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En este trabajo se ha intentado mostrar que los principios, objetivos y acciones del ALBA están dirigidos, en parte, a limitar la influencia del estado hegemónico —los Estados Unidos— en la región, a través de una estrategia de soft balancing. En el proceso de argumentación, se ha sometido esta propuesta al escrutinio de las tesis alternativas de Brooks y Wohlforth, de acuerdo a las cuales las acciones de las potencias medianas no están dirigidas a entorpecer, frustrar o limitar el poder del estado hegemónico, sino que responden a razones alternativas, léase: intereses económicos, preocupaciones de seguridad regional, disputas y negociaciones sobre políticas, e intereses políticos internos.

Se ha concluido, en este sentido, que más allá de los intereses econó- micos, preocupaciones de seguridad regional, disputas y negociaciones sobre políticas, e intereses políticos internos, que pudieran motivar al ALBA, la necesidad de limitar la influencia del estado hegemónico constituye un elemento fundamental de esta organización regional. Desde el punto de vista del ALBA, por ejemplo, el desarrollo de sus miembros sólo es posible en la medida en que se logren frustrar las aspiraciones de la política exterior de los Estados Unidos en la región.

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De allí que se considere que el ALBA sí pone en práctica una estrategia de soft balancing vis a vis el estado hegemónico.

A futuro, el éxito de la estrategia de soft balancing empleada por el ALBA dependerá, entre otros factores, de su sostenibilidad como organización. Se puede observar, en este sentido, que la creación del ALBA sólo ha sido posible gracias a importantes cambios políticos en un número significativo de países latinoamericanos y caribeños,

arraigados en movimientos de izquierda y movimientos sociales.53 Por

lo tanto la sostenibilidad del ALBA y de su estrategia de soft balancing será viable en la medida en que estos gobiernos se mantengan en el poder, o nuevos gobiernos —partidarios de estas iniciativas— accedan a él. Esto dependerá, por una parte, de la capacidad de los Estados Miembros del ALBA de dar respuesta a las necesidades y aspiraciones de sus pueblos y, por otra parte, de cómo los Estados Unidos reaccionen ante las acciones de esta organización.

NOTAS

1. Ver David Harris, Diego Azzi (2006) y Paul Kellog (2007). 2. Ver Josette Altmann (2010) y Amine Tahsin (2009).

3. Para los neorrealistas, las políticas regionalistas y la aparición de alian- zas regionales están vinculadas a la política de formación de alianzas. Los grupos regionales responden a desafíos externos y no existe una diferencia entre regionalismo económico y político. Ver Andrew Hu- rrell, “Explaining the Resurgence of Regionalism in World Politics,” Review of International Studies 21, no. 4 (October, 1995): 340. 4. Stephen G. Brooks and William C. Wohlforth, “Hard Times for Soft

Balancing,” International Security 30, no.1, (Summer, 2005). 5. Andrew Hurrell, “Hegemony in a Region that Dares not Speak,”

International Journal 61, no. 3 (Summer, 2006): 547.

6. Andrew Hurrell “Latin America in the New World Order: A Regio- nal Bloc of the Americas?” International Affairs 68, no. 1 (January, 1992):123.

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7. Andrew Hurrell, “Hegemony in a Region that Dares not Speak,” International Journal 61, no. 3 (Summer, 2006): 550-551.

8. Mark Beeson and Richard Higgot, “Hegemony, Institutionalism and US Foreign Policy: theory and practice in historical perspective,” Third World Quarterly 26, no.7 (2005): 1175.

9. Ver David Forgacs, Antonio Gramsci Reader (London: Lawrence & Wishart, 2001).

10. Andrew Hurrell, “Explaining the Resurgence of Regionalism in World Politics,” Review of International Studies 21, no. 4 (October, 1995): 343.

11. Gordon Mace y Hugo Loiseau, “Hegemony and Summitry in the Americas,” Latin American Politics and Society 47, no. 4 (Winter, 2005): 110.

12. El estado hegemónico va a diferir del imperio, en la medida en que este último no requiere ni de consentimiento ni de legitimidad y se basta con la fuerza. Ni el imperio ruso, ni el francés, ni el austro- húngaro, por sólo citar algunos, requirieron del beneplácito de los pueblos sometidos a su dominio. Ver Alfredo Toro Hardy, Hegemonía e Imperio (Bogotá: Villegas Editores, 2007).

13. Mark Beeson and Richard Higgot, “Hegemony, Institutionalism and US Foreign Policy: theory and practice in historical perspective,” Third World Quarterly 26, no. 7 (2005): 1176.

14. En este marco el gobierno de los Estados Unidos se ha negado a formar parte de algunos de los convenios más importantes de la actualidad: el Convenio de Montego Bay sobre Derecho del mar de 1982, el de Ottawa sobre las minas terrestres, el Protocolo de Kyoto sobre cam- bio climático en vigor desde 2005, la Convención de Roma de 2003 que instituye la Corte Penal Internacional, entre otros. Ver Petrova Georgieva, Virginia, “El imperialismo de los Estados Unidos en el derecho internacional” http://elextranjero.com.mx/wordpress/?p=164, (consultado el 1 de marzo de 2011).

15. Gordon Mace y Hugo Loiseau, “Hegemony and Summitry in the Americas,” Latin American Politics and Society 47, no. 4 (Winter, 2005): 113.

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16. Pía Riggirozzi, “Beyond Continuity: Region, Regionness and Regio- nalism in Latin America” ECPR-SIGR 7th Pan European IR Confe- rence, Work in Progress, http://stockholm.sgir.eu/index.php?title=B (consultado el 22 de febrero de 2011).

17. Ver Charles Derber en Paul Kellogg, “Regional Integration in Latin America: Dawn of an Alternative to Neoliberalism,” New Political Science 29, no. 2 (June 2007): 188.

18. Emine Tahsin, “Looking to the Future: Examining the Dynamics of ALBA”. www.londonmet.ac.uk/depts/hal/research/clarc/events/alba. cfm, 18 de febrero de, 2011.

19. Darío Salinas Figueredo y Marlene Medrano, “Hegemony in the Coor- dinates of US Policy: Implications for Latin America,” Latin American Perspectives 34, no. 1 (January 2007): 96.

20. Gordon Mace y Hugo Loiseau, “Hegmony and Summitry in the Ame- ricas,” Latin American Politics and Society 47, no. 4 (Winter, 2005): 113.

21. De acuerdo a Mark Weisbrot, citado en Alfredo Toro Hardy, Hegemo- nía e Imperio (Bogotá Villegas Editores, 2007) “El FMI constituía la mayor avenida a través de la cual el gobierno de los Estados Unidos influenciaba la política económica en América Latina. Esto no se debía tanto al dinero que el banco como tal prestaba, sino al hecho de que a través de un arreglo informal el FMI se transformaba en custodio de la puerta al cartel de acreedores. Los gobiernos que no llenaran las condiciones establecidas en el FMI no podían acceder a la mayoría de los préstamos del Banco Mundial, el Banco Interamericano de Desarrollo, los gobiernos del G-7 y a veces también el sector privado (…) La disponibilidad de fuentes alternativas de financiamiento —por parte del gobierno de Venezuela— ha reducido drásticamente el poder del FMI y de las otras formas tradicionales de préstamo”.

22. Joseph Stiglitz, Globalization and its Discontents, (New York: Norton, 2002).

23. En diciembre de 2001, en el marco de la III Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la Asociación de Estados del Caribe, celebrada en la Isla de Margarita, Venezuela, el Presidente de Venezuela, Hugo Chávez, presenta por primera vez la idea del ALBA. El 14 de diciembre de 2004, en La Habana, Cuba, se va a constituir oficialmente el ALBA, con la

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firma de los protocolos de fundación entre los gobiernos de Venezuela y Cuba. En 2008 se establece el Tratado de Comercio entre los Pueblos (TCP). De ese momento en adelante la organización se conocerá por las siglas ALBA-TCP. Bolivia se une al ALBA en 2006, Nicaragua en 2007, Dominica y Honduras en 2008, Ecuador, Antigua y Barbuda y San Vicente y la Granadinas en 2009. Honduras se retira de la orga- nización tras el golpe de Estado de 2009. El ALBA se conoce hoy en día como la Alianza para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos.

24. Pía Riggirozzi, “Beyond Continuity: Region, Regionness and Regiona- lism in Latin America” ECPR-SIGR 7th Pan European IR Conference, Work in Progress, pp. 8, http://stockholm.sgir.eu/index.php?title=B, 22 de febrero de 2011.

25. El ALBA va a convertirse en una organización dinámica al más alto nivel. Desde su creación en 2004 hasta el año 2010, se van a producir 10 cumbres ordinarias y 6 cumbres extraordinarias; un promedio de casi tres reuniones anuales entre los Jefes de Estado y de Gobierno de los Estados Miembros. Al mismo tiempo, con la creación del Consejo Presidencial y sus subdivisiones, los Consejos Social, Económico, Político y de los Movimientos Sociales, y sus respectivos subcomités, las reuniones internacionales de coordinación se van a multiplicar, alcanzando más de 61 reuniones tan sólo en el año 2010. En febrero de 2009 se va aprobar la puesta en práctica de una Coordinación Per- manente y se van a definir las modalidades de la Secretaría Ejecutiva para articular mejor las actividades de la organización (ver Informe Anual 2010, ALBA-TCP, www.alba-tcp.org, consultado el 16 de febrero de 2011).

26. Ibid, pp. 2.

27. Stephen G. Brooks and William C. Wohlforth, “Hard Times for Soft Balancing,” International Security 30, no.1, (Summer, 2005): 77. 28. Andrew Hurrell, “Hegemony in a Region that Dares not Speak,”

International Journal 61, no. 3, (Summer, 2006): 556.

29. Robert E. Pape, “Soft Balancing Against the United States,” Interna- tional Security 30, no.1 (Summer 2005: 13).

30. De acuerdo a Flemes (2007) el término “potencia mediana” se utiliza en la disciplina de las relaciones internacionales para describir aque-

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llos estados que no tienen el estatus de una gran potencia, más sin embargo tienen influencia internacional. Keohane (1969:298) define las potencias medias como estados cuyos líderes consideran que no pueden actuar efectivamente si están solos, pero pueden llegar a tener un impacto sistémico en un pequeño grupo o a través de una institución internacional (ver Daniel Flemes, “Emerging Middle Powers´ Soft Balancing Strategy: State and Pespectives of the IBSA Dialogue Forum” (August 2007) www.giga-hamburg.de/workingpapers (consultado el 25 de febrero de 2011).

31. T.V. Paul, “Soft Balancing in the Age of US Primacy,” International Security 30, no. 1 (Summer, 2005): 47.

32. Ver Stephen Waltz en Stephen G. Brooks and William C. Wohlfor- th, “Hard Times for Soft Balancing,” International Security 30, N.1, (Summer, 2005): 74

33. Daniel Flemes, “Emerging Middle Powers´ Soft Balancing Strategy: State and Pespectives of the IBSA Dialogue Forum” (August 2007):14, www.giga-hamburg.de/workingpapers (consultado el 25 de febrero de 2011).

34. Ibid, pp. 6.

35. Robert E. Pape, “Soft Balancing Against the United States,” Interna- tional Security 30, no. 1 (Summer 2005): 40.

36. Stephen G. Brooks and William C. Wohlforth, “Hard Times for Soft Balancing,” International Security 30, no.1 (Summer, 2005): 78-79. 37. Según el FMI, Venezuela, motor financiero del ALBA, ha excedido a

los Estados Unidos en la cancelación de deudas y en el ofrecimiento de inyecciones estratégicas de capital a los países de su región. Ver Pía Riggirozzi, “Beyond Continuity: Region, Regionness and Regionalism in Latin America” ECPR-SIGR 7th Pan European IR Conference, Work in Progress, pp. 17 http://stockholm.sgir.eu/index.php?title=B, 22 de febrero de 2011.

38. Stephen G. Brooks and William C. Wohlforth, “Hard Times for Soft Balancing,” International Security 30, no. 1, (Summer, 2005): 80. 39. Ver Principales temas de las Cumbres del ALBA, en www.alba-tcp.org,

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40. Pía Riggirozzi, “Beyond Continuity: Region, Regionness and Regiona- lism in Latin America” ECPR-SIGR 7th Pan European IR Conference, Work in Progress, pp. 8

41. Ibid.

42. El comercio intra ALBA-TCP, realizado en monedas locales, durante el año 2009, fue equivalente a 4.352 millones de dólares (ver www. alba-tcp.org, consultado el 22 de febrero de 2011).

43. El Presidente de Ecuador, Rafael Correa, ha explicado que cuando el dólar es usado en las transacciones entre los países, los Estados Unidos “está captando [capta] parte de la producción nuestra”, debido a lo que se conoce como “ingreso por señoreaje”. El Presidente Correa agregó que “quien emite la moneda se lleva parte de la producción y encima dependemos de una moneda extra regional”. Correa ha seña- lado, asimismo, que “nos tienen a su merced [los Estados Unidos], si dependemos de su moneda” y afirmó que la independencia del dólar representa “un paso histórico para la verdadera soberanía de los pueblos” (ver Telesur, “ALBA: Firma tratado constitutivo de moneda común Sucre”, 16 de Octubre de 2009).

44. Stephen G. Brooks and William C. Wohlforth, “Hard Times for Soft Balancing,” International Security 30, no.1, (Summer, 2005): 80. 45. David Harris and Diego Azzi (2006) www.focusweb.org

46. Golinger, Eva The Chávez Code: Cracking US Intervention in Vene- zuela (Olive Branch Press, 2006).

47. El actual Presidente de Colombia, José Manuel Santos, se ha visto en la necesidad de revertir la decisión de su antecesor, Álvaro Uribe, en torno al recurso de siete bases colombianas por parte de los Estados Unidos.

48. Telesur, “Chávez llama a crear Consejo de Defensa del ALBA”, 27 de enero de 2008.

49. Antigua y Barbuda, Dominica, y San Vicente y las Granadinas, se distanciaron de ese acuerdo por ser parte del Sistema de Seguridad Regional de los países del Caribe Oriental. Ver Declaración Final de la VII Cumbre los Países del ALBA.

50. Stockholm International Peace Research Institute (SIPRI), Military Expenditure Database which calculates military expenditure data for

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2009 (in constant 2008 US$), http://www.sipri.org/databases/milex (consultado el 29 de marzo de 2011).

51. Stephen G. Brooks and William C. Wohlforth, “Hard Times for Soft Balancing,” International Security 30, no.1, (Summer, 2005): 80. 52. Stephen G. Brooks and William C. Wohlforth, “Hard Times for Soft

Balancing,” International Security 30, no.1, (Summer, 2005): 80. 53. Diana Raby, “The ALBA and the Construction of a Counter-hegemonic

alliance: Popular Movements and State Power”, Seminario: “Anaálisis del Proceso Democrático Venezolano”, Nueva York (2010): 8.

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

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Resumen

El ALBA como instrumento de “soft balancing”

Este artículo plantea que el ALBA (Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América) surge como respuesta a la hegemonía estadouni- dense en América Latina y el Caribe. En su proceso de consolidación el ALBA va a proponer un modelo de integración político, económico, social y cultural, contrapuesto al ALCA (Área de Libre Comercio de las Américas), con énfasis en los valores de la solidaridad y com- plementariedad entre los estados miembros. Uno de sus principales propósitos va ser intentar limitar la influencia de los Estados Unidos en la región. Para ello empleará una estrategia de soft balancing basada en herramientas —no militares— para retardar, frustrar y debilitar los ámbitos de dominio de los Estados Unidos, entorpeciendo y alzando los costos de las políticas estadounidenses en la región de América Latina y el Caribe. El ALBA va a ejercer el soft balancing a través de acciones tales como el desafío de las preferencias estadounidenses y la renuencia a mantener la cooperación de la cual dependen los Estados Unidos para alcanzar los objetivos de su política exterior.

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AbstRAct

The ALBA as a “soft balancing” Tool

This paper argues that the ALBA (Bolivarian Alliance for the Peoples of Our America) emerged as a response to the United States hegemony in Latin America and the Caribbean. As part of its consolidation process, the ALBA will propose a political, economic, social and cultural inte- gration model countering the FTAA (Free Trade Area of the Americas), with an emphasis on the values of solidarity and complementarity among its member states. One of its core objectives will be to restrict United States’ influence in the region. To such effect, it will develop a soft balancing strategy based on non-military tools to delay, frustrate and weaken US spheres of influence, hindering and increasing the cost of US policies in the Latin American and Caribbean region. The ALBA will engage in soft balancing through measures such as challen- ging American preferences and showing reluctance to maintain the cooperation that is critical for the United States to achieve its foreign policy objectives.

summARio

A ALBA como instrumento de “soft balancing”

Este artigo mostra que a ALBA –Aliança Bolivariana para os Povos de Nossa América– surge como resposta à hegemonia norte-americana na América Latina e no Caribe. Em seu processo de consolidação, a Alba irá propor um modelo de integração política, econômica, social e cultural contraposto ao da ALCA –Área de Livre Comércio das Américas–, com ênfase nos valores da solidaridade e da complemen- taridade entre os estados membros. Um de seus principais propósitos será tentar limitar a influência dos Estados Unidos na região. Para isso, empregará uma estratégia de soft balancing baseada em instrumen- tos –não militares– para retardar, frustrar e enfraquecer os âmbitos de domínio dos Estados Unidos, elevando os custos e dificultando as políticas norte-americanas na região da América Latina e Caribe. A ALBA irá exercer o soft balancing por meio de ações como o desafio às preferências norte-americanas e a recusa a manter a cooperação da qual os Estados Unidos dependem para alcançar os objetivos de sua política exterior.

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El ALBA: Entre propuesta

de integración y