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REFORMA CURRICULAR CONSENSUADA Y LA EVALUACIÓN La evaluación se concibe, en la reforma curricular, como un componente

2.1 METODOLOGÍAS RENOVADAS DE EVALUACIÓN

2.1.6 REFORMA CURRICULAR CONSENSUADA Y LA EVALUACIÓN La evaluación se concibe, en la reforma curricular, como un componente

estrechamente integrado al proceso enseñanza-aprendizaje, cuyo objetivo es conocer los logros obtenidos por niños y niñas como también identificar las dificultades que han tenido en el proceso de aprender. Este último objetivo,

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de carácter formativo, le otorga a la evaluación un rol diferente al que tradicionalmente se ha asignado.

Actualización y fortalecimiento de la reforma curricular 2010, pág. 11 manifiesta: “…Durante mucho tiempo la evaluación se ha focalizado en controlar los resultados obtenidos por los estudiantes en su trabajo escolar. La obtención de buenos resultados los premiaban con calificaciones buenas; obtener malos resultados significaba recibir calificaciones malas.

La reforma curricular, actualmente en marcha, postula que la evaluación debe comprometerse en ayudar al aprendizaje, abandonando el carácter punitivo que ha tenido tradicionalmente y que aún tiene.

Esta forma de concebir la evaluación de los aprendizajes obliga a desarrollar este proceso no sólo al final de la enseñanza de una unidad o tema de estudio. Se precisa que también se evalúe al inicio y a lo largo de todo el proceso de enseñanza. Sólo así alumnos y alumnas , recibirán una adecuada retroalimentación que les permitirá superar las deficiencias detectadas en el aprendizaje…”

Para lograr una respuesta a esta última respuesta, al profesor le corresponde un papel importante: dar oportunidades a niños y niñas para que participen activamente en la evaluación. Esta participación se gesta lentamente y debe iniciarse en los primeros años escolares.

El trabajo grupal debe llevar a alumnos y alumnas a revisar de qué manera están logrando o acercándose a las metas; pueden reflexionar acerca de los aportes de cada uno de ellos; detectar quién o quiénes necesitan ayuda y de qué tipo; aprender a solicitar ayuda o cooperación. Si este tipo de evaluación se fomenta en las escuelas, los estudiantes tomarán conciencia que tienen derecho a equivocarse sin recibir sanción.

Como ideas claves referidas a la evaluación de los aprendizajes, el programa de estudios recomienda:

La meta es que todos los niños aprendan, por ello la evaluación debe considerarse como un medio para tomar oportunas medidas de ajuste del programa y/o de apoyo complementarios

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Es indispensable que la evaluación sea permanente y sistemática. La evaluación forma parte de enseñanza y del aprendizaje.

La retroinformación debe darse oportunamente, indicando lo que se ha hecho bien y ayudando a descubrir errores.

Hay que prestar especial atención a los procesos que los niños y niñas llevan a cabo para realizar sus trabajos. Se reitera que si bien el producto es importante, también lo es el esfuerzo y los procedimientos aplicados.

Los alumnos deben tener un protagonismo cada vez mayor en el proceso de evaluación (autoevaluación y coevaluación).

Es deseable que la evaluación permita en cada niño relacionar el o los objetivos que se evalúan con el proceso personal realizado. De ninguna manera se debe comparar los logros de unos alumnos con los de otros. Los errores que cometen los alumnos son parte del proceso de aprendizaje y no una evidencia para descalificarlos.

La evaluación debe apoyarse en el uso de múltiples y variados procedimientos y técnicas.

2.1.6.1 Reflexiones en evaluación educativa

La razón de ser de la evaluación es servir a la acción; acción educativa debe entenderse desde el punto de vista formativo, que como profesor le debe preocuparse significativamente antes de cualquier otra consideración.

La evaluación que no ayude a aprender de modo más cualificado (discriminatorio, estructurador, relevante, emancipador, con mayor grado de autonomía y de responsabilidad...) en los diferentes niveles educativos es mejor no practicarla

32 Como dice Stenhouse (1984, pág. 56):

"……..para evaluar hay que comprender. Cabe afirmar que las evaluaciones convencionales del tipo objetivo no van destinadas a comprender el proceso educativo. Lo tratan en términos de éxito y de fracaso". En su opinión, "el profesor debería ser un crítico, y no un simple calificador…".

Actuando como crítico y no sólo como calificador; la valiosa actividad desarrollada por el profesor y los estudiantes tiene en sí niveles y criterios inminentes y la tarea de apreciación consiste en perfeccionar la capacidad, por parte de los estudiantes, para trabajar según dichos criterios, mediante una reacción crítica respecto al trabajo realizado. En este sentido, la evaluación viene a ser la enseñanza de la autoevaluación».

La evaluación es el medio menos indicado para mostrar el poder del profesor ante el alumno y el medio menos apropiado para controlar las conductas de los alumnos. Hacerlo es síntoma de debilidad y de cobardía, mostrándose fuerte con el débil, además de que pervierte y distorsiona el significado de la evaluación.

Como señala Peters( 2001, pág. 28):

"……el éxito del que enseña sólo puede definirse a partir del éxito del que aprende". En el mismo sentido, Cronbach, recoge en una de sus tesis sobre evaluación que "el evaluador es un educador; su éxito debe ser juzgado por lo que otros aprenden…".

La evaluación no es ni puede ser apéndice de la enseñanza. Es parte de la enseñanza y del aprendizaje.

En la medida en que un sujeto aprende, simultáneamente evalúa: discrimina, valora, critica, opina, razona, fundamenta, decide, enjuicia, opta... entre lo que considera que tiene un valor en sí y aquello que carece de él. Esta actividad evaluadora, que se aprende, es parte del proceso educativo, que como tal es continuamente formativo.

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Si la evaluación no es fuente de aprendizaje, queda reducida a la aplicación elemental de técnicas, reduciendo u ocultando procesos complejos que se dan en la enseñanza y en el aprendizaje. La evaluación educativa es aprendizaje y todo aprendizaje que no conlleve autoevaluación de la actividad misma del aprender, no forma.