CAPITULO PRIMERO Una región que se vive desde el río
III. El ronquido del bocachico
La pesca en sí es una actividad que no todos los días genera plata. Hay más temporadas de vilo que temporadas buenas, y resulta que las temporadas buenas son en las que nosotros podemos hacer más daño al sistema pesquero, porque es cuando llega la temporada de reproducción, que es donde el bocachico se agrupa para hacer su actividad de reproducción y es donde más se deja capturar. Entonces, ¿qué es lo que hace el pescador? Él lleva dos o tres meses de ―requema‖, que es como decimos cuando uno sale y no coge mucho, y llega el día en que lo puede uno coger y compensar el trabajo perdido, pero resulta que el daño que estamos haciendo es el más grande, porque estamos cogiendo la hembra antes de desovar, imagínese cuanto estamos matando por bocachico (Entrevista realizada a Calixto Rivera, 2013)
Estas palabras de Calixto Rivera surgen en medio de una entrevista de más de tres horas que tuve con él en la vereda de El Llanito. Por su experiencia, Calixto sabe que las malas prácticas de la pesca son muy perjudiciales para la continuidad de la actividad a la que se ha dedicado toda su
vida, sin embargo, también entiende que muchas veces es por necesidad que toca recurrir a estas prácticas. De manera similar, la mayoría de los pescadores con los que pude hablar están de acuerdo en que una causa importante de esta escasez es el mal uso que se le ha dado a la pesca, sobre todo por el uso de artes de pesca ilegales como el trasmallo, la captura de peces que no superan las tallas mínimas y el irrespeto a las temporadas de veda (el tiempo que los peces realizan su proceso de reproducción).
Esta misma impresión la sostiene la Dirección de Pesca y Acuicultura (2011), que ha manifestado que dentro de las principales causas de esta situación está el sobreaprovechamiento del recurso pesquero y el uso indebido de artes y métodos de pesca. Sin embargo, los problemas que aquejan actualmente a la pesca no son causados exclusivamente por malas prácticas realizadas por los pescadores. Como resalta Rosauro Sierra, pescador y presidente de ASOPESAMM, en la región ―hay una infinidad de actores, y todos están ligados a los cuerpos de agua e influyen de una u otra manera en la afectación del río, para bien o para mal‖ (Entrevista realizada a Rosauro Sierra, 2013).
Los pescadores han reconocido que para mejorar la condiciones en las que hoy se encuentran es necesario cuidar el medio ambiente y han asumido esta tarea haciendo uso del conocimiento de su arte y de los ecosistemas donde viven. Esto incluye el saber sobre los recorridos de los peces, no sólo por los calendarios, sino también por los sonidos, por los niveles del agua y por sus colores, por la lluvia y por el sol; y esto lo saben porque otros se lo han contado, pero sobre todo porque ellos mismos lo han visto y lo han escuchado. Volviendo a mi charla con Calixto Rivera, cuando estábamos hablando de estos temas del deterioro de los ecosistemas cenagosos, él recordó una discusión que tuvo con unos biólogos que llegaron a El Llanito a hablarles del proceso de reproducción del bocachico. En este pequeño relato que él me hizo puede verse la tensión que existe entre los conocimientos de los pescadores y los conocimientos expertos, sobre todo en la medida en que son los segundos los que terminan orientando las leyes que regulan esta actividad.
Imagínese que unos biólogos llegaron acá un día a decirnos que el bocachico se reproducía en los rinconcitos de la ciénaga, debajo de los palos, y yo de una vez les dije que ¡cómo se les ocurría! Cuando hubo un momento de reproducción los llamé y fuimos al río, cuando oyeron el ruido que el pescado produce, el ruido no más, les dije: "Eso es el bocachico macho llamando a la hembra, ese es
el sonido característico, la está llamando para la reproducción, y aquí es donde él se reproduce, aquí donde se une la agua de ciénaga con el río, las crecientes hacen que los caños naturales corran hacia adentro, entonces el bocachico sale y aprovecha toda esa agua oscura que viene del río en creciente‖. Ellos quedaron sorprendidos y me preguntaron: ¿pero el pescado no se reproduce dentro de la ciénaga? Y yo les dije: "no señor, aquí es donde el viene a hacer su reproducción, porque si él se reprodujera en la ciénaga no hubiera pescado, porque en la ciénaga el agua es clara y ahí vienen los depredadores, viene el barbudo, viene la toga, viene el chango, viene el comelón, mejor dicho, una cantidad de depredadores que cuando la bocachica va soltando los huevitos ellos se los van comiendo‖. (Entrevista realizada a Calixto Rivera, 2013)
Por estos conocimientos y por su experiencia diaria es que los pescadores han invitado a que las instituciones encargadas de regular la pesca se pongan en la tarea de dialogar con ellos, pues sólo con el conocimiento de los pescadores, que viven de lleno de esta actividad, pueden llegar a formularse normas efectivas, que protejan la reproducción de los peces y a la vez garanticen la producción de los pescadores.