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2. Fundamentación Teórica

2.2. Objetos de Aprendizaje

2.2.3. Repositorios y metadatos de los Objetos de Aprendizaje

Una vez que se termina la etapa de producción de los Objetos de Aprendizaje, se debe tomar la decisión sobre dónde guardarlos. Muchos OA “simplemente” se suben a la Internet, por lo que podemos decir que su repositorio es la gran red mundial de información. Sin embargo, hay algunos otros Objetos de Aprendizaje que son producidos por instituciones que tienen su propio repositorio digital o que comparten uno con otras dependencias. Se supone que al guardar los OA en un repositorio, los posibles usuarios sabrán dónde buscarlos pero, aunque existen repositorios a los que uno puede entrar de forma gratuita, ya hay compañías que los producen y cobran por su uso, generando lo que Downes, (2002, citado por Clyde, 2004) llama una nueva economía de la educación.

Pero además del problema de la accesibilidad, los usuarios se enfrentan a una situación particular: ¿cómo buscar el OA adecuado a sus necesidades de aprendizaje? Este tema está directamente relacionada con la “etiqueta” del OA, pero, en aras de una comprensión cabal del tema que nos atañe, consideramos pertinente que, tal como lo hicimos con otros conceptos ya revisados, usemos una serie de analogías para dimensionar la importancia de este paso. Es en este sentido que podemos pensar en una biblioteca pública. Como bien sabemos, los libros no se colocan en los anaqueles conforme se adquieren. Al contrario, hay toda una metodología para clasificar, etiquetar y colocar los libros, al grado que hay una licenciatura sobre esta disciplina. De la misma manera, los OA deben ser etiquetados conforme a una serie de estándares que se basan en las características más relevantes de éstos.

Todo lo anterior es muy importante, pues el costo de producción de recursos multimedia es muy alto y de ello se desprende la imperiosa necesidad de compartir OA entre instituciones. De ahí, la importancia de etiquetas o metadatos comunes (McGreal y Roberts, 2001) que harían fácilmente identificables a los diferentes tipos de Objetos de Aprendizaje. Ahora bien, la

explicación de estos autores nos permite, además de dimensionar la importancia de este tema, entrar en contacto con otro término muy recurrido dentro de los OA: los metadatos.

No hay que olvidar que los Objetos de Aprendizaje son “entidades informativas digitalizadas”. En otras palabras, los OA están conformados por datos en distintos formatos digitales como son los textos, las fotos o los videos. Por lo tanto, si hacemos una etiqueta para clasificar un Objeto de Aprendizaje no estamos haciendo otra cosa más que escribir datos que describen a otros datos. Este aparente juego de palabras, realmente es una forma de describir a los metadatos, que podemos definir como la “información acerca de la información” (Chan y otros, 2006, p. 73). Estas mismas autoras nos comentan que algunos de los metadatos que podríamos encontrar sobre un Objeto de Aprendizaje serían el “título, idioma, palabras clave, estructura, nivel de estudio, autor, ciclo de vida” y otros datos que, a juicio del autor, se podrían agregar.

Por ejemplo, Conceicao y Lehman (2002) nos indican que basándose en las especificaciones del Consorcio Mundial de la Red, todo Objeto de Aprendizaje debe ser

empaquetado de forma individual, en un archivo .zip, el cual debe contener tanto los metadatos del OA como el contenido específico de éste.

Incluso, es tal la importancia que está cobrando esta temática que varios países están tomando medidas para producir OA, colocarlos en un repositorio con metadatos homologados y dotar a las escuelas de los recursos tecnológicos (y humanos) para acceder a ellos. Como nos indica Timbs (2002), tal es el caso de Australia, con la Iniciativa para el Contenido Curricular de las Escuelas en Línea (SOCCI, por sus siglas en inglés); del Reino Unido (Bradley y Boyle, 2004), por medio del Centro de Ciencias Informáticas y Computacionales que es parte de la Red de Apoyo para la Enseñanza y el Aprendizaje (LTSN-ICS, pos sus siglas en inglés); y de EU (Fletcher y otros 2007), con el proyecto de Aprendizaje Distribuido y Avanzado (ADL, por sus siglas en inglés).

Sin embargo, estos esfuerzos nacionales no soslayan el hecho de que las

nomenclaturas, ontologías y, en pocas palabras, metadatos que utilizan cada una de estas iniciativas, no están del todo homologadas en un ámbito internacional. Es decir, son esfuerzos muy interesantes y de dimensiones considerables, pero que cuando entran en contacto con otras iniciativas parecidas se topan de lleno con la falta de interoperabilidad de sus sistemas, hecho que es atribuible, entre otras cosas, a la falta de unificación en el tema de los metadatos.

Karampiperis y Sampson (2004) argumentan en este sentido y nos señalan que, en los últimos años, el gran desarrollo que han tenido las plataformas para el aprendizaje por Internet requeriría tanto de un manejo más eficiente de las infraestructuras de datos, como de un nuevo tipo de servicio al usuario que tomara en cuenta factores como la personalización y la

adaptación. Sin embargo, las “tecnologías informáticas avanzadas son cada vez más usadas en la educación superior para facilitar el aprendizaje y la enseñanza, pero hay falta de

adecuaciones entre los sistemas, los materiales y la pedagogía existente” (Sun y otros, 2007, p. 381). O como Clyde (2004) señala, la falta de estandarización en los metadatos que

acompañan a los OA es uno de los principales problemas asociados con estos recursos de aprendizaje.

Pero, ¿por qué existe tanta dificultad sobre los metadatos? La respuesta se encuentra en el hecho de que los Objetos de Aprendizaje son producidos en conformidad a muchos de los estándares existentes, los cuales referimos según sus siglas en inglés: SCORM (Modelo Referencial de Objetos con Contenido Compartido), LOM (Metadatos para Objetos de

Aprendizaje), IMS (Sistema de Administración Instruccional) y, uno de los primeros en existir, el Dublin Core (Chan y otros, 2006).

Por ejemplo, el SCORM “es una colección de especificaciones adaptadas de múltiples fuentes para promover la comprensión de las capacidades del aprendizaje en línea y que apoya la interoperabilidad, accesibilidad y reutilización de contenido en la red” (Conceicao y Lehman, 2002). A su vez, Fletcher y otros (2007) explican que la iniciativa del Departamento de Defensa

de EU para crear contenido reutilizable, conocida como Advanced Distributed Learning (ADL, por sus siglas en inglés) se enfoca en el uso de Objetos de Aprendizaje digitales, reutilizables y fáciles de compartir entre usuarios mayoritariamente, aunque no exclusivos, de la Red. Estos OA son colocados en depositorios bajo las especificaciones técnicas de SCORM y sólo pueden ser accesibles por medio del CORDRA (Arquitectura para el Repositorio, Descubrimiento y Registros/Resolución de Objetos de Contenido, por sus siglas en inglés). Además, hay más probabilidades que la influencia del ADL sea cada vez mayor en el futuro cercano dado que Microsoft determinó que todo su software educativo será compatible con el SCORM.

De los dos ejemplos anteriores, y particularmente del que hace referencia al gigante del software computacional, podríamos concluir que el SCORM es el estándar que prevalece. Sin embargo, tenemos casos de repositorios enormes que se basan en otros sistemas de

etiquetado. Por ejemplo, Chan y otros (2006) nos comentan que el KPS (Sistema de la Alberca del Conocimiento, por sus siglas en inglés) es un gran repositorio basado en el Dublin Core que fue creado por ARIADNE (la Alianza para el Desarrollo y Autoría de Instrucción Remota).

Para complicar aún más las cosas hay una serie de restricciones técnicas en los estándares que hacen que la reusabilidad sea inviable. Como señalan Kiu y Lee (2006, p. 28) “Por ejemplo, los estándares de metadatos para OA como el IEEE-LOM y el Dublin Core tienen una estructura RDF, mientras que el SCORM tiene una estructura XML”.

Como se podrá apreciar, la accesibilidad y la interoperabilidad de los OA no es un tema menor. Son muchas las corporaciones que están trabajando arduamente en la producción, etiquetado y almacenamiento de Objetos de Aprendizaje, pero todavía no existe un estándar universal que sea utilizado por estas empresas o autores. Además, el tema no se circunscribe a la elección de uno de los estándares disponibles. Dentro del ambiente académico hay algunos autores que consideran que las nomenclaturas que usan el sistema SCORM (u otras) son inapropiadas y que se debería utilizar una descripción de los OA que considerara en sus metadatos, elementos contextuales (Specht y Kravcik, 2006).

Reafirmando esta postura, de la cual son partícipes académicos de distintas partes del mundo, un estudio hecho por especialistas que trabajan en Serbia y Canadá, señala

tajantemente: “En nuestra opinión, las especificaciones de aprendizaje, tales como la IEEE- LOM, IMS-LD y SCORM… son de uso limitado y no estamos solos en esta creencia” (Jovanovic, Gašević, Knight y Richards, 2007, p. 48). En la misma línea, Sicilia (2006, p.10) afirma que “…la reusabilidad es un concepto que abarca aspectos de formato, de interpretación y de adecuación tecnológica. Los estándares y especificaciones actuales cubren el primero de los aspectos, pero son necesarias mejoras y nuevos conceptos en los dos segundos aspectos”.

Inclusive, hay otro tema que se debate: el asumir que siguiendo esos estándares técnicos se pueden hacer OA acordes a las necesidades de los alumnos. Hay teóricos que sostienen que el apegarse a estos parámetros no es suficiente, pues se requiere darle la misma importancia al proceso de creación del conocimiento al diseñar la estructura del Objeto de Aprendizaje de acuerdo al Modelo de Aprendizaje Efectivo que promueve la siguiente secuencia: presentación del nuevo conocimiento, apoyo en la adquisición del conocimiento, práctica y evaluación (Plodzien y otros, 2006).

Como se puede apreciar, la manera en que se etiquetan los Objetos de Aprendizaje por medio de metadatos es uno de los tópicos sin resolver entre las personas que producen estas “entidades informativas digitalizadas”. Por ende, es uno de los temas que requiere más investigación y, sobre todo, consenso, pues es de suma importancia homologar la manera en que los usuarios buscarán los OA colocados en repositorios digitales.

2.3. Evaluación e Impacto de los Objetos de Aprendizaje en el Marco de la