UNA HISTORIA ANTIGUA 1 Una raza de otro universo
7- Roma Conquista Cartago: las Guerras Púnicas
Los primeros cimientos de la rivalidad bélica entre cartagineses y romanos fueron puestos en el siglo III a.C. cuando Pirro de Epiro invadió el sur de Italia para ayudar a las ciudades griegas y fue apoyado por los cartagineses. La guerra terminó con la victoria de los romanos, quienes finalmente quedaron establecidos en la zona. De esta forma habían surgido los primeros desencuentros diplomáticos-militares entre Roma y Cartago.
El conflicto directo Roma - Cartago estalló el año 264 a.C. cuando los mamertinos, un grupo de mercenarios latinos que habían tomado la ciudad siciliana de Siracusa, pidieron ayuda a Cartago y Roma para mantenerse en el poder. Los romanos estuvieron indecisos durante bastante tiempo en prestar su ayuda a aquella banda de saqueadores, pero finalmente aceptaron, a condición de obtener la posesión de Siracusa.
La Primera Guerra Púnica se prolongó durante veinticuatro años y se centró sobre todo en torno a las ciudades de Sicilia. Los cartagineses fueron expulsados de Medina y el rey de Siracusa se convirtió en vasallo de Roma. Numerosas pérdidas se produjeron entre ambos bandos y en la batalla naval decisiva de Lilibeo, en el año 241 a.C. unos 300.000 soldados romanos e itálicos perecieron o se ahogaron en el mar. No obstante, a pesar de las costosas pérdidas, Roma consiguió la victoria frente a Cartago y se convirtió en la dueña de Sicilia, imponiendo una pesada indemnización bélica a los cartagineses. Cartago sufrió a consecuencia de su derrota una sublevación de
los mercenarios mal pagados que el general Amílcar había trasladado de Sicilia a Africa. Éstos, apoyados por poblaciones tributarias de Cartago, llegaron a amenazar la propia existencia del Estado cartaginés. Sofocada la revuelta, el ejército cartaginés se dirigió a Cerdeña, donde también la guarnición cartaginesa se había sublevado, a fin de poner de nuevo orden en la isla.
La actitud de Roma fue sumamente contenida. Con el pretexto de que la expedición estaba dirigida contra ella misma, amenazó de nuevo con iniciar la guerra. Los cartagineses abandonaron la isla y la cedieron a los romanos, además de aceptar pagar una indemnización de guerra aún más elevada. Esto ocurría en el 237 a.C. y Polibio considera que la preponderancia de Roma y la humillación sufrida por Cartago, fueron la causa que verdaderamente decidió el inicio de la Segunda Guerra Púnica.
Las elevadas indemnizaciones de guerra con las que los cartagineses tuvieron que resarcir a los romanos llevaron a Cartago a intensificar su política de conquista en la península ibérica. La familia oligárquica cartaginesa de los Barca tenía el control de la mayoría de los territorios sur y este de la península, donde Asdrúbal había fundado la ciudad de Cartago Nova (Cartagena). Los romanos trataron de limitar esta política de conquistas estableciendo un tratado por el que se limitaba la influencia cartaginesa hasta el río Ebro, pero la alianza entre Roma y la ciudad ibérica de Sagunto al sur del Ebro vulneraba este tratado, por lo que el general cartaginés Aníbal atacó Sagunto en el 219 a.C. provocando el estallido de la Segunda Guerra Púnica.
Tras un intercambio de gestiones diplomáticas Roma y Cartago se prepararon nuevamente para la guerra. El general cartaginés Aníbal invadió Italia en una arriesgada maniobra que lo llevó a través de los Alpes. Los potentes ejércitos cartagineses inflingieron continúas derrotas a los ejércitos romanos que les salían al paso: Tesino, Trebia y Trasimeno. La victoria cartaginesa más importante tuvo lugar en Cannas en el 216 a.C., donde los ejércitos de los cónsules Emilio y Varrón fueron contundentemente derrotados. Sin embargo, Aníbal decidió no atacar Roma, se supone que por carecer de medios de asalto para asediar una plaza tan bien fortificada. Pero mientras Aníbal derrotaba a los romanos en Italia, éstos decidieron llevar la guerra a la propia Cartago. El general Publio Cornelio Escipión atacó las colonias cartaginesas en Hispania, sometiéndolas una tras otra y se trasladó al Norte de África para atacar la capital cartaginesa. Ante este peligro, Aníbal abandonó Italia y se dispuso a enfrentarse a Escipión por el control del Mediterráneo. La batalla definitiva tuvo lugar en Zama en el 202 a. C. y Aníbal fue derrotado.
El general cartaginés se trasladó a las cortes de varios reyes orientales, ayudándoles a resistir la furia de Roma, pero los romanos no le dieron tregua. Tras la derrota militar Aníbal fue acogido por Antíoco en Siria. Derrotada esta por Roma, Aníbal se refugió en Britinia (norte de Anatolia) donde el rey Prusias se vio obligado a entregarlo, decidiendo suicidarse (Aníbal) en el 183 a.C. Tras el Tratado de Zama (202 a.C.) Cartago se comprometió a no iniciar ninguna guerra sin autorización de Roma. Para evitar cualquier intención expansionista, el general romano Escipión concerta una alianza con
Massinissa, rey de Numidia, al que asigna la labor de impedir cualquier expansión de Cartago. Aprovechando su condición de vasallo de Roma, Massinissa se dedica a acosar las ciudades cartaginesas constantemente y los embajadores romanos que arbitraban estos conflictos decidían a favor de Massinissa. Finalmente Cartago, humillada, atacó Massinissa.
Roma denunció a Cartago por la rotura del tratado y exigió el paso de una indemnización de guerra que debía ser entregada a Massinissa. El año 149 a.C. los romanos enviaron una expedición militar para hacer cumplir sus exigencias.
Cartago, incapaz de hacer frente a Roma, trató de alcanzar un acuerdo... pero finalmente al mando de Escipión Emiliano Roma puso asedio a la ciudad norteafricana. Tras un sitio que se alargó durante varios años, finalmente en el 146 a.C. los ejércitos romanos arrasaron la ciudad norteafricana y vendieron a la población como esclavos.
Tras la conquista de Cartago los romanos fundaron una colonia que formó parte del Imperio Romano hasta el siglo V d.C.