Deificación del Niño
Artículo 3 El sacrificio de la misa
Si la regeneración a través del bautismo, punto de partida de las creencias romanas y la justificación por obras, ambas son de origen caldeo, el principio contenido en el sacrificio no sangriento de la misa no lo es menos. Tácito 1 nos indica que no estaba permitido ofrecer sangre sobre los alteres de la Venus de Pafos. Se inmolaban víctimas para consultar el arúspice y obtener presagios acerca del porvenir, según la inspección de las entrañas de estas víctimas; pero los altares de la diosa de Pafos debían mantenerse puros de cualquier sangre. Tácito muestra que el arúspice del templo de la Venus de Pafos fue traído de Cilicia, porque conocía las ceremonias de esta diosa; era el medio de hacerlas cumplir debidamente según la supuesta voluntad de Venus; ya que, de estas ceremonias, los cilicios tenían un conocimiento particular. "Tarso, capital de la Cilicia, fue construida por Senaquerib, rey de Asiria, según el modelo de Babilonia 2. Obviamente, las religiones de ambas ciudades se relacionan, y cuando nos encontramos en Chipre (cuyo sacerdote venía de Cilicia) con sacrificios no sangrientos, hay, en estas circunstancias, una fuerte presunción de que el sacrificio no sangriento llegó aquí a través de Cilicia desde Babilonia. Esta presunción se confirma grandemente cuando leemos en Heródoto que esta costumbre extraordinaria y abominable de Babilonia, la prostitución de las vírgenes en honor de Milita, era observada además en Chipre, en honor de Venus 3.
1. Historias, lib. II, vol. III, cap. 3, p. 106. 2. BUNSEN, vol. I, p. 718.
3. HERÓDOTO, Historias, lib. I, cap. 199, p. 92.
Pero el testimonio de Pausanias cambia esta presunción en certitud. "Muy cerca de allí, dice este historiador, al hablar del templo de Venus en Atenas, se muestra el templo de la Venus celestial, que fue primeramente adorada por los asirios, después por los pafios de Chipre y finalmente por los fenicios que habitaban Ascalón en Palestina. Pero los citereos veneraban a esta diosa porque habían aprendido los ritos sagrados a través de los fenicios 1." Así que la Venus de Asiria, es decir, la gran diosa de Babilonia y la Venus de Chipre, eran una y la misma diosa, y los altares no sangrientos de la diosa de Pafos muestran el carácter del culto particular de la diosa de Babilonia de donde ella se derivaba. En cuanto a esto, la reina diosa de Caldea difería de su hijo que se adoraba en sus brazos. Era, como ya lo vimos, representado feliz de ver la sangre esparcida. Pero ella, como madre de la gracia y de la misericordia, como celestial paloma, como esperanza del mundo 2, se oponía a la sangre y era representada con un carácter dulce y pacífico. Por eso en Babilonia, ella llevaba el nombre de Milita 3, la Mediadora 4. Quien lee la Biblia y sabe que expresamente declara que así como hay un solo Dios, también hay un solo mediador entre Dios y los hombres (I Tim. II, 5), debe preguntarse cómo pudo llegar al espíritu humano el otorgar a María, como lo hace la iglesia romana, el carácter de mediadora. Pero el carácter de Milita dado a la diosa babilónica lo explica fácilmente. Para justificar este carácter de mediadora fue llamada Afrodita, es decir, la que domina la cólera 5, la que por sus encantos podía
calmar la cólera de Júpiter y apaciguar los espíritus más furiosos de los dioses o de los mortales.
1. PAUSANIAS, lib. I, Attica, cap. 14.
2. BRYANT, Nonni Dionysiaca, vol. III, p. 226. 3. HERÓDOTO, lib. I, cap. 199.
4. Milita es lo mismo que Malita, femenino de Melitz o mediador, que, en Caldea se convierte en Melitt. Melitz es la palabra empleada en Job XXXIII, 23-24:"Si tuviese cerca de él algún elocuente mediador muy escogido, (Melitz, en hebreo, mediador) que anuncie al hombre su deber; que le diga que Dios tuvo de él misericordia, que libró de descender al sepulcro, que halló redención". Para más pruebas, vea Apéndice, nota J.
5. Del caldeo af, cólera, y radah, vencer, radite es la forma enfática en femenino.
En Atenas se la llamaba Amarusia 1, es decir, la madre que recibe con favor 2. En Roma se la llamaba la buena diosa, bona dea; los misterios de esta diosa eran celebrados por mujeres, con un secreto particular. En la India, la diosa Lakshmi, la madre del universo, la compañera de Vichnú además representa como de carácter más gracioso y más propicio y este carácter se designa de la misma manera que para la diosa de Babilonia. En las fiestas de Lakshmi, dice Coleman no se ofrece ningún sacrificio sangriento 3. En China, los grandes dioses de quienes dependen los destinos finales de la humanidad son para los espíritus del pueblo como objetos de terror; pero la diosa Kuanyin, la diosa de misericordia 4, que según los chinos de Cantón ofrece analogía con la virgen de Roma, es descrita con ojos compasivos hacia los culpables y como intercesora para salvar, incluso las almas de los desafortunados, de los tormen- tos a quienes han sido condenados en el mundo de los espíritus 5. Por eso, los chinos la rodean de un favor particular. Este carácter de la diosa madre obviamente ha irradiado de Caldea en todas direcciones. Ahora bien, ahora vemos cómo se acostumbra a que Roma represente a Cristo, el cordero de Dios, dulce y humilde de corazón, que jamás quebró la caña ajada, que no apagó el pabilo aún humeante, que tenía para cada penitente palabras con el más dulce aliento, que lloró en Jerusalén, que oró por sus verdugos, como un juez duro e inexorable, delante de cual el pecador podría arrastrarse en el polvo sin jamás estar seguro que sus plegarias sean oídas 6, en tanto María se nos presenta con el más irresistible y más seductor resplandor, como la esperanza del culpable, como el gran refugio de los pecadores.
1. PAUSANIAS, lib. I, Ática, cap. 31, p. 72.
2. De Ama, madre y Retza, aceptar graciosamente, con el participio pasivo es Rûtza. Pausanias expresa así su molestia en cuanto al sentido del nombre Amarusia aplicado a Diana: "Jamás he podido encontrar a nadie que me diera una explicación satisfactoria de este nombre." La lengua sagrada nos muestra claramente el sentido de esto.
3. Mitología Hindú, p. 61.
4. Syr J. F. DAVIS, vol. II, p. 67. 5. ibid. p. 61.
6. Sermón de un sacerdote italiano, en El Cristianismo evangélico, mayo del 1853.
Es así como se dice que el primero se ha reservado para él la justicia y el juicio, mientras que ha remitido a su madre el ejercicio de toda misericordia 1. Las obras religiosas de Roma más a la vista están invadidas por este mismo principio, al exaltar la compasión y la dulzura de la madre a expensas del carácter amante de su hijo. Así que san Alfonso de Liguori dice a sus lectores
que el pecador que se aventura a venir directamente a Cristo debe temer su ira; pero si emplea sólo la mediación de la virgen con su Hijo, sólo debe mostrar a su Hijo los pechos que lo amamantaron 2, y su cólera inmediatamente se apaciguará. Pero ¿En qué parte de la Palabra de Dios se pudo hallar tal idea? De cierto que no está en la respuesta de Jesús a esta mujer que exclamó: - "Bienaventurado el vientre que te trajo, y los senos que mamaste." — Jesús respondió y le dijo: "Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la guardan" (Luc XI, 27-28). No hay que dudar de esto, esta respuesta fue inspirada por la previsión del Salvador, para reprimir en su formación toda idea semejante a lo expresado por Liguori. Sin embargo, esta idea que no se encuentra en la Escritura y que la Escritura expresamente repudia, estaba ampliamente expandida entre las naciones paganas. Así que encontramos una representación exactamente paralela en la mitología hindú respecto del dios Siva y de su mujer Kali, cuando Dios apareció como un peño niño. Siva, dice el Lingua Puran, apareció como un niño en un cementerio rodeado de espíritus, y viéndolo Kali su mujer lo tomó en brazos, y acariciándolo le paó el seno.
1. JEWELL, Reformador inglés, p. 209. 2. El laico católico, julio 1856.
Mamó el líquido dulce como el néctar; pero como se enfurecía, Kali, para distraerlo y apaciguarlo, estrechándolo contra el pecho, se puso a bailar con sus espectros y sus demonios en medio de los muertos hasta que estuviera alegre y encantado, mientras que Vichnú, Brahma, Indra, y todos los dioses arrodillados alababan con sus cantos elogiosos al dios de los dioses Kal y Parvati 1. Kali, en la India, es la diosa de la destrucción; pero el poder de la diosa madre encontró su introducción en el mito mismo que concierne a esta diosa de destrucción, capaz de apaciguar a un dios ofendido por los medios que se emplean común- mente para calmar a un niño caprichoso. Si la historia hindú muestra su dios de dioses en un día tan degradante, ¿la historia papal honra mejor al Hijo del Dios bendito, cuando ella nos lo representa con la necesidad de ser apaciguado por su madre que le presenta el seno que él mamó? Todo esto se hace sólo para exaltar a la madre y así hacerla más graciosa y más misericordiosa que su glorioso Hijo. Ahora bien, era precisamente el caso en Babilonia, y las ofrendas favoritas de esta diosa correspondían exactamente a este carácter. Por esto vemos que las mujeres de Judá son representadas quemando el incienso, derramando libaciones y ofreciendo tortas a la reina del cielo (Jeremías X, IV, 19). Las tortas eran el sacrificio no sangriento que ella pedía. No sólo sus seguidores ofrecían este sacrificio no sangriento, sino participaban cuando se los admitía en misterios más elevados y hacían nuevos juramentos de fidelidad. En el siglo IV cuando la reina del cielo, con el nombre de María, comenzó a ser adorada en la iglesia cristiana, este sacrificio no sangriento fue introducido también. Epifanio declara que la costumbre de comer y de beber este sacrificio comenzó entre las mujeres de Arabia 2 y que en esa época se sabía muy bien que se había tomado de los paganos. La naturaleza misma de este sacrificio no sangriento de Roma indica claramente su origen.
1. LINGUA PURAN, en KENNEDY, Mitología antigua e Hindú, p. 333, notas. 2. EPÍFANIO, Adversus Hœreses, vol. I, p. 104.
Es una pequeña hostia delgada y redonda y la iglesia romana da tanta impor- tancia a esta forma redonda que usaremos enérgico lenguaje de John Knox a propósito de la hostia dios (el dios galleta): "Si la circunferencia se daña, al darle la forma redonda, es necesario que otra torta reciba el honor de ser hecha dios, y la desafortunada torta quebrada o agrietada, que tenía la esperanza de ser hecha dios, debe ser dada a un niño para que le sirva de juguete 1." ¿Qué ha llevado al papado a insistir tanto en la forma de su sacrificio no sangriento? Obviamente no es una alusión a la institución divina de la cena del Señor, ya que en todos los detalles que se nos da, no hay ninguna alusión a la forma del pan que tomó Nuestro Señor, cuando lo tomó, lo rompió y lo dio a sus discí- pulos, diciendo: "Tomad, comed; esto es mi cuerpo; haced esto en memoria de mí." No se puede apoyar más en la forma del pan de la Pascua judía; ya que no se encuentra, en relación a esto, en el libro de Moisés ningún mandamiento. Sin embargo, la importancia por la que Roma da a la forma de la hostia debe haber una razón; esta razón la encontramos al examinar los altares de Egipto: "La torta delgada y redonda, dice Wilkinson, se encuentra en todos los altares 2." Todas las varas, todas las bagatelas del culto egipcio tenían un significado simbólico. El disco redondo, tan frecuente en los emblemas sagrados de Egipto, simbolizaban el sol. Ahora bien, cuando Osiris, la divinidad del sol, se encarnó y nació, no sólo fue para dar su vida en sacrificio a los hombres 3, sino además para ser la vida y el alimento de las almas. Generalmente se admite que Isis fue la original de la Ceres de los griegos y de los romanos; pero Ceres, hay que remarcarlo, era adorada no sólo porque había descubierto el trigo, sino también porque era la madre del trigo 4. El niño que trajo al mundo era He- Siri, la simiente o como se lo llamaba más comúnmente en Asiria Bar, lo que quiere decir a la vez el Hijo y el trigo (fig. 37).
1. BEGG, Manual del papado, p. 25.
2. WILKINSON, Los Egipcios, vol. V, p. 353.
3. Ver p. 152, nota para el sentido simbólico del ganso.
4. Genitrix o mater frugum. Ver PYPER, Gradus ad Pamassum, Ceres y además OVIDIO,
Metamorfosis, lib. VI, v. 117-118.
fig. 37 La espiga de trigo está al lado de Ceres, que comúnmente la tiene en la mano. El dios del otro lado es esta misma espiga (ver página 112).
Los no iniciados podían venerar a Ceres por el don del trigo material que alimentaba su cuerpo, pero los iniciados lo adoraban por un don mucho más precioso, por el alimento que nutría sus almas, por este pan de Dios que ha descendido del cielo, por esta vida del mundo de la cual se dice que el que comiere de él no morirá. ¿Se imaginaba que esta doctrina, según la cual Cristo es el pan de la vida, sólo la tenía el Nuevo Testamento? Jamás hubo y, jamás
podría haber vida espiritual en un alma, desde la creación, al menos desde la expulsión de Edén, que no fuera alimentada y sustentada por una continua alimentación a través del Hijo de Dios, "por cuanto agradó al Padre que en él habitase toda plenitud" (Colos. I, 19) para que "por su plenitud, recibamos gracia sobre gracia" (Juan I, 16). Pablo nos dice que el maná que los israelitas comían en el desierto era para ellos un tipo y un símbolo viviente del pan de vida (I Cor. X, 3): "y todos comieron el mismo alimento espiritual", es decir el alimento que no sólo debía sostener su vida material, sino traerlos a quien era la vida de sus almas. Ahora bien, debemos mucho a Clemente de Alejandría por todos los descubrimientos hechos en Egipto en tiempos modernos, nos confirma expresamente que, bajo sus caracteres ocultos, los enigmas de los egipcios eran muy parecidos a los de los judíos 1. Está claramente establecido que los paganos iniciados creían que el trigo otorgado al mundo por Ceres no era el trigo de esta tierra sino el divino Hijo a través del cual únicamente se puede gozar de la vida espiritual y eterna.
1. CLEMENTE DE ALEJANDRÍA, Stromata, vol. III, v. 7, p. 56.
Los druidas eran adoradores fieles de Ceres y como tales eran celebrados en sus poemas místicos, como portadores de las espigas de trigo 1. He aquí cómo los druidas describen a su gran divinidad, en forma de trigo: "Este dios era representado como habiéndose primero atraído por una razón o por otra la enemistad de Ceres y como huyendo espantado ante ella. En su espanto, tomó la forma de pájaro y se elevó por los aires. Este elemento no le ofreció refugio, ya que la dame en la forma de un gavilán iba a alcanzarlo y asirlo con sus garras. Tiritando de espanto avistó un montón de trigo en una era, se dejó caer en el medio de él y tomó la forma de grano. Ceridwen, (es decir la Ceres de Inglaterra), tomó la forma de gallina de cresta negra, bajó al montón de trigo, escarbó en él, lo descubrió y lo tragó. Según la historia, ella lo llevó durante nueve meses y, cuando lo trajo al mundo, encontró que era un niño tan bello que no pudo decidirse en darle muerte 2." Aquí es obvio que el grano de trigo es idéntico a este niño bello; incluso es obvio que Ceres que, para los profanos, sólo era la madre de Bar, el trigo, era para los iniciados la madre de Bar, el Hijo. Y ahora el lector podrá comprender por qué en la esfera celestial la virgen sostiene en la mano una espiga de trigo. Esta espiga de trigo, en la mano de la virgen, es precisamente otro símbolo del niño en brazos de la reina- madre. Ahora bien, este hijo, simbolizado en el trigo, era el dios sol encarnado, según el oráculo sagrado, de la gran diosa de Egipto: "Ningún mortal levantó mi velo. El fruto que produje es el sol 3."
1. DAVIES, Los Druidas de Gran Bretaña, p. 504. 2. ibid. Canto de Taliesin, p. 230.
3. BUNSEN, Egipto, vol. I, p. 386-387.
¿Qué más natural, entonces, que esta divinidad encarnada fuera representada como una hostia redonda si se simboliza como el pan de Dios para identificarla con el trigo? ¿Es pura fantasía? Que el lector hojee el extracto siguiente de Hurd, en donde se describen las decoraciones del altar romano, sobre el cual se deposita la hostia consagrada y podrá pronunciarse: "Un plato de plata, con forma de sol, está ubicado enfrente del sagrario sobre el altar; a la luz de los
cirios produce un efecto deslumbrante 1." ¿Qué hace aquí este sol brillante, sobre el altar arriba del sagrario o de la hostia redonda? En Egipto, se representaba al disco solar en los templos y el soberano junto a su mujer y sus hijos se representaban adorándolo. Cerca de la pequeña ciudad de Babain, en el alto Egipto se ve aún una representación de un sacrificio al sol, donde dos sacerdotes adoran la imagen del sol como en la figura 38. En el gran templo de Babilonia, la imagen dorada del sol estaba expuesta para ser adorada por los babilonios 2.
Fig.38
En el templo de Cuzco, en el Perú, el disco solar de oro reluciente, estaba fijo al muro 3, para que todos los que entraran se prostraran ante él. Los peonios de Tracia adoraban al sol y en su culto adoraban una imagen del sol en forma de disco en lo alto de un largo báculo 4.
En el culto de Baal como lo practicaban los israelitas idólatras, en los días de su apostasía, se observaba igualmente el culto de la imagen del sol y es sorprendente ver que la imagen del sol, adorada por los apóstatas de Israel, era levantado por sobre el altar. Cuando el piadoso Josías emprendió la obra de reforma, sus siervos, está escrito, (2 Crón XXXIV, 4) al ejecutar su obra, así procedieron: y derribaron delante de él los altares de los baales, e hizo pedazos las imágenes del sol, que estaban puestas encima.
1. HURD, Ritos y ceremonias. 2. Ver p. 97.
3. PRESCOTT, El Perú, vol. I, p. 64. 4. BRYANT, vol. I, p. 259.
Benjamín de Tudela, el gran viajero judío, da una descripción sorprendente del culto del sol que, incluso en tiempos relativamente recientes, existía aún entre los cusitas del este, donde vimos esta imagen del sol adorada incluso en su época. "hay un templo, dice él, entre los descendientes de Chus, que está con-
sagrado a la contemplación de las estrellas. Adoran el sol como un dios, y todo el país, a media milla al rededor de la ciudad, está repleto de altares que le han dedicado. Al alba se levantan y salen de la ciudad para esperar la salida de sol: sobre cada altar se pone en su honor una imagen consagrada, no la imagen de