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1.4. Marco teórico

1.4.1. Responsabilidad social

1.4.1.5. La Responsabilidad social en la minería

Actualmente la minería es totalmente diferente a la de hace algunos tiempos atrás, entre otros aspectos, finales de la década de los sesenta y comienzos de los setenta se comenzó a utilizar tecnologías más sofisticadas, más beneficiosas para el ambiente. En nuestro país, en la década pasada se gestó una cultura de amparo del medio ambiente, surgiendo nuevas corrientes corporativas que proclaman la responsabilidad social empresarial, (OXFAM, 2007). Los hechos principales que llamaron la atención de las empresas en estos últimos años fue:

 La globalización de la economía y por ende la sensibilización de los estándares sociales.

 Una mayor competencia por capitales de riesgo que hizo que los inversionistas aplicaran buenas prácticas corporativas y estándares más altos.

 La mala práctica de estas actividades conlleva al deterioro ambiental.

 La influencia de las ONG para la agudización de las diferencias entre empresas mineras y su entorno.

Es prudente mencionar que el trabajo de una mina en una comunidad que se encuentra alejada o casi aislada genera grandes expectativas en la población, ya que los pobladores ven a la empresa como la solución de sus problemas de extrema pobreza. Incluso, las comunidades más alejadas desearían que la empresa sustituya al Estado como proveedor de servicios públicos y obras de infraestructura social y productiva. Mejor dicho, los moradores ven a la empresa como responsable del desarrollo socio económico de la región porque el estado los tiene olvidados.

Los temas sociales claves vinculados con el sector minero y la RSE en el Perú están desarrollados en la siguiente lista de OXFAM (2007, pg. 23 y 24) que presenta los principales aspectos sociales vinculados con el sector minero en el Perú, y sus los problemas además de dar un enfoque sobre cómo se deberían abordar.

Uso de tierras: La explotación minera demanda usar terrenos superficiales, limitando el uso tradicional que le dan los moradores locales a estas tierras, generalmente está referido a actividades agropecuarias de subsistencia.

Para evitar posibles efectos negativos, necesariamente debe evaluarse la futura viabilidad productiva de la porción de tierras que queda a disposición para cada familia o comunidad afectada. En caso de no poder darles un uso productivo a estas tierras restantes, se deberán implementar procesos participativos de reasentamiento. Tales procesos deben respaldar no sólo la restitución de las fuentes de ingreso sino también ofrecer oportunidades de mejora de las condiciones de vida de los pobladores.

Empleo: Desde el punto de vista de las comunidades locales, el empleo es casi siempre

percibido como un beneficio inmediato que puede traer un proyecto a su comunidad. El beneficio y la oportunidad está visto en maximizar el aumento de los ingresos de las familias cercanas al centro de operaciones y que además produciría el empleo minero, de manera equilibrada e inclusiva que tenga en cuenta grupos excluidos como mujeres y analfabetos. Del mismo modo, debe manejar adecuadamente el riesgo del abandono de las actividades tradicionales de la zona y de inmigración excesiva hacia el área del proyecto por las expectativas irreales que ellos se crean con respecto al empleo directo en la mina.

Conducta de los trabajadores: La relación que tengan el personal foráneo con la

población local puede ser una causa de conflicto y una serie de problemas sociales como cambios en las costumbres y tradiciones. Es fundamental poner en práctica códigos de conducta estrictos para los trabajadores de un proyecto minero, que tomen en cuenta estos riesgos sociales que causarían si los moradores se sienten incomodos con ellos.

Alojamiento de la fuerza laboral: Existen diferentes alternativas para alojar a la fuerza

laboral de un proyecto minero, tenemos: campamento confinado, campamento abierto, alquiler de viviendas en las localidades cercanas, pensión en establecimientos locales, entre otros. La alternativa elegida para cada proyecto debería examinar las particularidades del contexto social y las potenciales consecuencias que dicha decisión puede generar, por ejemplo, si hay ciudades grandes cerca, se puede optar por el alojamiento en hoteles o viviendas, pero si se trata de comunidades aisladas y

tradicionales lo más favorable es un campamento confinado para evitar impactos en las costumbres y dinámicas locales.

Impactos ambientales: La actividad minera tiene la capacidad de generar impactos en el

medio ambiente negativos, fundamentalmente en la cantidad y calidad del agua y en los suelos, si es que no se realiza de manera responsable. Hasta la fecha se han contabilizado una gran cantidad de pasivos ambientales que han dejado las actividades mineras que fueron desarrolladas sin el mínimo cuidado y control por el ambiente o cuando estos aspectos no eran regulados como hoy en día se regulan. Estos problemas de impacto ambiental se podrían y deberían evitar a través un buen manejo ambiental. Algo importante a considerar es la elaboración de planes de manejo ambiental de forma activa y participativa, así como promover supervisiones constantes para evitar percepciones negativas en los grupos de interés locales.

Adquisiciones locales: La adquisición de los bienes y servicios por un proyecto minero

puede traer beneficios a la economía local, pero si no hay una adecuada planificación, se podría originar una inflación en los mercados locales, perjudicando el poder adquisitivo de las familias que no se benefician directamente de las actividades mineras. Es fundamental también planificar las adquisiciones buscando prevenir que los negocios y empresas locales dependan exclusivamente de la actividad minera.

Inversión social: En el Perú, las poblaciones locales demandan una fuerte inversión

social por parte de las empresas mineras. Si bien esta inversión puede significar oportunidades de desarrollo que normalmente no estarían al alcance de estas comunidades sin apoyo externo, es necesario garantizar que la inversión cree beneficios colectivos y sostenibles y que sea dirigida con la participación de los distintos actores, de tal forma que se evite generar dependencia hacia la actividad minera.

Transporte: La construcción de vías de comunicación por un proyecto minero contribuye

a la comunicación de zonas aisladas o lejanas a las ciudades, sin embargo, también pueden causar impactos negativos como congestión vehicular, contaminación por polvo y ruido, incremento del riesgo de accidentes. Otro impacto negativo potencial es la restricción del uso de caminos y trochas locales para la población. Para que el transporte no cause muchos problemas se tiene que planificar y estructurar planes de desarrollo vial regional y nacional.

Uso de impuestos, regalías y canon: La explotación de los recursos tales como los mineros crean una oportunidad para el desarrollo nacional, particularmente para las regiones productoras a través de las transferencias de fondos del canon minero. El desafío para las empresas mineras está en contribuir al mejoramiento de las comunidades más cercanas al proyecto además es necesario la creación de fondos para el desarrollo local, regional y nacional de forma articulada y sostenible. De esta manera las tenciones y expectativas que tiene la población respecto a las empresas mejorarían enormemente.

Involucramiento de grupos de interés y participación: La comunicación abierta, la

consulta previa y la participación e involucramiento de los grupos de interés deben ser procesos transversales a todas las actividades de un proyecto minero. La disponibilidad de las actividades de desarrollo de la mina y los impactos relacionados con éstas, puede ayudar a maximizar beneficios y reducir impactos negativos.

Si un proyecto minero no toma en consideración los principales impactos negativos que puede traer sus operaciones, puede impulsar y activar conflictos dentro de su área de influencia, para prever este impacto, debe ser fundamental para una empresa establecer cuáles son sus grupos de interés y comprender las dinámicas de relacionamiento entre ellos. Como se ve la realidad, la RSE necesita un enfoque global de muchas variables sociales relevantes y no un manejo aislado de ciertos aspectos de un proyecto. A manera de ejemplo podemos afirmar que no es suficiente para una empresa aumentar su inversión social si al mismo tiempo engaña en la gestión del proceso de adquisición de tierras o en el involucramiento de sus grupos de interés para la comprensión de problemas e identificación de soluciones, las comunidades necesitan ser partícipe de las decisiones y acciones que realice la empresa para que se sienta en confianza y tenga conocimiento de lo que se va hacer.

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