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Roles culturales asociados a la salud y espiritualidad

Mapa 2: Conformación de los rewe en Küziwe antes del año

6. DISCURSO ESPIRITUAL A PARTIR DE ROLES Y CEREMONIAS

6.1 Roles culturales asociados a la salud y espiritualidad

En la sociedad mapuche y según la conceptualización nativa, se distinguen personas comunes respecto de las personas con roles culturales, quienes son llamados zullimche o elegidos. Una persona común y relativamente pura en términos raciales, se llamada reche53; quién se diferencia de un mestizo o champuria. En esta parte describiré los roles asociados a la religiosidad, espiritualidad y medicina

53 Gente pura o sin mezcla. Concepto recogido por el misionero jesuita Luis de Valdivia. Según Boccara y Boccara (1999) en el Siglo XVIII se habría dado una transformación de reche a mapuche, esto habría ocurrido por el contacto con los españoles y el surgimiento de la nación mapuche.

101 mapuche, roles que se adquieren en la mayor parte de los casos a partir de la herencia familia.

Las machis ocupan el rol de guía espiritual y son quienes se encargan de la salud humana. Si bien en la antigüedad se sabe que era un rol asumido principalmente por mujeres, a quienes se les denomina zomo machi. También es un rol ocupado por hombres, a quienes se les denomina wentxu machi. Generalmente la persona que adquiere este rol, es advertido por la naturaleza, a través de sueños premonitorios, enfermedades y visiones. Dichas señales divinas pueden ocurrir en la niñez, juventud e incluso en la adultez. La postulante a machi puede no aceptar su rol, sin embargo esto traerá consecuencias negativas en su salud. Si lo acepta, deberá emprender un proceso de iniciación, a través de una serie de protocolos pautados culturalmente, donde aparece la figura de una machi consagrada que apoya la iniciación del o la postulante, a través de un largo proceso, que involucra permanecer con su tutora en ciertos periodos de tiempo, seguir sus consejos y finalmente en un ritual especial denominado machilunwün consagrarse como machi. En este proceso ocurren sueños –pewma- visiones –perimontu- que van preparando al recién iniciado e indican el camino a seguir.

La machi es la principal autoridad espiritual, consejeros de los logkos o jefes de las comunidades, tienen un rol especial centrado en la salud de su pueblo y además ofician o apoyan la principal ceremonia mapuche, el gillatun. Sus espíritus protectores les entregan poderes que emplean para combatir a los espíritus malignos y para propiciar espíritus y deidades positivas. La machi se encarga de diagnosticar las enfermedades, tanto si estas provienen del mundo occidental –wigka kutxan- o del mundo mapuche –mapuche kutxan- siendo capaces de saber cuando la persona ha sido afectada por un kalku o brujería o por un espíritu o energía de la tierra, causado por un castigo divino por no haber acatado las normas de convivencia.

Una cualidad importante en este rol, es el alto grado de conocimiento de las plantas medicinales y los tratamientos de las enfermedades. La machi atiende todo tipo de enfermos, sin importar su origen étnico o cultural. Así mismo ésta es concebida como un especialista cuyo poder y conocimiento provienen de su facultad de acceso al mundo sobrenatural; de su contacto con los espíritus ancestrales y con los espíritus de la naturaleza.

102 Para ser machi se requiere que la persona herede ese don a partir de sus ancestros, tanto de la línea materna como paterna. Por este motivo, se dice que en una comunidad pueden desaparecer las machis, pero que a lo largo del tiempo puede nuevamente reaparecer. En este proceso de iniciación de machi la persona debe asumir una serie de obligaciones espirituales, sicológicas y culturales. El rol de machi implica ejercer como tal en la comunidad de residencia, donde una vez consagrado como tal, instala un rewe o altar ceremonial en su hogar, lo que permite contar con un espacio destinado a las rogativas y al diagnóstico de los enfermos. De este modo, las machis llevan un comportamiento ejemplar, bajo estrictas normas culturales, como la rogativa diaria en la madrugada. Una conducta intachable, el apoyo en ceremonias que se le soliciten, tanto en su territorio como en otros.

Cada cierto tiempo, por lo general un año, debe junto a su comunidad hacer un cambio de las ramas que se disponen en su rewe, ritual denominado geikurewen, conocido comúnmente como cambio de canelo. Si es necesario, la machi debe trasladarse al predio del enfermo para realizar rituales de cierta complejidad, como la limpieza de casas, sanación del enfermo en el lugar donde adquirió la enfermedad. También las machis se trasladan dentro y fuera del país, visitando enfermos, esto se hace relevante si consideramos que muchas familias mapuche viven hoy en la ciudad, por lo cual el contexto de sanación ha cambiado, debiendo esta autoridad espiritual realizar viajes de algunos días de estadía por ejemplo en Santiago de Chile, lo que implica ciertamente una gran preparación.

Una experiencia moderna respecto a este tema, lo constituyen los centros de salud que han incorporado la medicina mapuche. Como el caso del Hospital Makewe, el Centro de Salud Boroa Filulawe y el Hospital Intercultural de Nueva Imperial. La primera experiencia señalada es la más antigua, se origina en 1927 a través de la creación de un centro de salud levantado por misioneros de la Iglesia Anglicana y posteriormente en el año 1962 comienza a operar con financiamiento estatal, finalmente en 1999 pasó a manos de la Asociación Indígena para la Salud Maquehue-Pelale. A partir de esta experiencia se origina el proyecto de farmacias mapuche, que se va replicando a lo largo del país. En este hospital, se atienden las personas del territorio de Makewe, las cuales al presentar una enfermedad mapuche

103 son derivados a la machi y enviados al hogar de esta autoridad espiritual, quien atiende al enfermo en su propio centro de salud.

La segunda experiencia se origina a partir de las demandas de un territorio mapuche, ubicado en la misión de Boroa, el cual recibe parte de su financiamiento del estado. Impartiendo un sistema de salud mixto, mapuche/occidental, con la atención de especialistas de ambas medicinas. Este hospital comenzó a operar en junio del 2004. Finalmente, la tercera experiencia nació de las propias organizaciones indígenas de la comuna de Nueva Imperial, quienes demandan al gobierno de la concertación, la construcción de un hospital intercultural. La iniciativa fue bien recepcionada por la presidenta Michelle Bachelet y de este modo comienza a operar en junio del 2005. Sin embargo no hubo acuerdo para que en un mismo espacio físico se desarrollaran ambas medicinas y por lo tanto hoy aunque ocupan un mismo terreno, presentan dos edificios con medicinas distintas. En el espacio destinado al centro de salud mapuche la mayor parte del personal es de origen mapuche, existiendo una atención especializada en el tema, con la participación de diversos agentes de salud, tales como machi, puñeñelchefe, getamchefe, los cuales provienen del sector rural. Estableciendo turnos que les permiten no dejar de lado la atención de salud en sus comunidades. Si bien, inicialmente este sistema fue criticado por las organizaciones mapuche, en la actualidad se presenta como un caso digno de análisis, ya que a él acceden personas mapuche y no mapuche, además de convertirse en una fuente laboral a partir de la valoración de lo cultural.

Por su parte, la machi es asesorada por un equipo multidisciplinario compuesto por un zugumachife, ayudante y un traductor de la machi durante el trance. La machi en su condición de médium, entre el mundo natural y sobrenatural, requiere del zugumachife, pues este hace de puente entre la machi en estado de trance o küimi y su comunidad, y el paciente. La machi habla en idiomas antiguos, que le son transmitidos por los antepasados y espíritus.

Otras personas que lo apoyan en sus labores culturales, son los capitanes de ceremonias o kalfu kona, quienes ejercen un rol de orden y disciplina en los

gillatunes y diversas ceremonias de sanación. También están las ñankanes, mujeres

danzantes que apoyan y dan energía a las diversas ceremonias de machi. Otras personas que apoyan a la machi son los kellu o ayudantes, quienes pueden ser los que

104 buscan los remedios. También están los konas, quienes en las ceremonias deben apoyar la lucha contra los espíritus maléficos, apoyados por sus armas naturales, el

wiño o palo del juego de la chueca o simplemente koliwes54, que en ciertas partes de

la ceremonia, los konas juntan al unisono a través del grito que simboliza la lucha espiritual llamado afafan.

Otro rol cultural asociado a la salud mapuche es la puñeñelchefe, mujer que cuenta con conocimientos especializados en la salud reproductiva, quien otrora era la que asistía los partos en la comunidad. El rol de puñeñelchefe era crucial a principios del Siglo XX, de hecho por el testimonio de adultos mayores que viven en sus comunidades, he podido saber que a principios de este siglo la casi totalidad de partos eran asistidos por estas personas. Si bien en la sociedad chilena también existían parteras, la figura de la puñeñelchefe es propia de la sociedad mapuche, ya que su rol se basaba en los conocimientos de la medicina mapuche. En la actualidad su rol fue reemplazado por la matrona y los agentes de salud occidentales, aún cuando en ciertos contextos es una práctica que se ha ido recuperando. Por ejemplo, en los centros de salud donde actualmente se practica la medicina mapuche, las puñeñelchefe atienden a sus pacientes a nivel de la salud preventiva, no asistiendo los partos. El cambio experimentado en la sociedad mapuche en el ámbito de la salud reproductiva, ha provocado un quiebre, pues en muchos sectores campesinos los padres de las actuales jóvenes nacieron en partos asistidos por estas mujeres, mientras que sus hijas han tenido que acudir a la medicina occidental, donde hay una desconexión con su cultura, como resultado las jóvenes optan por no acudir a los controles rutinarios, ocasionando conflictos en su salud reproductiva.

El getamchefe, es otro rol asociado al sistema médico tradicional, es un

especialista de la salud ósea, quien puede ser mujer u hombre. Este rol se ha ido transmitiendo de generación en generación y en la actualidad se ha incorporado como rol en los centros de salud intercultural.

En el ámbito sociocultural la comunidad tradicional está dirigida por un logko, autoridad mayor que asume la cabeza –logko- del territorio. Hoy en día no todas las comunidades tienen su logko, ya sea por la pérdida cultural; porque las

54 Corresponde a un arbusto característico del sur de Chile, del cual se extraen

105 personas que debían asumir el rol no lo hicieron; por enfermedad; desinterés o simplemente adscribirse a otra religión. El logko es quien dirige la comunidad en temas culturales, ya que su rol político ha sido deslegitimado por la autoridad chilena, producto de lo cual se han originado líderes funcionales que han reemplazado el rol político que otrora tenía el logko, por ejemplo en la administración de los conflictos internos y externos, la distribución de las tierras. En algunos casos varias comunidades tradicionales agrupan un territorio mayor, el cual es dirigido culturalmente por un ñizol logko, quien es un logko pero con una autoridad sobre un territorio mayor. El gempiñ cumple una función parecida a la del logko, pero por lo general opera en ciertas identidades territoriales, principalmente en la lafkenche.

Otras autoridades mapuche son los gillatufe, personas mayores –hombres y mujeres- que hablan el mapuzugun, saben orar, ocupando un rol fundamental en las ceremonias por el conocimiento de las normas que rigen el ritual. También están los wewpife, que pueden ser hombres y mujeres, que tienen un gran manejo de la historia y del discurso oral, por lo cual son relevantes en ceremonias como el eluwün o ceremonia de entierro y en la despedida del muerto –amüll püllü. Además actúan en los parlamentos, dando discursos sobre historia, las guerras, los desplazamientos y la historia familiar.