad se agrupa en dos núcleos: uno constituido por materiales provenientes de Baja Verapaz y el otro por los restantes originarios de las localidades mencionadas. Se diferencian principalmente porque los materiales de Baja Verapaz tienen caracteres de fruto y tamaño de guía más grandes. El análisis nutricional mostró que la pulpa tiene valores de proteína de 3.25% a 13.06%, fibra de 6.32% a 20.53% y azúca- res de 0.26% a 5.13%. En cuanto a la se- milla, su contenido de proteína varió en el rango de 26.38% a 40.40%, y contenido de extracto etéreo de 48.66% a 58.35 %, carac- teres que la hacen superior a otros cultivos de oleaginosas.

Durante la evaluación agronómica conduci- da en diferentes localidades (El Oasis, Zaca- pa; San Jerónimo, Baja Verapaz; Teculután, Zacapa; y Usumatlán, Zacapa) se estableció que la pepitoria en monocultivo no es una alternativa económicamente viable. Por lo tanto, se realizaron experimentos en otras lo- calidades (Oratorio, Jutiapa; y Guastatoya, El Progreso) con el propósito de comparar la producción de pepitoria en monocultivo, en asocio con maíz y maíz en monocultivo. Los resultados en ambas localidades mostraron que la rentabilidad fue negativa en el sistema pepitoria en monocultivo, positivo en el siste- ma maíz en monocultivo y valores positivos muchísimo más altos en el sistema pepitoria- maíz. Esto demuestra que los materiales ge- néticos que tienen los agricultores actuales responden de manera adecuada a un siste- ma de policultivo, por lo cual, si se quiere desarrollar la pepitoria en monocultivo, ha- brá que desarrollar el mejoramiento genético para tener las variedades adecuadas a dicho sistema.

4.3. Chile (Capsicum spp.)

El chile es una especie con vasta distribución en el territorio guatemalteco, esto debido a la importancia que tiene en la dieta del ser humano. La mayor parte se consume en los hogares y se produce en los huertos familia- res y en las parcelas de agricultores. Algunos otros materiales genéticos con uso industrial se cultivan en parcelas más grandes, gene- ralmente con la aplicación de tecnología más avanzada.

Figura 23. Arachis hypogaea ssp. hypogaea var. hirsuta raza 14. Crédito: Azurdia, C.

Debido a que Guatemala es un centro de origen y diversidad de Capsicum, la variabi- lidad presente en el país es considerable (Fi- gura 24). La más amplia se encuentra en va- riedades de chile pertenecientes a la especie

Capsicum annuum debido a que es nativa de

Guatemala, mientras que especies como C.

pubescens y C. chinensis tienen menor varia-

bilidad debido a que son nativas de Sudamé- rica. Los estudios desarrollados por Azurdia y González (1986) muestran las clases y la distribución de chiles presentes en Guatema- la (Cuadro 11), entre los que se incluyen dos especies silvestres.

El atractivo del mercado de variedades me- joradas hace que éstas ganen terreno den- tro de la agricultura del país, lo cual provo- ca el desplazamiento de chiles nativos. Sin embargo, la diversa composición étnica que presenta Guatemala permite que cada una de las comunidades locales guarde una re- lación íntima con las variedades de chile con las que estén relacionadas, de manera que dichas comunidades, principalmente las indí- genas, protegen celosamente sus cultivares, a tal grado de que al migrar hacia nuevas áreas o regiones las llevan consigo. Un cla- ro ejemplo de ellos son las migraciones hu- manas a Petén, área en la cual se encuentra chile cobanero llevado por gente q’eqchi’ y chile chocolate, por población proveniente de la costa sur.

La caracterización morfológica, conducida en varias localidades del país (Azurdia et al., 1995b), mostró la alta variabilidad existente en el germoplasma guatemalteco, pues nin- gún carácter observado o medido con el des- criptor respectivo resultó constante. Dentro de los caracteres estudiados, sobresale que el 62% de los materiales cultivados presen- tan pedicelo erecto o intermedio, lo que a la par del 83% de estos mismos materiales que tienen el estigma exserto puede permitir po- linización cruzada que ayude a producir ma- yor variación genética. Otro elemento es la

posición de los frutos, ya que los materiales cultivados tienen frutos declinados y los ma- teriales silvestres poseen frutos erectos. Este carácter diferencia el grado de evolución, ya que los materiales silvestres dependen de las aves para la distribución de sus frutos y se- millas; por ello, la posición vertical es la más apropiada para conseguirlo.

Los datos reportados por Molina, Curley y Bressani (1997) muestran que el contenido nutricional de las hortalizas introducidas es más bajo que el de las hortalizas nativas. El chile no es una excepción. Se puede observar que los chiles que crecen en condiciones de maleza (chiltepe y diente de perro) se dife- rencian notablemente, en los siguientes as- pectos, de aquellos que ya fueron sometidos a cultivo: poseen mayor contenido de kilo- calorías/gr y fibra cruda, y menor contenido de carotenos, ácido ascórbico y humedad (Cuadro 12). Los chiles para ser consumidos en forma deshidratada (chocolate, cuerudo y cobanero) presentan los valores más altos de cenizas y carotenos.

4.4. Zapote (Pouteria sapota)

La importancia del zapote radica en el valor comercial de sus frutos, que son utilizados en alimentación humana en las regiones donde crece en forma silvestre o cultivada. Su poten- cial no se aprovecha porque aún no represen- ta una actividad económica importante. En Guatemala se cultiva solamente en pequeñas áreas, la mayoría de veces como una espe- cie componente de un sistema agroforestal. Además, no se conoce mucho con respec- to a técnicas agronómicas para su cultivo ni mucho menos procedimientos adecuados de postcosecha, mercadeo e industrialización. Por otro lado, la demanda para estos frutales se ve afectada por la preferencia de la po- blación por otros frutos exóticos con mayor disponibilidad y mayor prestigio social. In- formación completa sobre ésta y otras espe- cies de árboles frutales de las sapotáceas se

puede consultar en la monografía escrita por Azurdia (2006).

El zapote se produce en regiones por de- bajo de los 1,200 msnm y es frecuente en la mayoría de localidades de la costa sur y costa norte, así como en áreas de bosque seco pero con auxilio de irrigación. Estu-

dios desarrollados en la costa suroccidental del país muestran que hay alrededor de dos mil productores que cultivan zapote como sombra de café y que alcanzan a producir alrededor de siete mil toneladas de fruto, del cual el 25% se destina a la industria, 25% se exporta a México y El Salvador y 50% se utiliza para consumo fresco en el país. Otra

Figura 24. Diferentes clases de chile de Guatemala. a. chiltepe; b. guaque; c. blanco; d. de caballo; e. cobanero; f. huerta; g. habanero; h. sambo; i. pico de gallina; j. chocolate; k. chamborote; l. cuerudo; m. tolito

Crédito: Ayala, H.

región importante es Quezaltepeque, en Chi- quimula, donde se producen 362 toneladas, procedentes de árboles presentes en huertos frutales, así como 480 toneladas a partir de zapote asociado con café. En los huertos de San Agustín Acasaguastlán, El Progreso, se producen 778 toneladas de zapote.

Las poblaciones silvestres de P. sapota forman parte de la selva lluviosa, y se caracterizan por ser árboles de porte erecto y tallos de gran altitud debido a que integran el dosel principal del bosque. Los árboles silvestres

de Petén presentan los frutos y semillas más grandes y pesados, así como los árboles más altos. Estos ejemplares se localizan dentro de áreas arqueológicas, por lo cual se plantea la duda de si son de origen silvestre o, de alguna manera, plantados.

Con respecto a árboles cultivados, la carac- terización in situ conducida en 441 árboles en Guatemala mostró que los caracteres más variables son el peso del fruto, el número de semillas/fruto, los pesos de semillas/fruto y la altura y diámetro del árbol. En lo relacionado

Fuente: Azurdia y González (1986)

Cuadro 11. Materiales genéticos de chile presentes en Guatemala

con los caracteres cualitativos, se presentaron 16 formas de fruto. El 67% de los frutos pre- sentaba solamente una semilla, 33% tenían semilla germinada y el promedio del conte- nido de azúcares libres fue de 15.36 grados brix. En San Agustín Acasaguastlán se reportó la presencia de dos árboles con mesocarpio de color amarillo, los únicos reportados para Centroamérica.

4.5. Bledo (Amaranthus spp.)

El género Amaranthus, del cual existen va- rias especies comestibles nativas de la región mesoamericana y que en Guatemala son co-

nocidas como bledo, blero o tzetz, posee un valor nutritivo que puede contribuir a satis- facer la demanda de proteína, minerales y vitaminas de la población. El bledo fue parte de la cultura agrícola y religiosa de algunos pueblos de la región, lo que facilitaría su aceptación como alimento y, con ello, podría diversificar la producción alimenticia y mejo- rar la dieta de la población en general. Los guatemaltecos emplean el bledo casi ex- clusivamente como hortaliza y son contados los casos donde se acude al grano tostado a manera de cereal. Las diferentes especies de bledo son muy solicitadas en los mercados de

Fuente: Azurdia et al. (1995b)

Cuadro 12. Algunos componentes bromatológicos de cultivares de chile (Capsicum spp.)

pueblos y ciudades del país. El bledo provie- ne de poblaciones en estado de maleza, ya sea ruderal o arvense. En el segundo caso, el bledo se deja crecer a la par de los cul- tivos mediante la realización de deshierbos selectivos o se obtiene a partir de aquéllos que se desarrollan después de pasado el pe- ríodo crítico de competencia de las malezas respecto al cultivo. Otra fuente es el bledo cultivado en poblaciones indígenas del alti- plano central cercanas a la capital.

Dentro de los materiales de bledo en Gua- temala existen accesiones con grado consi- derable de domesticación (A. cruentus y A.

caudatus), que crecen en huertos familiares,

donde se plantan y destinan para consumo familiar o venta en los mercados locales. También existen otros con presencia de carac- teres primitivos y que constituyen poblaciones en estado ruderal o arvense (A. scariousus,

A. hybridus, A. spinosus y A. polygonoides). A. hybridus es la especie que presenta más

accesiones dentro del germoplasma de ori- gen guatemalteco colectado en la década de 1980 (Azurdia y González, 1986). De acuer- do con el National Research Council (1984), de las especies tipo maleza, sólo A. hybridus merece atención, porque algunos materia- les genéticos tienen cierta importancia para convertirse en productores de hojas y por re- presentar una buena fuente de genes para mejorar los bledos productores de semilla. Las caracterizaciones conducidas en dife- rentes localidades del país mostraron la alta diversidad presente en el germoplasma de origen guatemalteco. Tal cualidad se debe, en principio, a que las localidades donde se condujo la caracterización varían en condi- ciones climáticas y edáficas, así como la utili- zación de germoplasma perteneciente a dife- rentes especies. Los resultados obtenidos en cuanto a producción de semilla y hoja se pre- sentan en el Cuadro 13. Se puede observar que los materiales genéticos que mejor res- ponden en la producción de follaje y semilla

son los pertenecientes a A. cruentus, A. cau-

datus y algunos a A. hybridus, con indepen-

dencia de la localidad de que se trate. Estu- dios desarrollados por Calderón (1989), con algunos materiales genéticos seleccionados, mostraron alta variabilidad en todas las ca- racterísticas evaluadas, tanto para localidad y cultivar como para la interacción localidad X cultivar, lo cual indica alta variabilidad de los materiales e influencia del ambiente en la expresión.

A. caudatus y A. cruentus guardan una dis-

tribución más restringida a nivel nacional y están presentes en el altiplano central y oc- cidental de Guatemala preferentemente. Los materiales tipo maleza, como A. scariousus y A. polygonoides, se distribuyen, respectiva- mente, en las zonas costeras del país y en el altiplano central.

La calidad nutricional de las hojas de bledo es similar o mejor que la presente en otras hortalizas de mayor reconocimiento. El conte- nido de materia seca es alto, lo que da lugar a que la cantidad de nutrientes supere dos a tres veces las presentes en otros vegetales (National Research Council, 1984). Además, la semilla de bledo presenta cualidades nutri- cionales que lo hacen, en muchos aspectos, superior a los cereales. Su proteína contiene un patrón excepcional de aminoácidos esen- ciales, alto en lisina, triptofano y metionina; los dos primeros deficientes en la proteína de los cereales; y la metionina, en la proteína de las leguminosas (Bressani, 1988).

La bibliografía reporta que el contenido de proteína en la hoja y en la semilla varía se- gún la especie de que se trate. Esto se pudo comprobar en las caracterizaciones conduci- das en diferentes localidades del país (Cua- dro 14). De los resultados mostrados en el Cuadro 13 y 14, se puede indicar que la es- pecie A. cruentus es la que presenta mejores características agronómicas (rendimiento de hoja y semilla) y nutricionales (proteína de se-

milla). La segunda más importante resulta ser

A. caudatus y A. hybridus. Poco se conocía

sobre las especies que no fueron sometidas a cultivo, es decir aquéllas tipo maleza como

A. scariosus y A. polygonoides. Algunos da-

tos sobresalientes son los siguientes: en Patzi-

cía, Chimaltenango, A. polygonoides reportó el contenido más alto de proteína (26.74%), así como el más bajo de fibra (10.85%) en hoja. A su vez, A. scariosus reportó el valor más alto de cenizas presentes en la semilla (3.78%) para la ciudad capital. Estos resul-

Cuadro 13. Rendimiento de hoja y semilla de materiales genéticos de diferentes especies de Amaranthus, caracterizados en diferentes localidades

Fuente: Azurdia et al. (1995d)

tados llevan a plantear la riqueza broma- tológica de la que son poseedores también aquellos materiales tipo maleza, por lo que deben tomarse en cuenta como una alter- nativa alimentaria, más cuando, en un mo- mento dado, pueden convertirse en plantas deseables por el ser humano al manejarse como malezas toleradas o sometidas a culti- vo (Azurdia et al., 1995d).

Según Becker y Saunders (1984), el conte- nido mineral total (cenizas) de las especies de bledo es por lo general más alto que el

de los cereales de consumo tradicional. Los resultados obtenidos en la ciudad de Guate- mala confirman el alto contenido de cenizas presentes en los materiales genéticos de las especies caracterizadas. Además, estos re- sultados son superiores a los reportados por National Research Council (1984).

Las hojas de bledo son una fuente importante de vitamina A, la que en los trópicos repre- senta una serie deficiencia que conduce a la ceguera a miles de niños cada año. Los ma- teriales genéticos pertenecientes a A. cauda-

Cuadro 14. Algunos componentes bromatológicos de la hoja y semilla de diferentes especies de bledo (Amaranthus spp.) caracterizados en diferentes localidades de Guatemala

Fuente: Azurdia et al. (1995)

tus reportan los valores más altos de carote-

nos (precursor de la vitamina A), seguido por los de A. hybridus y A. polygonoides (22.09 mg/g, 19.4 mg/g y 19.37 mg/g, respectiva- mente).

4.6. Chipilín (Crotalaria longirostrata)

Los trabajos desarrollados por Azurdia y Gon- zález (1986) señalan que el chipilín (Crota-

laria longirostrata) se distribuye en las par-

tes cálidas y templadas del país (0 a 1,600 msnm). Es un alimento bastante consumido por la población guatemalteca y se obtie- ne a partir de campos cultivados con otras especies importantes (maíz y frijol, entre los más comunes), donde crece como maleza; o en campos abiertos, donde crece en forma de especie ruderal. El chipilín se elimina en áreas con desarrollo de agricultura tecnifica- da, pues se considera como una maleza. Por el contrario, en áreas manejadas con tecno- logía agrícola tradicional, el chipilín es ade- cuadamente manejado para su empleo en la alimentación del hogar o para destinarlo a la venta en mercados locales. El chipilín es un cultivo importante en algunas áreas de la costa sur.

Los materiales genéticos caracterizados co- rresponden a los recolectados de 1982 a 1985 (Azurdia y González, 1986), así como algunos provenientes de la caracterización que desarrolló Martínez (1984). Se condujo una caracterización en Bulbuxyá, San Miguel Panam, Suchitepéquez, y una evaluación agronómica en Cuyuta y Sabana Grande, Escuintla.

Con base en el descriptor que se elaboró

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