CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO
3.9. Referentes y análisis del modelo narrativo de Sergio Galarza
La mayoría de ficciones que conforman la “narrativa de la guerra” pertenecen al orden realista, por ello la estética del realismo tiene un espacio amplio donde pueden
haber diversas posibilidades de escritura narrativa. La narrativa de la guerra abarca
diversos tipos de ficciones que marcó la guerra desatada por SL y MRTA , en lo que
respecta a la conducta de individuo o colectividades pertenecientes a todas las clases
sociales y con entornos regionales, así como en todos los aspectos de la vida privada,
por ejemplo, en el mundo familiar, en las relaciones de padres e hijos, en las
relaciones de pareja, en las peripecias existenciales, en el mundo de sueños y
pesadillas y del pensamiento y reflexiones morales.
A partir del año 2000 una nueva hornada de escritores perteneciente a la
96 vivió la guerra interna siendo el factor común entre ellos el haber transcurrido su infancia y adolescencia durante la llamada “guerra interna” (Gutiérrez, 2013). Para lograr un entendimiento, hay dos situaciones que generaron la formación de nuevos
escritores: la revolución tecnológica y el auge del capitalismo neoliberal que dieron
origen a fenómeno de la globalización. Pero es en los años 90 cuando se toma
conciencia de vivir en un mundo globalizado a nivel social e individual, se podría decir
que como consecuencia de ello se produce la migración universal desde los países
atrasados del tercer mundo hacia las grandes urbes del primer mundo, produciéndose una estandarización de la manera que adoptan estilos de vida “extranjeros”, poniendo en duda el concepto de nación, dando lugar a la “narrativa globalizada”, que se rige en base a criterios económicos fijados por la editora a cambio de un entretenimiento
superfluo, ligero y no problemático al lector. Se da un espacio privilegiado a la novela
antes que al cuento, con un número limitado de páginas, imposición de un estilo
estándar, frases breves y lenguaje sencillo. Un ejemplo de esta narrativa globalizada
es la novela de Jaime Bayly, muy sometido a las preferencias del mercado que
reclama diversión y escándalo.
Como contraposición a esta “narrativa globalizada”, González Vigil destaca un tipo de narrativa que sin dejar de utilizar los aportes de la narrativa de Occidente no
olvide sus raíces nacionales, lo cual presenta dificultades porque no se puede determinar qué obras son de “raíces nacionales” u “obras globalizadas”.
La “migración universal” está generando una narrativa legítima, prueba de ello es la de prolongar el espacio narrativo de escenarios nacionales a escenarios
97 el caso de Los detectives salvajes (1998) de Roberto Bolaño (1953-2003) que es
un referente para escritores que empiezan a publicar a partir del año 2000
(Gutiérrez, 2013).
Uno de estos escritores que elige escenarios cosmopolitas, en este caso
Madrid, es el peruano Sergio Galarza quien a propósito de Roberto Bolaño
manifestó gustarle la obra de este autor pero que no influenció en la suya.
Se pueden señalar dos etapas en lo que respecta a la producción literaria de
Sergio Galarza.
3.9.1.Influencias en la primera etapa literaria con Matacabros
Se refiere a aquella narrativa desarrollada en su época juvenil, cuya infancia y
adolescencia transcurrió en el plano nacional, durante la llamada guerra interna, a
espaldas de los problemas del país, sintiendo fascinación por temas como el
homosexualismo, líos de pareja, sexo al paso, fascinación por la música rock como una
alternativa de escapatoria de esta guerra. Al no tocar asuntos sobre la guerra interna
en aquellos años, el autor retrata la violencia e intolerancia contra los homosexuales,
siendo Matacabros un cuento de denuncia sobre algo que está mal.
Miguel Gutiérrez afirma que la nueva promoción de escritores que vivieron la
guerra interna tiene formación universitaria que se desarrolló en la época del fujimorato,
incluso simpatizaban con el gobierno de ese entonces por haber derrotado a SL y
MRTA, llegando a tener repudio hacia la política tradicional llevándolos a un
98 del gobierno determinó un desencantamiento total y un cambio de actitud en aquellos
jóvenes de la denominada Generación del 2000, por lo tanto algunos escritores
adoptaban una línea apolítica en su literatura.
Sergio Galarza en su primer libro de relatos Matacabros muestra personajes
juveniles con una temática perteneciente al realismo sucio peruano con ingredientes
como la violencia, desencuentros amorosos, homosexualismo, drogas y rock teniendo
como referente a Charles Bukowski (1920-1994), quien es el verdadero artífice del “realismo sucio”, escritor y poeta estadounidense, cuya línea de anticonformismo californiano utilizaba un lenguaje y temática marginal con un estilo narrativo
económico, espontáneo y directo. El elemento autobiográfico es lo que resalta en la
obra de Bukowski, empeñándose en magnificar su fama de bebedor y mujeriego
empedernido, así como sus relatos muestran realidades degradadas (incluso sus
novelas son secuencias de narraciones breves donde predomina un yo narrador), que
se pretende ocultar como son los ámbitos de ciertas ciudades norteamericanas como
Los Ángeles.
Galarza con Matacabros revela su intención de llenar un vacío, y aunque no es
autobiográfico, revela la intención del autor de dar a conocer lo que sería una juventud
ideal que no había vivido y que se permitía imaginar. En esta obra hace una
exploración innegable del mundo de las drogas, el sexo y fascinación por las noches
limeñas adoptando el tono de escritor maldito como alguna vez los críticos
denominaron a Charles Bukowski.
Oswaldo Reynoso figura como referente en los primeros escritos de este autor,
99 adoptado por Reynoso, al final Galarza asume un estilo no tan mesurado no tan
correcto en Matacabros, logrando un estilo individual y propio en el desarrollo de su
literatura.
3.9.2. La madurez literaria de Sergio Galarza como segunda etapa de su obra
Como referentes de la narrativa de Galarza en su primera etapa se tiene la obra
de Alberto Fuguet (Sobredosis) y de Oswaldo Reynoso con Los inocentes quienes
tuvieron mucha influencia en la búsqueda del estilo propio. Charles Bukowski, creador del “realismo sucio” es otro de los autores preferidos de Sergio Galarza en su primera etapa de escritor.
En esta primera etapa de la obra de Sergio Galarza, teniendo como punto
referente a Matacabros, el común entre esta obra y las de Fuguet y Reynoso, es la
temática del universo de los jóvenes.
La segunda etapa de la temática del autor se da al mudarse a España en la
búsqueda de una voz propia y lo logra encontrar a partir de El mapache (premio Copé,
2006), relato que le sirve de punto de partida a Sergio Galarza a lo que será el
comienzo de su trilogía madrileña con su primera novela Paseador de perros
(Candaya, 2009), fiel al estilo Bukowski, en lo que respecta al relato en primera
persona con las experiencias autobiográficas, así como frases arrolladoras como
sacadas de libros de autoayuda, con el afán de que el lector nunca las olvide, describe
las carencias que experimenta un inmigrante, la soledad y el proceso de adaptarse a
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Oswaldo Reynoso, sobre la nueva generación de escritores que experimentan
nuevas formas y nuevos lenguajes migrando al extranjero, mira con optimismo que se
volverá a esa gran tradición de la narrativa peruana que es el realismo.
Mientras se produce la denominada migración universal se genera una nueva
narrativa extendiéndose a escenarios cosmopolitas y en el caso de Galarza, Madrid,
donde narra las vicisitudes de un inmigrante mostrando la cara de Madrid que turistas
no suelen visitar, cuyo estilo se resume en la mezcla de los hechos para construir una
ficción, cuyas mentiras son pocas, porque tiene el afán de conseguir una historia
propia. Es así que se da lo expuesto por Reynoso, sobre la vuelta al realismo, Galarza
se aparta del estilo de otros escritores que ven al país desde la distancia, no desde
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