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REPERCUSIONES DEL TRABAJO DE CUIDADO: LA CUIDADORA PRINCIPAL

UN ESTUDIO DE CASO

III. REPERCUSIONES DEL TRABAJO DE CUIDADO: LA CUIDADORA PRINCIPAL

Y LAS CUIDADORAS SECUNDARIAS

El rol de la cuidadora principal comparado con el rol de las cuidadoras secundarias, muestra un abismo si se parte de que la principal reside en el mismo lugar de la per- sona enferma, puesto que el grado de dis- ponibilidad y la carga física y emocional se hacen más notables. La vida de la cuida- dora principal, se desarrolló siempre en el mismo escenario y bajo la misma rutina de cuidado.

Las diferencias en el tipo de cuidado que cada cuidadora aporta a la red son varia- das y constituyen una estrategia para pro- curar sacar a flote la tarea, pero sin ser me- nos importantes, muchos roles referentes a las actividades desempeñadas, pudieron ser distribuidos entre las involucradas y pueden manipularse para aliviar la carga de una y otra. Se podría decir que se tra- ta de factores de forma, en cambio, si nos trasladamos a los factores de fondo, la di- námica es distinta.

Los factores de fondo se refieren a las re- acciones emocionales, consecuencias en la salud y disminución de actividades de ocio (Fernández et al., 2000:20), que son vi- vencias personales, no transferibles y cons- tituyen un reflejo del coste invisible de una

enfermedad(Durán, 2002). Dicho coste, se

enmarca en un trabajo voluntario no re- munerado que actúa en medio de los fac- tores de forma, es decir el tiempo y los ro- les asignados y, los factores de fondo, las consecuencias emocionales y psicológicas que atañen a las cuidadoras involucradas. Que un cuidador este bien o mal depende

Mariela Zúñiga Gamboa

de varios factores. Destaca la ayuda y apo- yo que brinde la familia, instituciones, la ca- pacidad de reacción ante hechos difíciles y de aprender sobre lo que está ocurrien- do. La cuidadora principal ve limitada sus relaciones sociales con el exterior, se li- mitaban a actores sociales que ella requería para ejecutar sus funciones, al mismo tiempo las relaciones con la familia per- manecían en tensión constante. Nos en- contramos ante algunos rasgos de un caso de vulnerabilidad en términos de ex- clusión social (Tezanos, 2009).

Las redes que rodeaban el contexto de la cuidadora principal eran diferentes a las de las secundarias, esto si se toma en cuen- ta que la principal tenía dos particularida- des: 1) Era la menor de la familia (en el mo- mento tenía 35 años), sus vivencias, en tér- minos generacionales eran disímiles a las de las cuidadoras secundarias, estaba en medio del crecimiento de su familia, el res- to de cuidadoras ya había pasado la etapa. 2) Tenía la posibilidad de crear relaciones a través de sus hijas pero sus posibilidades se veían limitabas a causa del peso de la carga de cuidado que debió asumir. Bajo dicho contexto, se percibe hacia la cui- dadora principal la noción de que en un tra- bajo como cuidadora, no hay un punto que marque el espacio de ocio y socialización, más bien se asume que debe hacerse el trabajo y el resto de cosas se efectúan lue- go o no se efectúan (Durán, 2010).

IV. CONSIDERACIONES FINALES

Independientemente de la enfermedad prolongada a la que se deba hacer frente

en términos de carga de cuidado los miembros de una familia no están prepa- rados ni capacitados física o psicológica- mente para afrontar sus responsabilidades, funciones y momentos de presión. En la actualidad la imagen de “estrella de mar”, ha desaparecido poco a poco, ma- nifestándose nuevamente la unidad y la so- lidaridad del “círculo familiar”, donde cier- tamente hay diferencias pero no razones o episodios que les separe, en el sentido de la cotidianidad de las relaciones familiares, por lo tanto se podría decir que lo sucedi- do fue más bien un proceso que se debió enfrentar en la familia y que les enriquece, a pesar de todas las dificultades vividas. Es importante que una situación de enfer- medad, la familia busque apoyo profesional, se instruya y enriquezca sus conocimientos para llevar mejor el proceso, no solo del pa- ciente sino que suyo en general, puesto que es necesario recordar que cada persona vive la experiencia de modo diferente, debido a la gran variedad de factores personales, fa- miliares y sociales que influyen. En cierta me- dida a mayor conocimiento mejor pueden entenderse los involucrados y menos efec- tos adversos se podrían desarrollar. Por otra parte, es importante considerar la diferencia entre la carga que asume un cui- dador principal y el resto de cuidadores, so- bre todo en términos de la exclusión social involuntaria, que pude sufrir esta persona debido al gran peso que tiene su rol en el contexto y por su propio perfil.

Luego de la defunción del padre, la cuida- dora principal se ha insertado a redes so- ciales diversas que se ven reflejadas en los

Notas de investigación. C

vínculos establecidos con personas de la co- munidad y sobre todo de las redes socia- les derivadas de la conexión que generan sus hijas desde el entorno en el que ellas se desenvuelven y que ahora si puede ha- cer uso, es decir desde el centro educativo. El resto de cuidadoras también se han in- volucrado más a la sociedad, mediante pro- gramas que ofrecen instituciones públicas para personas mayores en el marco del en- vejecimiento activo y, en general dedican más tiempo a sus metas personales. Ligado al proceso de envejecimiento, sur- ge la interrogante sobre la preocupación que puede manifestarse a nivel individual y familiar sobre ¿Quién cuidará del resto de los familiares?, tomando en cuenta que las características del tipo de familia tradicio- nal de hace algunos años se ha modifica- do, principalmente en términos de la ex- tensión numérica de los miembros de la fa- milia y del rol que la mujer juega hoy en la sociedad al insertarse al mercado laboral. Asumir un rol en la carga de cuidado pue- de ser impuesto y al mismo tiempo asu- mido con voluntad, en este sentido la cui- dadora principal presentó factores que mostraron la negativa de asumir el rol pero particularmente persistieron aquellos fac- tores emocionales que le entregan la acep- tación voluntaria de continuar con la tarea. Estas situaciones suceden porque son re- acciones normales de toda persona ante momentos difíciles de la vida y por ello la importancia de comprender cuales deben ser los cuidados hacia el cuidador.

BIBLIOGRAFÍA

Aguirre, R. (2005): Reunión de expertos. Po- líticas hacia las familias, protección e in-

clusión sociales. Montevideo. Universi-

dad de la República.

Durán, M. A. (2002): Los costes invisibles

de la enfermedad.Bilbao, Fundación BBVA.

Durán, M. A. (2010): “Una visión general del trabajo no remunerado”. En M. A. Durán,

El trabajo no remunerado en la economía

global,Madrid, Fundación BBVA, pp. 2-91.

Fernández et al. (2000): Cuando las perso- nas mayores necesitan ayuda. Guía para cuidadores y familiares. Volumen 1. Cui-

darse y cuidar mejor.Madrid, Ministerio de

trabajo y asuntos sociales.

Tezanos, J. F. (2009):La sociedad divida.

Las últimas décadas han sido testigo de un creciente interés por la participación masculina en el trabajo no remunerado y en actividades de carácter reproductivo como los cuidados. La incorporación ma- siva de las mujeres al mercado laboral en gran número de sociedades, acompaña- da de importantes transformaciones fa- miliares, culturales y actitudinales, ha ge- nerado nuevas necesidades y posibilida- des al respecto. Las investigaciones rea- lizadas en torno a esta cuestión, en gran medida centradas en la dedicación pa- rental, han permitido detectar una brecha de género importante incluso en parejas de doble ingreso en las que la mujer tra- baja a tiempo completo. Con todo, los tra- bajos más recientes basados en datos de Europa y Estados Unidos evidencian una tendencia hacia una mayor implicación absoluta y relativa de los hombres en es- tas tareas (véanse p. ej. Yeung et al.,2001; Tobío et al., 2010).

La participación masculina en tareas de cui- dado se plantea como un factor clave para la igualdad y el desarrollo social. No sólo supondría un avance evidente en términos de equidad e igualdad de géne- ro, sino que debe enmarcarse en el con- texto más amplio de la creciente discre- pancia entre la demanda de cuidados y la oferta de cuidadores. A pesar de ello, se sabe todavía relativamente poco sobre la magnitud y los determinantes de la dedi- cación de los hombres al cuidado en so- ciedades distintas de las europeas y la es- tadounidense. Volver la mirada hacia Amé- rica Latina resulta particularmente intere- sante a la luz de las profundas transfor-

maciones económicas y sociales que ha ex- perimentado en las últimas décadas. Sin obviar la heterogeneidad de la región, cabe afirmar que la institución familiar en la misma ha estado sujeta a importantes procesos de cambio, en gran parte aso- ciados a la creciente autonomía económi- ca femenina (CEPAL, 2009). En este con- texto, hay que plantearse en qué medida se está transformando el papel tradicio- nalmente masculino y, en su caso, en qué sectores de la población. En otras so- ciedades avanzadas, existe una creciente presión para que los hombres abandonen el rol exclusivo de proveedor económico y asuman mayores responsabilidades res- pecto al trabajo no remunerado. No es im- pensable que el mismo fenómeno empie- ce a hacerse patente en ciertos grupos so- ciales en América Latina, como puedan ser las parejas de doble ingreso.

Estudios basados en encuestas de uso del tiempo latinoamericanas han detectado unos niveles generales de participación masculina en tareas no remuneradas com- parativamente bajos (Durán y Milosavlje- vic, 2010). No obstante, hay que plantear- se si en determinados sectores se están po- niendo de manifiesto tendencias innova- doras y qué variables determinan un me- nor o mayor grado de implicación en el tra- bajo del cuidado. La investigación que re- sume esta comunicación se centra en el caso de México debido a la disponibilidad de datos que prestan la debida atención a variables situacionales, al notable incre- mento de la participación laboral femeni- na registrado en este país y a su posición

D. LA IMPLICACIÓN MASCULINA EN LOS CUIDADOS EN LAS

SOCIEDADES CAMBIANTES DE AMÉRICA LATINA: