• No se han encontrado resultados

Revisando la participación política de la juventud en el Perú

In document Somos Necesarios (página 96-102)

1 ¿Qué es la participación?

1.3 Revisando la participación política de la juventud en el Perú

Realizar esta breve revisión sobre la participación política de los jóvenes en el Perú, nos lleva desde un inicio a compartir y tener presente la aseveración de Contreras: “sirven los estereotipos para hacer distinciones, pero en el trabajo concreto, de intervención, no aporta nada decir: antes los jóvenes eran más participativos que ahora. [tampoco preguntar] ¿Cuáles jóvenes eran más participativos antes?, ¿qué era participar antes?, ¿de qué modo son menos participativos hoy día?” 10. He querido remarcar esta idea porque en el ámbito académico, institucional, político y también en el quehacer cotidiano muchas veces se plantean estas desatinadas comparaciones, debido a una marcada intolerancia y a la ruptura de la comunicación entre generaciones. Lamentablemente la adopción de posiciones inflexibles, cuadriculadas, por ambas partes, impide un aprendizaje bidireccional que serviría para compartir e intercambiar opiniones, saberes y experiencias. Muchos adultos cuestionan el accionar y el estilo de vida de los jóvenes actuales con un exagerado misoneísmo, que es maquillado hábilmente cuando se necesita acercarse a los jóvenes para lograr algo específico de ellos. El copamiento de espacios a nivel político, laboral, cultural, social, económico por parte de los adultos es conocido por los jóvenes como adultocentrismo 11.

Los empecinados en estas comparaciones toman básicamente como ejemplo la generación del ’20 en adelante como paradigmática, criticando duramente a la llamada generación “X” término acuñado por Douglas Coupland: “una generación de jóvenes que no piensa en el futuro ni en el mundo que tendrá, una generación sin nombre, sin ideales, sin futuro” 12, cliché dentro del cual fuimos incluídos muchos

10CONTRERAS, Daniel . Jóvenes de los noventa: de las micro solidaridades a la construcción de ciudadana

(/www.cinterfor.org.uy/public/spanish/region/ampro/cinterfor/temas/youth/doc/)

11 Algunas referencias interesantes sobre el término las podemos encontrar en KRAUSKOPF, DINA. La

construcción de políticas de juventudes en América Latina (www.clacso.edu.ar)

_____________________________________________

jóvenes sin ni siquiera saberlo13. A la fecha se habla de la generación “@” ó generación “Net” que tiene como principales protagonistas a los cibernautas, con la característica que los incluídos dentro de esta denominación no sólo son jóvenes sino también niños y adultos.

Los jóvenes peruanos de las décadas del ’60 y del ’70 vivieron su juventud entre dictaduras militares llamadas “gobiernos revolucionarios” y una fuerte influencia del movimiento contracultural que se desarrollaba en Occidente, principalmente en los Estados Unidos. Asimismo asistían a la polarización del mundo en razón de las dos grandes potencias de la época: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviética y los Estados Unidos de Norteamérica, las que se disputaban la hegemonía del planeta, incluyendo la Guerra Fría. Esta era una disputa científica, tecnológica, espacial, armamentista, ideológica (comunismo vs. liberalismo), que llevó a muchos jóvenes peruanos a asumir posiciones a favor y en contra de alguna de estas dos potencias. El mundo cotidiano de los jóvenes convivía con esta situación beligerante que influía en la vida política, económica, social y cultural no sólo de nuestro país, sino del mundo entero.

La juventud apostaba utópicamente por el ideal romántico de querer cambiar la sociedad, lo cual los llevaba a cuestionar el sistema y reflexionar sobre los hechos que estaban viviendo, generando así conciencia de grupo, espíritu solidario, comunitario y en muchos casos a asumir posiciones ideológicas que terminaban en simpatía ó militancia partidaria. En el sentido que venimos planteando, Mariátegui apunta: “Los movimientos de toda América Latina, aunque motivados a la lucha por

13El afán por identificar a las generaciones ha hecho que algunos estudiosos les asignen un nombre ó como

dice Mariátegui “las apoden”. Mariátegui nos habla de una “generación radical” cuyo abanderado fue González Prada y de una “generación futurista” con gran influencia de Riva Agüero (MARIATEGUI, 1965: 238, 239), mientras que los jóvenes de fines de los ’60 e inicios de los ’70, según Gerzon, eran conocidos como la “Generación Ahora”, la misma que quiere vivir ahora no más tarde (GERZON, 1972: 149). Posteriormente vendría la generación “X”, que como dice Giddens, fue considerada como una generación desafecta y alienada (GIDDENS, 2000: 87(b)) y, actualmente se habla de la generación “@” ó generación “Net” que encuentra en Internet el aliado principal para desarrollar su estilo de vida. Para conocer más sobre esta última denominación se puede consultar en cualquier buscador de internet.

En la misma línea del avance tecnológico ya se habla de la existencia de una nueva generación de menores conocida como “niños digitales”. Son aquellos para quienes la tecnología resulta algo sencillo y habitual; esta referencia la encontramos en el artículo periodístico “Por teléfono No. Cada vez más niños usan celulares. ¿Correcto o incorrecto?”, publicado en diario Correo de Lambayeque el 08 de Mayo del 2007.

_____________________________________________

protestas peculiares de su propia vida, parecen hablar el mismo lenguaje… El concepto difuso y urgente de que el mundo entraba en un ciclo nuevo, despertaba en los jóvenes la ambición de cumplir una función heroica y de realizar una obra histórica… la nueva generación sentía estos problemas con una intensidad y un apasionamiento que las anteriores generaciones no habían conocido” (MARIÁTEGUI, 1965: 105, 106). Blume, por su parte relata: “A los 12 años yo ya estaba asistiendo a manifestaciones, pegando carteles, viviendo apasionadamente cada proceso electoral o combatiendo a las dictaduras militares… pateando latas de gases lacrimógenos a los 35 años y desfilando por la paz después de los 50. Habían ideales, creíamos que se podía cambiar el mundo y queríamos cambiarlo” 14. De la misma manera Fernando

Maestre en diálogo con Alberto Péndola le dice: “Alberto, vamos a otro síntoma que me parece a mí bastante interesante: la paralización de los jóvenes. Porque hay que recordar que cuando éramos estudiantes, hemos visto grupos juveniles que realmente salían a protestar con banderolas y hasta perder la vida… allá por los sesenta, comienzos de los setenta. Yo creo que hay en la actualidad una cierta parálisis de los jóvenes, cómo si no creyeran lo que está pasando. Hay una falta de reacción, a pesar de que dicen que salieron a protestar y a gritar…” (MAESTRE y PÉNDOLA, 2001: 40).

A partir de los ochenta y en adelante las manifestaciones “juveniles” se constituirán al margen del sistema político y alrededor de actividades culturales que no guardan relación con los ámbitos universitarios… Recién hacia finales de la década de 1990, los jóvenes estudiantes se convierten en un actor público decisivo en la sensibilización y la protesta contra el uso y abuso del poder del Estado por parte del gobierno de Fujimori (VENTURO, 2001: 114, 115), que sumado a la presentación

14 BLUME, Ricardo. ¿Cuánto tiempo el silencio gimió?, en Revista Por Ellos, del Hemiciclo Postal de la

_____________________________________________

del famoso video Kouri – Montesinos 15, el inolvidable 14 de septiembre del 2000, colaboraron en el desmembramiento del régimen fujimorista.

La participación de la juventud entre 1997 y el 2000 se convirtió en un fenómeno inusual para la época, sobre todo por el miedo que infundía el régimen ante todo tipo de manifestación en su contra. La chispa se prendió en nuestro país en junio de 1997, con la marcha de los estudiantes universitarios protestando por la destitución de los Magistrados del Tribunal Constitucional; esa sería la primera de las diversas manifestaciones que realizaron los jóvenes peruanos en contra del régimen fujimorista 16, alcanzando su máxima cúspide el 28 de Julio del 2000 con la famosa Marcha de los Cuatro Suyos que clausuró e inauguró un nuevo momento político en la historia del Perú. Se pasó de un régimen dictatorial a uno de transición liderado por Valentín Paniagua (Acción Popular), un político serio, de reconocida trayectoria, respetado, un demócrata a carta cabal.

La prensa gobiernista, “amarilla” o “naranja” 17 tildaba a los jóvenes de

revoltosos, mientras que la prensa opositora los calificaba como la nueva generación política. De esta manera quienes arrastraban sobre sus hombros el cliché de generación “X”, despertaron en algunos sectores académicos, intelectuales, periodísticos y políticos una esperanza de renovación de ideas, de nuevos rostros, de cambio generacional, la cual lamentablemente no se consolidó. Los jóvenes con su ímpetu, entusiasmo y su lucha contra un gobierno opresor, mafioso, corrupto y dictatorial, se convirtieron en figuras de transición, ocasionales e interesantes, que saltaron a la escena pública producto de la coyuntura y en algunos casos su accionar fue sobredimensionado. Muchos protagonistas del movimiento juvenil de fines de los

15 Como bien apunta Loayza [el video revelaba] esta compra de conciencias para hacer posible una mayoría

en el Congreso. Nunca antes la opinión pública ha asistido a un acto tan asqueroso y venal. Pudimos ver a dos personajes en su exacta dimensión moral. Fue demasiado humillante para el país (LOAYZA, s/f: 144).

16 Las pruebas de corrupción desmedida, violaciones de derechos humanos, control de la libertad de

expresión, voluntad de perpetrarse en el poder modificando leyes a su antojo, etc. fueron detonantes que despertaron el espíritu de protesta de los jóvenes.

17 El analista político Fernando Rospigliosi califica a esta prensa como “naranja” por su evidente cercanía con

el régimen de Alberto Fujimori (este color identifica diversos logotipos de los ministerios y los programas sociales promovidos por el gobierno). FOWKS, Jacqueline. Suma y resta de la realidad. Medios de comunicación y elecciones generales 2000 en el Perú. Lima: Fundación Friedrich Ebert. Primera edición, 2000 Pg. 73.

_____________________________________________

‘90 siguen activando con perfil bajo. No podemos dejar de reconocer la honestidad con que los jóvenes manifestaban su carácter apolítico, lo cual de alguna manera explica su no presencia en el espacio público. La lucha contra un régimen que tenía la fachada de democrático pero que violaba constantemente los derechos ciudadanos y humanos, hizo que este numeroso grupo de jóvenes se impusiera un deber

sagrado que cumplir: contribuir al reestablecimiento de un régimen democrático

expulsando a toda la mafia enquistada en el gobierno comenzando por el mismo Presidente de la República y su siniestro asesor. Expusieron su vida, sufrieron amenazas, amedrentamiento, algunos carcelería y tortura, otros desaparecieron, pero el objetivo final se logró. Se puede decir que se activó su ciudadanía latente18 y su

accionar corresponde a lo que sociológicamente se le conoce como una multitud expresiva19 que “se mira a si misma y trata de manifestar hacia fuera su vivencia para convencerse y convencer a los demás de su propia vitalidad y fuerza… suele utilizar recursos más pacíficos: cantos, gritos, slogans, pancartas, danzas, imágenes y otros símbolos. Rara vez suele resultar agresiva, a no ser por la ocurrencia de una obstrucción u oposición por parte de los otros…” (BETES Y SARRIES, 1972: 228, 229).

Muchos de estos jóvenes apostaron por Alejandro Toledo, esperando un liderazgo político diferente que conllevara a un cambio sustancial en la forma de practicar la política, lo cual no sucedió, pues el quinquenio 2001 – 2006, aparte del

18 La ciudadanía latente existe cuando los jóvenes no han encontrado una causa que les motive, pero tienen

una disposición favorable a la participación. También resurge cuando un joven haya participado en alguna causa en el pasado, y ve ya realizado o definitivamente frustrado el objetivo de ese ejercicio específico, puntual, de la ciudadanía. Vuelve, por ende, a un estado de latencia. Esta desmovilización no es tan lamentable como las formas anteriores de ciudadanía limitada, ya que habiendo ejercido la ciudadanía en un contexto, estos jóvenes pueden volver a activarse cuando la causa y las condiciones lo dicten. Tampoco es algo fácilmente modificable por la sociedad, ya que corresponde a la forma moderna de ejercer ciudadanía, en torno a un tema concreto, coyuntural y delimitado, típico de la política en la era post-ideológica. El problema surge cuando pasa mucho tiempo antes de que vuelva a aparecer un contexto activante de la ciudadanía latente: si este lapso se mide en años, las capacidades, hábitos y motivaciones ciudadanos se atrofian. Si no emerge y se desarrolla en la etapa juvenil del ciclo de vida, la ciudadanía latente difícilmente nacerá en la etapa adulta. (DURSTON: www.colombiajoven.gov.co/)

19 Lo contrario a la multitud expresiva es la multitud activa “Tales son tropeles, huelgas violentas, revoluciones,

_____________________________________________

retorno a la plena vigencia y al innegable respeto de las prácticas democráticas, políticamente no fue lo que se esperaba. Durante este régimen se creó el CONAJU20 que dentro del espacio juvenil y también político no tuvo ningún tipo de incidencia y careció de representatividad entre la juventud peruana, pues la inmensa mayoría de jóvenes peruanos ni siquiera sabía que existía.

Necesariamente había que explayarse en el movimiento juvenil de fines de los noventa porque es el acontecimiento referencial más próximo que tenemos en materia de participación juvenil y que figurativamente se desperdició en términos políticos. Particularmente creo que a pesar del manifestado carácter apolítico de los jóvenes, con una buena gestión gubernamental, dando muestras claras de voluntad política para insertarlos e incluirlos en el escenario público oficial directa o indirectamente teniendo en cuenta el espacio o los espacios donde se sintieran cómodos y útiles para el país, se hubiera logrado trazar otro rumbo.

Seguramente se puede percibir como muy osado o muy fácil plantear un supuesto de un hecho que no ha sucedido en base a determinados indicadores, sin embargo, creemos que dicha participación bien orientada y canalizada prudentemente con una visión de país, donde los jóvenes se sintieran incluídos dentro del sistema, hubiera generado un escenario diferente; que de hecho no garantizaba un cambio radical, pero las condiciones estaban dadas para iniciar un recambio generacional lento y sostenido, inyectando una renovación de ideas, acciones, prácticas organizacionales y rostros en la política nacional. Finalmente el desinterés de los jóvenes por la participación política no debería de extrañarnos a la luz de todos los puntos que hemos venido desarrollando, lo que sí preocupa, es quienes van a tomar la posta de nuestros viejos políticos que aún no quieren refugiarse en sus cuarteles de invierno.

_____________________________________________

In document Somos Necesarios (página 96-102)