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Retrato del monje discreto

In document Juan Casiano y la discreción (página 114-121)

CAPÍTULO II: LA CENTRALIDAD DE LA DISCRECIÓN EN EL

8. Retrato del monje discreto

El análisis de la discreción a la luz del pensamiento de Casiano permite afirmar que, según el maestro, el monje discreto es un hombre sagaz, que no se deja engañar fácilmente. Es reflexivo, sabe vigilar sobre sus propios sentimientos y sobre las circunstancias que lo rodean. Es un monje humilde, conocedor de sus límites y de su debilidad. Somete al imperio de la razón iluminada por la gracia de Dios la veleidad de sus pensamientos, sojuzga los vicios al gobierno de su voluntad discreta y camina por la senda real de la recta moderación.

Hombre sabio, sabe distinguir lo esencial de lo accidental y por lo tanto, es capaz de renunciar a lo innecesario y superfluo Es ecuánime porque tolera con fortaleza el infortunio y modera la euforia en la prosperidad; aprovecha tanto lo próspero como lo adverso para crecer en la virtud. Esta estabilidad de su alma se transparenta en la gravedad de su conducta.

El monje discreto es respetuoso de la experiencia de los Mayores, sabe pedir consejo, es dócil y obediente a las admoniciones y a la tradición que recibió de ellos. Sobre todo, el varón discreto ha llegado a la cima de la vida de oración. Está armado con la fe, la esperanza, la caridad y la meditación asidua de la Palabra de Dios que le permiten luchar contra los enemigos espirituales que lo acechan. Es un hombre de oración profunda y continua, un auténtico contemplativo a quien Casiano retrata al cierre de la primera serie de sus Colaciones:

“Aquel que ha arribado a este grado y continúa progresando, no sólo posee la simplicidad y la inocencia sino que, armado de la virtud de la discreción, se convierte en exterminador de las serpientes venenosas y mantiene sojuzgado a Satanás bajo sus plantas. El ardor encendido de su alma le asemeja a un ciervo

espiritual que se apacienta sobre las montañas de los profetas y de los apóstoles. Es

decir, se sacia de sus celestiales y misteriosas enseñanzas”. (Col. X, 11; p.495) 80

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Postremo si quis huic adsertioni nostrae fidem derogare uoluerit, quaeso ut non ante praeiudicata

nobiscum opinione disceptet, quam disciplinae huius suscipiat instituta, cumque haec perpaucis mensibus illa qua traditur moderatione seruauerit, profecto haec quae diximus uero poterit probare iudicio. Ceterum frustra de cuiuslibet artis acdisciplinae fine contendet, quisque non prius omnia quae ad consummationem eius pertinent summo fuerit studio ac uirtute sectatus. p. 134

80 Quisquis autem ex hoc proficiens statu non solum innocentiae simplicitatem possidet, sed etiam

discretionis uirtute munitus uirulentorum serpentium exterminator effectus est habens contritum Satanan sub pedibus suis, et ad figuram rationabilis cerui mentis alacritate peruenit, pascetur in propheticis atque apostolicis montibus, id est excelsissimis eorum ac sublimissimis sacramentis. pp.

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9. Recapitulación

En el inicio del presente capítulo consideramos la afirmación de André Cabassut quien sostiene que Casiano es un teorizador excelente de la

discreción. Hemos tratado de mostrar el apoyo textual de esta afirmación recorriendo

los escritos del autor y presentando su sabio magisterio acerca de dicha virtud. Intentamos, entonces, estudiar la discreción dentro del marco de su visión de la vida monástica a la que nuestro autor considera una auténtica escuela de perfección en la que el asceta combate sin tregua contra su interioridad desordenada y contra las tentaciones del demonio. Ubicamos la discreción como una virtud imprescindible para el monje tratando de penetrar en su inocultable riqueza semántica. Finalmente, la estudiamos como virtud por antonomasia del Padre espiritual, experto en este arte

de la distinción.

Podemos afirmar, entonces, que para Juan Casiano la discreción ocupa un lugar relevante dentro del camino de crecimiento espiritual del cristiano; sin ella es imposible alcanzar la caridad verdadera, que es la cima de la perfección. En efecto, el Abad de Marsella aclara que la discreción está siempre subordinada a la caridad, fin de la vida espiritual, y discierne con acierto los medios más convenientes para alcanzarla.

Nuestro escritor enfatiza que la discreción es una gracia divina, un carisma espiritual que Dios concede al hombre humilde que la pide con perseverancia. Además, es fruto de la experiencia personal del asceta que conoce los movimientos de su propia alma y los ardides que emplea el demonio para tentarlo.

A lo largo de sus obras, Casiano clarifica que la discreción es, por una parte, un juicio sabio y certero sobre los pensamientos, sus orígenes y su cualidad, es decir, si son verdaderos o falsos, buenos o malos y, por otra parte, es un juicio recto sobre los actos a realizar. Al respecto, el Abad de San Víctor explica que la discreción determina el término medio virtuoso y dirige al monje para que tenga en cuenta todas las circunstancias y elija el camino correcto de la virtud. Por último, destaca el fruto principal de la discreción: la moderación o templanza, que preserva al espiritual de todo exceso nocivo que le impida lograr la perfección de la caridad.

Se advierte en el magisterio de Casiano que la discreción es el arma principal del monje contra los posibles engaños de la vanagloria y del demonio, quien deforma la realidad y lo tienta hacia prácticas ascéticas desmedidas e ilusorias. Según el

116 maestro marsellés, dicha virtud se obtiene mediante la humildad, la apertura de corazón a un anciano discreto y la docilidad en poner por obra sus consejos.

Finalmente, Casiano enseña que el maestro espiritual es aquél que posee la discreción en grado sumo. Hombre humilde y discreto por antonomasia, sabe distinguir los movimientos desordenados de su naturaleza y los ardides del demonio. La luz de la discreción lo guía para no dejarse seducir por engaños diabólicos y para realizar en toda ocasión la voluntad de Dios, conocida a través de la oración frecuente y perseverante.

En definitiva, Casiano es considerado un maestro eminente de la discreción. Recoge toda la tradición anterior -bíblica y patrística- como mostraremos en el próximo capítulo, y elabora su magisterio como una síntesis acabada de la enseñanza recibida y de su rica experiencia personal. Se convierte así, en receptor, artífice y

transmisor por antonomasia de la doctrina sobre la discreción. Como sostiene

François Dingjan:

“Quant à la doctrine sur la discrétion il faut dire que Cassien, non seulement a “brodé”, mais qu’il en a approfondi le sens et poussé ses analyses jusqu’à une minutie qui ne sera plus guère dépassée avant le douzième siècle”. 81

81 DINGJAN. “La discrétion dans les Apophthègmes…”, p. 401: “En cuanto a la doctrina sobre la

discreción, es necesario decir que Casiano no solamente “ha bordado” su sentido sino que lo ha profundizado y ha llevado sus análisis hasta una minuciosidad tal que no será casi superada antes del siglo doce”.

SEGUNDA PARTE

LA RETÓRICA DE LA DISCRECIÓN

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PRELIMINAR

En la Primera Parte de nuestro trabajo hemos estudiado a Juan Casiano como monje escritor y maestro eximio de la discreción, destacando su doctrina sobre dicha virtud y la centralidad que le otorgó en la vida ascética. En esta Segunda Parte, investigaremos la elaboración retórica del tema de la discreción en las Colaciones.

Señalamos oportunamente que la Retórica, es la “doctrina y enseñanza de la elocuencia” o “ciencia del habla, arte que enseña a construir de manera artística el discurso”. 1

Constituyó una columna de la cultura antigua y su sistema pedagógico permaneció inalterado en esencia a lo largo de los siglos. Muchos escritores cristianos que se formaron en ella descollaron como auténticos rétores y pusieron los medios de la retórica antigua al servicio de la transmisión de la doctrina cristiana. Destaca Kurt Spang:

“Los retóricos han demostrado en las más variadas circunstancias históricas una extraordinaria flexibilidad y adaptabilidad a las necesidades del momento. A pesar de que fácilmente se suscite la impresión de unidad, el sistema de la retórica no es una doctrina acabada y atemporal. Baste como demostración la adaptación de la normativa a las necesidades del cristianismo”. (p. 57)

Como subrayamos en el capítulo I, Juan Casiano recibió una vasta cultura clásica. Al respecto, Olphe-Galliard sostiene: “Cassien, qui était un lettré, avait

beaucoup lu avant d’être moine. Par la suite, la culture profane lui parut méprisable. Cependant il n’abandonna ni sa curiosité intellectuelle ni son goût pour l’étude”. 2

Sus conocimientos retóricos se advierten en la redacción de sus obras. Nos proponemos mostrar, pues, que Casiano fue un artífice magistral de la doctrina de la discreción dado que la enseñó retóricamente de manera adecuada.

Según explica Spang, en el sistema de la antigua retórica la elaboración de un discurso supone cinco pasos o fases: 3

1 Kurt SPANG. Fundamentos de Retórica. Pamplona, Ediciones Universidad de Navarra, S.A., 1984;

p. 19 y CURTIUS. Literatura europea…, p. 99, respectivamente.

2 Michel OLPHE-GALLIARD. “La science spirituelle d’après Cassien”, en Revue d’ascétique et

mystique” 18 (1937) ; p. 141 : “Casiano, que era un letrado, había leído mucho antes de ser monje.

Luego la cultura pagana le pareció despreciable. Sin embargo no abandonó ni su curiosidad intelectual ni su gusto por el estudio”.

120 1) Invención (inventio): la búsqueda de ideas y de argumentos acerca de un tema

determinado ya elegido de antemano.

2) Disposición (dispositio): la adecuada ordenación de los argumentos. 3) Elocución (elocutio): la formulación lingüística del discurso. 4) Memorización (memoria): la memorización del mismo.

5) Actuación o pronunciación (actio o pronuntiatio): la preparación de su presentación en público.

Respecto de Casiano, puesto que las Colaciones se trata de una obra escrita, nos dedicamos a indagar acerca de los tres primeros pasos (partes artis) de la redacción del tema de la discreción, a saber: la invención, la disposición y la elocución.

En el capítulo tercero nuestro propósito es estudiar las principales fuentes escriturarias y patrísticas que sirvieron de base a la doctrina de Casiano sobre la discreción. Si bien es un tema tratado por la crítica, no ha sido desarrollado respecto del abad marsellés. 4 Nuestro aporte a nivel auctoritas, consiste, pues, en haber buscado los textos, haberlos colegido e interpretado.

En el capítulo cuarto estudiamos el ordenamiento adecuado que nuestro autor otorgó al discurso sobre la discreción en las Colaciones I y II. Como ya señalamos oportunamente, las estructura de las Colaciones ha sido poco estudiada; nuestro trabajo pretende ser, por lo tanto, una contribución para la investigación de la disposición de los temas en la obra de Casiano.

Por último, en el quinto capítulo recabamos el vocabulario completo de la discreción en las Instituciones cenobíticas y las Colaciones. Destacamos las imágenes más importantes empleadas por nuestro autor para dicha virtud y ponemos de relieve la adecuación como cualidad retórica por excelencia de sus escritos. Nuestro aporte a la investigación literaria radica en haber reunido la terminología de la discreción y haber comentado los tropos principales empleados magistralmente por Juan Casiano para enseñar la centralidad de esta virtud en la vida espiritual cristiana.

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