22. ANALISIS COSTO BENEFICIO
22.4 Relación de la Industria de la Construcción y el Desarrollo Sostenible
informe “Nuestro futuro común”, como informe Brundtland (1987), de la Organización de las Naciones Unidas que lo define como “aquel que garantiza las necesidades del presente sin comprometer las posibilidades de generaciones futuras de satisfacer sus propias necesidades”.
En los últimos años, han surgido iniciativas a nivel mundial para que la industria de la construcción considere el respeto y la protección del medio ambiente en toda su cadena de valor. En el lenguaje que hoy se utiliza en el contexto de la sostenibilidad, se encuentran términos como la construcción sostenible, construcción energética, edificios verdes y arquitectura pasiva entre muchos otros, que indican que la industria de la construcción tiene acciones concretas e interés en desarrollos que demuestran el compromiso con la conservación del medio ambiente.
Sin embargo, para el tratamiento de la contaminación ambiental y la minimización de los impactos ambientales, es importante considerar que la sostenibilidad se debe tener en cuenta desde el diseño y en las demás etapas de los proyectos de construcción.
En distintos países existen estrategias de evaluación del impacto ambiental de los edificios, que permiten observar la forma cómo se ha incorporado el concepto de sostenibilidad. Entre las estrategias se encuentran el análisis por medio de indicadores del ciclo de vida, evaluación por medio de ecopuntos o ecoeficiencia y otros que, además, permiten determinar el cálculo del equilibrio entre el gasto económico y el beneficio ecológico. Teniendo presente los intereses y estrategias de la industria de la construcción, la visión de sostenibilidad se debería considerar en los ámbitos ambientales, económicos, sociales, en la prevención de riesgos laborales, funcionales e incluso, estéticos.
Medioambiente: en este ámbito se debería tener presente el uso de materiales con un bajo impacto ambiental a fin de lograr ahorro de energía, el consumo de agua, el
uso de materiales reciclados, evitar el uso del suelo virgen y más bien, mejorar las condiciones del que ha sido usado.
Económico: en términos económicos se debería considerar tanto la etapa de construcción como el funcionamiento y mantenimiento, es decir, el ciclo de vida de las construcciones, a fin de reducir los costos financieros de la industria que le permite a las compañías constructoras además, la maximización del beneficio que es fundamental en todo negocio.
Social: en términos sociales se incluye, principalmente, la generación de empleo tanto directo como contratado y el uso final que se dará a las obras como por ejemplo hospitales, restaurantes, parques de recreación, centros comerciales, entre otras.
Prevención de riesgos laborales: las medidas y estrategias de prevención de riesgos se deben incluir desde el diseño, con la intención de que estas se desarrollen en las distintas etapas de la construcción y permanezcan durante la vida útil de la estructura construida.
Funcionalidad: es importante tener presente la conservación de la funcionalidad de los edificios, de tal manera que las características de diseño inicial se conserven y no se alteren. En los casos en los que el edificio y/o construcciones sean susceptibles a modificaciones futuras, estas se deben tener presente desde el diseño. Estética: la estética cobra importancia en la industria de la construcción siempre que se pretenda conservar la imagen de las empresas y las características arquitectónicas del sector en el que se encuentra ubicada la construcción e infraestructura, siendo así un factor de permanencia y sostenibilidad.
El escenario objeto de revisión se ha organizado en el medio abiótico (aire, suelo y agua), en el medio biótico (flora y fauna) y en el medio socio económico y cultural (desempeño socio económico y cultural, contaminación atmosférica, materiales usados y salud y seguridad). Si bien dicha industria genera impactos desfavorables en los escenarios revisados, es importante mencionar que a su vez, también genera impactos positivos, tales como la generación de empleo, construcción de viviendas, proyectos de infraestructura y locales para el comercio y la industria, configurándose de esta manera en un componente fundamental para el desarrollo de la sociedad.
Soacha tiene un crítico panorama ambiental, la contaminación ambiental ha hecho que lo que se denomina peyorativamente medio ambiente sea mucho menos que medio. En esta zona el aire está altamente contaminado; los cerros están completamente urbanizados en su mayoría por barrios ilegales; no hay zonas de recreación; las fuentes hídricas son alcantarillas, y el suelo presenta carcavamientos y hundimientos.
Existen terrenos en los que se presentan procesos activos de erosión que se demuestran en barrancos que alcanzan varios metros de profundidad. Su desarrollo ha sido posible debido a la falta de cobertura vegetal, el desarrollo anti técnico de la explotación minera (canteras), al clima seco y agresivo que caracteriza la zona y a la inestabilidad de la tierra que históricamente se ha registrado en esa zona de Soacha.
A eso se suma el hecho del constante crecimiento de la urbanización ilegal e inadecuada de los terrenos considerados de alto riesgo, ya que el 90 por ciento de los asentamientos están ubicados en zonas pendientes, mientras que el otro 10 por ciento de los barrios se localizan en sectores de riesgo por erosión. La erosión propia del terreno no es el único problema. También empeora la situación la fuerte explotación irregular e intensiva de las canteras que, con el removimiento de tierras con dinamita, desestabilizan aún más el suelo. En algunos sitios se encuentran brechas en el piso de más de 50 metros que así lo demuestran.
Por otra parte, las aguas contaminadas de la represa de Terreros ocasiona graves problemas de salud entre la población especialmente en los niños y ancianos. La disposición inadecuada del desfondadero de la represa contribuye a deteriorar no sólo el panorama, sino también las zonas circundantes, las aguas contaminadas que salen de ahí viajan por el canal Tibanica y atraviesan parte de la zona urbanizada de San Mateo, generando un grave problema de contaminación hídrica.
A su paso el canal Tibanica recoge las aguas negras de San Mateo y de por lo menos ocho barrios de Soacha y de otro tanto de Bosa, entre ellos León XIII, La María, Los Olivos, Manzanares, Primavera, San Diego, El Toche y San José.
En determinadas épocas del año el riesgo de inundación aumenta, debido a la falta de mantenimiento y obras de dragado, que hace que en algunas zonas de su recorrido se desborde o se estanque debido a los escombros, basura y buchones. Por otra parte, la malla verde, no sólo se encuentra completamente deteriorada, sino que en ciertos lugares no existe. La vegetación natural de estos cerros fue talada completamente para dar paso a las canteras y asentamientos subnormales. El déficit de sitios de recreación es preocupante, ya que los niños y los jóvenes no cuentan con espacios adecuados para el deporte y la distracción.
Las canteras de la zona extraen alrededor de 12 millones de toneladas de piedra y arena, de las 44 anuales que emplea el sector de la construcción en Bogotá. La capital requiere millones de toneladas de materiales de origen geológico para levantar edificios, tender pavimentos y rellenar depresiones del terreno con fines urbanizadores. Sobre cada hectárea urbana puede haber miles de m3 de ladrillos, cemento, asfalto, baldosas, arena, piedra y otros componentes necesarios para la implantación de las diversas estructuras que requieren las construcciones, muchos de estos materiales provienen de los cerros de esta parte del municipio de Soacha.