Los combustibles fósiles son el recurso energético más importante para la humanidad. Carbón, gas y petróleo producen el 80 % de toda la energía que consume el planeta, quedando el 20 % restante para la energía hidroeléctrica, la energía nuclear y las llamadas energías renovables.
Nuestro país presenta un gran potencial energético en materia de reservas, pues cuenta con la totalidad de recursos antes mencionados. Sin embargo esto sólo no alcanza para que podamos afirmar que somos energéticamente indepen- dientes, como aclararemos hacia el final del capítulo.
Analizaremos brevemente los recursos no renovables con que cuenta nues- tro país.
Carbón
Con este vocablo se indican diferentes sustancias que no siempre son de origen fósil, que es el que nos interesa como recurso energético. (Por ejemplo, el carbón vegetal que se obtiene de la combustión incompleta de leña o por la desti- lación seca de la madera). Nosotros nos referiremos al carbón mineral, sustancia fósil que resulta de la descomposición lenta de materia vegetal hasta transfor- marse en roca mineral. El carbón es pues una variedad de carbono impuro de ori- gen vegetal (maderas, algas, hojas) formado por procesos de sedimentación, en el cual se produce un progresivo enriquecimiento en carbono y donde esos restos se cubren con depósitos arcillosos, lo que contribuye al mantenimiento del am- biente anaerobio, adecuado para que continúe el proceso de carbonificación. En las cuencas carboníferas las capas de carbón están intercaladas con otras capas de rocas sedimentarias como areniscas, arcillas, y a veces rocas metamórficas como esquistos y pizarras. Esto se debe a la forma y el lugar donde se genera el carbón.
Tipos de carbón: El índice de cambio sufrido por un carbón al madurar desde la turba hasta la antracita, conocido como carboni zación, tiene una gran importan-
ENERGÍA: CARACTERÍSTICAS Y CONTEXTO
cia en las propiedades físicas y químicas, y se denomina “nivel” del carbón. Para clasificarlo se utiliza un rango, que tiene en cuenta la cantidad de carbono y de materia volátil, su humedad y poder calorífico2 . En él se encuentran los carbones de mayor a menor rango con el siguiente orden:
− Antracita
− Bituminoso (bajo, medio y alto en volátiles)
− Sub-bituminoso
− Lignito
− Turba
(La hulla abarca una amplia gama de carbones bituminosos con distinto po- der calorífico).
El carbón se explota desde la Antigüedad, siendo los romanos los primeros en utilizarlo como combustible doméstico. Su uso estuvo ligado a los cambios sociales y económicos. Sirvió fundamentalmente para impulsar la Revolución In- dustrial, al crearse la máquina a vapor. Hacia el siglo XX fue desplazado por el pe- tróleo y el gas natural perdiendo en la década de los sesenta gran protagonismo, que sólo ha recuperado parcialmente en la actualidad, fundamentalmente al ser utilizado en centrales termoeléctricas. Sin embargo su uso es muy cuestionado por los residuos sólidos que deja en su combustión y la emisión de dióxido de carbono (CO2) a la atmósfera que supera en gran cantidad a los demás combus- tibles fósiles.
En la Argentina las zonas carboníferas se extienden a lo largo de la precor- dillera y en la Cordillera de los Andes, en las provincias de Catamarca, La Rioja, San Juan, Mendoza, Neuquén, Rio Negro, Chubut y Santa Cruz. En esta última provincia se ubica desde 1943 la “Cuenca Carbonífera Río Turbio” que es la única mina de carbón en funcionamiento actualmente. Su producción es de 1.200.000 toneladas de carbón bruto por año. Estudios recientes han revelado que en Santa Cruz, además de la cuenca mencionada, se encuentran recursos de lignito en el Río Coyle y sector medio del Río Santa Cruz que ascienden a 7.350.000.000 de toneladas de carbón, lo que equivale aproximadamente a 15 veces las reservas de carbón de Río Turbio. Considerando una recuperación del 75 % se podría lograr 1,7 veces las reservas comprobadas de gas y petróleo combinadas con que cuenta actualmente nuestro país.
2 Término muy empleado en el ámbito de la ingeniería y que se define como la cantidad de energía liberada por calor mediante la combustión de una unidad de masa de combustible.
RECURSOS ENERGÉTICOS Y POLÍTICA ENERGÉTICA
Del carbón a la electricidad a través de la Megausina
La construcción de la megausina termoeléctrica de Río Turbio se concretó hace poco tiempo pero es un proyecto que se remonta a varias décadas, y que fundamental- mente pretende aprovechar el carbón del lugar para generar energía eléctrica, con una potencia instalada de 240 MW y una energía media anual de 1.600 GWh..Si bien se han alzado voces de crítica sobre la construcción de la controvertida usina en la cuen- ca carbonífera, la empresa adjudicataria Isolux Corsán, aseguró que los sistemas de generación de energía que manejan son muy confiables y aceptados en la comunidad europea por los altos estándares de seguridad que posee sobre el medio ambiente y el irrisorio impacto que tiene sobre la comunidad. Los cuestionamientos que existieron y existen sobre la instalación de la mega usina en Río Turbio son el tremendo costo de la obra, la inviable posibilidad de aprovisionar el carbón necesario para su funcionamiento con la producción actual del yacimiento y el inevitable impacto ambiental que tendrá para la población.
Un subproducto de suma importancia energética del carbón es el syngas (gas de síntesis o Sintegas) que es un combustible gaseoso obtenido a partir de sustancias ricas en carbono sometidas a un proceso químico a alta temperatura. Existe una tecnología de Gasificación Subterránea de Carbón (UCG por sus siglas en inglés) que consiste en inyectar aire al carbón que está en el subsuelo para quemarlo, en esa combustión controlada se genera el syngas, que se transporta a la superficie y luego de ser tratado se puede enviar a un generador para producir energía eléctrica. Así los procesos de inyección de oxigeno (O2), oxidación del combustible y recuperación del gas dejan un residuo sólido que no escapa a la superficie. Esta tecnología que ya se aplica en muchos países del mundo, pronto se utilizará en el sur de Chile y se podría usar en Argentina. Por otra parte en la cuenca de Claromecó, en la provincia de Buenos Aires (si bien aún no se conocen estimaciones acerca del volumen del recurso), se considera muy significativo un estudio de reservas de antracita que podría aportar, con tecnologías modernas como la citada, volúmenes importantes de syngas (gas de síntesis) y probable- mente de metano.
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