Una larga tradición migratoria internacional de los zacatecanos a los Estados Unidos, de más de cien años, les ha permitido formar en las últimas décadas una importante organización de Clubes Zacatecanos en aquel país, cuya base central radica en compartir un sentimiento de pertenencia comunitaria con los lugares de origen que los vincula con las entidades de destino, para realizar actividades conjuntas en beneficio de sus lugares de procedencia. Estos clubes tienen su antecedente desde los años sesenta en el Sur de California, cuando de forma incipiente empezaron a organizarse en Los Ángeles, para otorgar apoyos solidarios a migrantes enfermos, afectados por accidentes o fallecidos, que requerían se les trasladara a su tierra (Moctezuma: 2000). Se inicia luego una etapa de apoyo para llevar a cabo las primeras obras de infraestructura social, entre las que se encuentran reparación de plazas, iglesias, parques depor- tivos y panteones, sólo con sus recursos. Es en los últimos quince años que los Clubes Zacatecanos abordan una etapa de desarrollo que al inicio del siglo xxi los convierte en la organización de migrantes mexicanos más importante, por el número de clubes (más de 230) y por el apoyo sistemático en financiamiento a proyectos de infraestructura social en sus comunidades de origen (García Z. R.: 213: 2003).
En 1992 surge en Zacatecas el programa 2x1, con el propósito de ins- titucionalizar los apoyos de los Clubes Zacatecanos para la construcción de obras de infraestructura social en sus comunidades de origen; con la aportación de un dólar del gobierno estatal y otro del gobierno federal por cada dólar que los migrantes invirtieran. En 1993 inicia la ejecución de los primeros proyectos, con una inversión de 55 mil dólares. En 1999 el programa cambia a la modalidad de 3x1. De su inicio como programa 2x1 a la transformación en 3x1, se realizan 310 proyectos de infraestructura social básica. Del año 1993 al 2003 se llevaron a cabo 1096 proyectos en más de 35 municipios del estado. Hasta antes del año 2001, el programa 3x1 no tenía sustento financiero específico en el presupuesto federal. Esta situación cambia en el 2001 cuando el presi-
dente Fox establece el programa 3x1 Iniciativa Ciudadana, con pleno reconocimiento y presupuesto específico —pequeño, pero específico.
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El conocimiento y estudio del programa 3x1 en sus diversas etapas genera evaluaciones encontradas, dependiendo de quién realice su evaluación. Por ejemplo, los alcaldes y gobernadores lo ven como una forma de multiplicar la obra pública bajo su gestión; los organismos internacionales perciben gran capacidad de los migrantes y sus comunidades de origen de colabora- ción con los tres niveles de gobierno. El gobierno mexicano, sobre la mar- cha, obedeciendo a la presión e iniciativas de las organizaciones migrantes no sólo respalda dicho programa sino que lo institucionaliza a nivel federal, lo convierte en uno de los principales instrumentos de interacción con la comunidad mexicana en los Estados Unidos, y de negociación con organis- mos internacionales como el Banco Interamericano de Desarrollo. Desde la perspectiva académica existe un amplio consenso de que éticamente no es correcto que quienes fueron expulsados como migrantes de México por falta de oportunidades adecuadas para su desarrollo, se conviertan en el soporte financiero de la política social de construcción de infraestructura básica, que en rigor es una obligación del Estado mexicano.
El programa 3x1 como proceso de aprendizaje social no ha sido sencillo, ni exento de conflictos entre las organizaciones de migrantes, sus comunidades y los tres niveles de gobierno mexicano. Una evaluación hecha a finales del año 2000 en la ciudad de Chicago con los Clubes Zacatecanos (García, Z. R: 2002) así lo muestra. Para ellos el programa es bien valorado por las siguientes razones:
a) Permite la organización transnacional de los migrantes;
b) Posibilita la realización de obras sociales en beneficio de sus comunidades de origen; y
c) Ayuda a que las organizaciones de migrantes se conviertan en promotoras del desarrollo local.
Los problemas más importantes que ven en él son los siguientes:
a) Excesivo burocratismo entre las dependencias estatales y fede- rales;
b) Fricciones con los municipios por la selección y priorización de los proyectos;
c) Demora en la entrega de las partidas estatales y municipales;
d) Mala calidad en las obras realizadas y falta de mantenimiento en las mismas;
e) Ausencia de mecanismos para darle continuidad a los proyectos y obras realizadas;
f) Presupuesto insuficiente para responder a todas las iniciativas de proyectos de los clubes; y
g) Falta de respeto a los criterios del Comité Técnico del programa para la selección y aprobación de obras.
La valoración anterior refleja la opinión generalizada de los Clubes Zacatecanos sobre las ventajas y limitaciones del programa 3x1. Los problemas señalados, indican también la existencia de dificultades per- manentes entre los clubes, los alcaldes y algunas autoridades estatales, respecto no sólo a lo mencionado, sino además a la priorización de las obras, y la transparencia en el uso de los recursos. Tal situación ha ser- vido para que el gobierno zacatecano, como resultado de las denuncias, presiones, exigencias y propuestas de los Clubes haya buscado superar las irregularidades denunciadas y crear un proceso más claro, participativo y profesional en la administración del programa. Dentro del cual se ha consolidado la presencia de los dirigentes migrantes.
Es importante destacar cómo en el año 2002, con la federalización del programa 3x1 Iniciativa Ciudadana, se presentan otros dos problemas: una nueva normativa nacional y la prescindibilidad de los clubes para participar en el Programa. La primera buscando privilegiar los proyectos “productivos” vedaba las inversiones en iglesias, salones de baile y lienzos charros, que por lo general eran y son prioridades de las organizaciones migrantes. La segunda, como respuesta a la sensación que los alcaldes tenían de estar siendo desplazados por las organizaciones migrantes, desechaba el requisito de contar con el aval de un club y una federación de clubes de migrantes para su aprobación, bastando con la formación de un comité de obra local que aportara el 25% correspondiente del proyecto. Esto se resuelve en gran media por la presión y participación de las organizaciones migrantes ante el gobierno mexicano. En el año 2004 la titular de Sedesol acepta que para el 2005, la normatividad restablezca el que los proyectos deben contar con el aval de un club y federación de migrantes.
Estas valoraciones y cambios en la administración del programa, ratifican la apreciación de Iskander (2005) en cuanto a verlo como un espacio de aprendizaje social de las comunidades de origen, sus clubes y los tres niveles de gobierno. La importancia que está teniendo este progra- ma requiere pensar cuales pueden ser sus opciones de desarrollo a futuro, por lo cual se requiere discutir entre otras cuestiones, las siguientes:
a) Cómo institucionalizar ese proceso de aprendizaje social sin caer en un nuevo corporativismo transnacional.
b) De qué forma administrar mejor y optimizar el programa 3x1 para comunidades y clubes.
c) De qué manera acompañar el fortalecimiento de las comunidades de origen y destino para que tengan un papel más activo en el programa e incluso sugieran programas emergentes de desarrollo transnacional en educación, cultura y salud, como parte de un nuevo tipo de política pública.
d) Cómo promover una cultura de rendimiento de cuentas y trans- parencia social hacia los programas y sus comunidades.
e) De qué modo respaldar las estrategias de las organizaciones de migrantes para fortalecer su presencia económica, social y cultural en Estados Unidos, asumiendo los retos que representa la segunda generación y la situación de desventaja económica, social y cultural en que se desarrolla.
f) De qué manera generar nuevas alternativas para la inversión y microproyectos productivos de los migrantes por las secretarías de Desarrollo Social, Economía y Agricultura, que permitan canalizar las iniciativas bajo los programas específicos que ellas tienen, evitando violentar el programa 3x1, que tiene una ló- gica eminentemente solidaria de apoyo comunitario, y no una empresarial de beneficio, como las inversiones privadas. Finalmente, para que los esfuerzos y otras iniciativas de las organiza- ciones migrantes a través del programa 3x1 tengan impacto significativo en sus comunidades de origen y en el país, es necesaria una política de Estado, integral y de largo plazo, que reconozca a México como país de emigrantes y proceda en consecuencia, haciendo a la comunidad migrante partícipe del proceso de desarrollo. Huelga decir que esta empresa reclama una reconceptualización profunda del desarrollo del
país, que incorpore al migrante e induzca una modalidad de integración económica con Estados Unidos radicalmente distinta a la que impera actualmente (Delgado W.: 2005).