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Texto y lector aparecen desde el estudio sobre el acto de leer de Iser, pero también encontramos la premisa de Francisco Rodriguez-Izquierdo, quien aproxima la rela- ción sujeto-objeto desde la poesía, como una unidad de sensación que trasciende por el lector y se transforma en rango simbólico . Iser respecto a esta relación, habla de la diferencia entre texto y objeto lo cual lleva a tener una concepción muy distinta en cuanto a cómo se relaciona. el ‘lector o sujeto’ con lo que observa. Este afirma que la percepción del objeto es de manera frontal por ende se manifiesta en una primera mirada, a diferencia del texto en donde para encontrar el objeto de percepción es nece- sario llega al final de la lectura o en otras palabras cuando se da la observación.

Si bien la mayoría de los espacios expositivos tienen que ver con lo que aparece de frente, en una mirada inmedia- ta, en nuestro caso tiene que ver con una propuesta que permita que las cosas aparezcan desde una experiencia de lectura, por lo que podríamos decir que este espacio expositivo tiene relación con lo visual como algo que necesita un recorrido para ser leído, como lo plantea Iser. Pero pareciera ser que la relación sujeto objeto no queda fuera ya que como lo planteamos anteriormente, este es un espacio expositivo por ende mantiene una experiencia visual, desde el asombro, casi podría decirse como una atracción que surge desde un primer encuentro.

¿Qué es lo que tenemos en lo obvio?

Caer en esta pregunta tiene sentido en cuanto al aparecer de las cosas, y es que la experiencia de lectura también se ve sujeta a lo que aparece, pues el acto de leer, desde su condicionante de incompletitud del texto, nos trae la posibilidad de que cada lector complete desde su facultad experiencia de lectura y rol protagónico

los textos, dando paso a la interpretación desde el apare- cer.

En los años 1981 y 1983, Godofredo Iommi y Claudio Girola, realizaron los taller de Diseño Gráfico a modo de cuestionar los fundamentos corrientes de la gráfica en el mundo. Ellos apelaban a ir más allá del ‘’ logotipo’’, no con un aspecto de dogma sino meramente como algo proposi- tivo. Estos talleres fueron llamados Mantos de Gea.

‘’Habitualmente las “totalidades” diseñan los contornos de las figuras y posteriormente se ordenan dentro de ellas los elementos que la componen. El valor de nuestro “todo” se asemeja más al barro antes que de él surja el ladrillo. Con otras palabras, partimos amereidiana- mente. Desde lo puntual, como aquellos dibujantes que comienzan el retrato de alguien comenzándolo a dibujar por las fosas nasales de su modelo. Nuestra pregunta radical fue ésta: “Qué es lo que tenemos en lo obvio?” ... (y en nuestro caso) en lo obvio de la gráfica constituida en el mundo? Quién haya hecho, alguna vez, la experien- cia de la pregunta radical sobre y en el propio oficio sabe que se parece mucho a la acción de borrar el pizarrón de clase. La superficie del mismo queda uniformemente gris y disponible para ser llenada nuevamente.’’

Godofredo Iommi y Claudio Girola (1985) Mantos de Gea

Con esta pregunta, ¿Qué es lo que tenemos en lo obvio?, comenzamos un cuestionamiento sobre lo que aparece, y pareciera ser significativo en cuanto al montaje y la metá- fora, ya que de esta forma, el ejercicio de yuxtaposición y la transferencia de sentido desde la tensión de las partes permite que las composiciones visuales o verbales, se desenvuelvan en base a esta pregunta.

Elaborar una propuesta para mostrar los fotograbados, significa crear una forma de mirar, la cual correspondiente al ejercicio de observación, es decir mirar más allá de lo que se muestra en un primer momento.

‘’¿Qué es lo que se observa? Observar es algo más que dibujar. Ciertamente que hay que tener muy claro, es decir, muy “adelante” lo que se está viendo, pero todavía no se observa nada hasta el momento que ME PLAN- TEO la relación que tendrá el perímetro de esa figura con el perímetro de tal o cual elemento que la integra. ¿Qué queremos decir con esto? Queremos decir que hay que aguzar el ojo para IR MÁS ALLÁ del buen dibu- jo; para que este TRAIGA la observación. Entonces el dibujo va a ser siempre “original” y se va a calar de esta manera gráficamente lo que se está mirando...”—. ‘’Pero reparemos ahora dos momentos importantes a propósito de lo dicho sobre la “observación”. El primero de ellos es el momento de plantearse, en otras palabras, interrogarse sobre la relación de tal cosa con tal otra cosa. Ese “me planteo”, ese planteamiento es lo impres- cindible de toda actitud rigurosa ante la cosa. No es la “cosa observada” la que se “plantea” nada sino que ella “da” al que tenga la mirada aguzada la posibilidad de “plantearse” algo que va más allá del buen dibujo. Es decir, más allá de las naturales o educadas dotes, poder interrogar la incógnita abierta justamente para no ver sólo la cosa en su actualidad sino en su FORMA INOCENTE. Esa forma inocente es la construcción que arrojará un “nuevo cristal” y no las infinitas variaciones de cualquiera de los tributos de la cosa observada.’’

Godofredo Iommi y Claudio Girola (1985) Mantos de Gea

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