FILIACIÓN A PARTIR DEL SINTAGMA te,kna tou/ qeou/ [tekna tou theou]
1.1.1.6 Síntesis de la historia de la interpretación de Jn 1,12 y sus aportes fundamentales
No queremos repetir aquí la manera como otras disertaciones han abordado el tema de la interpretación de este versículo.288 A nosotros nos interesa construir un panorama que dé cuenta de las diversas posiciones y de los pasos que se han ido dando en la interpretación con base en rigurosos estudios.
La historia de la exégesis de Jn 1,12-13 es particularmente extensa y compleja. Las diferencias fundamentales radican en la traducción de dos términos que son importantísimos para la frase pues se trata del sustantivo y el verbo evxousi,a / gene,sqai [exousia / genesthai] y su consecuente exégesis, que da paso a dos líneas de interpretación. Lo mismo pasa con el verso 13, para el que dos lecciones posibles (una singular y otra plural) de los términos o[j [hos], el que, y oi] [hoi], los que) crean el conflicto que aún perdura. Nosotros nos ocuparemos de 1,12 y sólo comentaremos las dificultades de 1,13. En lo relativo a 1,12, la primera línea de interpretación leería el sustantivo evxousi,a [exousia] en el campo semántico de la posibilidad. La segunda, rechaza la posibilidad y propende por el campo semántico del honor, como un regalo. En lo que tiene que ver con 1,13, que sería una explicitación de 12, el problema se plantea por el singular o el plural con una consecuencia lógica: si la lectura es plural, se refiere a los creyentes; si es en singular, se refiere al Logos, ya identificado con Jesús, el Cristo.
Hagamos ahora un recorrido por los diversos comentarios a Jn 1,12, para desentrañar a nivel general el significado que tiene todo el versículo; a nivel particular, el significado del vocablo evxousi,a [exousia] y el sentido del verbo gene,sqai [genesthai]).289
De Ptolomeo (†152?), discípulo de Valentino, sabemos que escribió un comentario al Prólogo de Juan, que conocemos por la crítica de Ireneo.290 Su contribución estereotipa la interpretación gnóstica del EvJn y genera, junto a otros, la polémica que enriquece la
288 Para una historia de la exégesis de Jn 1,12-13, Cfr. Vellanickal, The Divine Sonship of Christians, 105- 132.
289 El número inabordable de comentarios al EvJn hace que nos impongamos un límite y que escojamos algunos autores muy representativos de las diversas épocas y tendencias exegéticas.
290 En Adv. Haer. 1.8.5, por ejemplo se refiere a la ogdóada gnóstica para legitimar una nueva interpretación cristiana antignóstica: Padre, gracia, Unigénito, verdad, Logos, vida, ser humano, Iglesia.
reflexión cristiana sobre el mismo Prólogo. Tanto de Valentino como de los discípulos de éste surgen las primeras explicaciones de la filiación divina de Jesús y de los creyentes. Heracleón (†170)291 puede considerarse el primer comentarista del EvJn y ha sido conocido como discípulo de Valentino. Algunos fragmentos de su comentario sobreviven en el comentario de Orígenes.292 Heracleón cree que hay hijos de Dios e hijos del diablo, por naturaleza. Una somera mirada a su interpretación de Jn 8,44 nos puede dar indicaciones precisas de su visión:
A propósito de Jn 8,44 los gnósticos (incluido Heracelón, a quien se refiere directamente Orígenes) entendieron la paternidad del diablo en sentido esencial, en su oposición al Dios del Antiguo Testamento, que ellos consideraban como la fuente del mal porque era responsable de la existencia de la materia. Esto plantea un reconocimiento de otro personaje padre del diablo que estaría en paridad frente al padre de Jesús, esta vez sí con un muy grande problema dualístico. Heracleón interpreta la expresión no en el sentido de ―vuestro padre el diablo‖ sino ―del padre del diablo‖ y entiende por padre del diablo su sustancia (ouvsi,a [ousia]), su naturaleza (fu,sij [physis]) intrínsecamente perversa que deriva del error y de la ignorancia. Sus hijos de naturaleza (consustanciales) son los hílicos, los materiales; sus hijos de adopción, los psíquicos perversos. Orígenes, en su comentario a Juan (XX, 20) expone la doctrina heracleana sobre este particular así:
Heracleón supone que venga expuesto el motivo por el cual ellos no podían prestar
oído a las palabra de Jesús ni conocer su voz en la expresión ―vosotros sois del padre
del diablo‖. Estas son sus palabras: ―¿Por cuál motivo no podéis escuchar mis palabras si no es porque provenís del padre del diablo, es decir, de la sustancia del diablo? Por tanto, el Salvador manifiesta su naturaleza después de haberles alegado no ser ni hijos de Abraham (en efecto, en este caso no lo habrían odiado) ni hijos de Dios, ya que no lo amaban.‖ (...) Ahora, él abiertamente afirma que algunos hombres son consustanciales (ovmoou,siouj [omousious]) al diablo, de sustancia diversa –como afirman sus discípulos– respecto a los que llaman psíquicos y espirituales.
291 Contra éste se escribe el primer ―gran comentario antiguo‖ al EvJn que aún sigue siendo un instrumento indispensable para quien quiere conocer, a fondo, la historia de la interpretación, o para quien quiere revisar posibles alternativas consideradas como novedad. El comentario de Heracleón al cuarto Evangelio sigue perdido y conocido sólo a través de Orígenes.
La posición gnóstica es distintiva y tajante: existen dos mundos, dos fuerzas, dos entidades contrapuestas: el Bien y el Mal.293 Aquí no parecen caber mundos grises, ni posibilidades. O se es o no se es. Un carácter fundamental del gnosticismo es el dualismo radical. Si bien en la tradición bíblica hay una dualidad entre Dios creador, por una parte, y el hombre y el universo, por otra, resulta evidente que tanto la criatura como la creación corresponden a un proyecto divino y éste les confiere su dignidad: el hombre es hecho a imagen y semejanza de Dios, y la creación lleva el sello del creador. Para el gnosticismo, al contrario, hay una diferencia abismal entre Dios y la realidad material: el espíritu es sustancialmente ajeno al universo y la relación con el mundo material no puede contribuir de ninguna manera a la elevación espiritual del hombre.294 También hay un dualismo antropológico. Al irreducible conflicto entre el Ser supremo y la naturaleza corresponde otro entre el espíritu y la materia, y, a nivel antropológico, entre alma y cuerpo. El espíritu se corresponde con una partícula divina, con la vocación a reunirse con el Ser supremo y por consiguiente eterna, mientras que el cuerpo constituye la cárcel en la que el alma está cautiva o exiliada, y está destinado a disolverse en la nada.295
Policarpo de Esmirna (70-†155), en su Carta a los Filipenses, al final, pide que se ore por quienes los persiguen y los odian. Debió conocer las enseñanzas juánicas, o el Evangelio,
293 Pero no sólo el gnosticismo; también encontramos las mismas ideas en propias religiones como el zoroastrismo, la religión de Zaratustra. Sus principios básicos se pueden condensar así: las Gatha representan el culto monoteístico de Ahura Mazda (―Señor sabio‖) y el conflicto cósmico de Verdad y Mentira. Todo lo que es bueno es emanación de Ahura Mazda: Spenta Mainyu (el ―Sagrado Espíritu‖, fuerza creativa) y las entidades que lo asisten. Todo el mal es causado por el ―gemelo‖ de Spenta Mainyu, Angra Mainyu (el
―Espíritu malvado‖; en persiano, Ahriman) y por sus ayudantes. Angra Mainyu es malvado por elección propia, en cuanto aliado de la Mentira, mientras Mainyu ha escogido la Verdad, como pueden escoger los hombres: después de la muerte el alma de cada uno será juzgada en el Puente del Juicio; el seguidor de la Verdad lo atravesará y será conducido al paraíso, mientras los amigos de la Mentira precipitarán en el infierno. El mal será al fin eliminado del mundo gracias a una clase de prueba del fuego. Cfr. Foerster,
Gnosis: A Selection of Gnostic Texts, 1-2, 1974.
294 Los especialistas distinguen dos tipos principales de dualismo gnóstico: el tipo iránico admite la contraposición de dos principios en lucha entre ellos y considera al mundo material como al dominio de una potencia negativa, mientras la especulación siriaco-egipcia –según el historiador de las religiones y filósofo Hans Jonas (1903-1993)– ―...remite la idea misma de dualismo, y su posterior situación del divino en el sistema de la creación, a la única e indivisible fuente del ser, mediante una genealogía de estados divinos personificados que evolucionan el uno del otro y describen el oscurecimiento progresivo de la Luz originaria en categorías de culpa, error y fracaso. Esta interna ‗involución‘ divina desemboca en la decadencia completa
de la alienación de sí mismos representada por este mundo.‖ Cfr. Rudolph, The Nature and History of an Ancient Religion, 1983.
pues Ireneo dice que era discípulo de Juan.296 Es extraño que no hallamos ni una sola citación o referencia a sus escritos, si bien –como dice Bultmann– este hecho no hay que sobrevalorarlo, porque en el primer siglo las citaciones patrísticas no son muy comunes. El interés de nuestra cita de este autor es el convencimiento que tiene de uno de los criterios fundamentales de la vida cristiana como filiación divina y que Orígenes, de quien hablaremos pronto, reafirmaba: amar a los enemigos y rezar por los perseguidores.297
Es casi seguro que con Ireneo de Lyon (135-†202) los datos sobre el EvJn, su autoría y la identificación de éste con el Discípulo Amado y el autor de las cartas y del Apocalipsis haya sido estereotipada.298 De hecho, estos datos han guiado la interpretación a lo largo de los siglos y aun hoy los sostienen algunos. Ireneo, en el Adv. Haer. I.23.1, se refiere al orígen de los valentinianos en Simón el mago de Samaría, mencionado por Hch 8,9ss., cuyo intento de compra de la evxousi,a [exousia] ya habíamos mencionado. Respecto de 1,12, en varios lugares Ireneo se refiere a la manera como se es hijo:
IV, 41,2. Y como Dios creó todas las cosas, pero el diablo se convirtió en causa de la apostasía propia y de los otros, con justicia la Escritura, a quienes perseveran en la apostasía, siempre los llama hijos del diablo y ángeles del maligno. Según hemos explicado anteriormente, de dos maneras se puede llamar hijo a una persona: o por naturaleza, en cuanto que es hijo de nacimiento; o porque se hace hijo y se le tiene por tal. Y hay diferencia entre nacer y hacerse: porque el primero nace de otro; en cambio, el segundo es hecho por otro, es decir, o en cuanto a su ser o en cuanto a la enseñanza doctrinal; pues suele llamarse hijo de un maestro también a quien éste educa con su palabra, y al maestro se le llama padre. En cambio, por naturaleza, todos somos hijos de Dios por la creación, pues él nos ha hecho. Mas en cuanto a la obediencia y la doctrina, no todos son hijos de Dios, sino los que creen en él (Jn 1,12) y hacen su voluntad (Mt 12,50). Quienes no creen ni hacen su voluntad, son hijos y ángeles del diablo, porque hacen la voluntad del diablo (Jn 8,41.44). Por eso dice Isaías: ―Hijos crié y elevé, pero ellos me despreciaron‖ (Is 1,2). Y también los llama
296 Adv. Haer. 3.3.4.
297 Carta a los Filipenses, XII, 3. Versión en griego y español con notas: Ayán Calvo, Fuentes patrísticas 1, 226-227.
hijos de extraños: ―Esos hijos extranjeros me engañaron‖ (Sal 18[17],46). Por naturaleza son sus hijos, porque él los hizo; pero por sus obras no son sus hijos. IV, 41,3. Entre los seres humanos, los hijos rebeldes a sus padres que reniegan de ellos, son hijos por naturaleza; pero por ley se pueden enajenar, pues sus padres naturales los desheredan. De modo semejante, quienes no obedecen a Dios y reniegan de él, dejan de ser sus hijos. Por eso no pueden recibir su herencia, como dice David: ―Desde antes de nacer se corrompen los malvados, su veneno es semejante al de la víbora‖ (Sal 58[57],4-5). Por eso, el Señor, sabiendo que eran hijos de seres humanos, sin embargo les llamó ―raza de víboras‖ (Mt 23,33), pues se parecen a esos animales por su modo tortuoso de moverse para dañar a los demás: ―Cuidaos –dijo–, de la levadura de los fariseos y saduceos‖ (Mt 16,6). Y afirmó de Herodes: ―Id y decid a esa zorra‖ (Lc 13,32), para dar a entender su dolo y su astucia llena de malicia. Por eso, el profeta Jeremías dijo: ―El hombre a quien se eleva a los honores se convierte en bestia‖ (Sal 49[48],21). Y también: ―Se hicieron como caballos en celo ante la hembra, cada uno de ellos relincha por la mujer del prójimo‖ (Jr 5,8).
Es notable que Ireneo se está refiriendo a un modo de ser hijo que tiene unas condiciones: la fe, la obediencia y las obras. En el lenguaje juánico serían: creer, hacer la voluntad del Padre y cumplir su obra. Así, sería apenas obvio predicar la filiación divina sólo de quien cumple esos requisitos.299
Orígenes (185-†254) fue quien escribió el primer gran comentario general al EvJn. Su obra es monumental y llena de intuiciones exegéticas geniales.300 Es obvio que a una obra de tal época no se le pueda pedir la lógica hermenéutica moderna o posmoderna, pero un estudio profundo del cuarto Evangelio no puede ignorar este ingente trabajo.
299 Se pueden revisar también Adv. Haer III,17,1; 20,2, citados en Schnackenburg.
300 De su comentario al EvJn (en 32 libros) conocemos, hasta ahora, los libros 1.2.3.4.5.13.19.20.27 y 32. Orígenes, Commentaire sur Saint Jean. T. I, 1-4, SC 120; T. II, 6.10, SC 157; T. III, 13, SC 222; T. IV, 19- 20, SC 290 (1966-1970-1975-1982). Traducción francesa con texto griego al frente. La traducción italiana no tiene texto griego: Orígenes, Commento al Vangelo di Giovanni (1968).
En lo tocante a los ―hijos de Dios‖ de 1,12, Orígenes, en uno de sus fragmentos (VII)301, se pregunta ―cuál sea el motivo por el cual ellos (o[soi [hosoi]) han tenido el poder, y dice:
…el evangelista nos lo demuestra escribiendo que este poder ha sido dado a aquellos que han creído en su nombre, es decir, en el nombre de la luz. Y porque no es lo mismo creer en el nombre de la luz que en la luz misma, a aquellos que creen en el nombre de la luz se da poder, es decir una actitud (evpithdeio,thj [epitēdeiotēs])302 para volverse hijos. Que si después de creer en el nombre de la luz progresarán hasta creer en la luz misma, entonces serán hijos de Dios ya no en potencia sino en acto. Orígenes parece tener como antecedente para su interpretación el esquema de Aristóteles: potencia y acto. Aristóteles establece dos formas de ser atendiendo al tiempo: si nos fijamos en las características, propiedades o determinaciones que una cosa u objeto tiene en el presente, estamos pensando en el ser en acto; ésta es la más importante forma de ser, y, a veces, la define como la realidad del ser. Por el contrario, si nos fijamos en el futuro, en aquello que aún no es, pero a lo que apunta un ser en virtud de lo que ya es, estamos pensando en el ser en potencia. El ser en potencia no es una pura nada, un futuro meramente imaginado; es una forma de ser inscrita en el sujeto o cosa del cual decimos que está en potencia, precisamente en función de lo que es en acto (Metafísica, Libro V, 12):
Poder o potencia se entiende del principio del movimiento o del cambio, colocado en otro ser, o en el mismo ser, pero en tanto que otro. Así, el poder de construir no se encuentra en lo que es construido; el poder de curar, por lo contrario, puede encontrarse en el ser que es curado, pero no en tanto que curado. Por poder se entiende, ya el principio del movimiento y del cambio, colocado en otro ser, o en el mismo ser en tanto que otro; ya la facultad de ser mudado, puesto en movimiento por otra cosa o por sí mismo en tanto que otro: en este sentido, es el poder de ser modificado en el ser que es modificado. Así es como a veces decimos que una cosa tiene el poder de ser modificada, cuando puede experimentar una modificación cualquiera, y a veces también cuando no puede experimentar toda especie de
301 Para un comentario sobre este texto particular, Cfr. Orígenes, Commento al Vangelo, 820-821. Orígenes usa aquí un término evpithdeio,thj, que puede significar una polémica antignóstica. Para Heracleón, evpithdeio,thj es una de las cualidades de los pneumáticos. Ellos son, por naturaleza ―aptos para la salvación y
para acoger al Logos‖ (XIII,294 Cfr. también XIII,271 ―aptos para ser recogidos en los graneros‖ (=Pleroma). 302 También traducida clásicamente como idoneidad o requisito. Ver Platón Leg. 778a.
modificaciones, y sí sólo las mejores. Poder se dice también de la facultad de hacer bien alguna cosa, o de hacerla en virtud de su voluntad. De los que solamente andan o hablan, pero haciéndolo mal, o de distinto modo de como quisieran, no se dice que tienen el poder de hablar o de andar. Poder se entiende igualmente en el sentido de tener la facultad de ser modificado. (Aristóteles, Metafísica, Libro V, 12)
Orígenes hablará también de adopción, y para ello toma a Heracleón: ―Mientras algunos son hijos por naturaleza, otros son hijos por adopción.‖303 El ejemplo es con Pablo de Tarso, que no era hijo por naturaleza, porque hubo un tiempo en el cual no amaba a Jesús, y por tanto, no era hijo de Dios. Pero quizás lo más grande como idea que –sobre todo, hoy– habría que re-visitar (como dicen los autores posmodernos) reside en que Orígenes cree que si uno no se vuelve hijo de Dios amando a los enemigos y rezando por los perseguidores, no hay otra manera de hacerse hijo. Así lo reafirma de Pablo:
Y si uno no se vuelve hijo del Padre que está en los cielos de otro modo que amando a sus enemigos (h; evk tou/ avgapa/n tou.j evcqrou.j e`autou/ [ē ek tou agapan tous echthrous heautou]) y orando por sus perseguidores (proseu,cesqai u`pe.r tw/n diwko,ntwn auvto,n [proseuchesthai hyper tōn diōkontōn auton]), es claro que nadie entiende las palabras de Dios porque sea hijo por naturaleza sino porque, a fuerza de recibir la facultad (evxousi,a [exousia]) para volverse hijo de Dios (te,knon qeou/ [teknon theou]), de utilizar esta facultad como se debe, de amar a sus enemigos y de orar por sus calumniadores, se volvió (Pablo) hijo del padre celestial.304
Todavía Orígenes, siempre en contra de Heracleón, dice que nuestra filiación se produce por un cambio (metabolismo, metabolh, [metabolē]).305 Aun más pedagógica es la manera como explica la calidad de la filiación. Si yo puedo estar en capacidad de ser hijo de Dios, ¿por qué uno es más que otro? Dice Orígenes que la calidad de la escucha no es la misma y que hay algunos que son más receptivos a las palabras de Dios (r`hma,twn… tou/ qeou/ [rēmatōn tou theou]); que mientras más escuche, más es hijo de Dios, y que así tendría que suceder con quien recibe el espíritu de la filiación (o adopción) (th/j ui`oqesi,aj pneu/ma [tēs
303 Orígenes, Comm. Io. XX, §§ 135-151. 304 Ibid., § 292, SC 290, 300-301. Cfr. XX, § 309. 305 Ibid., § 296, SC 290, 302-303.
hyiothesias pneuma]). Éste se vuelve perfectamente y de una manera insuperable, hijo de Dios (telei,wj kai. avnuperblh,twj gi,netai ui`o.j qeou/( kai. pa,nth kai. evx o[lon kai. o[loj evk tou/ qeou/ [teleiōs kai anyperblētōs ginetai hyios theou, kai pantē kai ex holon kai holos ek tou theou]).306
Orígenes, aunque no admite que haya un ―padre del diablo‖, sí admite que haya varias paternidades, pues están a la vista y no pueden negarse. Quien cumple los deseos del maligno, es hijo de esos deseos.307
Digamos, ahora, algo sobre Crisóstomo (344?-†407), quien escribió 88 homilías sobre el EvJn.308 Por un lado, acerca de quiénes puedan ser los que están en capacidad de recibir ese don, Crisóstomo afirma que todos, absolutamente todos sin distinción, pueden recibir el