IV. CAPÍTULOS DE ANÁLISIS Y RESULTADOS
3. Dimensiones de la construcción de juventudes
3.2 Relaciones interpersonales en Pudahuel
Las vivencias sociales son una pieza central en la construcción de juventudes de acuerdo a lo expuesto por los participantes. Las interacciones y vínculos creados (tanto cercanos como lejanos) van moldeando la relación del joven con su entorno. A continuación, presentaremos las relaciones interpersonales más significativas que los participantes describieron a través de sus relatos. 3.2.1 La familia
Los participantes de la investigación expusieron, a través de diferentes situaciones, los lugares y matices del ambiente familiar en sus cotidianidades y procesos de crecimiento. En esta línea, el lugar de los padres aparece acompañado de diferentes dinámicas tanto de cercanía como ausencia, “desde que nací, vivo acá con mi mamá, mi abuela, mi tío, mi tía y mi primo y hermano. Algunos vecinos valoran lo que hace mi mamá porque está sola y con nosotros tres”. Aquí destaca el aislamiento de la figura paterna, a quien pocas participantes se refirieron, “mi papá nunca ha estado presente. Yo nací sin papá y a mí no me interesa, su apellido, me lo quiero cambiar porque aparte que no me gusta. Y aparte él tiene hijos en otros lados también así que no le toma atención a los de él”.
Las estructuras familiares que exponen los participantes rompen en gran medida el esquema “tradicional” de padre, madre e hijos. Al contrario, revelan familias compuestas, monoparentales, donde la presencia de abuelos, tíos, primos y nuevos integrantes (la polola o el pololo de alguien) se encuentran dentro de las experiencias. En este sentido, Cristian menciona “desde que nací, vivo acá con mi mamá, mi abuela, mi tío, mi tía, mi primo y hermano”. Sin embargo, también existen otros casos donde el padre está presente, “desde que nací, toda mi vida he vivido aquí. Vivo con mi tía, con mi papá, con mis abuelos”, Robin no habla de su madre, sólo deja en claro su ausencia. Los participantes hablan también de la influencia de la familia en la crianza de los jóvenes, “es que igual depende de cómo sea la familia de la persona, por ejemplo, la familia del Michael, la mamá también anda metida en la droga. Y el único sano era el abuelo, y era como obvio que el Michael iba a terminar en eso”. Este joven muestra una reproducción del patrón familiar en relación al consumo, mientras que Andrea lo presenta con respecto a la procreación, “yo cacho que ellas mismas las tuvieron, como a los 16 años, las mamás y es como normal”. Esta reproducción de patrones o hábitos también se materializa en el lenguaje, “aquí todos mis hermanos dicen garabatos, ¡¿quién no dice garabatos?! Mi hermano menor tiene 4 años y dice garabatos porque mi mamá con la pareja todos los días dicen garabatos, entonces él como los escucha siempre lo dice”. Decir malas palabras, en primera instancia, puede parecer algo sin mayor importancia, pero anteriormente también se mencionó el impacto que tiene la forma de expresarse en la discriminación en la escuela en otras comunas, o ser tachado de “flaite”.
Al indagar en otros aspectos de los patrones familiares, un entrevistado plantea su propio proceso de crianza como una etapa con lecciones, pero de situaciones que espera no repetir, “además es de hombres criar a sus hijos darles todo. Eso es lo que quiero yo, porque cuando yo era niño igual pasé hartas dificultades. No quiero que mi hijo pase por lo mismo, quiero yo estar ahí, yo criarlo, enseñarle bien los modales con valores con respeto, darle una buena vida, todo eso a futuro”. Juan, por su parte, otorga una responsabilidad importante a la labor de crianza como espacio facilitador
53 de límites y parámetros para experimentar la vida, “se meten en problemas [los jóvenes], pero también los padres tienen la culpa, porque a veces no le enseñan lo necesario a los hijos, lo que tienen que hacer. Lo que está bien, lo que está mal todo eso. Otros sí se dan el tiempo y al final los hijos son más tranquilos po”.
Denilson describe cómo la presencia o ausencia de la familia impacta en los jóvenes desde la firmeza de los adultos, “aquí, con los que yo me junto, la familia es como firme. No los dejan ni siquiera fumar, por lo menos no sé si tomar un poco de cerveza o ron, pero eso no más. Cuando estábamos en el cumpleaños de un amigo como que la mamá le dijo ‘así’ [mímica de llenar el vaso muy poco]. Le sirvió la nada misma de un poco de ron porque él lo estaba pidiendo”. Esta “firmeza” tiene límites algo relativos: fumar no es negociable, beber alcohol es posible con supervisión. Sin embargo, Denilson deja ver en su discurso ciertas disonancias entre lo que le piden y enseñan a los jóvenes y lo que realizan otros miembros de la familia, “le sirvió pero así la nada misma de un poco de ron porque él lo estaba pidiendo. La mamá como que ya lo entendió así, pero él ve al tío siempre tomando. [La mamá] le dio un poco no más y como que no le quedo gustando”.
Con respecto a las dificultades familiares, aparecen ciertos problemas vinculados al hacinamiento, “tengo otros amigos que siempre tienen problemas en la casa. Por ejemplo, en la familia viven los tíos, viven los primos y como son muchas personas en la casa se pelean por cosas simples y siempre pasan peleando. Uno también se siente mal por eso y quiere ayudarlos po. Algunos buscan y estamos viendo arriendo o algo así para que no sigan tan mal con la familia po”. Formar parte de una familia tan amplia en un lugar reducido complejiza la solución de problemas y, además, revela que existe una brecha comunicacional con la propia familia, pues los jóvenes intentan encontrar respuestas a través de sus amigos y no sus familiares. A este respecto, uno de los entrevistados siente que los amigos son el apoyo emocional y compañía, “por ejemplo, la mamá de alguien pasa todo el día trabajando y los niños pasan solos. Tengo algunos amigos que tienen muchos problemas familiares, igual estamos siempre con ellos pa que se sientan mejor.”
En un contexto con numerosos adultos en edad de trabajar en el hogar, cabría suponer que existen múltiples proveedores; sin embargo, esta no es la realidad. La madre nuevamente surge como el principal proveedor familiar, pero también es de quien se espera más afecto, “como que no me dejan hacer na a mí y a los demás los dejan hacer todo. Mi hermano puede fumar, puede tomar y ella no se preocupa de él. Y más encima como que ahora me tiene de lado a mí y a mi hermano del medio, nos tiene de lado y pesca más al Tomás. Por eso yo no la pesco mucho”. De esto se desprende no sólo una carencia económica, sino que además una carencia afectiva que ocurre principalmente porque la madre siempre está trabajando. En este contexto, algunos jóvenes afirman sentirse solos o que no los toman en cuenta, “es que ella [la madre] siempre pasa con la pareja y con mi hermano mayor en la pieza, y yo siempre paso en mi pieza y sentado en el comedor, viendo tele. Aquí en la casa no hablo con nadie. Yo como que estoy así, estoy en mi mundo y nadie me pesca. Yo no le hablo a nadie, hablo con mi pura tía”. Pese a cohabitar con varias personas en un mismo espacio, la necesidad y posibilidad de afinidad no siempre se logra, son pocas las personas que generan en los participantes la sensación de ser tomados en cuenta en sus hogares. Esto puede ser una de las principales causas de que cuando tienen problemas recurran a amigos de su edad.
En este contexto, podemos afirmar que el ambiente familiar impacta en la emocionalidad de los jóvenes, dado que son más conscientes de las vivencias familiares. La idea de salir empieza a
54 aparecer como una alternativa. Uno de los participantes plantea, “a veces vamos bien y a veces vamos mal. Porque ahí cuando empiezan a gritarse como que dan ganas de irse”. Las costumbres familiares y las formas de establecer y aplicar reglas también aparecen en sus discursos. Así, no cumplir la hora de llegada es correr el riesgo de quedarse fuera de casa, “como a las diez la mayoría está en sus casas. Es que después nos aburrimos. A veces nos quedamos hasta las doce hablando, pero como las mamás tienen trabajo, te cierran la puerta, te dejan afuera. Una vez me tuve que pasar [la reja] porque me dejaron afuera”.
El rol de los tíos juega un papel importante en términos recreativos, pero también limita sus posibilidades de ocupar espacios, “les gusta estar con sus amigos tomando *tío y hermano mayor+. Yo siempre cuando estoy aquí estoy afuera. Estoy con el celular y ellos se ponen a tomar y me dicen que ellos estaban primero y cuestiones, me hacen ir”.
Otros relatos muestran que el rol de padre o madre no siempre lo cumplen los padres biológicos, sino quienes realmente impactan en el proceso de crianza de los hijos, “cuando nació el Joshua, él fue el último que nació, mi mamá le dejó el Brian, el mayor, a mi abuela. Y el Brian seguiría con mi abuela, como que la mamá de él es mi abuela. Y como que el pesca más a mi abuela, cuando pelea con mi mamá él le dice que no es su mamá, que la verdadera mamá es mi abuela. No sé yo creo que mi mamá lo debería entender, si fue culpa de ella dejarlo”. En estas familias monoparentales, el cuidado y crianza de los hijos suele recaer en la madre, quien usualmente busca apoyarse en su propia madre para obtener algo de ayuda en la labor de crianza. De esta manera, se aprecia que las familias están constituidas por jerarquías basadas en el cuidado, la cercanía y la protección. A modo de síntesis, se puede observar que la familia forma parte de las interacciones primarias de las personas en general, son parte de lo que las va construyendo como individuos. Estas interacciones aparecen acompañadas de dinámicas tanto de cercanía como ausencia, en especial de las figuras paternas. Es importante resaltar cómo el rol de la madre es un foco de conflicto que se vivencia entre necesidad afectiva y atención, al tiempo que adquiere matices de ausencia, especialmente al ser una proveedora económica importante del hogar que debe ausentarse. Aparece así una maternidad más solitaria, mientras que la figura del padre suele ser algo periférica, más cercana a interacciones de socialización de forma esporádica con los jóvenes. En esta sección de familia, surge como hallazgo que la configuración familiar de los jóvenes de Pudahuel en general rompe con el esquema tradicional de padre, madre, hijos. Esto en sí no es un problema, pero sí lo es la presencia difusa de un cuidador, pues impacta en el proceso de crianza de los jóvenes tanto en cómo definen sus prioridades, usan el lenguaje, aprenden límites y, con el paso del tiempo, impacta en cómo ellos reproducen patrones de crianza que van definiendo los modos de vivir y actuar en el mundo.
Como conclusión, se podría mencionar que los parámetros inculcados guardan relación con los propios parámetros que han recibido los adultos en sus propios procesos de crecimiento (patrones generacionales). No existe un patrón fijo de interacción (y cuidado), lo que afecta la forma en que el joven construye su concepto de familia, pues en esta etapa comienzan a observar y toma de consciencia de las interacciones familiares en mayor detalle.
55 3.2.2 Los vecinos
Después de la familia, los vecinos suelen ser personas cercanas a los participantes, especialmente por condiciones espaciales. En algunas oportunidades, se generan vínculos importantes: involucra a los amigos o simplemente se conocen desde pequeños y comparten un contexto cercano, “los vecinos mayores son los papás de mis amigos, entonces de repente jugamos pin-pon todos, jugamos fútbol con ellos y eso es buena la relación”. Existe una familiaridad con los vecinos a través del vínculo de las amistades. Los participantes plantean que acostumbran saludarse, suelen conocerse e interactuar con ellos, pero también depende de un factor anímico, según uno de los entrevistados, “depende de la situación, porque si ando feliz ahí me saludan y yo les digo hola. Pero si yo ando enojado y me dicen hola a veces yo no los pesco”.
La familiaridad con los vecinos genera en los participantes la percepción de unidad y ayudarse entre sí. Sin embargo, aparece en sus discursos una diferencia entre esta “ayuda”, que está delimitada entre sectores. Un entrevistado comenta que el sector norte de la comuna parece ser un espacio donde es más fácil establecer dicha unión entre vecinos, “encuentro que la gente es como más unida. Por ejemplo, si hay problemas te ayudan. No es como otras personas que cada uno por su lado, que les da lo mismo. Aquí si pasa algo todos se ayudan. Allá en Pudahuel sur no lo veía tanto así”. Aquí también destaca la percepción de que la recepción de ayuda ocurre sólo si es un conocido, “los vecinos de aquí se ayudan. Porque aquí todos somos unidos. En cambio en otros lados, si nadie te conoce nadie te ayuda”. De igual forma, los participantes muestran una regulación que impacta en la crianza, más allá del hogar, y está vinculada con los vecinos “los vecinos siempre están así como que no te dejan hacer cosas malas”. Por lo tanto, los vecinos pasan a ser una suerte de cuidadores externos al núcleo familiar.
Por otra parte, los participantes también mencionaron que existe otro tipo adulto, que no es tan cercano a la familia, pero que sí forma parte de la comuna. El adulto que les da la entrada a los jóvenes al consumo, “porque ellos como que igual se juntan con gente mayor [los jóvenes] y cuando están en una fiesta no sé cómo que los invitan a probar y como que ahí lo meten.”
En un porcentaje menor, aparece una diferencia de roles asociada a los adultos denominados “trabajadores de esfuerzo” y otro tipo de adulto, “los hombres son los que salen a robar allá. A las mujeres, por ejemplo, les dan plata y van a comprarse ropa y cosas, pero las mujeres no van a robar mucho. Si son mamás solteras y sin dinero y sin nada que hacer salen a robar para sus hijos y cosas así”. Desde esta perspectiva, el robo hace parte de la supervivencia que en el caso de los hombres no necesita justificación, mientras que en el caso de las mujeres aparece respaldado por la condición de ser madre soltera.
Dentro de las dinámicas problemáticas o negativas que ocurren entre vecinos, los entrevistados mencionaron a los vecinos traficantes, “por ejemplo, aquí en el pasaje, pasa algo y todos se esconden. Aquí al fondo hay un caballero que es traficante. Los de esa casa grande que está ahí, esa de segundo piso, también son traficantes. La casa que está aquí en este pasaje, donde vive mi amiga, el hermano es pastero y es de esos como traficantes, por eso hay casas tan grandes aquí. Pa’ ser en Pudahuel no deberían haber casas tan grandes y tan lujosas, porque se ve raro, aquí en Pudahuel no hay tanta plata. La gente que es como traficante y que anda en esas cosas es la que
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más tiene plata”. Los lujos, los autos y las casas arregladas fácilmente se asocian a ganancias por tráfico desde la mirada de los participantes.
Como vimos en esta sección, después de la familia, los vecinos suelen ser las personas cercanas a los jóvenes principalmente por condiciones espaciales. En algunas oportunidades, se generan vínculos importantes que involucran a los amigos o simplemente se conocen desde muchos años atrás y comparten un contexto cercano; en otras, pueden generar interacciones más complejas, acompañada de riesgos como el adulto que le da la entrada al joven al consumo o el traficante que los percibe como posibles clientes o trabajadores.
3.2.3 Los amigos
A lo largo de todas las entrevistas, los participantes destacaron que la amistad es una parte fundamental de sus interacciones, pues con sus amigos comparten y crean modas, exploran, se defienden, reciben y entregan apoyo, y se sienten más comprendidos, Susana plantea que “un amigo, la mamá así como que siempre le dice qué hacer y él está aburrido de eso. Nos juntamos y empieza a hablar del tema, que dice que se quiere ir, etc. Y yo así como que le digo ya, hablo con él”.
A la hora de considerar quiénes son sus amigos, Juan plantea que se trata de aquellos que son más conocidos y confiables, “yo prefiero estar con la gente que conozco bien. No me gusta mucho conocer gente nueva, es como arriesgarse, no era como tu pensabai que eran po. Por ejemplo, a mí se me hace fácil conocer a la gente que es más tímida, porque ahí empiezo a hablar con ellos. Pero en cambio a la gente que tiene mucha personalidad cuesta, porque al tiro te empiezan a molestar y hacer cosas. Como que te cuesta acostumbrarte a ellos”. Denilson, por su parte, narra con algo de frustración cómo ha perdido a varios de sus amigos especialmente por el cambio de actividades, desde la vinculación deportiva con el fútbol a otros intereses como la droga, “cuando jugamos a la pelota, así como que aparecen todos de una, aunque la mayoría con los que antes jugaba la mayoría están metidos en la pasta. Así como que no hacen nada.”
Nicolás plantea que actualmente los intereses de sus amigos han cambiado, pero aun así se siguen reuniendo. Nicolás prefiere estar más en su casa, pese a que sus amigos están más en la calle, “no me gusta estar en la calle tomando y esas cosas, me gusta estar en la casa. Igual tengo hartos amigos que prefieren estar más en la calle. Todos mis amigos que conozco consumen drogas, están en las calles. A todos les gusta jugar fútbol, pero ellos se fueron por las drogas, todos casi todos”. En la mayoría de relatos, surge que el encuentro con amistades ocurre en espacios más públicos que privados, y los adultos al parecer juegan un rol importante en que este proceso ocurra de esta manera, “por ejemplo, yo tengo que estar con mis amigos ojalá en la plaza, porque aquí con mi abuela empieza a gritar cosas. Se pone así y entonces es incómodo po. No los puedo tener aquí adentro, tengo que tratar de estar siempre afuera.” Tratar de esta afuera es, por lo tanto, la manifestación de las pocas alternativas que quedan si se quiere estar con otros pares.
Los amigos van constituyendo grupos, que funcionan además dentro de ciertos parámetros, actitudes o lealtades, “si una se mete, se meten todas”. Se defienden de otros grupos, se apoyan
57 entre sí y adquieren más posibilidades, en especial al momento de enfrentar peleas “no es tan común, aunque todos los días se pelean ahí al frente en la “Pichicloro” [nombre que otorgan a la piscina municipal], la que está enfrente del cementerio, porque van hartos grupos, grupos así de amigos, y de la pobla y van de otros sectores. Si uno pelea, se meten todos a pelear, porque son como su grupo”. Una situación similar se da entre grupos de mujeres, “porque si ella se pone a