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DEL SABER SUPUESTO A LA LENGUA EXPUESTA (PÁG 277) Fabienne Henry Si mis colegas de Angers están de acuerdo, diría que

DEL PSICÓTICO AL ANALISTA (PÁG 275)

16. DEL SABER SUPUESTO A LA LENGUA EXPUESTA (PÁG 277) Fabienne Henry Si mis colegas de Angers están de acuerdo, diría que

nuestro trabajo tuvo como eje principal los trastornos del lazo social que puede presentar un sujeto psicótico, y los medios a disposición del analista para ayudar a ese sujeto a insertarse en un discurso. Este eje de trabajo está bordeado por un doble vector.

Tenemos un primer movimiento proveniente del sujeto psicótico mismo, su extremado esfuerzo de invención de una lalengua propia. Es una lalengua íntima, pero sobre todo es un hallazgo, un bricolage, que le permitiría al sujeto psicótico localizar el goce, ya no a nivel del pulgar o del pelo, como en el informe de Nantes y Rennes, ya no a nivel de una palabra, como «el tumor» en el informe de Bruselas, sino en la creación de una lengua particular: la lengua Donald de Ophélie, la lengua de los números del caso de Danièle Rouillon. Yo agregaría también con gusto la lengua san Antonio, que pasó al discurso común, como testimonian las expresiones «tener un pie en una cáscara de banana y el otro en la tumba», y toda suerte de aforismos que pasaron al discurso corriente. Frédéric Dard hace este esfuerzo de invención de una manera muy repetitiva, puesto que llegó a su libro 201.

Tenemos entonces este primer vector proveniente del psicótico, y luego tenemos otro vector, que, esta vez, proviene del psicoanalista, ya no de un esfuerzo de invención, sino más bien de un esfuerzo de aprendizaje, o también en su extrema docilidad para aprender lalengua particular del sujeto. Retomo aquí un término de Lacan que Pierre-Gilles Guéguen había utilizado en Angers durante una presentación de enfermos: «¿Fui lo bastante dócil?», decía al término de una entrevista que había tenido con una histérica. No se trataría, pues, aquí de ser dócil a la histérica, sino dócil a la invención del sujeto psicótico. Es lo que también recordaba Alexandre Stevens en su informe, en diferentes fórmulas que subrayé y me parecen conocidas. Él dice que para el analista se trata «de intervenir desde el lugar donde algo no sabe», o también de «sostener al sujeto en los trabajos que realiza para defenderse del Otro gozador», hasta de «llevar al Otro al terreno de juegos de niños». Esta expresión es de mucha utilidad para nosotros, puesto que, en efecto, creo que es lo que Jean Lelièvre trató de hacer en el caso de Ophélie, cuando intentaba jugar con ella con la plastilina o se dejaba atrapar por la lengua Donald. Su

«cueve horas y diez» sería de hecho la prueba de su docilidad, y la niña ríe

porque él interviene justamente desde el lugar donde algo no sabe.

Tenemos, pues, en este informe dos vectores para un solo eje de trabajo, lo que es ambicioso, puesto que este trabajo debería culminar en la restauración de un lazo social, ya sea un lazo social que no existía, o un lazo social que ya estaba perturbado.

Ahora, para entrar un poco más en los casos clínicos propiamente dichos, me parece que en esta parte sobre la neotransferencia tenemos dos casos que podríamos relacionar: el caso Eva, de la Sección Clínica de Bruselas, y el de Ophélie, de Angers. Efectivamente, se trata de dos niñas de la misma edad (si no entendí mal, ambas tienen once años), las dos están igualmente tratadas en un institución, ambas se enfrentan con un goce fluctuante, invasor y no localizable. Además, este goce se traduce en fenómenos del mismo tipo, con fases de agitación mezclada con agresividad: Eva pelea, grita, llora, patea, y Ophélie escupe trocitos de plastilina, lanza injurias y golpea. Ambas también

ocupan el lugar del desecho en la familia. Y ambas apelan a una nominación, con «la garante» en el caso de Eva y el nombre propio de «Lelièvre» para Ophélie. No sé si se puede llevar más lejos la comparación, pero estos son algunos elementos que me parecieron cercanos.

Para terminar y relanzar la cuestión del sentido gozado abordada ayer, retomaré con gusto la expresión utilizada por Jacques-Alain Miller, diciendo que la investidura libidinal de Ophélie con la lengua Donald le permite en determinado momento borrar todos los otros objetos del mundo, porque esta lengua Donald llegará a invadir incluso la institución misma, la familia, y todo su entorno. Y eso sería una tentativa de la niña de hacer pasar la lengua Donald al discurso común.

Pierre Stréliski. -Puedo explicar cuál fue nuestro punto de partida: partimos

del algoritmo de la transferencia, pero retomándolo después de una lectura de

Aun.

(GRÁFICO PÁG. 279)

Este es el algoritmo de la transferencia tal como figura en la «Proposición del 9 de octubre sobre el psicoanalista de la Escuela». Pero en Aun Lacan señala: «Cuando enuncié que la transferencia era motivada por el sujeto supuesto saber, no era sino aplicación particular, especificada, de lo que yace en esa experiencia». Partimos de esto para tratar de generalizar esta escritura del algoritmo de la transferencia a un mundo que no sea simplemente el del significante, sino el de lalengua. Y Fabienne tuvo el hallazgo de sustituir «lalengua de la transferencias allí donde había el sujeto supuesto saber en las consideraciones de Lacan sobre la transferencia con los neuróticos.

Jacques-Alain Miller. -Lacan intentó escribir con este algoritmo la pareja

analista-analizante a partir del par significante. La articulación del significante de la transferencia con el significante cualquiera, presagia la escritura S1-S2. La pareja se localiza en la célula mínima de la cadena significante, y la transferencia es concebida como el efecto de significación de esta articulación significante mínima. Lo que se ubica en la línea inferior, a saber, la s minúscula que precede al paréntesis, designa una significación de saber, lo que da nacimiento a la idea del saber supuesto. El saber supuesto no es un saber expuesto, tampoco es un saber planteado; no es un saber desarrollado, no es un saber explícito, es una simple significación de saben El Otro sabe, el saber es su atributo sin que tenga que probarlo, sin demostración, sin mostración. El punto de partida es entonces muy simple. Aquí tenemos el esbozo de la construcción de los cuatro discursos. Están S1, S2, s minúscula; bastaría agregar abajo a la derecha la a, y tendríamos el discurso del inconsciente. El objeto ya está presente en el texto de la «Proposición...» porque se dice que en

el transcurso de la cura el objeto aún latente ocupará el lugar que tiene al comienzo el saber supuesto.

También ustedes tuvieron una idea simple: puesto que se trata de definir un tipo especial de transferencia, que modifica la transferencia normal, tomemos el algoritmo de Lacan y modifiquémoslo, Por eso pensaron inscribir lalengua en el lugar donde están los S1, S2, S3 del saber supuesto. Dificultad: la transferencia es abordada en este algoritmo como una suerte de artefacto, un efecto de la relación de S1-S2, mientras que lalengua precede al establecimiento de la relación -no es lalengua de la transferencia, es la lengua del sujeto. Si esta funciona como saber supuesto, es más bien para el terapeuta que para el paciente; puesto que es el terapeuta quien tiene que aprenderla.

Podríamos incluso preguntarnos por qué es supuesta, cuando es justamente la manifestación principal que tenemos a nuestra disposición. También podría decirse que no es una lengua supuesta, sino una lengua expuesta, y que, llegado el caso, el sujeto se siente expuesto con ella, sobre todo expuesto a la intrusión del otro. Suposición en la neurosis, exposición en la psicosis. Se va del saber supuesto a lalengua expuesta,

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