2.1 MARCO REFERENCIAL ESTADO DEL ARTE
2.1.3 Resiliencia como propiedad emergente
Sistémicamente el análisis de la interacción sociedad-naturaleza (ecosistemas) no puede tener respuesta aisladas o independientes de las relaciones intrínsecas y extrínsecas que se generan, en este relacionamiento se propician los procesos de interacción, sinergia, complementariedad de todos los componentes del socio- ecosistema, lo cual da como respuesta una propiedad emergente de un nivel ecológico, como respuesta de la interacción funcional de los componentes y por lo tanto no puede ser predicha del estudio de los componentes aislados de la unidad (ecosistema).
El principio de las propiedades emergentes es una manera más formal de expresar que "el todo es algo más que la suma de sus partes", (Odum et al., 1971), o como lo manifiesta Morín (Paiva, 2004) la organización de un todo produce cualidades o propiedades nuevas en relación con las partes consideradas de forma aislada: En este contexto es importante mencionar que la dinámica de los sistemas relacionados sociedad y naturaleza surgen de tres atributos complementarios (Walker et al., 2004): Estabilidad-resiliencia (Schwarz, 1994), adaptabilidad y transformabilidad.
El termino estabilidad, asiduamente se expresa con relación a la respuesta del ecosistema a una perturbación, este concepto se entiende como la capacidad del sistema natural para permanecer próximo a su condición de equilibrio o de retornar a esta tras el cese de la perturbación lo cual en ecología se conoce como (homeorhesis7).
Sin embargo la idea de una "condición de equilibrio" definible e identificable, en la naturaleza no es realista, incluso en sistemas no perturbados (Connell, 1978; Botkin, 1980; Sousa, 1984), lo que reduciría la utilidad de este concepto de estabilidad (Holling, 1973).
En la ecosistemología se distinguen dos aspectos en este análisis de la estabilidad que permite tener un acercamiento conceptual a los cambios-adaptaciones que en un ecosistema se pueden dar frente a una perturbación:
Primero: La capacidad del sistema a resistir el desplazamiento respecto a
su estado inicial (resistencia)
Segundo: La capacidad de recuperar ese estado inicial al terminar la
perturbación generadora del cambio. (resiliencia)
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34 Aunque han sido muy diversos las acepciones aplicadas a estas dos categorías, existe en la actualidad un cierto consenso por el uso de los términos "resistencia" y "resiliencia" respectivamente. Cuanto más complejo es un sistema en la naturaleza (mayor número de relaciones intrínsecas y extrínsecas) mayores fuerzas de retroalimentación se generan ante fenómenos de perturbación, por lo cual el sistema busca mantener sus condiciones esenciales que lo definen y caracterizan.
May, (1973), Audouin et al., (2013) expresa que cuanto más complejo es el sistema más cambia, en respuesta a la variabilidad natural en los factores ambientales que interactúan, condición que le provee de mayor capacidad para absorber fluctuaciones extremas, lo que podría generar una mayor capacidad de adaptación del sistema (hombre-Naturaleza), en estas condiciones es necesario tener en cuenta la amplitud de estas fluctuaciones, lo cual ejemplifica o denota la fuerza o nivel de cambio que ejerce la perturbación sobre el sistema y la amplitud se define, como el umbral de perturbación por encima del cual no es posible el retorno al estado inicial (máxima amplitud).
Esta es una propiedad muy ligada a la persistencia de los ecosistemas, aunque la interpretación de las relaciones entre ambas no es siempre directa. Cabe mencionar en este punto el concepto de "dominios de estabilidad o atracción" definido por Holling, (1973), como aquella región dentro de la cual es posible volver al estado anterior a la perturbación. Dentro de estos dominios se tienen puntos de meta estabilidad ecosistémica, nodos o ciclos que sugieren diferentes comportamientos y mecanismos para la permanencia del ecosistema; que puede ser entendida como la propiedad de un sistema para responder de manera conjunta a una perturbación. Holling en su artículo Resiliencia y Estabilidad de Sistemas Ecológicos ilustra la existencia de múltiples “dominios de estabilidad o
de atracción”, que propician o buscan mantener las características y funciones que definen la meta estabilidad en los sistemas naturales y cómo se relacionan con los procesos ecológicos, los acontecimientos al azar (por ejemplo, una perturbación) y la heterogeneidad de las escalas temporales y espaciales donde se suceden.
Un concepto complementario a este, es el expuesto por Botkin, (1980) quien sugiere que la persistencia de un ecosistema puede depender de varios estados específicos que cambian y se repiten en el tiempo, lo que denomina "recurrencia". En esta conceptualización la persistencia, la máxima amplitud que define el umbral de perturbación para el cambio y la recurrencia, son características que se asocian a la resiliencia y que ayudan a su comprensión. Como se puede colegir todos estos conceptos se asocian a un funcionamiento sistémico, complejo, que responde ante los cambios de forma coordinada, donde las sinergias e
35 interacciones se generan en y entre diferentes niveles jerárquicos del sistema, lo cual hace que la Resiliencia sea una propiedad emergente de características socioecológicas y que genera respuestas coordinadas ante las perturbaciones que se inducen sobre los componentes del sistema.
Sobre la teoría de la resiliencia existen básicamente dos orientaciones, una hace referencia a la dinámica cerca del equilibrio, definida en función del tiempo necesario para que el sistema vuelva al punto de equilibrio ante una perturbación, la segunda se refiere a la dinámica lejos de cualquier estado constante de equilibrio y se define como la capacidad para absorber los choques y todavía mantener la "función" (Brand, 2009); Esta última se utiliza actualmente como un concepto descriptivo que se aplica principalmente a los sistemas ecológicos, es
decir resiliencia ecológica, o como un término que facilita la comunicación a través
de fronteras disciplinarias, es decir, resiliencia socio-ecológico (cf. Marca y Jax, 2007). En esta interpretación, el concepto es visto como una perspectiva innovadora para analizar los sistemas socio-ecológicos adaptativos (Walker y Salt, 2012). La diferencia entre estos dos aspectos está en que la visión de la resiliencia desde la ingeniería se enfoca en el mantenimiento de la eficiencia de la función y la resiliencia socio-ecológica se enfoca en el mantenimiento de la existencia de la función (Gunderson y Pritchard Jr, 2003; Rathe, 2017) En este sentido los sistemas adaptativos complejos dependen de cuatro propiedades clave: la resiliencia ecológica, complejidad8, auto organización y orden (Gunderson et al., 2012; Alfaro et al., 2016; Thonicke et al., 2017).