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UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN
Enrique Guzmán y Valle
Alma Máter del Magisterio Nacional
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
DEPARTAMENTO ACADÉMICO DE COMUNICACIÓN
T E S I S
EL SENTIMIENTO DE LA OTREDAD EN LA NOVELA
PASEADOR DE PERROS
DE SERGIO GALARZA
PRESENTADA POR:
NORMA LIDIA ROJAS BAUTISTA
ASESOR:
Lic. LUIS MORÓN HERNÁNDEZ
Para optar al Título profesional de Licenciada en Educación
Especialidad: Literatura - Lengua española
LIMA - PERÚ
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UNIVERSIDAD NACIONAL DE EDUCACIÓN
Enrique Guzmán y Valle
Alma Máter del Magisterio Nacional
FACULTAD DE CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
DEPARTAMENTO DE COMUNICACIÓN
T E S I S
EL SENTIMIENTO DE LA OTREDAD EN LA NOVELA
PASEADOR DE PERROS
DE SERGIO GALARZA
PRESENTADA POR:
Norma Lidia Rojas Bautista
Asesor:
Lic. Luis Morón Hernández
Para optar al Título profesional de Licenciada en Educación
Especialidad: Literatura - Lengua española
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A aquellos estudiantes que ante
las adversidades se esfuerzan por
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ÍNDICE
Introducción 7
CAPÍTULO I: EXPOSICIÓN DEL PROBLEMA 1.1. Formulación del problema 11
1.2. Objetivos 1.2.1. Objetivo principal 12
1.2.1. Objetivos secundarios: 12
1.3. Relevancia de la investigación 12
CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO 2.1. Antecedentes 16
2.2. Bases teóricas 17
2.2.1. La incursión de la otredad en la literatura 17
2.2.2. Búsqueda de características de la otredad en la literatura 19
a) La soledad y fragmentación 20
b) La dualidad pena-soledad 21
b) El dilema de la heterogeneidad 21
d) La pluralidad del hombre 22
2.3. Definiciones conceptuales CAPÍTULO III: METODOLOGÍA A APLICAR 3.1. Método del Análisis de la Recepción Literaria 29
3.2. Panorama de narrativa peruana del siglo XX y comienzos del siglo XXI 30
3.2.1. La narrativa peruana en el siglo XX, una visión inicial 30
3.2.2. Visión histórica de la narrativa peruana como antesala a la narrativa del siglo XXI a) La prosa modernista 34
5
c) Influencia de la vanguardia 36
3.2.3. La obra indigenista 37
3.2.4. La temática de la “Generación del 50” 39
3.2.5. El pensamiento político del Perú y su arraigo en la literatura peruana de los 60 a) Narrativa de la población negra 43
b) Resistencia y lucha en la narrativa de los 70 44
c) Miguel Gutiérrez y la reivindicación del mestizo 46
3.3. Una visión histórica de la narrativa de la guerra a partir de 1980 y sus consecuencias en la generación del 2000 3.3.1. La narrativa de la guerra y la generación del 2000 50
3.4. Sergio Galarza y su “realismo sucio peruano” 54
3.5. La narrativa de transición y la generación del 2000 57
3.5.1. Distintas acepciones sobre la narrativa de transición 57
3.5.2. El salto de la narrativa de transición a la Generación del 2000 59
3.5.3. La formación de la generación del 2000 60
a) Daniel Alarcón y el retorno a sus raíces 61
b) Jeremías Gamboa y su auspicioso debut novelístico 66
c) Santiago Roncagliolo y su variedad temática 72
d) Diego Trelles 77
e) Sergio Galarza y la evolución de su “realismo sucio peruano” 80
3.6. La búsqueda de la otredad en la obra de Sergio Galarza 83
3.7. El inicio de la trilogía de un novelista 86
3.7.1. Vida y obra de Sergio Galarza 88
3.8. Evolución de la obra de Sergio Galarza 91
6 3.8.2. La soledad de los aviones 91
3.8.3. Continuando la trilogía madrileña con JFK
3.8.4. Algunas formas de decir adiós y la tentación de regresar al pasado 94
3.9. Referentes y análisis del modelo narrativo de Sergio Galarza 95
3.9.1. Influencias en la primera etapa literaria con Matacabros 97
3.9.2. La madurez literaria de Sergio Galarza como segunda etapa de su obra 99
CAPÍTULO IV: INCURSIÓN DE LA OTREDAD EN LA OBRA PASEADOR DE PERROS
4.1. El asunto de Paseador de perros 101
4.2. La otredad y elementos estructurantes en Paseador de perros 101
4.2.1. La soledad y fragmentación como experimentación del inmigrante 101
4.2.2. La caída como anticipo a la dualidad pena-soledad en Paseador de perros103
4.2.3. El amor y la mujer como segunda dualidad en la otredad 104
4.2.4. La sexualidad como elemento de fragmentación en Paseador de perros 106
4.2.5. El inmigrante y el dilema de la heterogeneidad en la segunda etapa literaria de Sergio Galarza.
108
CONCLUSIONES 111
7
INTRODUCCIÓN
La obra de Sergio Galarza se inicia a partir de Matacabros en el año de 1996, ante la ausencia, según el autor, de la literatura juvenil en su época. Este libro de relatos abarca temas como los conflictos juveniles y su constante problemática, encontrándose a la violencia como una temática constante, así como personajes pesimistas. Este libro no constituye algo autobiográfico porque significa lo que podría ser una juventud ideal que no había vivido, puesto que habla de una realidad y aspira a comprobarla.
El camino, a la consolidación como escritor, se da a partir de su primer libro de relatos que se considera dentro de una narrativa de transición; vale decir, que este narrador pertenece a aquella generación marcada por la guerra interna, que vivió su infancia y adolescencia, en zozobra y que de una u otra forma, expresa ese estado de espíritu producto de aquel conflicto de los 80 y los 90 vividos en el Perú, en la búsqueda de encontrar un estilo narrativo que se afianzará posteriormente.
A partir del año 2000, algunos autores dan forma a su obra, y otros, producto de la migración universal, deciden escribir tomando como escenarios las grandes urbes europeas, sucumbiendo a las editoriales, que etiquetan al autor en una categoría, para captar lectores quienes consideran válido este proceder afirmando que la literatura también es un negocio.
Editoriales que tienen la idea de multiplicar ventas haciendo que el contenido de la obra tenga diversión y escándalo, ingredientes apetecibles para dar un entretenimiento furtivo al lector, convirtiéndose en escritores cosmopolitas.
Esta narrativa globalizada es asumida por los autores que buscan la manera de multiplicar las ventas, lo cual es válido pero se encasillan a lo requerido por la editorial. Sergio Galarza no se atiene a lo propuesto por las editoriales, pues a su entender, los editores de España no son como los norteamericanos, porque si tal ocurriera sería un atentado contra la libertad.
8 A través de una revisión del material bibliográfico de diversos autores sobre el desarrollo de la narrativa en la época de conflicto interno en el Perú e investigaciones sobre el autor Sergio Galarza, se determina que el escritor tiene dos etapas en el desarrollo de su obra : la primera, es la de su juventud literaria, plasmada con
Matacabros, y la segunda etapa, la de madurez literaria que se inició con el desarrollo
de su primera novela Paseador de perros en el año 2006, producto de su estadía en España como inmigrante.
En el primer capítulo se encuentra la exposición del problema: una visión general acerca de los problemas políticos existentes en el Perú teniendo como resultado el éxodo de los provincianos a Lima en la década de los 50; así como la huida de peruanos que se abren paso en el extranjero, lo que se entiende en Paseador de
perros de Sergio Galarza, donde narra la soledad y vicisitudes del inmigrante, ante lo
cual se establecen diversas interrogantes tan primordiales para el desarrollo posterior, sujeto a las preguntas acerca del tema de la otredad, siendo lo más importante establecer, cómo se manifiesta este sentimiento entre los personajes de la obra.
La relevancia de la investigación es la situación del inmigrante ante un país extraño, la soledad y todos los ingredientes que se unen a ella para determinar posteriormente el análisis de la obra.
En el capítulo segundo, se plantean como antecedentes del trabajo teorizaciones en torno a la experimentación de emociones del hombre ante la separación de los demás en ese afán de amoldarse a las costumbres de un país ajeno.
Las bases teóricas para el desarrollo del tema de la otredad en la obra de Galarza, están enmarcados en los estudios realizados de la obra de Octavio Paz, para ello se realizó la revisión de las actas de la Asociación Internacional de Hispanistas y se vincularon a las características del tema central.
En el tercer capítulo se menciona el método crítico a aplicar que será el perteneciente a estética de la Recepción literaria, que se da mediante la superposición de obras del autor; en este caso, para lograr el análisis respectivo, se tomó como punto de partida el primer libro de relatos de Sergio Galarza, Matacabros, en contraposición a su primera novela Paseador de perros con el propósito de definir el objetivo de la investigación, ya que la temática entre ambos resulta bastante distante y conforma dos etapas diferentes en la producción literaria del autor.
9 La Generación del 2000, es el producto de la guerra interna debido a que los narradores establecen un estilo propio pasando por un proceso de experimentación en publicaciones hechas en la década de los 90, donde figura la obra de Sergio Galarza y su realismo sucio peruano reflejado en Matacabros, y en el 2006, su inicio en las novelas con Paseador de perros, que marca un estilo autobiográfico del escritor, dando inicio a su trilogía española como inmigrante, y es de esta manera, que a Galarza se le ubica dentro de esta generación junto a autores como Daniel Alarcón, Santiago Roncagliolo, Diego Trelles y Jeremías Gamboa, escritores recientes. a quienes se menciona únicamente, entre otros, porque tienen estilos y concepciones diferentes acerca de su narrativa además de ser contemporáneos.
Se hace mención a la obra de Galarza y sus características fundamentadas por las críticas acerca de su narrativa por diversos autores así como entrevistas al propio autor para reconocer el estilo que propone.
El capítulo cuarto se refiere a los elementos de la otredad en la obra Paseador de
perros, basándome en los estudios acerca del tema, referido de Octavio Paz, a través
de la crítica acerca de su obra, lo que permite su análisis correspondiente.
10
CAPÍTULO I
11 CAPÍTULO I: EXPOSICIÓN DEL PROBLEMA
1.1. Formulación del problema
En los años 80 al Perú llega el desencantamiento y pesimismo, surgiendo
poesías rebeldes y marginales, porque Lima se vuelve caótica por la violencia terrorista
y la migración de provincianos, lo cual contribuye al desánimo de los escritores. El
éxodo de los provincianos escapando de la violencia a la capital hace que se produzca
una crisis extrema en los jóvenes de aquellos tiempos que vivían la vida a plenitud y
prontitud ante posibles hechos violentistas que los obligaban a acostarse temprano y
terminar antes de lo pensado.
Producto de los acontecimientos de esa época, surge una narrativa más
individualista en las obras de los escritores, tomando como un eje central, la recreación
de situaciones en torno a los problemas de la juventud con ingredientes lascivos que
atraen al lector con su temática; otros narradores como Sergio Galarza, en su primera
novela Paseador de perros (2009), profundiza sobre el asunto de la soledad del
inmigrante que se abre paso en un país como lo es España, en la búsqueda de la
satisfacción, continuamente insatisfecha, que obliga al lector a buscar explicaciones en
torno a enlazar ciertos pasajes de la obra con la vida misma del autor, aquí entra a
tallar un término como “Otredad” , que es el sentimiento que experimenta el inmigrante
protagonista, ante cada nueva situación que enfrenta , como el trabajo de „paseador „,
llevándolo a enfrentar situaciones que lo harán reflexionar sobre hechos concretos que
12 cuidar perros, el protagonista decide ir en búsqueda de encontrar lo perdido, es decir,
se hace continuo el sentimiento de la otredad.
Es aquí donde estableceremos las siguientes interrogantes:
¿Cómo se manifiesta el sentimiento de la Otredad en la obra Paseador de perros?
¿Cuáles son las características del sentimiento de la Otredad en la obra Paseador de
perros?
¿La Otredad puede definirse como sentimiento?
¿La situación del inmigrante genera sentimientos como la otredad ante la soledad que
existe en ellos?
¿Qué lleva al hombre a querer establecerse en un lugar distinto al suyo?
1.2. Objetivos
1.2.1. Objetivo principal:
Describir como se manifiestan las características del sentimiento de la otredad
en la novela Paseador de perros de Sergio Galarza.
1.2.2. Objetivos secundarios:
Investigar sobre la migración universal de jóvenes escritores peruanos como
Sergio Galarza y conocer su estilo narrativo desde el punto de vista del inmigrante.
Establecer la generación a la que pertenece el autor Sergio Galarza para
demostrar los fines de su narrativa.
Determinar las características del sentimiento de la otredad y aplicarlas en los
personajes de la novela Paseador de perros de Sergio Galarza.
13 La literatura peruana a partir del siglo XXI es más personal en cada autor ,ya
que no se trata de seguir un estilo marcado por el contexto social o el interés de
conformar un grupo de pensamiento político en común, puesto que es el resultado de
una narrativa emergente que está dando sus frutos, producto de la crisis interna,
ocurrida en la década de los 80 y 90 que causó una fuerte devastación en la
perspectiva que tomó cada escritor tras la búsqueda de su propia narrativa.
La situación de las grandes ciudades se ven de pronto invadidas por vecinos de
otras latitudes, quienes buscan oportunidades, ante continuos cambios ocurridos en
sus países de origen. En el caso del Perú, se puede tomar como punto de partida la
violencia social ocurrida en la década de los 80; aquella generación de jóvenes que
nacieron en medio de esa crisis demuestra una vez más que los conflictos perdurarán
en el desarrollo de toda su vida e incluso influenciará de tal manera que intentará
buscarse una identidad, por así decirlo, sin lograr definirla en su totalidad.
Esta confusión ante la lejanía del país, algunas veces negado por ellos mismos,
se da con serios conflictos internos y desencuentros que forman parte de la propia
experiencia y al mismo tiempo tienen un afán que es el de encontrarse a sí mismos.
Existe un término tan poco usado, hablado y escuchado y es la “otredad”, que
marca el trasfondo de toda la situación conflictiva que marcó la vida de aquella
generación nacida en la época del apogeo violentista peruano dando frutos en la obra
Paseador de perros (2009) de Sergio Galarza, escrita en una segunda etapa de la vida
del autor, la de su madurez literaria, porque cabe resaltar el interés del autor por hacer
14 llegado y sentir alivio al no estar en el suyo; guardar distancias de otros advenedizos
como él y, al mismo tiempo, añorar a su país de origen por las desdichas
experimentadas en el día a día.
Quizás en la vida del protagonista toda duda y sentimiento de fracaso termina
cuando decide cerrar etapas al decidirse a buscar otro lugar y empezar de nuevo. Esta
obra demuestra que la literatura no puede ser encasillada en temas sociales y
conflictos por el hecho de que el autor haya pertenecido a la denominada Generación
X, que es aquella que vivió los estragos del terrorismo porque nos muestra las
peripecias de un inmigrante insatisfecho, la extrañeza y añoranza que toda persona
15
CAPÍTULO II
16 CAPÍTULO II: MARCO TEÓRICO
2.1. Antecedentes
El ser humano experimenta diversos cambios en el transcurso de su vida, varía
su temperamento, estado de ánimo, emociones, sentimientos que alteran de alguna
manera su ser pero que técnicamente no cambian, en cuanto a la afirmación de su
personalidad, ya que son circunstancias que se presentan debiendo asimilar
situaciones que luego lo ayudarán a ser mejor persona o todo lo contrario. Ante la
afirmación: “La gente nunca cambia, solo mejora”, existe veracidad en ello, dado que la
especie humana ha ido evolucionando pero sigue teniendo la misma fisiología que lo
obliga a experimentar sentimientos ante la separación de los demás concretándose en
la soledad y sus variantes.
Al analizar detenidamente las situaciones en las cuales el ser humano se
desenvuelve, se observa que se manifestarán en cuanto al tipo de acontecimiento o
contexto en el cual se relaciona. En ese proceso de evolución. el hombre experimenta
la extrañeza, experimenta temor ante algún cambio que podría acontecer en su vida, al
darse cuenta que su individualidad es una realidad plural, es decir que detrás del
hombre que piensa, se esconde otro que mantiene una vida “ilógica” , que sostiene a
menudo lo que la razón reprueba.
El estado en el cual el hombre recapacita acerca de este sentimiento de
17 2.2. Bases teóricas
2.2.1. La incursión de la otredad en la literatura
La “Otredad” es un término elaborado en el campo de la Antropología Cultural
durante el siglo XX, siendo su objeto de estudio la alteridad cultural.
Mientras que el evolucionismo (fines del siglo XIX) interpretó este objeto de estudio
a través de la diferencia cultural, el funcionalismo y el estructuralismo (mitad del siglo
XX), lo descifraron a través de la diversidad cultural, que son distintas variantes en
torno a la definición de la otredad, es por ello que se da una conceptualización, de
acuerdo al contexto histórico y social, siendo examinado de distintas maneras.
La Antropología Cultural, reconoce que el “Otro” cultural, es un objeto que se
construye de manera científica por las distintas teorías que dominaron en cada uno de
los momentos históricos. La Antropología Cultural no solo elabora diferentes
explicaciones sobre la “otredad”, sino que también confecciona imágenes o modelos
distintos de lo “Otro” cultural, condicionada tanto por el contexto histórico como por el
social.
De esta manera se tiene información sobre estudios preliminares del significado
de “otredad” , desde el punto de vista antropológico, culturalmente hablando, en la cual
el hombre es examinado de distintas maneras dependiendo del contexto histórico y
social en el que se desenvuelve (Guglielmi , 2006).
No hay una sola manera de concebir la otredad porque depende de las corrientes
18 constitutivos de la otredad de acuerdo a hechos históricos y que influyen en el
quehacer antropológico en cada período: a) Fines del siglo xix, b) Entre guerras
mundiales y c) Luego de la segunda guerra mundial.(Guglielmi, 2007)
En el sentido literario, la otredad tiene diversas concepciones de varios autores a través
de las obras fruto de este tipo de estado.
Octavio Paz (2011), fiel a su estilo dialéctico, quien a una interrogación respondía
siempre con nuevas preguntas, incluso más abrumadoras que la afirmación rotunda,
afirmaba lo siguiente sobre la otredad: “Es ante todo percepción simultánea de que
somos otros sin dejar de ser lo que somos y que sin cesar de estar donde estamos,
nuestro verdadero ser está en otra parte. Somos otra parte. En otra parte quiere decir:
aquí ahora mismo mientras hago esto o aquello. Y también: estoy solo y estoy contigo,
en un no sé dónde que es siempre aquí”.
Citas que corresponden a un artículo perteneciente a la Revista de la Universidad
Autónoma de México en el año 2011.
Los dos pilares en los cuales se apoyó la obra de Octavio Paz, fueron
movimientos literarios como son el Romanticismo y el Surrealismo. Para conocer los
inicios de la otredad en la obra de Octavio Paz nos centraremos en la influencia que
tuvo el romanticismo en este poeta.
Paz considera que el Romanticismo fue una respuesta a la Ilustración y que por
lo tanto estuvo determinado por ella; para este autor, el Romanticismo es la tentativa de
la imaginación poética que se encarga de poblar aquellas almas despobladas por la
razón crítica dadas por la Ilustración. Para Paz, el Romanticismo vendría a ser la otra
19 negación del tiempo fechado de las revoluciones sus remordimientos, sus delirios, la
nostalgia de una palabra encarnada. (Puro, 143).
Estas posturas conceptuales muestran el interés de Paz por el movimiento
romántico, esa exaltación que hace de “el otro no racional” desde la modernidad. Es así
que el concepto de la “otredad” es inmanente en la poesía octaviana viniendo a ser el
conocimiento de su propia persona a través de los demás, dándose desde la
modernidad para la modernidad. El poeta manifiesta que prosa y poesía deben
mezclarse y unirse, con el fin de diversificar las formas artísticas animando el todo con
la ironía.
2.2.2. Búsqueda de características de la otredad en la literatura
Para obtener una mejor concepción sobre la otredad, tomaremos como punto de
partida la obra de Octavio Paz, que por cierto es más sólida, debido a que este autor
toma como modelo y referencia de su obra el estilo que no es meramente el
romanticismo sino que caló hondo en este movimiento, siguiendo la línea de unir la
poesía con la prosa, fundir todo tipo de poesías y socializarlas, teniendo como
resultado una substancia propia que es el estilo octaviano, siendo posible saber sobre
las características para determinar el tema de la otredad (Puro, 143).
La obra de Paz, tanto en prosa como en verso hace mención de temas como la
soledad y trascendencia. El hombre en su estado original, obviamente es un ser
completo pero después de quebrarse se vuelve un ser fragmentado y solitario, y que al
20 de sí y por la otra tiene un deseo de salir de sí y de esta manera se manifiesta la
otredad (Panico, 1977). Tiene las siguientes características:
a. La soledad y fragmentación
La presencia de la soledad se manifiesta en el momento que el hombre se
quiebra, tras lo cual se dan dos significados que él experimenta: primero se
tiene conciencia de sí, y por otro, hay un deseo de salir de ese estado de
conciencia, por tanto la soledad existe porque el hombre está separado de su
ser, el cual se desdobla, es el “extraño” y a la vez el “doble” ; he aquí el
dilema de la otredad que conlleva a la existencia de la soledad.
El pensamiento octaviano acerca de la soledad, sostiene que ésta existe
porque es una condición de la vida misma que aparece como una prueba y
condena, que al cumplirlas, desaparecerán, asimismo la otredad se da inicio
por la existencia de la soledad y que al cesar la dualidad producida por la
“caída” concluirá con el regreso del estado prístino del hombre (Panico, 558).
El estado original del hombres es el Ser completo que ante el tropiezo y
caída lo convierte en un ser fragmentado y solitario, por tanto, la soledad se
hace presente al estar el hombre separado de sí, constituyéndose el
desdoblamiento que da paso a la otredad.
Con el espíritu abandonado, se es capaz de trascender esa fragmentación
y soledad conjunta hacia “la otra orilla”, que es el regreso al estado prístino
del hombre. La soledad del hombre se hace persistente y marcada desde que
es arrancado del vientre de su madre siendo deseo del hombre volver al
21 mundana, que es una de las formas en que Paz trata los temas acerca de la
presencia de la mujer en sus obras.
b. La dualidad pena-soledad
La dualidad que experimenta el hombre ante la “caída” desembocando en
la otredad, es la de pena-soledad, esta dualidad que el hombre percibe con la
soledad lleva a tener un doble significado, el cual implica tener conciencia de
sí y por otra salir de sí. (Paz, 82).
El lenguaje popular relaciona la soledad con la pena, a raíz de esta
dualidad, como las penas de amor son penas de soledad; comunión y
soledad, deseo de amor, se oponen y complementan. Y el poder redentor de
la soledad transparenta una oscura, pero viva, noción de culpa: el hombre
solo "está dejado de la mano de Dios". La soledad es una pena, esto es, una
condena y una expiación. Es un castigo, pero también una promesa del fin de
nuestro exilio. En todas estas dualidades hay contradicciones que a la vez se
complementan para un fin que es el estado primigenio del hombre anterior a
la otredad.
c. El dilema de la heterogeneidad
La heterogeneidad del hombre en la otredad, puesto que es un ser
22 por lo que la "otredad", es irremediable desde el momento en que busca
recuperar su totalidad, su ser completo o su estado prístino, mediante la
complementariedad del ser con la mitad perdida” (Panico, 1977).
En el estado actual, el desdoblamiento después de la caída, hace del
hombre un ser fragmentado y solitario que para cesar esa situación deberá
fusionarse con aquello que está buscando. Paz asegura que: “El precipitarse
en el Otro se presenta como un regreso a algo del que fuimos arrancados”.
(Panico, 1977). Tras lo cual cesa esta dualidad, tanto que difiere con el
principio de la homogeneidad, dado que en la modernidad prevaleció la idea
de una identidad definida y concreta del “individuo”, como diría su nombre,
indivisible. A decir de Octavio Paz, sobre los hechos dados en la época
moderna (Revolución francesa y Declaración de los Derechos Universales del
Hombre), se propició la libertad de pensamiento y de identidad, surgiendo la
caída de las jerarquías sociales, facilitando la opresión y discriminación de
determinados individuos y grupos, por lo que la modernidad tendió a
homogeneizar la cultura y gustos concluyendo que el hombre no es un ser
homogéneo (Maldonado, 2012).
d. La pluralidad del hombre
Dado que la modernidad tendió a homogeneizar al hombre, en lo que se
refiere a cultura y gustos, sin conseguirlo, y por las situaciones apremiantes
23 dos ideales opuestos: los derechos universales del hombre y el principio de la
diferencia universal que se originaron en un mismo momento histórico a partir
del desplome de las jerarquías sociales.
“Ser uno mismo es condenarse a la mutilación, pues el hombre es apetito
perpetuo de ser otro” (Paz, 1965, p. 39).
El resultado del proceso de transformación ideológica en Europa es que no
existe individualidad en el hombre porque es plural y que no hay un solo tipo
de hombre y que a la vez, este es único.
2.3. Definiciones conceptuales
2.3.1. Otredad
La otredad según señala el Diccionario de Lengua española, es la condición de
ser otro. Aunque se trata de un concepto escueto, depende sin embargo, de quién
hable, escriba o quiera decir de sí mismo, algo en relación a los otros. Así, es posible
también explorar a través en la historia y textos literarios, la forma como la otredad, se
ha dado de distintas maneras y diferentes espacios geográficos.
2.3.2. Individualismo
Tendencia al aislamiento voluntario de una persona o un grupo de personas en
24
Revista Venezolana de Economía y Ciencias Sociales, publicada en el año 2002,
acerca de este término, afirma que el pensamiento sociológico ha tomado el término
“individualismo” para referirse a varias cuestiones diferentes. A veces, se lo ha
considerado como la doctrina social que implica un conjunto de valores y principios
centrados en la defensa de la persona humana, la defensa de sus derechos y
libertades, y la normatividad de ello derivada.
Otros autores, al hablar de individualismo, han querido hacer referencia al
proceso de reconocimiento, al valor e importancia de la subjetividad, la interioridad, el
derecho a la intimidad, y la constitución de una esfera privada en la vida de las
personas.
Una tercera acepción ha sido la adoptada desde un punto de vista metodológico por
los investigadores sociales, especialmente aunque no únicamente, y ha desembocado
en las formulaciones que en la actualidad conocemos como “individualismo
metodológico”.
2.3.3. Sentimiento
Estado afectivo. Dolor, pena, aflicción, pesar. Estado de ánimo que se produce
por causas que lo impresionan, y éstas pueden ser alegres y felices o dolorosas y
tristes. El sentimiento surge como resultado de una emoción que permite que el sujeto
sea consciente de su estado anímico.
Los sentimientos están vinculados a la dinámica cerebral y determinan como una
25 aquello imaginado como positivo o negativo. Son emociones conceptualizadas que
determinan el estado de ánimo. Cuando éstos son sanos, es posible alcanzar la
felicidad la felicidad y conseguir que la dinámica cerebral fluya con normalidad.
2.3.4. Sensación
Impresión que las cosas producen en el alma por medio de los sentidos.
Emoción producida en el ánimo por un suceso o noticia de importancia.
2.3.5. Extrañeza
Rareza singular.
2.3.6. Realismo urbano
Descripción del cambio importante de una ciudad ante la inminente llegada de la
población rural que empieza con el descubrimiento de una nueva clase social que son
los desplazados.
2.3.7. Realismo sucio
Es la descripción del retrato de gente desplazada de la zona rural a la capital.
Julio Ramón Ribeyro y Enrique Congrains, son los primeros escritores en retratar
esta realidad y observar el cambio del paisaje urbano con sus nuevas formas de vida,
26 2.3.8. Inmigrante
Extranjero que llega a un país para establecerse en él. En el anuario jurídico y
económico escurialense de España, Nicolás Bajo Santos, escribe lo siguiente: “La
inmigración se ha convertido en España en un fenómeno social de primer orden, con
todas sus implicaciones de carácter económico, político, demográfico, cultural, religioso
y de todo tipo. Está cada día más presente en la vida cotidiana de todas las ciudades y
hasta de una mayoría de los pequeños pueblos y aldeas. Forma parte de los debates
políticos, dentro y fuera del ámbito parlamentario, es asunto de mucho interés en la
opinión pública y objeto de no pocos estudios e investigaciones.”
2.3.9. Soledad
Pesar que se siente por la ausencia o falta de alguien o algo. Según Eva Muchinik
- Susana Seidmann en su libro “Aislamiento y Soledad” (1998), afirman que la
soledad es un fenómeno asociado a la calidad de las relaciones interpersonales.
Como concepto, su significado es vago, posee múltiples acepciones y variados
matices. Ya que evoca tanto el placer como el displacer. La soledad es parte de la
condición humana.
2.3.10. Carencia
Falta de algo. A decir de las autoras Eva Muchinik - Susana Seidmann en su
27 fundamentalmente del sentimiento de insatisfacción frente a las relaciones sociales. La
persona vivencia menores niveles de intimidad y reciprocidad de lo esperado. Por falta
de “habilidades sociales”, para resolver esta carencia, la persona sola intenta a veces
lograr intimidad demasiado rápido, está al acecho, en las relaciones interpersonales,
con el resultado de que los demás se sienten incómodos y se retiran. En esta situación
circular la soledad se autoperpetúa. Más se demanda con ansiedad, más rechazo
suscita.
28
CAPÍTULO III
METODOLOGÍA A APLICAR
29 CAPÍTULO III: METODOLOGÍA A APLICAR
3.1. Análisis de la recepción literaria
El método a aplicar en la obra Paseador de perros, será mediante el Análisis de la
recepción literaria de Wolfgang Iser (1926-2007), porque genera en el lector el
compromiso imaginativo de acuerdo a lo que el texto sugiere; es decir. el inmigrante
pasa por diversas circunstancias que al final lo llevan a meditar sobre su soledad y ahí
es cuando el lector en base a sus propias experiencias transforma este hecho en algo
concreto.
Existen vacíos en la obra Paseador de perros que el lector debe llenar y que al
mismo tiempo trae sus propias y competencias y experiencias al momento de leer y
admite distintas concretizaciones de lectores diferentes.
En el transcurso de la obra el texto predispone al lector a ciertas respuestas y
crea una unidad ficticia que el lector experimenta como propia, pero a la vez, rompe y
cuestiona esa realidad al enfrentarla a su propia experiencia.
Para su aplicación se establecen o superponen diversos textos del mismo autor,
generando en el lector una mejor visión acerca de lo que el texto sugiere, donde se
asocian situaciones dentro de la obra a analizar, encontrando una situación clave como
eje de la investigación, en este caso, la soledad del inmigrante que dará paso a la
30 Al determinar la esencia propia del autor, se produce una tensión con el lector
dándose vacíos que tendrá que llenar, demostrando que existen la otredad a partir de
la soledad del inmigrante.
3.2. Panorama de narrativa peruana del siglo XX y comienzos del siglo XXI
3.2.1. La narrativa peruana en el siglo XX: una visión inicial
Para tener una apreciación acerca de los inicios de la narrativa peruana del siglo
xx es necesario conocer el contexto histórico, social y político, en el que se desarrolló el
sentido crítico que se impondrá a partir de esta época, dándose en las circunstancias en que el pueblo peruano busca una identidad, en cuanto a los conceptos que se tiene de nación, historia e incluso la persona misma.
La base en que la consciencia crítica literaria narrativa tendrá desarrollo será el realismo, siendo posible a partir del pensamiento de Manuel Gonzales Prada (1848-1918) cuyas ideas acarrean cambios que exigen replantear lo ya tradicional.
Seguidoras de esta corriente realista son consideradas las primeras obras indigenistas de Clorinda Matto de Turner (1854-1909) así como El mundo es ancho y ajeno (1943) de Ciro Alegría y las primeras obras de José María Arguedas (Morales, 2007).
Morales (2007) afirma que con la evolución de la narrativa peruana en el indigenismo
y neoindigenismo se han cultivado otros registros diferentes en la primera mitad del
siglo xx. La casa de cartón (1928) de Martín Adán o Duque (1934) de José Diez
31 porque estas obras se encontraban de espaldas al pensamiento crítico de aquel
entonces que contenía temas actuales que requerían solución.
En la década de los cincuenta la narrativa peruana evoluciona, debido a la
llegada de gente de campo a la ciudad, lo cual hace produce el incremento de los
espacios urbanos generándose una fusión, en el afán de adaptación del migrante a la
modernización, situando al mundo andino en diversas partes del Perú, de esta manera
, el asunto central a discutir dentro del realismo serán cuanto a la formación de
ciudades que evolucionaron producto de esta migración así como los problemas que
afronta el Perú para llegar a ser una nación moderna.
Para entender a la ciudad sometida a este proceso es La ciudad y los perros
(1963) de Mario Vargas Llosa, novela que colma ambas propuestas, tratando lo
nacional y al mismo tiempo lo moderno en su contenido, constituyéndose como una
novela completa.
En su prólogo de Novela y cuento del siglo XX en el Perú, Morales Saravia
(2007) afirma que se producen cambios en la narrativa urbana de los años 50 por la
migración que conlleva a la formación y transformación de nuevos ambientes citadinos
como en No una, sino muchas muertes (1958) de Enrique Congrains, El zorro de
arriba y el zorro de abajo (1970) de José María Arguedas.
En los años 80 se conoce un nuevo realismo en distintos sentidos viéndolo en
Montacerdos (1981) y Patíbulo para un caballo (1989) de Cronwell Jara lo que se
incrementa y ahonda en los años 90 con novelas como La violencia del tiempo (1991)
de Miguel Gutiérrez y País de Jauja (1996) de Edgardo Rivera Martínez intensificando
32 es la fijación por el mestizaje, y que es en Rivera Martínez .el deseo de fusionar lo
regional andino con la modernidad occidental (Morales, 2007).
En esta época el papel del escritor no solo adquiere notoriedad a nivel cultural y
social sino que el escribir le permite dedicarse con mayor libertad a esta actividad,
siendo la esencia del realismo, la consciencia crítica lo que se sigue diversificando y
con ello los ideales variables de la situación peruana.
3.2.2. Visión histórica de la narrativa peruana como antesala a la narrativa del
siglo XXI
Siguiendo el desarrollo de la narrativa peruana dentro del contexto histórico, todo
conflicto concluye en consecuencias que alterarán el transcurso de la vida económica,
social, política y cultural de un país. La guerra del Pacífico (1879-1883), con la
consiguiente derrota del Perú, trajo consigo no solo la inestabilidad militar y política sino
también en el ámbito económico porque empezó una desigualdad social contribuyendo
a la iniciación de una crisis en el Perú por la aparición de un nuevo sistema capitalista
debido a la aprobación de contratos que dejaban en situación crítica a pequeños
mineros. El gobierno de Nicolás de Piérola (1895-1899), significaba una mejora, en
principio para el país, pero se iniciaba una lucha entre la clase aristócrata con el afán
de que prevalezca el despotismo, ante la gente de menores recursos, produciéndose
de esta manera un desencanto popular. Desfilaron por el poder los afanes reformista y
populista como Billinghurst, pero pronto es destituido ante la presión de la clase
33 baja; el presidente Pardo intenta restablecer la república aristocrática pero no llega a
cumplir sus intenciones por las diversas crisis que alternaron a la par con su gobierno.
En Novela y cuento del siglo XX en el Perú (2007) de Rita Gnutzmann, la autora
hace una revisión sobre la creciente decepción en cuanto a la situación política caótica
existente de esa época en la que todos persiguen un debate sobre la derrota peruana
en la guerra del Pacífico (1883) destacando ante tanta protesta, Manuel González
Prada en el teatro Politeama con su siguiente proclama: “la libertad para todos, y
principalmente para los más desvalidos” (Prada, 1883). Con estas palabras exigía la
regeneración del indio y cerraba con lo siguiente: “A vosotros, maestros de escuela,
toca galvanizar una raza que se adormece bajo la tiranía del juez de paz, del
gobernador y del cura, esa trinidad embrutecedora del indio” (Prada, 1883).
Se hace mención a toda la opresión existente de la época y la avidez en
búsqueda de justicia sobre los problemas del indio transportándose también al campo
de la literatura. Un ejemplo es la censura de Mariátegui hacia José de la Riva Agüero
por ese espíritu de casta y españolísmo, que a su entender este profesaba, a propósito de la obra El carácter de la literatura del Perú independiente (1905), de las que se
desprende que la literatura peruana es imitativa y provincial formando parte de la
española.
Gnutzmann, en su Novela y cuento del siglo XX en el Perú (2007) , refiere el
surgimiento de un nuevo grupo de escritores denominado la “Generación del
Centenario” que lo conforman Valdelomar y los de Colónida quienes se sienten
antihispanistas y antitradicionalistas; no rechazan la estética europea manteniendo lo
34 público, ya que en esta época, hay mayor acceso a la educación; iniciándose un
acercamiento con la clase oligárquica e imponiéndose a la clase media que expresa
desde la capital experiencias rurales, iniciándose la preocupación por la situación del
campesino.
a) La prosa modernista:
Dos autores significativamente importantes destacan a continuación en lo que
respecta a la narrativa modernista por lo que Rita Gnutzmann en su obra
Novela y cuento del siglo XX en el Perú (2007), se refiere a Enrique A.
Carrillo (1877-1938) quien publica su única novela en 1905, Cartas de una
turista, de carácter epistolar. Las cartas de Gladys, once enviadas a su amiga
Annie, quien se encuentra en el extranjero y la última carta, a su amiga Lucila,
en Chorrillos siendo este lugar, hace muchos años , un sitio de moda para los
veraneantes. El estilo narrativo de este autor se fundamenta en valerse de un
personaje, en este caso, la turista para criticar a la sociedad limeña y el atraso
existente en el país.
Por otro lado, el autor Clemente Palma (1872-1946), hijo del autor de
Tradiciones peruanas, desconocido en el panorama literario del Perú,
sobresale con la realización de los Cuentos malévolos (1904), relatos que
sobresalen porque son los primeros en publicarse por un peruano y porque
muestran distintos estados de ánimo anormales en estos textos. (Gnutzmann,
35 b) Surgimiento y desarrollo del criollismo
El autor más representativo, Abraham Valdelomar con El caballero
Carmelo(1918) desarrolla los relatos de estilo regional cuya producción
literaria dura nueve años con dos novelas cortas no tan relevantes, La ciudad
muerta y La ciudad de los tísicos (1911), así como una biografía novelada, La
Mariscala (1915).
El Caballero Carmelo (1918) es una develación de la literatura que narra la
vida sencilla de un pueblo de la costa de Ica así como la añoranza de la vida
familiar que se refleja en el uso del nombre de los hermanos del autor en la
obra (Guntzmann, 2007).
La nobleza del autor, refiriéndose a la época de su infancia, se manifiesta en
El vuelo de los Cóndores con Miss Orquídea; experimenta la crueldad al
saber que hay hombres muy malos que proceden de manera errada, egoísta y
ambiciosa.
En Los ojos de Judas, es el niño que experimenta nuevamente la crueldad,
al provocar, muy a su pesar, la muerte de otra persona por circunstancias
justificadas que daban razón a su proceder de la manera que ante el diálogo
producido con una mujer misteriosa que traicionó a su marido, el niño se
niega, a interrogantes de ella, perdonar a Judas, siendo tarde cambiar de
parecer pues ésta yace muerta en el mar.
Lo característico de la obra de Valdelomar es recrear el ambiente de su
36 modernismo, teniendo elementos como la soledad y la premonición en Los
Ojos de Judas, de esta manera se convierte en el iniciador de la literatura
regional teniendo un estilo inquebrantable sin un falso lenguaje criollo
(Guntzmann, 2007).
Estampas mulatas y la novela Duque de José Diez Canseco (1904-1949),
ambas con temáticas diferentes; la primera trata sobre un personaje, el cholo
o zambo pobre quien es el “macho de la costa”; mientras que en Duque se
hace mofa de la alta clase limeña (Gnutzmann, 2007).
El estilo que diferencia la obra de José Diez Canseco es el que hace que
sus protagonistas sean los denominados “machos” que enfrentan la
diversidad, prueba de ello es El trompo, con su personaje Chupitos.
c) Influencia de la vanguardia:
Martín Adán (1908-1985) introduce la prosa vanguardista con La casa de
cartón (1918), donde un yo narrador inmiscuido en la obra es un reflejo de la
vida adolescente, con el ingrediente del amor imposible, que se refleja en los
desplantes de una Catita coqueta hacia el joven narrador enamorado sin
esperanzas. El autor sabiamente esquiva al lector sobre la apariencia física de
la adolescente apelando al misterio y dando pistas mediante metáforas para
describirla. La muerte de Ramón, a quien Catita se entregó, torna en
melancolía y tristeza el estilo alegre del autor. La limpieza y claridad reflejada
en el estilo narrativo del autor cuando el narrador describe su contemplación
37 lector a una forma de realismo que es transportar estos sentimientos y
vivencias para experimentar sensaciones.
Más, de manera alterna a La casa de cartón se publica el mismo año
Matalaché (1928) de Enrique López Albújar (1872-1966) a quien Adán lo
describió como una novela retaguardista (Gnutzman, 2007).
El mérito del autor es tener como protagonista a un personaje negro
degradado por la esclavitud queriendo plasmar esa diversidad peruana y darla
a conocer.
En general el tema central de dicha obra es la libertad en varios aspectos
pero la crítica peruana se centró más en el tema amoroso entre José Manuel,
el esclavo negro y María Luz, porque la intención del autor era simbolizar al
esclavo como el anhelo de escapar de la opresión y crear una conciencia
libertaria, así también López Albújar hace notar distintos niveles del lenguaje
popular, puesto en boca de los esclavos (a excepción de Matalaché), con sus
deformaciones fonéticas, errores gramaticales, refranes, coplas, frases
hechas (Gnutzman, 2007).
3.2.3. La obra indigenista
Diferentes acepciones se dan en torno al concepto del indigenismo que se
denomina un movimiento social, ideológico y cultural que en conjunto constituyen la
explicación del hibridismo cultural nacional.
38 nos habla de su rasgo de cambio de matriz o de perspectiva frente a los problemas de nuestra
nación y su cultura. Por ello su sentido no se agota, como en el caso del romanticismo para la
sociedad moderna occidental, en su valencia artístico-literaria sino que sigue marcando con su
espíritu cualquier reflexión sobre nuestra identidad y su futuro. (Huamán, 2009, p.15)
No se han dejado de producir obras indigenistas e incluso los autores no dejaron
de estudiarse tales como Enrique López Albújar, Ciro Alegría y José María Arguedas,
en las décadas del sesenta al ochenta; y con Luis Nieto Degregori, Oscar Colchado,
Edgardo Rivera Martínez, Zein Zorilla o Félix Huamán Cabrera, desde inicios de los
noventa hasta la actualidad. La utopía arcaica: José María Arguedas y las ficciones del
indigenismo de Mario Vargas Llosa (1996) afirman estos estudios que sirven para una
formación social, y que este tipo de lecturas confirman la continuidad de la reflexión
sobre el indigenismo como un antecedente en la literatura actual(Huamán, 2009).
Tomás Escajadillo, crítico literario, plantea que Enrique López Albújar es el
iniciador del indigenismo con sus Cuentos andinos (1929), una afirmación distinta y
contradictoria en relación a quienes afirman que el indigenismo en Latinoamérica se
inició con Aves sin nido (1889) de Clorinda Matto de Turner.
No me mueve ni interesa ningún factor “nacionalista”; no porque doña Clorinda Matto de
Turner sea peruana ocultaré mi discrepancia con la crítica nacional y continental que realza el
valor de Aves sin nido como novel que inicia el indigenismo en Latinoamérica, como no me
mueve a conceptuar a Ciro Alegría y José María Arguedas, las cumbres del indigenismo
hispanoamericano el hecho de que ostenten la misma nacionalidad. (Escajadillo, 1989, p.
117)
El indigenismo no es una palabra que simplemente se va a enlazar a la narrativa
39 nexo para que confluyan el indio y el ande, con esta dualidad dentro de un mundo
recreado se produciría una auténtica obra indigenista (Escajadillo, 1989).
3.2.4. La temática de la “Generación del 50”
La migración de la gente del interior de la provincia trajo consigo la formación de
barriadas precarias, producto del descontento popular por la falsa ilusión de una
democracia con el presidente de Bustamante y Rivero (1945-1948) y con la dictadura
del General Odría (1948-1956) logrando de manera alterna, el surgimiento de
escritores de la “Generación del 50”.
Los escritores que publicaron a mediados del siglo pasado abordan la temática urbana y toma la situación de las clases bajas y el lumpen (Enrique Congrains) o de la clase media en peligro de descenso social (Sebastián Salazar Bondy, Oswaldo Reynoso, Luis Loayza y Carlos Eduardo Zavaleta, quien se ocupa también del mundo del serrano). (Gnutzmann, 2007, p.192)
Cabe destacar que estos escritores estaban influenciados por las ideas socialistas
de José Carlos Mariátegui y que a finales de la década de los años 50 se
incrementaron las barriadas e incluso se hizo referencia a este suceso en el ensayo de
Sebastián Salazar Bondy en Lima la horrible. Por otro lado el descontento existente en
ese entonces por el gobierno de Odría fue la inspiración de Conversación en la
Catedral de Mario Vargas Llosa.
Para dar a conocer la problemática de la formación de las barriadas limeñas a
40 libro de cuentos que Congrains publica en 1954; la característica de sus personajes es
la frustración como es el caso El niño de junto al cielo, cuyo protagonista termina
estafado por su “amigo” dándole Lima su primera lección sobre la vida en la ciudad.
La única novela de Congrains No una, sino muchas muertes (1958) está ubicada
en una barriada y denuncia la violencia, la delincuencia y la explotación, siendo el
personaje central, Maruja, cuya vida transcurre en un lavadero de pomos, explotada
por una vieja avara conviviendo con locos alrededor de ella que están en la misma
situación. Aquí persigue la misma temática del autor, la lucha por el ascenso social
propia del relato realista-naturalista del siglo XIX (Gnutzmann, 2007).
Esta obra marca una pauta diferente por tener a una mujer como protagonista,
siendo más osada que un hombre al querer escapar de ese ambiente, pretendiendo
inculcar este afán en los hombres, mas no logra concretar sus planes que son el de
tener su propio lavadero, llegando a fracasar, a pesar de ello se tiene a sí misma y
avanza a la ciudad.
Otro autor digno representante de esta generación es Oswaldo Reynoso con su
obra Los inocentes (1961), reeditada como Lima en rock (Los inocentes), se ocupa de
los jóvenes limeños de clase media recreada en billares, en “ambientes públicos de
medio pelo”, en la que casi todos los personajes, han sucumbido a la atracción que
representa la capital y al final de cuentas, al dinero (Gnutzmann, 2007).
La temática se basa en la intención del adolescente de ser hombre. “Hay que ser
valiente, pendejo. Hay que saber fumar, chupar, jugar, robar, faltar al colegio, sacar
41 Se hace presente el realismo urbano, a decir de algunos críticos, cuyos
receptores serán aquellos escritores de la denominada Generación del 2000 que
adoptaron esta temática dando la espalda a los problemas del país en ese entonces
aunque en algunos no, la denominada “guerra interna”, siendo en otros casos Oswaldo
Reynoso un gran referente para este tipo de narrativa así como Charles Bukowski, el
padre del realismo sucio.
Reynoso afirmaba que a raíz de Los inocentes, contrajo distintos tipos de
conflictos porque la crítica consideraba que su obra no era literatura, pero a su
entender, una buena literatura es aquella que el escritor da a conocer buscando
distintas formas para expresarla clara y bellamente estando ligado a la concepción que
el autor tiene del mundo.
Julio Ramón Ribeyro está enmarcado dentro de la Generación del 50 con la
preferencia de la brevedad del cuento a la novela (siendo autor de tres novelas), cuya
temática es la supervivencia de las clases menos favorecidas en la capital.
En sus relatos limeños predominan los años 40 y 50, época de los mayores cambios
estructurales de la ciudad y de problemas de hambre, miseria, violencia y falta de trabajo; la
precariedad de la clase media; el racismo y el clasismo en todas sus variantes (...).
(Gnutzmann, 2009, p.144)
El autor se sumerge en el mundo de los desplazados (al mismo estilo de Reynoso y Congrains) e incluso en la clase media, así como en la decadente aristocracia. Ante la
continua migración de los años 50 se produce la destrucción de los campos
urbanísticos de la vieja Lima, pero a Ribeyro no le interesan los pasajes destruidos por
la transformación, le interesan los dramas de los personajes que son alcanzados por el
42 personajes fatalistas por las dificultades económicas y limitaciones que posee cada
poblador ante la carencia de decisión para afrontar lo que el destino le tiene preparado.
3.2.5. El pensamiento político del Perú y su arraigo en la literatura peruana de los
60
La influencia de la revolución cubana en el Perú produce efectos en la literatura
peruana en los años 60 y es en 1968 que se da la caída del régimen oligárquico
mediante las reformas del régimen de Velasco Alvarado. Con anterioridad a ello, a
partir de los años 50 se venía desarrollando la migración de pobladores por la
industrialización de la Costa.
Si en 1940 la capital albergaba 645 000 habitantes y a mediados de los años ochenta ya contaba
la capital con más de cinco millones de habitantes. Por la escasez de espacio en los límites de la
urbe limeña, surgen las barriadas en zonas de escaso valor, como lo eran los arenales, orillas de
río y faldas de los cerros. Cosa contraria a gente de “bien” quienes ocupan barrios residenciales
como lo son Miraflores, San Isidro, La Molina Vieja y Camacho. (Guntzmann, 2009, p.202)
A un descontrolado crecimiento demográfico desordenado producto de la
migración que empezó en los años 50 alternan la falta de vivienda, falta de comida,
delincuencia, tráfico desbordado a lo cual se añade a partir de 1980, la violencia de
Sendero Luminoso y las acciones represivas del ejército y la guardia civil. Con la
elección de Alan García en el año 85 como presidente solo consiguió empeorar la
43 En estos sucesos los escritores no podían estar ajenos a estos cambios, no
solamente la temática de la literatura manifestaba el sentir de la población sino que el
escritor era en muchos casos, de extracción social-popular y venía con el afán de
reivindicación de su clase y grupo socio-étnico y regional, ofreciendo una imagen
parcial del país, surgiendo una diversificación de narradores negros, provincianos, de
barriadas e incluso las mujeres cuentan sus experiencias (Guntzmann, 2009, p.203). a) Narrativa de la población negra:
Si bien Matalaché de Enrique López Albujar es la obra más conocida
dentro de esta narrativa, por la temática de la injusticia, esclavitud y ansias
de libertad que acaba con la vida del protagonista, el esclavo mulato José
Manuel, aunque existen otros autores que destacaron, como lo son Antonio
Gálvez Ronceros en 1931 y una década más tarde con Gregorio Martínez.
En el año de 1962, Gálvez Ronceros publica la colección de cuentos, Los
ermitaños, poco apreciado entre los críticos, de estilo sencillo, sin abuso de
regionalismos, con diálogos y diminutivos presentes en la historia.
(Guntzmann, 2009)
Destaca dentro de la obra el primer cuento cuyo protagonista es un niño de
once años, uno de los tantos que trabaja en la hacienda; describe los
pormenores del velorio del amigo Joche, muerto por el abuso del caporal; se
narra detalles de un típico velorio de gente pobre de Chincha, con música,
comida y consiguiente embriaguez entre los presentes; en la obra se
44 de la virgen del pueblo, dando con un burdel, lo cual se da para aplacar de
alguna manera las desgracias existentes.
La historia es retratada según el punto de vista fiel de un jovencito
ignorante pero que observa y critica para que el lector se entere de manera
fiel sobre las vicisitudes de la gente de un pueblo pequeño.
Gregorio Martínez (1942) ubica sus escritos entre los campesinos negros
de su provincia Nazca. Entre sus obras figura en el año 1975 Tierra de
Caléndula, colección de cuentos que describe desventuras
socio-económicas de la zona árida de Nazca, así como el abuso del blanco y
situaciones de conflicto interno entre los trabajadores como la traición entre
ellos; le sigue novela Canto de sirena (1977, Premio José María Arguedas) y
Crónica de músicos y diablos (1991), historia de una familia negra con
ancestros hispano-incaicos, los Guzmán Avilés y sus veinticinco hijos
varones y la lucha de los esclavos negros de Huachipa (Guntzmann, 2009).
b) Resistencia y lucha en la narrativa de los 70
Cronwel Jara (1950) en su novela Patíbulo para un caballo (1989) narra
sobre la barriada limeña Montacerdos, título que le dio a su cuento que
publicó en el año de 1981, que luego se amplía en la novela. Cronwel no
solo se limitó a la novela urbana también se dedicó a escribir los cuentos Las
huellas del puma (1986), ubicados en la sierra de Piura, donde inicia un
45 ocurridos en los años veinte de los últimos días del presidente Leguía que
trata sobre las dificultades, bandolerismo e injusticia que sufre su pueblo y el
continuo sobrevivir ayudándose mutuamente. Patíbulo para un caballo, es la
historia del conflicto interno de un barrio denominado Montacerdos. En el
transcurso de esta obra el narrador se desdobla, en una parte es un hombre
y por otra, es una mujer llamada Maruja que se dedica a elaborar su tesis en
base al incremento de la migración y su consiguiente fundación de barriadas.
Personajes como Pompeyo Flores, que es con quien se inicia la historia;
Gorilón, hermano de Maruja, con un hambre insaciable, y el de la profesora
admirada por los residentes que al final es asesinada pues se creía que era
comunista.
El lado opuesto a estas historias lo conforman el hacendado y político
Muñoz, el ejército y su comandante Dantón Pflucker, que ambiciona los
terrenos de los habitantes de este lugar tratándolos de inferiores.
Aquí es donde existe un enfrentamiento entre dos bandos, la búsqueda
de la justicia para el pobre, a pesar que entre ellos mismos exista un traidor,
la existencia de la lucha constante y una resistencia tan esquematizada que
críticos como Cornejo Polar y J. Higgins consideran a esta novela como una
“épica de fundación”, que significa que los provincianos que migraron a
Lima exigen un lugar en la historia del Perú que hasta ahora ha sido escrita
por los hacendados, pequeños industriales y gentes de poder. (Guntzmann,
46 La realización del relato Montacerdos (1981) es única, el personaje de la
niña Maruja se repite con veinte años más, con más experiencia y
comprensión, como personaje actante y como personaje narrador en
Patíbulo para un caballo; se puede adicionar que el punto de vista de Maruja
se amplía aún más con el desenvolvimiento de otros personajes en diversas
situaciones que la hacen madurar aún más.
Cabe resaltar que varios años después, Sergio Galarza, de la Generación
del 2000, seguirá a su profesor en narrativa, Cronwel Jara, al escribir su
primera novela Paseador de perros (2009) considerado por él, como primera
parte de su trilogía madrileña en su experiencia como inmigrante, teniendo
como punto de partida su cuento El mapache (Ganador del premio Copé),
tal como lo realiza Cronwel con Montacerdos lo cual le sirve para concretar
su primera novela Patíbulo para un caballo.
c) Miguel Gutiérrez y la reivindicación del mestizo
Este autor publica una gran novela: La violencia del tiempo. Publicada en
1991, está hecha con un objetivo que es el de conocer la historia del Perú a
través de una familia piurana mestiza. Miguel Gutiérrez no solo narra la
historia peruana desde la independencia (el sometimiento de la mujer india
ante el blanco y el consiguiente abandono para para tener un nuevo linaje
con mujer blanca), también conflictos externos europeos. El escritor clave de
47 casualmente la época influida por la revolución cubana y quizás por el
régimen militar de Velasco Alvarado.
Alterna con el estilo de Gabriel García Márquez, en Cien años de soledad,
con la diferencia que en esta novela la familia era de élite y Miguel Gutiérrez
narra la historia de diversas generaciones de una familia mestiza y humilde.
El fundador de esta familia, Miguel Villar, soldado y reo español, desertor del
derrotado ejército, se amanceba con la india Sacramento Chira quien
engendra tres hijos a quienes abandona por casarse con una blanca de
casta superior. El mestizo Cruz cobra importancia en la siguiente
generación, desdeña a su madre por su origen e idolatra a su padre; llega a
tener doce hijos con dos hermanas “indias”. Suceden hechos que
posteriormente harán que Cruz sea rechazado por su propia estirpe y muera
de una peste que azota Congará. Martín Villar de quinta generación, hijo de
mestizo y serrana blanca, recibe una educación ejemplar en la universidad
católica, al egresar, se “blanquea”, repitiendo la experiencia de muchos
provincianos que consiguieron hacer carrera. Sin embargo, Martín siente
amenazada su identidad y decide regresar a la provincia donde empieza la
“reivindicación de su linaje humillado”.
En esta parte de la obra, Miguel Gutiérrez explica su decisión de este
episodio como homenaje a sus compañeros, quienes, en los años 70, bajo la
influencia del ejemplo cubano, se adentraron en las comunidades para
vincularse con los sectores populares: “en mi novela he tratado de recordar,