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3. Marco conceptual

3.5. Reflexión

En esta sección se finalizará con una reflexión conjunta sobre los distintos puntos abordados con miras al Modelo de Renovación de Licencia Institucional. Estos puntos de reflexión serán sobre a) la idea de universidad defendida en relación con las tendencias a futuro; b) la idea de calidad en el sistema de educación universitaria peruana; c) la articulación de los mecanismos de aseguramiento peruano; d) incorporación de las tendencias a futuro en el Modelo de Renovación de Licencia Institucional. En primer lugar, en esta sección se parte de que existe una idea de universidad establecido en nuestro ordenamiento constitucional y que echa raíces sobre la tradición universitaria tanto en nuestro país como en el mundo. Ello no impide que existan distintos modelos de universidad, y, por el contrario, los mismos son posibilitados precisamente por esa idea de universidad como comunidad reflexiva, crítica y plural con compromiso social. Sobre las tendencias en la diversificación de formas de prestación del servicio que se ha visto en la sección anterior es necesario una triple distinción. Para ello, primero, hay que distinguir entre instituciones que presten servicios vinculados a la educación terciaria y universidades propiamente. Muchas de las formas innovadoras antes mencionadas son servicios vinculados a la educación superior no universitario e incluso pueden resultar positivos para la sociedad, pero no son universidades y no tendrían por qué serlo. No todo lo que da algún tipo de formación post-secundaria vinculada al sector productivo es universidad y ello debe quedar claro. En segundo lugar, al interior de las mismas universidades puede haber prestaciones de servicio que conducen a la formación profesional y otro tipo de servicio educativo. Lo segundo no es negativo, sino cumple otro rol y muchas veces se relaciona con la función de extensión que tiene la universidad. Y, en tercer lugar, hay ciertamente formas innovadoras de formación profesional, principalmente las que usan de forma más intensiva las tecnologías de la comunicación e innovación o con un mayor foco en los espacios fuera de la universidad.

Por lo tanto, hay que diferenciar y comprender adecuadamente la innovación en las tres (3) formas antes descritas, para no confundir que el sentido de la universidad se va o debe perder por ellas. Lo sustancial está en entender que la formación profesional universitaria es un proceso: a) planificado desde un punto de llegada (perfil profesional), b) que requiere el desarrollo de distintas competencias mediante distintos conocimientos y estrategias estructuradas; c) para lo cual lograrlo toma tiempo; d) e incluye no solo formación en competencias profesionales sino también en ciudadanía y en investigación (o al menos en la utilización de estrategias de investigación para resolver problemas

profesionales). Las otras formas de prestación pueden ser valiosas o complementarias a la formación profesional, pero no la sustituyen ni reemplazan.

En segundo lugar, sobre el concepto de la calidad en la educación superior, como se dijo en la Política Nacional de Educación Superior y Técnica-Productiva se define como: “la búsqueda de la excelencia a través del esfuerzo continuo que se hace visible en la eficiencia de los procesos, en la eficacia de los resultados y en la congruencia y relevancia de estos procesos y resultados con las demandas y expectativas sociales, establecidos dentro de los propósitos institucionales” (p. 93). Se vio que no quedaba claro cómo podría conversar con las otras definiciones establecidas en el ordenamiento nacional. A partir de la discusión conceptual que se realizó a partir de literatura académica, puede enriquecerse nuestra comprensión y definición.

La calidad es un concepto gradual, multidimensional y orientativo. Para introducir la gradualidad podría definirse la calidad en la educación superior como

“el grado en que una institución o un conjunto de elementos de estas cumple con la búsqueda de la excelencia a través del esfuerzo continuo que se hace visible en la eficiencia de los procesos, en la eficacia de los resultados y en la congruencia y relevancia de estos procesos y resultados con las demandas y expectativas sociales, establecidos dentro de los propósitos institucionales”

Los distintos parámetros establecidos en las normas sobre la calidad en educación entrarían entre las demandas y expectativas sociales, dentro de las cuales resulta útil resaltar también la demanda de equidad. Por lo que, habría mayor calidad del servicio educativo mientras más se aproxima al cumplimiento de dicha búsqueda. Desde esta noción puede entenderse la calidad básica como el cumplimiento de ciertas características que permiten la búsqueda de tal tipo de excelencia, pero no suficientes para ello.

En tercer lugar, compete sobre los mecanismos de aseguramiento de la calidad. Se ha visto que, en algunos países, como en Chile o Ecuador, la acreditación tiene el propósito de control. Por lo que no hay una relación biunívoca entre mecanismo y propósito de aseguramiento. La literatura señala que los propósitos pueden estar en distintos mecanismos, como sucedió en el Licenciamiento que no solo tiene un propósito de control de la calidad sino también de mejora (por eso es periódico y establece cada vez exigencias más altas).

Por otro lado, la Política Nacional de Educación Superior y Técnico-Productiva encuentra que actualmente existe una débil articulación del control, fomento y garantía de la calidad (p.39). Por ello propone como uno de sus lineamientos el “fortalecer el aseguramiento de la calidad, de manera articulada, en las instituciones de ESTP orientada a la excelencia”. Lo que lleva a la necesidad de reflexionar sobre la articulación entre los procesos de licenciamiento y acreditación. El Modelo de Licenciamiento Institucional señalaba que “el licenciamiento y la acreditación conforman dos etapas complementarias del aseguramiento de la calidad; el licenciamiento es una condición necesaria para iniciar el proceso conducente a la acreditación voluntaria” (p.17).

Para la articulación planteamos, como aporte para la ruta definida en la Política, que el Licenciamiento se centra en evaluar que se mantenga un conjunto de elementos con ciertas características necesarias (CBC) para que las universidades sean capaces de desarrollar la búsqueda de la excelencia, en una ruta de mejora continua, a través del cumplimiento de su misión y propósitos institucionales; mientras que en la Acreditación se evalúa el grado de cumplimiento de esta búsqueda, que incluye también cumplir con criterios públicos relevantes (Estándares). También planteamos que los modelos tengan

componentes similares, y que la diferencia se centre en el grado de exigencia requerido por cada uno, a partir de una ruta progresiva que va desde un nivel básico hacia la excelencia. Por ello, hemos buscado una mayor articulación del Modelo de Renovación con el Modelo de Acreditación Institucional del Sineace.

Finalmente, sobre la incorporación de las tendencias en el Modelo de Renovación. En primer lugar, el Modelo de Renovación precisamente parte de la idea de una universidad comprometida con su entorno social, diversa y que requiere de esfuerzos particulares para incorporar realmente a la diversidad. Se propone la Responsabilidad Social como un enfoque transversal de todas las funciones de la universidad y se plantea la necesidad de una formación profesional e investigación socialmente comprometida. En segundo lugar, el modelo también planteará la necesidad de incorporar entornos virtuales de aprendizaje, como lección a partir de la pandemia; y también reconoce la posibilidad de que las universidades usen herramientas como realidad virtual o aumentada, o laboratorios remotos. En tercer lugar, el modelo establece la necesidad de que todas las instituciones evalúen sus planes de estudio en conjunto con la comunidad universitaria y otros actores estratégicos para que precisamente producto de esta reflexión pueda incorporar las distintas tendencias que el entorno está requiriendo. Por último, el modelo establece una exigencia de acciones de vinculación con otras instituciones de educación superior, desde donde entra procesos vinculados a la internacionalización.