cio 2010. (Aprobación).
——Prosigue la consideración del asunto en debate. Tiene la palabra el miembro informante en mino‑ ría, señor Diputado Abdala.
SEÑOR ABDALA.- Señor Presidente: a nosotros nos
corresponde el honor de hacer el informe en minoría en representación del Partido Nacional.
Queremos empezar también nosotros, como es de estilo y como corresponde, reconociendo a todos los funcionarios que, durante este lapso importante de trabajo intenso y extenso, contribuyeron con gran eficacia a que la tarea se pudiera realizar de manera satisfactoria. Más allá de que, como se dice común‑ mente, no existen los imprescindibles, está claro que en toda organización administrativa hay funcionarios que son importantes, y todos aquellos que contribuye‑ ron de forma directa con el trabajo de la Comisión de Presupuestos integrada con la de Hacienda fueron muy importantes para que este se cumpliera de la mejor manera y, además, para que llegáramos a este resul‑ tado en los plazos constitucionales previstos, indepen‑ dientemente de las posiciones a favor y en contra que las distintas bancadas parlamentarias expresamos. Por supuesto que no es una novedad que, en algún sen‑ tido, esta tarea altera el funcionamiento de la Cámara y afecta la rutina parlamentaria. Está claro que hay un conjunto de funcionarios que están directamente re‑ lacionados con el análisis del tema presupuestal que llevan la carga mayor, en la medida en que sostienen la actividad de los miembros de la Comisión de Presu‑ puestos integrada con la de Hacienda. Sin que esto im‑ plique marcar preferencia de clase alguna, quiero men‑ cionar especialmente a las señoras Quena Carámbula, Beatriz Méndez, Doris Muñiz y Sandra Pelayo, quienes en su condición de Secretarias y Prosecretarias respec‑ tivamente, fueron nuestra referencia directa durante todo este tiempo, supieron soportar nuestras ansieda‑ des y nuestras impaciencias y nos permitieron trabajar a cabalidad.
Quiero reconocer la labor del señor Diputado Yerú Pardiñas, Presidente de la Comisión integrada duran‑ te este proceso de análisis presupuestal. El Diputado Pardiñas ‑con quien, por supuesto, tenemos diferen‑ cias políticas que quedarán expuestas en el curso de nuestra exposición- condujo la Comisión con eficacia y a todos nos dio las más amplias garantías, en particular
a los partidos de la oposición que, en nuestra condición de circunstanciales minorías, necesitamos precisamen‑ te eso: que se hagan cumplir los reglamentos para ha‑ cer valer nuestros derechos. Insisto en que el Diputado Pardiñas cumplió a cabalidad con esto.
Para muchos, su actuación fue una sorpresa, por‑ que el Diputado Pardiñas está transitando su primera Legislatura, pero eso no se advirtió; cuando hay capa‑ cidad y aptitud los conocimientos y la experiencia se adquieren rápidamente y están al nivel de aquellos que tienen una gran trayectoria.
Como ya dijimos, el Partido Nacional nos ha enco‑ mendado la tarea de representarlo. Por lo tanto, todo lo que digamos representará a nuestro colectivo parti‑ dario, sin perjuicio de que también será después moti‑ vo de ampliaciones, profundizaciones y del enriqueci‑ miento de nuestros compañeros en las distintas aristas y capítulos que componen una norma presupuestal compleja como esta. Todos los agregados habrán de ilustrar la posición de nuestra bancada parlamentaria que, como es sabido, implica el rechazo al proyecto de ley de Rendición de Cuentas que estamos analizando que, como es habitual, tiene un componente de Ren‑ dición de Cuentas y Balance de Ejecución Presupuestal así como una serie de normas de ajuste presupuestal, de modificación del Presupuesto vigente. Ambos as‑ pectos motivan que el Partido Nacional, en la tarde de hoy, se pronuncie en contra del proyecto que la Cáma‑ ra está analizando. Consideramos que no es satisfac‑ torio ni convincente y que, en buena medida, resulta poco transparente en lo que se refiere a la Rendición de Cuentas. Entendemos también que, desde el punto de vista de las modificaciones presupuestales, estamos ante un proyecto imprudente, desatinado e inconve‑ niente con relación a muchos de los contenidos que componen el articulado.
Habíamos sido muy críticos ‑el país entero lo sabe‑ del diseño presupuestal que el Gobierno realizó el año pasado en el marco de la discusión de la Ley de Presupuesto Nacional. En esa oportunidad dijimos ‑y creo que quedó demostrado‑ que ese Presupuesto representaba un aumento desproporcionado del gas‑ to. Y aclaro que cuando digo “aumento del gasto” no me refiero a lo que se conoce como gasto social, que bien podríamos calificar de inversión, sino al gasto im‑ productivo, burocrático y político que, de acuerdo con lo que en esa oportunidad dijimos y a nuestro juicio surge claramente de la ecuación presupuestal que está detrás de la Ley de Presupuesto, superaba ‑y supe‑ ra, porque no ha sido en ese aspecto modificada- los
US$ 100:000.000 al cabo del quinquenio y, por ende, del tiempo de vigencia de dicha ley.
Esto no solo se confirma con el proyecto de Ren‑ dición de Cuentas que estamos analizando, sino que diría es un diseño que se profundiza. A nuestro juicio, en esta instancia ‑también para esto es la Rendición de Cuentas y el ajuste presupuestal‑, debió haberse revisado y modificado este aspecto y, por ende, tam‑ bién la estructura presupuestal actualmente vigente en función de dos razones y de dos argumentos que me parecen incontrastables. En primer lugar, las señales que hoy estamos recibiendo de la situación económica nacional y, en segundo término, las que emanan del contexto internacional que, como todos sabemos, está caracterizado por la zozobra y la incertidumbre desde el punto de vista de la macroeconomía en lo que refiere a los mercados internacionales.
Si ya era polémica la norma presupuestal el año pasado, cuando todos los signos eran positivos y cuan‑ do las proyecciones indicaban escenarios favorables desde el punto de vista económico, del crecimiento y del comportamiento fiscal, con cuánta más razón la Ley de Presupuesto vigente es discutible y polémica. En‑ tonces, a la luz de las circunstancias que hemos men‑ cionado, parece indubitable e indispensable plantearse su modificación.
La coyuntura internacional plantea, por lo menos, una interrogante en ese escenario optimista del año pa‑ sado. Estamos hablando de un escenario maximalista en función del cual el crecimiento del país estaba ase‑ gurado por varios Ejercicios ya que las materias primas y los “commodities” cotizarían a nivel internacional, de tal forma que asegurarían un crecimiento sostenido y el mantenimiento de los niveles de recaudación de mane‑ ra de garantizar la mejor salud del país desde el punto de vista fiscal. Sin embargo, en función de lo que hoy está planteado en el horizonte, está claro que si aquel escenario no se derrumbó, al menos es discutible.
El propio Vicepresidente de la República, acompa‑ ñando al Ministro de Economía y Finanzas -o viceversa; no lo sabemos todavía‑, invitó a los representantes de todos los partidos políticos a una reunión a realizarse el próximo jueves a los efectos de trasmitir la posición del Gobierno con relación a la coyuntura que se está viviendo.
El Presidente de la República, hace pocos días, realizó exhortaciones muy convincentes ‑por lo menos, en la forma de manifestarlas‑ en cuanto a la necesidad de contener el gasto y a la indispensable circunstancia
de poner cautela a la gestión en las distintas áreas del Estado. Fue una exhortación que hizo a sus Ministros para contener la administración de los recursos a la luz de la circunstancia internacional que se vive. Concreta‑ mente, invitó a realizar una detallada revisión de la eje‑ cución de los recursos presupuestales, en una actitud precavida, que seguramente todos podemos compartir y, de hecho, compartimos. Lo que no compartimos y no entendemos bien es cómo esa exhortación del Presi‑ dente puede compadecerse con una norma presupues‑ tal como la que la Cámara de Representantes está ana‑ lizando en esta sesión. Digo esto porque una cosa es el mensaje presidencial del proyecto de ley de Rendición de Cuentas y otra, el articulado que lo acompaña, que mantiene el esquema presupuestal y no solo modifica los niveles del gasto ‑repito: separo de esto la inversión social‑, sino que los profundiza. Es en este punto en el que nosotros advertimos una contradicción. En algún sentido, este hecho alcanzaría para confirmar nuestra actitud no solo de cautela, sino de rechazo, por impru‑ dente, a la propuesta que el Poder Ejecutivo remitió y que hoy la Cámara de Representantes está analizando.
También parecería ‑esta no es una especulación nuestra o algo que hayamos extraído de algún informe ajeno a la documentación que analizó la Comisión de Presupuestos integrada con la de Hacienda‑ que la eco‑ nomía nacional está empezando a dar señales preocu‑ pantes de debilitamiento, que agregan interrogantes desde el punto de vista macroeconómico. Algo de esto se desprende de lo que el miembro informante por la mayoría recién expresó. Yo diría que todo está con‑ tenido, un poco más o un poco menos, en el informe económico financiero que el Gobierno presentó y que acompaña el proyecto de Rendición de Cuentas.
En referencia a la producción, la balanza de pagos es superavitaria gracias al turismo, pero la balanza co‑ mercial es deficitaria, ya que se importa más de lo que se exporta en materia de bienes; tengo aquí un cuadro del Banco Central del Uruguay que es muy elocuente en ese sentido. Entonces, es gracias a los servicios y al turismo, tantas veces denostados por quienes pos‑ tulaban el Uruguay fabril y productivo, que la balanza de pagos termina siendo favorable. Entre otras cosas, gracias a los US$ 1.000:000.000 que por servicios tu‑ rísticos ingresaron al país en el año 2010, la balanza de pagos terminó siendo favorable. Todo indica ‑porque también tenemos los números en este sentido‑ que va‑ mos camino a registrar ese mismo comportamiento en el actual año, 2011.
Se ha dicho ‑lo expresó el miembro informante por la mayoría, y es verdad‑ que hay algunas señales pre‑ ocupantes, que el Gobierno recoge como tales, en lo que refiere al comportamiento de la inflación. Se ha pro‑ ducido una distorsión elocuente, en función de la cual Uruguay, de acuerdo con lo que surge de la información que ha enviado el Poder Ejecutivo, es el país de la región que más se ha apartado del rango meta. La inflación anualizada no está demasiado lejos de los dos dígitos. Todos sabemos las consecuencias que generaría si ese hecho se concretara. El señor Ministro de Economía y Finanzas sostuvo en la Comisión que el incremento de la inflación superando la barrera de los dos dígitos -en parte psicológica, pero seguramente en parte sustanti‑ va- puede significar la reproducción de la pobreza y la afectación de todos los sectores que viven de un ingreso fijo, en particular, de los asalariados y de los pasivos.
Esta Rendición de Cuentas llega al Parlamento con un déficit mayor al que se había proyectado el año pasado. Cuando el señor Ministro Lorenzo compa‑ reció a la Comisión de Presupuestos integrada con la de Hacienda en el año 2010 para presentar el proyec‑ to de ley de Presupuesto, anunció un déficit de 1,1% del Producto Bruto. Pues la Rendición de Cuentas que estamos analizando en este punto también incluye un desvío de más de medio punto porcentual, porque para el año 2011 se aguarda un déficit de 1,6% del Produc‑ to Bruto. El Gobierno atribuye esto a algunos factores muy importantes que, según indica, están incidiendo fuertemente en las finanzas públicas y en las cuentas públicas: en primer lugar, el ingreso de determinados colectivos al FONASA ‑especialmente de los pasivos‑ y, en segundo término, las oscilaciones que se están dan‑ do por la insuficiencia energética y por el sobrecosto energético que debe enfrentar UTE. En la medida en que los niveles de hidraulicidad, según el Gobierno, han sido inestables en cuanto a la generación de energía eléctrica, el Estado ha debido asistir a nuestra empresa eléctrica con cifras muy considerables, que han contri‑ buido a generar dificultades en el déficit. Sin embargo, es muy discutible la incidencia que realmente tienen esos factores en la marcha de la economía y en la evo‑ lución fiscal del país. Digo esto porque del análisis de la Rendición de Cuentas surge una serie de contradic‑ ciones y de aspectos sombríos que no han sido debida‑ mente aclarados.
En el caso específico del ingreso al FONASA de los pasivos, hicimos una denuncia en la Comisión. De acuerdo con lo que prevé la ley de diciembre del año pasado, este año van a ingresar, en primer lugar, los ju‑
bilados con discapacidad y, en segundo término, el res‑ to de los jubilados, que lo hará a partir del año 2012. Pero el Gobierno ha modificado ilegalmente, a través de un Decreto, lo establecido en la ley, determinando criterios distintos, que seguramente contribuirán a di‑ ferir en el tiempo el ingreso de los pasivos, violentando el derecho que la ley les acuerda; de esta forma, se generaría un impacto menor por el ingreso de este co‑ lectivo en las cuentas públicas.
Con respecto a la situación de UTE, como decía‑ mos, el informe no es claro ni convincente en cuanto a su verdadera incidencia. A este respecto también hay un tratamiento contradictorio: por momentos, parece‑ ría que se está en un contexto de sequía ‑como se establece en una parte del informe‑, pero luego se sos‑ tiene que en el año 2010 se utilizó mayoritariamente la fuente hidráulica. Quiere decir que en ese momento las dificultades por concepto de la baja hidraulicidad no fueron tantas.
También se dice que en un contexto de sequía, que afectó la generación hidráulica, UTE no trasladó a las tarifas el aumento del costo de la generación eléc‑ trica. Y luego, volviendo a contradecir el concepto an‑ terior, se establece que el incremento de la evolución de los ingresos del sector público se debió a una mejo‑ ra del resultado primario, en particular, de las empresas públicas, principalmente de UTE.
Esto, señor Presidente, indica que no está dema‑ siado claro qué es lo que afecta más y qué es lo que realmente debe concluirse en términos de las oscila‑ ciones de la producción energética y su incidencia en las cuentas públicas. Yo creo que las dificultades fis‑ cales en realidad tienen una causa diferente. Pienso que esto es la pantalla o la excusa que el Gobierno ha encontrado para explicar la situación, pero en ver‑ dad la causa profunda está en el diseño presupuestal contenido en la Ley de Presupuesto cuya discusión el Gobierno nacional se ha rehusado a reconsiderar o a reabrir en esta instancia de la Rendición de Cuentas y, además, confirmó y profundizó. Seguramente, de estos aspectos hablaremos a lo largo del debate que estamos llevando a cabo.
Pero para completar los elementos de carácter ge‑ neral, queremos decir que el Gobierno presenta una Rendición de Cuentas con signos preocupantes desde el punto de vista de la macroeconomía; presenta una Rendición de Cuentas con un incremento de medio punto en el déficit del Producto -como decíamos hace un momento-; pretende justificar esos desvíos en los
factores discutibles y cuestionables que yo acabo de mencionar pero, tras cartón, solicita al Parlamento un incremento en el endeudamiento a través de la amplia‑ ción del tope legal, a los efectos de endeudar al país en casi US$ 700:000.000 por año lo cual, a nuestro juicio, contempla un cuadro preocupante, reprobable y diría que muy cuestionable desde el punto de vista de la situación general que el país atraviesa, a la que recientemente nos referimos.
Por eso creo, señor Presidente, que la Rendición de Cuentas está plagada de opacidades, de aspectos sombríos, de afirmaciones que no están debidamente fundamentadas y que, por lo tanto, nos llevan a la in‑ evitable conclusión de que desde ese punto de vista no hay transparencia en cuanto a la presentación de los resultados, y por esa razón principal, central, miliar, es que nosotros vamos a votar negativamente. Creemos que tampoco hay certeza, certidumbre a la hora de exhibir determinados progresos sociales. De la misma forma en que la economía no marcha todo lo bien que el Gobierno dice, y de la misma manera en que las señales que al propio Gobierno le preocupan tampoco encuentran explicación en lo que el Gobierno dice, hay determinados resultados de carácter social que el Go‑ bierno maximiza y exhibe como grandes logros de esta y de la anterior gestión del Frente Amplio que nosotros, francamente, nos permitimos, por lo menos, relativizar.
Recién se hacía referencia al incremento del em‑ pleo y nosotros no vamos a negar que la desocupación ha bajado en el Uruguay, pero de ahí a sostener que el país vive una situación de pleno empleo y que desde el punto de vista de la cantidad y la calidad de trabajo tenemos que dar todo por resuelto y considerar que se ha tocado el cielo con las manos ‑para que se nos entienda bien y para decirlo rápidamente‑, me pare‑ ce que hay un trecho por lo menos largo. De quienes están ocupados en el Uruguay, el 60% ‑que parece importante, pero no deja de ser un resultado apenas parcial‑, está disfrutando de una situación de pleno empleo, sin restricciones. Sin embargo, el 40% restan‑ te no está registrado en el Banco de Previsión Social o, directamente, se encuentra en situación de subempleo o de empleo precario. Por lo tanto, cuando el Infor‑ me Económico Financiero pretende exhibir como un gran resultado desde el punto de vista social lo que ha ocurrido en materia de empleo, creo que comete un exceso de simplificación. Está claro que la calidad del empleo se mide también en función del promedio de los ingresos: sin duda así debe hacerse. Ahora bien, en estos días se han conocido informes que el Gobierno
no incluye en su presentación al Parlamento, según los cuales el promedio de los salarios que cotizan en el Banco de Previsión Social no supera los $ 11.000 men‑ suales y el Instituto Cuesta Duarte del PIT‑CNT presen‑ tó hace pocos días un informe en el mismo sentido que difiere apenas con esa cifra, según el cual el promedio de los ingresos no supera los $ 10.000 por mes, en un país donde sabemos que la canasta básica está muy por encima de ese guarismo.
En materia de distribución del ingreso ocurre otro tanto. El Gobierno ha pretendido, también en esta ins‑ tancia presupuestal, anunciarle al país que en materia de justicia social, de mejora en la distribución del ingre‑ so y en el combate a su concentración, se ha alcanzado un gran éxito. Nosotros, señor Presidente, nos permiti‑ mos disentir con esa afirmación. El Poder Ejecutivo dice ‑hablando, a nuestro juicio, erróneamente del pasado‑ que en épocas anteriores el incremento del Producto Bruto Interno generó una concentración mayor del ingreso en determinados estratos. Sin embargo, tras cartón, presenta una gráfica que nosotros queremos destacar porque a los nacionalistas mucho nos honra. Me refiero al famoso coeficiente de Gini, que mide los niveles de distribución del ingreso y la justicia social en