ALEXANDER HISLOP
Las Dos Babilonias
Rev. Alexander Hislop
1807-1862Pastor de la "Iglesia Libre del Este", Arbroath Escocia
Primeramente editado en folleto en 1853,
considerablemente desarrollado en 1858, en resultado la publicación: Identidad de la iglesia romana y del culto de Nimrod y de Semiramis o el culto de
adoración papal revelado es la adoración de Nimrod y su mujer.
"El Catolicismo finalmente revelado es la religión solar del Culto a Mitra con un disfraz cristiano"
Librería de las ediciones Fischbacher en 1872
Las Ediciones Fischbacher Ilustrado con 61 grabados
Traducido y adaptado del francés por Ernesto Contreras Peña
En su frente un nombre escrito, un misterio: Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra. Apocalipsis XVII. 5.
Las Dos
Babilonias
por
A. HISLOP
Las DOS BABILONIAS sin duda alguna es una de las más importantes obras de la literatura cristiana que expone de forma detallada la continuidad de la tradición religiosa, inmutable en sus grandes líneas desde sus orígenes hasta nuestros días.
Con un estilo fácil, Alexander HISLOP analiza con una gran claridad las creencias religiosas. Aborda este problema con erudición y justifica sus argumentos mediante notas marginales precisas y rigurosas. Su competencia se impone indiscutiblemente.
El autor demuestra de forma irrefutable que casi todas las prácticas del culto romano provienen del paganismo. Finalmente, levanta vuelo sobre muchos ritos de la iglesia católica.
De capítulo en capítulo, nuestra sorpresa va creciendo al descubrir el origen pagano de las costumbres de la cristiandad, tales como el culto de la «Virgen» el pino y el bizcocho de Navidad, los huevos de Pascua, etc. Confirmamos que la veneración de la «Virgen» es en realidad la adoración de la antigua Venus o de Astarté, que provienen directamente de Babilonia.
Ciertamente, esta ciudad es hoy sólo un montón de ruinas, pero las ideas, los conceptos elaborados en su seno siempre están presentes y son compartidos en toda buena fe por la mayoría de nuestros contemporáneos. Alexander HISLOP nos muestra la influencia increíble de tradiciones de origen babilónico en las prácticas religiosas ¿Quién, en efecto, no desea conocer el significado real de sus creencias? Sin dejar de apartarse de este objetivo, nos convence magistralmente de la colosal influencia aún ejercida sobre nuestro mundo moderno por la antigua Babilonia.
Nuestra esperanza es que este libro notable sea leído y meditado por todos los que busquen verdaderamente profundizar en su fe.
Nota: Las personas deseosas de inscribirse en vista de la reedición de la Biblia CRAMPÓN de 1905, son
desafiadas a darse a conocer, especificando el número de ejemplares deseados, en la Librería FISCHBACHER, 33, Rue de Seine 75006 - PARÍS
Apreciaciones de la prensa
He aquí un libro de curiosidades literarias, de investigaciones laboriosas y de razonamientos ingeniosos. Desde los días de Lutero no habíamos leído un informe más magistral de las abominaciones del romanismo. Es obvio que el autor recibió una misión para la Roma apóstata así como Ezequiel recibió una para Jerusalén, él la cumplió con la misma fidelidad. Mr Spurgeon, la Espada y la Plana.
Este libro es el fruto de una erudición poco común. Desde hace mucho tiempo no hemos visto obra que presente el tema bajo una luz tan sorprendente y tan original. El autor, a nuestro protestantismo, ha hecho un servicio distinguido y merece los agradecimientos de todas las congregaciones de la Iglesia de Cristo. Dr Campbell, el Estandarte Británico.
Este libro (Identidad moral de Roma y de Babilonia) ha producido una impresión considerable y el sabio autor ha continuado desde entonces sus investigaciones y hoy en un volumen del más alto interés acaba de publicar todas las pruebas y las ilustraciones de su interesante y curiosa teoría. Estas páginas notables dan una idea viva y particular de la inspiración de la Escritura. Dr Begy, El Bulevar.
El libro de M. Hislop da a su autor uno de los primeros lugares entre los que han tenido el honor, gracias a sus descubrimientos, de arrojar una viva e interesante luz sobre algunas de las páginas más oscuras de la historia del mundo. Almacén de la Secesión
Este libro - constituye uno de los esfuerzos más serios intentos para la solución de la gran controversia que tenemos con el anticristo. Los vínculos entre las mitologías y su relación con el teísmo cristiano admirablemente se desarrollan en su libro de las dos Babilonias. Stanyan Bigg, el Protestante del Downshire M. Hislop reunió una cantidad considerable de material (mucho del cual es nuevo y muy notable) para demostrar la tesis que propuso, ordenó y dispuso sus argumentos con una calma, una precisión, una fuerza que impresionan mucho al lector. El tesoro cristiano.
La amplia ciencia, las investigaciones filológicas, las comparaciones tan seductoras para muchos espíritus junto a las analogías sorprendentes que aparecen en intervalos hacen este libro tan interesante como una novela y el lector es llevado hasta el final de una irresistible forma. Esas páginas forman una mina de una riqueza histórica o más bien un arsenal de minerales y de fósiles tomados de innumerables fuentes, catalogados, clasificados con una gran habilidad. Como los especímenes en las diversas capas de la tierra, expuestos en un museo y junto a la mano de un geólogo experimentado, esta clasificación demuestra la unidad de la fuente, de aquí derivan los numerosos sistemas religiosos de la antigüedad así como las corrupciones que en este último tiempo se han introducido en la iglesia apostólica. Guía de Arbroath.
Sobre el tema del romanismo, el volumen que tenemos al frente ofrece un notable interés. El autor es un sabio acabado, versado en la antigüedad clásica y sus investigaciones históricas son amplias y minuciosas. Literatura clásica, literatura oriental, anales de la antigüedad, hace uso de todo el material con una destreza y una prontitud magistral al apoyar sus afirmaciones. Es raro ver contenida en un espacio tan pequeño, una colección tan rica de informaciones cultas y curiosas, artísticamente ordenadas para combatir la pretensión, las tradiciones, la doctrina y el supuesto origen apostólico de la iglesia romana. ¡Destroza los oropeles de su pretendida santidad y lanza a los vientos el encanto de la comunión sagrada! Almacén evangélico.
He aquí una obra con un carácter extraordinario. Prueba claramente que la religión de Roma no es otra cosa que la religión de la antigua Babilonia, coloreada y barnizada con el nombre de cristianismo. Achill Herald
No tememos decir que el lector cerrará este libro con un respeto más grande por la verdad divina y una superior convicción de la imborrable marchitez infligida desde ahora por esta verdad al sistema papal. Hay algo sublime al ver esclarecerse los misterios enigmáticos del vidente de Patmos cuando compara-mos el antiguo culto idólatra de los caldeos con los recientes dogmas del papado. La exposición del desarrollo de los dos sistemas completa el círculo: es como un anillo luminoso que alumbra las páginas oscuras de la profecía y nos permite leerla como una historia que no va más allá del invierno pasado. La Centinela del Norte.
Introducción
Hay una gran diferencia entre las obras de los hombres y las obras de Dios: el mismo examen minucioso y profundo que revela los defectos y las imperfec-ciones de unos, revela además las bellezas de otros. Examine al microscopio la aguja mejor pulida de la industria humana, verá en ella muchas imperfecciones, muchas rugosidades, muchas asperezas. Pero, examine de la misma manera las flores de nuestros campos; el resultado es muy diferente. En lugar de ver disminuir sus bellezas descubrirá nuevas y más delicadas aún que habían escapado a la simple mirada; ellas nos hacen apreciar, desde un punto de vista que no habríamos sospechado, el sentido profundo de estas palabras del Señor: "Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos." (Mateo VI, 29). La misma ley se manifiesta además cuando se compara la Palabra de Dios con las obras más perfectas del hombre. Hay manchas e imperfecciones en las producciones más admirada del genio humano. Pero, mientras más se escudriñan las Escrituras, más se las estudia con atención, más se ve su perfección; se perciben cada día en ellas nuevas bellezas y los hallazgos de la ciencia, las investigaciones del los científicos, los trabajos de los incrédulos, todo conspira a la vez para hacer resplandecer la maravillosa armonía de todas sus partes y la divina belleza que lo reviste.
Si es así para la Escritura en general, sobre todo se lo puede decir de la Escritura profética. A medida que se desarrollan los planes de la Providencia, los símbolos proféticos toman aspectos más bellos y más audaces. Es sobre todo el caso para el lenguaje de los profetas que forma la base y la piedra angular de nuestro trabajo. Ningún protestante instruido tiene dificultad en relacionar la mujer sentada en las 7 colinas y que lleva en la frente esta inscripción: "Misterio, Babilonia la Grande" con la apostasía romana. Roma, única entre todas las ciudades del mundo, ha sido famosa por su ubicación en las 7 colinas. Los poetas y los oradores paganos que no pensaban en explicar la profecía, también la llamaron la ciudad de las 7 colinas. He aquí de cómo Virgilio hace mención de ella: "Sólo Roma se convirtió en la maravilla del mundo y única por sus murallas, ellas protegen las 7 colinas (1)." Además, Propercio habla de ella de la misma manera y añade un nuevo rasgo que completa la descripción del Apocalipsis: "la alta ciudad construida en 7 colinas que gobierna el mundo entero (2)." Estas palabras: "gobernando el mundo entero" son exactamente el símil de la declaración divina: "Ella reina sobre los reyes de la tierra" (Apocalipsis XVII, 18). Llamar a Roma, "la ciudad de las 7 colinas", era para sus ciudadanos tan característico como designarla con su propio nombre. Además, Horacio, al hablar de Roma, la designa únicamente por sus 7 colinas, cuando invoca a "los dioses que han puesto su afecto en sus 7 colinas (3)". Marcial nos habla en el mismo sentido de las "7 colinas que gobiernan (4)". En una época muy posterior se usaba el mismo lenguaje. Símaco, prefecto de la ciudad y último gran sacerdote pagano, en calidad de representante imperial, al recomendar por carta uno de sus amigos a otro amigo, lo llama:
con esto (es la opinión de todos los comentaristas), "un ciudadano romano". Puesto que este rasgo característico de Roma ha estado en todo tiempo muy marcado y muy definido, siempre ha sido fácil comprobar que la iglesia, que tiene su sede y su capital en las 7 colinas, puede ser con justa razón llamada "Babilonia" y considerada como la sede principal de la idolatría bajo la Nueva Alianza, como la Babilonia antigua era la principal sede de la idolatría bajo la Antigua Alianza. Pero si se comparan los descubrimientos recientes hechos en Asiria con la historia de la mitología del mundo antiguo, que se conoce bastante, pero que se comprende mal, se verá un sentido aún más profundo en el nombre de la Gran Babilonia. Siempre se ha reconocido que el papado sólo es paganismo bautizado. Pero Dios nos revela ahora este hecho: que el paganismo bautizado por Roma es, en sus elementos esenciales, el mismo paganismo que florecía en la antigua Babilonia cuando Jehová abrió ante Ciro las dobles puertas de bronce y quebró los barrotes de hierro.
El lenguaje mismo y los símbolos del Apocalipsis podrían prepararnos para demostrar por adelantado que alguna luz nueva e inesperada sería arrojada de una manera o de otra en este período de la iglesia de la gran apostasía. –Es precisamente antes del juicio pronunciado contra ella en las visiones del Apocalipsis cuando por primera vez Juan ve la iglesia apóstata llevando en su frente el nombre de la "Babilonia la Grande" (Apocalipsis XVII, 5), ¿Qué quiere decir este nombre escrito en la frente? ¿No prueba esto muy naturalmente que antes de la venida del juicio, su carácter verdadero debía desarrollarse tan completamente, que toda persona con ojos para ver y poseyendo el mínimo discernimiento espiritual sería forzada, como por una demostración ocular, a reconocer la maravillosa apropiación de este título que el Espíritu de Dios le ha atribuido? Su juicio se acerca, esto es obvio; y a medida que se acerca, la Providencia divina, de acuerdo con la Palabra de Dios, prueba cada vez más con mayor claridad que Roma es efectivamente la Babilonia del Apocalipsis; que el carácter esencial de su sistema, sus grandes objetos de culto, sus fiestas, su doctrina, su disciplina, sus ritos y sus ceremonias, su sacerdocio y sus órdenes son todos derivados de la antigua Babilonia y que finalmente el papa mismo es verdaderamente el descendiente de Belsasar. En la lucha que se mantuvo contra las despóticas pretensiones de Roma, nos hemos contentado muy a menudo con combatir y con rechazar la presunción de la cual se vanagloria de ser la madre y la dueña de todas las iglesias, la única iglesia católica fuera de la cual no hay salvación. Si jamás hubo excusa para tratarla así, esta excusa ya no existirá. Si se puede justificar el principio que yo acabo de establecer, hay que arrancarle totalmente su nombre de iglesia cristiana, ya que si es una iglesia de Cristo, la que estaba reunida esa noche en que el rey pontífice de Babilonia, en medio de sus mil señores, "alabaron a los dioses de oro y de plata, de bronce, de hierro, de madera y de piedra" (Daniel V, 4), entonces la iglesia de Roma tiene el derecho de llevar el nombre de iglesia cristiana; en caso contrario no lo tiene. Algunas personas pensaron que mi tesis es muy audaz; pero este libro tiene precisamente como propósito demostrarla. Que el lector juzgue por sí mismo si no aporta evidencia más que suficiente para justificar mi aseveración.
1. Scilicet et rerum facta est pulcherrima Romas Septemque una sibi muro circumdedit arces.
(Georg., lib. II 531-335).
2. Septem urbs alta jugis toto quae præsidet orbi. (Lib. III. Eleg. 9, p. 721). 3. Diis quibus septem placuere montes. (Carmen Seculare, v. 7, p. 497). 4. Septem dominos montes. (Lib. V. Ep. 64, p. 254).
Capítulo 1
Carácter distintivo de los dos sistemas
El primer punto sobre el cual pido la atención del lector para demostrar el origen babilónico de la iglesia romana, es el carácter de misterio que es propio en los sistemas de la Roma moderna y de la antigua Babilonia. El prodigioso sistema de corrupción moral y de idolatría, descrito a través del emblema de una mujer que sostiene en la mano una copa de oro (Apoc. XVII, 4) y que embriaga a todas las naciones con el vino de su fornicación (XVII, 3) es divinamente llamada "Misterio, Babilonia la Grande" (Apoc. XVII, 5). Todo hombre sincero que examina con agudeza este tema, no puede dudar que el misterio de iniquidad descrito por Pablo, en II, Tes. II, 17, no tenga su símil en la iglesia de Roma. De tal manera era la impresión producida por este cuadro en el espíritu del célebre Sir Mathieu Haie, hombre de un discernimiento poco común, que tenía este lenguaje: "Si esta descripción del apóstol estaba inserta en la voz de alarma, el primer alguacil venido del reino tendría el deber de detener de la manera que fuera al obispo de Roma, que es la personificación del misterio de iniquidad. Ahora bien, como el sistema del cual hablamos también se caracteriza por el nombre de "Misterio," se puede presumir que los dos pasajes se aplican al mismo sistema. Pero el lenguaje que describe a la Babilonia del Nuevo Testamento, como el lector no puede dejar de verlo, nos lleva a la Babilonia antigua. Al igual que la mujer de la cual habla Apocalipsis, la antigua Babilonia sostiene en la mano una copa para embriagar a las naciones. He aquí cómo el Señor hablaba de esta Babilonia cuando ella estaba en toda su gloria, profetizando de este modo su futuro por boca de Jeremías: Copa de oro fue Babilonia en la mano de Jehová, que embriagó a toda la tierra; de su vino bebieron los pueblos; se aturdieron, por tanto, las naciones" (Jeremías LI, 7). ¿Por qué esta analogía de lenguaje concerniente a los dos sistemas? Falta obviamente concluir que uno es la figura y el otro es la realidad. Ahora bien, como la Babilonia del Apocalipsis se caracteriza por el nombre de misterio, así que los misterios caldeos que formaban parte esencial de ella son lo que distingue al antiguo sistema babilónico. Es en estos misterios que el lenguaje simbólico del profeta hebreo claramente hace alusión cuando habla de Babilonia como de una copa de oro." No se podía, dice Salverté 1, ser iniciado en estos misterios sin haber bebido previamente brebajes misteriosos". Estos brebajes estaban compuestos de vino, de miel y de harina 2. Algunas sustancias se empleaban abiertamente; otras eran mantenidas en secreto, pero no obstante conocidas 3, nos hacen ver que estas bebidas eran embriagantes, y los aspirantes estaban preparados para ver y oír lo que se les reservaba, sólo cuando habían experimentado su influencia, su inteligencia se había oscurecido y sus pasiones habían sido excitadas por la bebida preparada. Si se investiga cuál era el objetivo de estos misterios, se verá que tenían una analogía extraordinaria con el "Misterio de iniquidad" personificado en la iglesia romana. Su primer propósito era dar a conocer poco a poco, bajo secreto y pena de juramento, lo que no hubiera sido prudente de revelar total y abiertamente. La época en que fueron establecidos prueba que las cosas así ocurrieron.
1. Eusebio SALVERTÉ, Ciencias ocultas, p. 259 2. GEBELIN, Mundo primitivo, vol. IV, p. 319. 3. Ver SALVERTÉ, p. 258-259.
Los misterios caldeos pueden ser asignados a la época de Semiramis, que vivió sólo unos siglos después del diluvio, y que es célebre por haberles impregnado el carácter de su espíritu licencioso y corrupto 1. Esta bella pero miserable reina de Babilonia no sólo era en sí misma un modelo de codicia sin límite y de desenfreno, sino incluso en los misterios que ella más había contribuido en formar 2, ella era adorada como Rea, la gran madre de los dioses 3, con ritos tan odiosos. Ella ha sido identificada con Venus, la madre de todas las impurezas y edificó la ciudad misma desde donde reinaba con una vergonzosa superioridad entre las naciones. Es en este punto que ella fue la gran sede de la idolatría y de la prostitución aprobada 4. Es así que esta reina de Caldea era el modelo exacto y notable de la mujer del Apocalipsis, que tiene una copa de oro en la mano, y sobre la frente el nombre: "Misterio, Babilonia la Grande, la madre de las rameras y de las abominaciones de la tierra" (fig. 1).
Fig. 1 La forma de la copa que sostiene esta mujer es de la misma forma que la copa de los reyes asirios y también es sostenida de la misma manera. Un académico nos cita un pasaje de Plinio, relativo a la copa de Semiramis que cayó en manos del victorioso Ciro. Sus proporciones gigantescas deben haberla hecho célebre entre los babilonios y las naciones con las cuales tenían relaciones. Pesaba 15 talentos ó 5 kilogramos.
1. AMIANO MARCELINO, lib. XIV, cap. 6 y lib. XXIII, cap. 6. p. 371, 374, comp. con Justino, Historias, lib. 1, cap. 1, p. 615. Y Crónica de Eusebio, tomo I, p. 40, 70 etc. Eusebio dijo que Nino y Semiramis reinaron en la época de Abraham.
2. Crónica Pascual, vol. 1. p. 65. 3. HESÍODO, Teogonía, v. 453, p. 36.
4. HERÓDOTO, Hist., lib. I, cap. 199, p. 92. - QUINTO CURCIO, v. 1.
El emblema apocalíptico de la mujer sin pudor con la copa de oro en la mano estaba incluso incluido en los símbolos de la idolatría derivada de la antigua Babilonia, tal como se representaban en Grecia, es así, en efecto, que se representaba a Venus al principio 1; y lo que es curioso, es que de la misma manera en nuestros días, y por la primera vez, parece, la iglesia romana acaba de abrogarse este símbolo para hacerlo el emblema de su elección. En 1825, en efecto, en la ocasión del jubileo, el papa León XII hizo acuñar una medalla que llevaba un lado su propia imagen y en el otro la iglesia de Roma simbolizada como una mujer que sostiene en la mano izquierda una cruz y en la mano
derecha una copa con esta leyenda: "Sedet super universum 2", ella tiene como asiento al mundo entero (fig. 2).
Fig. 2
1. Para confirmar este punto, ver Apéndice, nota A. 2. ELLIOTT, Horœ, vol. IV, p.30
Durante la época en que vivió Semiramis, la fe patriarcal era aún bastante fuerte en el espíritu de los hombres, (porque Sem aún vivía 1), para reunir las almas fieles al rededor de la bandera de la verdad y de la causa divina y hubiera sido temerario proclamar pública y abierta un sistema como el que fue iniciado por la reina de Babilonia. Sabemos, según la declaración de Job, que entre las tribus patriarcales que no tenían ninguna relación con las instituciones mosaicas, pero que adherían a la fe pura de los patriarcas, la idolatría, en cualquier grado, era considerada como un crimen que debía acarrear a la cabeza del culpable un castigo terrible y rápido: "Si he mirado al sol cuando resplandecía, o a la luna cuando iba hermosa, y mi corazón se engañó en secreto, y mi boca besó mi mano; esto también sería maldad juzgada; porque habría negado al Dios soberano." (Job XXXI, 26-28). Si así era en el tiempo de Job, asimismo con mayor razón era en la época más remota en que los misterios fueron instituidos. Si bien la idolatría se introducía, y en particular una idolatría grosera como la que el sistema babilónico contenía por norma, sería necesario que esto fuera en secreto y a escondidas 2.
1. En cuanto a la era de Sem, ver Gén, XI, 10, 11. Según este pasaje Sem vivió 502 años después del diluvio, es decir según la cronología teórica hasta el año 1846 AC. La era de Nino, esposo de Semiramis, como ya establecimos en una nota anterior, correspondía, según Eusebio, a la era de Abraham que nació en 1996 AC. No obstante, es sólo nueve años antes del fin del reinado de Nino, se dice, que nació Abraham (SINCELO, p. 170. París 1652). Así, el reinado de Nino debió terminar, según la cronología usual, hacia 1787 AC. Clinton que es muy competente en cronología, ubica el reinado de Nino un poco más lejano. En sus
Fastos Griegos, tomo I, p. 253, le asigna el año 2182 AC. Layard en Nínive y sus ruinas,
tomo II, p. 217, concuerda en esta opinión. Semiramis, se dice, sobrevivió cuarenta y dos años a su marido. (Sincelo, p. 96). Sea cual sea el punto de vista que se adopte para la era de Nino, es obvio que Sem sobrevivió por mucho a Nino. Obviamente, este argumento se apoya en la hipótesis de la exactitud de la cronología hebraica. Para mayor claridad sobre esto, ver Apéndice, nota B.
2. Se verá más ampliamente (cap. 2) qué razón poderosa había en realidad para actuar en el más gran secreto.
Aun si el soberano la hubiera introducido, habría producido una reacción, y la parte fiel de la humanidad hubiera hecho violentos esfuerzos para destruirla; en todo los casos, si se hubiera manifestado totalmente, en todo su horror, la conciencia humana se habría alarmado y habría fallado el objetivo que se pretendía lograr. Este objetivo era someter a todo el género humano de una manera ciega y absoluta, a una jerarquía que dependía totalmente de los soberanos de Babilonia. Para este propósito, toda la ciencia sagrada y profana fue monopolizada por el clero 1 que la distribuía a los que iniciaba en los misterios, según lo demandaban los intereses de su gran sistema de despotismo espiritual. Es así que en todas partes donde se propagó el sistema babilónico, los hombres fueron entregados al dominio de los sacerdotes. Estos últimos eran los depositarios de los conocimientos religiosos, únicamente ellos tenían la verdadera tradición a través de la cual se debían interpretar los ritos y los símbolos de la religión del pueblo, y sin una sumisión ciega y entera, los sacerdotes rehusaban dar a conocer lo que era necesario para la salvación. Compare esto con los orígenes del Papado, con su espíritu y su "modus operandi" a través de todo su desarrollo, y verá cómo la semejanza es exacta. ¿Era una época de esplendor patriarcal cuando nació el sistema corrupto de los misterios babilónicos? No. Ahora bien fue en una época de esplendor aún más grande que comenzó el sistema impío y antibíblico, que encontró un desarrollo tan marcado en la iglesia romana. Fue introducido en el tiempo mismo de los apóstoles, cuando la iglesia primitiva estaba aún en su flor, cuando se podía ver por todas partes los frutos gloriosos del Pentecostés, y cuando los mártires sellaban, con su sangre, su testimonio en la verdad. Incluso en esta época donde el Evangelio brillaba con una luz tan viva, el espíritu de Dios hizo oír, por boca de Pablo, esta declaración tan nítida y tan clara: "Porque ya está en acción el misterio de iniquidad." (II Tes. II, 7). El sistema de iniquidad que comenzaba entonces debía acabar, según las profecías bíblicas, en una apostasía manifiesta que sería revelada a su tiempo de una manera terrible y continuaría hasta que "el Señor matará con el espíritu de su boca, y destruirá con el resplandor de su venida".
1. Eusebio SALVERTÉ, Ciencias ocultas, dassim.
Pero se introdujo primeramente en la Iglesia en secreto y a escondidas "con todas las seducciones de la iniquidad". Trabajó "misteriosamente" con hermosos pero falsos pretextos, "alojando a los hombres de la simplicidad y de la verdad tal como se las halla en Jesús". Y actuó así por las mismas razones que introdujeron secretamente la idolatría en los antiguos misterios de Babilonia; no era ni sabio ni prudente actuar de otra manera. El celo de la verdadera iglesia, a pesar de no disponer de poder civil, para introducir ese falso sistema planteaba cuestionamientos y sus partidarios en el bando de la cristiandad; si de repente se hubiera mostrado abiertamente y en toda su amplitud, no hubiera podido desarrollarse desde entonces. Por eso se introdujo secretamente y poco a poco, una corrupción tras otra; a medida que la apostasía se desarrollaba y que la iglesia infiel se acostumbraba a tolerarla, hasta alcanzar las proporciones excesivas que vemos hoy, donde, en casi todos los detalles, el sistema papal es la antípoda del sistema de la primitiva iglesia. Las inscripciones copiadas en las catacumbas romanas nos prueban, de una manera
sorprendente (y esta prueba nos ha sido conservada por Roma misma) que todo lo que tiene de muy característico se ha introducido gradualmente en su seno, gracias a "la acción del misterio de iniquidad". Las catacumbas son vastas excavaciones subterráneas en los alrededores de Roma, donde, durante tres siglos de persecución, los cristianos celebraban sus cultos y sepultaban sus muertos. En algunas de estas tumbas incluso se encuentran inscripciones diametralmente opuestas a los principios y a los ritos actuales de Roma. Tomemos un solo ejemplo. ¿Cuál es hoy el rasgo distintivo del papado? ¿No es el celibato obligatorio para el clero? Ahora bien, según estas inscripciones, tenemos la prueba más evidente, que incluso en Roma, hubo un tiempo en que no se conoció este sistema del celibato de los sacerdotes. Dan testimonio las inscripciones halladas en numerosas tumbas.
1 ° "A Basilio, sacerdote y Felicidad, su esposa. Se prepararon esta tumba." 2 ° Petronia, mujer de un sacerdote, ejemplo de modestia. "Aquí reposan mis huesos. Dejad de llorar, mi querido esposo, tú también, querida hija, y recordad que no se debe llorar sobre la que vivió en Dios 1." Aquí y allá una plegaria para los muertos como ésta: "Dios quiera hacer revivir tu espíritu", muestra bastante bien que el misterio de iniquidad ya había comenzado su obra, pero tales inscripciones muestran también que había trabajado lentamente y con prudencia, y que hasta la época a la que pertenecen, la iglesia romana aún no se había desarrollado como hoy en que se prohíbe absolutamente el matrimonio de sus sacerdotes. Lenta y disimuladamente, Roma ha puesto las bases de su sistema sacerdotal en el cual después iba a edificar un tan vasto edificio. — En sus comienzos tenía el nombre de "Misterio" sellado sobre su sistema.
1. Dr. MAITLAND, La iglesia en las catacumbas, p. 191-192.
Pero este rasgo de "Misterio" le ha sido conservado a través de todo su desarrollo. Cuando logró opacar el resplandor del Evangelio, oscurecer la plenitud y la libertad de la gracia divina y apartar las almas de la comunión directa e inmediata con el único gran Profeta y soberano Sacrificador, se atribuyó al clero un poder misterioso que le daba el dominio sobre la fe del pueblo, dominio que rechazaron formalmente los apóstoles (II Cor. 1, 24) pero que, de acuerdo con el confesionario, se ha vuelto hoy al menos tan absoluto y tan completo como nunca antes lo fue el dominio del sacerdote babilónico sobre los iniciados en los antiguos misterios. El poder clerical del sacerdocio romano ha logrado su apogeo en la institución del confesionario. Esta institu-ción fue tomada de Babilonia. La confesión pedida a los secuaces de Roma es totalmente diferente de la que nos recomienda la Palabra de Dios. La Escritura nos dice sobre este tema: "Confesaos vuestras ofensas unos a otros." (Santiago V, 16) Lo que implica que el sacerdote debe confesarse al pueblo como el pueblo al sacerdote, si sucede que uno ha pecado contra otro. Como la Palabra de Dios jamás podría servir de pretexto para un despotismo espiritual; entonces Roma, que abandonó la palabra de Dios, tuvo de recurrir al sistema babilónico. En este sistema, la confesión secreta al sacerdote, según una fórmula empleada, se exigía a todos los que eran admitidos en los Misterios; y la iniciación sólo podía hacerse después de esta confesión. He aquí cómo Salverté habla de esta confesión tal como la practicaban en Grecia, en ritos que obviamente venían de
Babilonia 1: "Todos los griegos desde Delfos hasta Termópilas eran iniciados en los Misterios del templo de Delfos. Se aseguraba el silencio acerca de todo lo considerado secreto por temor al castigo mediante amenazas ante una revelación que sería un perjurio, y por la confesión general que se exigía a los aspirantes después de la iniciación. Esta confesión les causaba mayor temor por la indiscreción del sacerdote, no le daba motivo de temer las indiscreciones de ellos 2." Potter nos habla también de esta confesión en sus "Antigüedades Griegas", aunque no lo hizo notar demasiado. En su relato de los misterios de Eleusis, después de haber descrito las ceremonias y las instrucciones que preceden la admisión de los candidatos a la iniciación en la presencia inmediata de las divinidades, él añade: "Entonces el sacerdote que los iniciaba, llamado hierofante, les hacía ciertas preguntas, por ejemplo: "¿Desayunasteis?" etc., a lo cual respondían a través de formularios 3." La palabra "et cætera" puede no llamar la atención a un lector superficial, pero quiere decir muchas cosas.
1. Para el origen babilónico de estos Misterios, ver capítulo siguiente, art.l y 2. 2. Eusebio SALVERTÉ, Ciencias ocultas, cap. XXXVI, p. 428.
3. POTTER, vol. I. Eleusinia, p. 336.
Quiere decir: "¿Eres puro de toda infracción a la ley de castidad?" Y esto no sólo en el sentido de impureza moral, sino en sentido ficticio de castidad que el paganismo siempre ha anhelado 1. "¿Eres libre de todo asesinato?" porque el que incluso por accidente se convertía en culpable de asesinato no era admitido sin antes de haber sido limpiado de su crimen, y había sacerdotes, llamados Koes quienes eran en este caso los encargados de recibir las confesiones y de absolver a los culpables 2. La severidad de estas preguntas del confesionario pagano está obviamente contenida en ciertos poemas licenciosos de Propercio, Tíbulo, Juvenal 3. Wilkinson en su capítulo acerca de los "ayunos privados y la penitencia", dice que eran estrictamente obligatorios, según reglas fijas, para épocas determinadas 4, cita pasajes de numerosos autores que muestran claramente de dónde el papado tomó estas preguntas que dieron un carácter de obscenidad a su confesionario, como se observa, por ejemplo, en las primeras páginas de Pater Deus. Para justificar esta confesión auricular, se decía que las solemnidades en las cuales los iniciados iban a ser admitidos eran tan grandes, tan celestiales, tan santas, que el que tenía la conciencia cargada con una falta, con un pecado que no había expiado, no podía de ninguna manera ser admitido allí. Por eso era indispensable, en el interés mismo de los que deseaban hacerse iniciar, que el sacerdote oficiante sondeara la conciencia de ellos por temor de que la cólera de los dioses se excitara contra los profanos intrusos si venían sin ser antes purificados de sus faltas. Tal era el pretexto; pero cuando conocemos la naturaleza esencialmente impura tanto de los dioses como de su culto ¿quién no puede ver que era sólo un pretexto, pues el gran propósito de pedir a los candidatos para la iniciación que confesaran al sacerdote todas sus faltas secretas y omisiones y pecados, era sólo ponerlos totalmente bajo poder de aquellos a quienes eran confiados los íntimos sentimientos de sus almas y sus más importantes secretos?
1. Para las defensas arbitrarias respecto de las cuales se puede acabar siendo culpable, ver POTTER, tomo I, p. 336, algunas frases antes de la última cita.
2. DUPUIS, Origen de todos los cultos, vol. IV. P. L, p. 302. París, el año III de la República.
3. Ver particularmente JUVENAL, Sátiro VI, 535. 4. WILKINSON, Los Egipcios, tomo V, p. 335-336.
Ahora bien, es exactamente de la misma manera y por las mismas razones que Roma instituyó el confesionario. En vez de pedir a los sacerdotes y a los fieles según la Escritura de "confesar sus faltas los unos a los otros", cuando alguien ha hecho mal a otro, ella obliga a todos los hombres, bajo pena de perdición, a confesarse con los sacerdotes 1, aunque estos los hayan o no ofendido, mientras que el sacerdote no está ni siquiera obligado a confesarse con su rebaño. Sin esta confesión, en la iglesia romana, no se es admitido en los sacramentos, no diferente a los días del paganismo en que no se podía ser admitido en los Misterios sin haberse confesado. Ahora bien, esta confesión es hecha por todo fiel, en secreto y soledad, al sacerdote revestido de autoridad divina 2, que sesiona en nombre de Dios, investido del poder para examinar la conciencia, para juzgar la vida, para condenar y para absolver a su agrado y según su placer. Este es el gran eje sobre el cual gira todo el sistema de iniquidad tal como se ha incorporado al papado; y de todas partes de donde lo obedecen, sirve admirablemente a su propósito y somete a los hombres a una sujeción despreciable enfrente del sacerdocio. Fiel al principio que dio nacimiento al confesionario, la iglesia, es decir, el clero, pretendió ser el único depositario de la verdadera fe de la cristiandad. Así como los sacerdotes caldeos eran considerados como poseedores de la clave de la explicación de la mitología babilónica, clave que se les había transmitido desde la más remota antigüedad, así como los sacerdotes de Roma pretendieron ser los únicos intérpretes de la Escritura:
1. El Cristiano sincero, por el obispo HAY, tomo II. p. 68. En esta obra se halla la pregunta y la respuesta siguientes: "D. — ¿Es necesaria esta confesión de pecados para obtener la salvación? R. — Es ordenada por Jesucristo como absolutamente necesaria." — Ver también el Manual del pobre hombre, obra distribuida en Irlanda, p. 109-110.
2. La luz de la profecía. Ver Apéndice, nota C.
Ellos únicamente tienen la verdadera tradición transmitida de tiempo en tiempo, sin la cual sería imposible comprender el verdadero sentido de la Biblia. También exigen una fe completa en sus dogmas; todos los hombres estaban obligados a creer como creía la iglesia, mientras que la iglesia podía determinar su fe a su gusto. El poseer la autoridad suprema sobre la fe, podía comunicar poco o mucho según lo que ella juzgara conveniente; y reservar la enseñanza de las grandes verdades de la religión era un principio tan esencial en el sistema de Babilonia como ocurre hoy en el romanismo o el tractarianismo 1. Fue esta pretensión del clero para dominar sobre la fe, que "injustamente retuvo la verdad cautiva 2."En la antigüedad de manera que "las tinieblas cubrían la tierra, y que los hombres estaban inmersos en espesas tinieblas". La misma pretensión apareció en el clero romano, cuando durante ciertas eras de ignorancia, a lo largo de varios siglos lúgubres, el Evangelio permaneció ignorado y cuando la Biblia fue un libro cerrado para millones de hombres que llevaban el nombre del Cristo. En todos los aspectos vemos pues
que Roma lleva con razón en la frente el nombre "Misterio, Babilonia la Grande."
1. Había una diferencia incluso entre los iniciados. Algunos sólo eran admitidos en los pequeños Misterios; los grandes Misterios eran reservados a un pequeño número de privilegiados. (WILKINSON, Los Antiguos Egipcios, tomo I, p. 265-267).
2. Romanos 1. 18. Los mejores intérpretes traducen este pasaje como ya lo indicamos. Se notará que Pablo habla expresamente de los paganos.
Capítulo 2
Objetos de culto
Artículo 1 La Trinidad en la Unidad
Si se encuentra esta coincidencia general entre los sistemas de Babilonia y de Roma, uno se pregunta ¿esto será todo? Respondemos: de ninguna manera. — Comparemos sólo los antiguos misterios babilónicos en el sistema de Roma y veremos cuánto ha recibido uno de otro. Estos misterios fueron por mucho tiempo envueltos en tinieblas; pero hoy esas tinieblas espesas comienzan a disiparse. Todos los que han puesto una mínima atención a la literatura de Grecia, de Egipto, de Fenicia o de Roma, saben qué lugar ocupaban los Misterios en estos países; saben también que a pesar de las diversidades secundarias, estos misterios eran los mismos en todos los puntos esenciales en esas diversas regiones. Ahora bien, tanto las palabras de Jeremías ya citadas parecen mostrar que Babilonia fue la fuente primaria de todos los sistemas idolátricos, como las deducciones de los historiadores más competentes, basadas únicamente en los hechos históricos, han llegado a la misma conclusión 1. Zonaras 2 nos enseña que los testimonios de los antiguos autores que ha consultado nos llevan al resultado del cual hablamos, nos dice, en efecto, respecto de la aritmética y de la astronomía: Se dice que "estas dos ciencias vinieron de los caldeos a los egipcios, y de éstos a los griegos."
1. Ver HERÓDOTO, lib. II, cap. 109, y DIÓGENES LAERTES, proem, p. 2. 2. Lib. I, 6, p. 34.
Si los egipcios y los griegos tomaron de los caldeos la aritmética y de la astronomía, del momento que estas ciencias eran ciencias sagradas cuyo monopolio pertenecía a los sacerdotes, esto prueba suficientemente que sacaron su religión de la misma fuente. Bunsen y Layard han llegado al mismo resultado en sus investigaciones. El primero declara en efecto que el sistema religioso de Egipto venía de Asia, "y del primer imperio de Babel 1". Layard a su vez, aunque considera el sistema de los magos caldeos desde un punto de vista más favorable, habla así de este sistema: "Es obvio que este primitivo culto se remonta a una gran antigüedad, y tenemos el doble testimonio de la historia sagrada y de la historia profana parar establecer que tomó nacimiento entre las tribus asirias. Se le da el epíteto de perfecto y se creía que era el más antiguo de los sistemas religiosos, anterior incluso al de los egipcios. (Egyptiis vero antiquiores esse Magos Aristoteles auctor est in primo de Philosophia libro-Theopompi Frag) 2. "Añade que Porfirio y Clemente señalan la identidad en muchas doctrinas asirias en relación de las egipcias" y siempre acerca del mismo tema cita los pasajes siguientes de Birch sobre los cilindros y los monumentos de Babilonia: "Los signos del Zodiaco muestran sin duda que los griegos tomaron de los caldeos los conceptos y el orden del Zodiaco (y, por lo tanto, la mitología asociada a él). No puede refutarse la identidad entre Nimrod y la constelación de Orión 3." Ouvaroff mismo en su obra maestra acerca de los Misterios de Eleusis llegó a la misma conclusión. Después de haber citado
este hecho en que los sacerdotes egipcios reclamaban el honor de haber transmitido a los griegos los primeros elementos del politeísmo, concluye así: "Estos hechos ciertos bastante demostrarían, aún sin la conformidad de ideas, que los Misterios trasladados a Grecia que se han unido a un cierto número de nociones locales, jamás perdieron el carácter de su origen, que remonta a la cuna de las ideas morales y religiosas del universo.
1. BUNSEN, Egipto, vol. I, p. 444.
2. LAYARD, Nínive y sus ruinas, vol. II, p. 440. 3. ibid. p. 439-440.
Todos estos hechos separados, todos estos testimonios dispersos confirman este principio fecundo y hace del Oriente el centro de la ciencia y de la civilización 1." Si tenemos asimismo la prueba de que Egipto y Grecia tomaron su religión de Babilonia, tenemos también la prueba que el sistema religioso de los fenicios tuvo el mismo origen. Macrobio demuestra que el carácter distintivo de la idolatría fenicia debió ser traída de Asiria, que para las escritores clásicos comprendía Babilonia. "El culto de Venus Arquites, dice, antiguamente entre los asirios florecía como hoy entre los fenicios 2."Ahora bien, para establecer la identidad entre los sistemas de la antigua Babilonia y de la Roma papal, sólo hay que buscar a qué grado el sistema del papado se relaciona con el sistema establecido en estos Misterios de Babilonia. En tal investigación, debemos vencer dificultades considerables; porque así como en geología es totalmente imposible alcanzar las capas profundas que se extienden bajo la superficie de la tierra, así que no hay que creer que en algún país pudiéramos hallar un informe completo y armónico del sistema que allí se ha establecido.
1. OUVAROFF, Misterios de Eleusis, secc. II, p. 20. 2. Saturnalia, lib. I, cap. 21, p. 79.
Así como el geólogo puede determinar con un maravilloso acierto el orden y los contenidos generales de las diferentes capas de toda la tierra, al examinar aquí el interior de una fisura, allí una elevación, allá los diferentes aspectos de la misma superficie, así es en el asunto de los misterios caldeos. Lo que no existe en un país otro lo tiene y lo que aparecía en varias direcciones determina el carácter de muchos hechos necesariamente que no se muestran directamente a la luz del día. Habiendo aceptado la unidad y el carácter babilónico de los antiguos misterios de Egipto, de Grecia, de Fenicia y de Roma, tomemos estos dos rasgos para la clave que debe guiarnos en nuestras investigaciones, y comparemos punto por punto la doctrina y la práctica de las dos Babilonias, la del Antiguo y la del Nuevo Testamento.
Primeramente señalaremos la identidad de los objetos de culto de Babilonia y de Roma. Los antiguos babilonios, exactamente como los romanos modernos, creían formalmente en la unidad de la Divinidad; y al adorar una infinidad de divinidades secundarias, se decía que poseían cierta influencia en los destinos humanos y reconocían claramente la existencia de un solo Creador infinito y todo poderoso, elevado por encima de todo 1. La mayoría de las naciones hacía lo mismo. En las edades remotas de la humanidad, dice Wilkinson en los "Antiguos Egipcios", parece haberse creído, en general, en una única y todo
poderosa divinidad que creó todas las cosas; la tradición enseñó a los hombres las mismas nociones acerca de este tema, nociones que más tarde fueron adoptadas por todas las naciones civilizadas 2. "La religión goda, dice Mallet, enseñaba la existencia de un Dios supremo, amo del universo al que, se decía, todo obedecía, todo estaba sometido" (Tácito de Morib. Germ.). La antigua mitología de Islandia lo llamó "el autor de todo lo existente, el Ser eterno, viviente y terrible, el que escudriña las cosas ocultas, el Ser que jamás cambia". Ella atribuye a esta divinidad "un poder infinito, un conocimiento ilimitado, una justicia incorruptible 3". La fe de los antiguos hindúes así es, tenemos pruebas.
1. JÁMBLICO, secc. VIII, cap. 2. - MACROBIO, Saturnalia, p. 65. 2. WILKINSON, vol. IV, p. 176.
3. MALLET, Antigüedades del Norte, vol. 1, p. 78-79.
Aunque el moderno brahmanismo reconoce millones de dioses, los libros sagrados de los hindúes muestran que antiguamente no era así. El mayor Moor dijo, hablando de Brahma, el Dios supremo de los hindúes: "Ninguna imagen puede representarlo, él, cuya gloria es tan grande. Todo lo ilumina, todo lo alegra, de él vienen todas las cosas. Es quien da la vida a los seres vivientes, es a quien todas las cosas regresan." (Veda) 1. En los decretos de Manu es caracterizado así: "A quien sólo el espíritu puede percibir: cuya esencia escapa a los órganos sensibles, quien es invisible, quien existió por toda la eternidad: el alma de todos los seres, que ninguna criatura puede concebir 2."En estos pasajes, hay algunas huellas de panteísmo, pero el lenguaje mismo testimonia que hubo entre los hindúes un período donde la fe era mucho más pura.
No sólo los hindúes celebraban de gran manera las perfecciones naturales de Dios, pero es cierto que conocían perfectamente su carácter misericordioso, tal como se manifiesta en sus relaciones con un mundo culpable y perdido. Es lo que aparece claramente en el nombre mismo de Brahm que dieron al Dios único, eterno e infinito. Se entregó a muchas especulaciones poco satisfactorias acerca del sentido de este nombre; pero si se considera cuidadosamente las diferentes citas relativas a Brahm, se hace evidente que este nombre no es otro que el hebreo Rahm con el prefijo digamma, muy usado en las palabras sánscritas derivadas del hebreo o del caldeo. Rahm en hebreo significa "el misericordioso o el compasivo 3". Pero Rahm significa también el vientre 4 o las entrañas, como asiento de la compasión.
1. MOOR, El Panteón, p. 4.
2. Col. KENNEDY, La Mitología hindú, p. 290. 3. Ver PARKHURST, Léxico hebreo, sub voce n° V. 4. ibid. n° II.
Ahora bien se habla de Brahm, el único Dios soberano, en un lenguaje tal como no se puede explicarlo a no ser de suponer que Brahm tenía el mismo significado que la palabra hebrea Rahm. De este modo vemos que el dios Crishna, en uno de los libros sagrados de los hindúes, que afirma su digniddad soberana, su divinidad y su identidad con el Dios supremo, usa las expresiones siguientes: "El gran Brahm es mi seno, en el cual coloco mi feto; es de él que
proceden todas las cosas. El gran Brahm es el seno de todas las formas diversas que son concebidas en cada seno natural 1."¿Cómo nunca se habría podido aplicar tal lenguaje al "supremo Brahma, el Dios Altísimo, el Ser divino, por encima de todos los otros dioses; sin genealogía, el Señor todo poderoso, Dios de los dioses, el Señor universal 2" sino por esta analogía entre Rahm "las entrañas" y Rahm "el misericordioso?" Vemos que Brahm es exactamente el mismo que "Er-Rhaman 3", el Todo misericordioso, título aplicado por los turcos al Altísimo, y que los hindúes, a pesar de su profana degradación religiosa, habían reconocido en otro tiempo que el Santísimo, el Altísimo es también el Dios de misericordia, en otras palabras, que es un Dios justo y Salvador 4. Al desarrollar esta interpretación del nombre de Brahm, vemos que su creencia religiosa concerniente a la creación coincidía exactamente con el relato del origen de todas las cosas tal como se halla en el Génesis. Se sabía que los brahmanes, para hacerse valer como una casta sacerdotal semidivina, ante la cual las otras debían postrarse, pretendieron por mucho tiempo que, a diferencia de las otras castas que venían de los brazos, del cuerpo, de los pies de Brahma (el representante visible y la manifestación de lo invisible Brahm con el cual se identificaba), ellos habían salido de la boca del Dios Creador.
1. PARKHURST, Léxico hebreo, sub voce n º IV. 2. MOOR, El Panteón, Crisna, p. 24.
3. GITA, p. 68, apud Moor.
4. Para más claridad sobre la creencia de los hindúes en este tema, ver al final del artículo siguiente.
Ahora bien, encontramos en sus libros sagrados declaraciones que prueban que antiguamente se enseñaba una doctrina totalmente diferente. Así, en uno de los vedas, se dice expresamente, respecto de Brahma: "todas las cosas son creadas por su boca 1". En este pasaje se trató de oscurecer el tema: pero si se lo aproxima al sentido del nombre de Brahm que ya dimos ¿quién puede dudar del sentido preciso de esta cita, aunque se oponga a las orgullosas y exclusivas pretensiones de los brahmanes? Obviamente quiere decir que él, desde la caída, se reveló al hombre como el Misericordioso 2 y el Dios que hace gracia (Éxodo XXXIV, 6) era al mismo tiempo conocido como el Todopoderoso que en el principio habló y todo fue hecho, ordenó, y todas las cosas comparecieron, y que hizo todas las cosas por medio de su palabra poderosa". Después de lo que acabamos de decir, todo lector que consulte las "Investigaciones Asiáticas", vol. VII, p. 293, puede ver que es consecuencia, en grande parte, de una falsificación criminal del título divino de Único Dios viviente y verdadero, título que debiera ser tan apreciado por los pecadores, de donde surgieron todas las abominaciones morales que se hacen tan odiosas respecto de la pureza los símbolos paganos en los templos hindúes 3.
1. Investigaciones Asiáticas, vol. VII, p. 294. Londres, 1807.
2. La palabra original en el Éxodo es exactamente la misma que Rahm necio en la forma de participio.
3. Si tal es el sentido de la palabra Brahma, el sentido de Deva, nombre genérico de Dios entre los hindúes le es casi idéntico. Este nombre viene del sánscrito Div, brillar. Es sólo una forma diferente de Shiv que tiene el mismo sentido y que viene también del caldeo Ziv, brillo o esplendor (Dan. II, 31) y ciertamente cuando el culto del sol acabó por incorporarse a la fe de los patriarcas, este nombre podría sugerir el esplendor visible de la luz divinizada.
Pero hay razones para creer que Deva tiene un origen más noble y que esta palabra en realidad venía originalmente del caldeo Thad, bueno, que se puede pronunciar también Thev o en su forma enfática Theva o Theva, el Bueno. La primera letra representada por la Th, como lo muestra Donaldson en su "Nuevo Crátilo", se pronuncia a menudo Dh. De Dheva o Theva el Bueno viene naturalmente el sánscrito Deva o sin la digamma como esto ocurre a menudo Deo, Dios, en latín Deus, en griego, Theos, la digamma que desaparece del original Thevo-s, como novus en latín se convierte en neos en griego. Este aspecto del tema da autoridad a la palabra del Señor (Mat. XIX, 17). Ninguno hay bueno sino uno: (Theos) Dios. — (el Bueno).
La idea babilónica de la unidad divina era tan idólatra que Jehová el Dios viviente censuró severamente a su pueblo por compartirla cierto grado que esto daba como resultado: "Los que se santifican y los que se purifican en los huertos, según los ritos de Acad 1, los que comen carne de cerdo y abomina-ción y ratón, juntamente serán talado" (Isaías LXVI, 17). En la unidad de este Dios único de los babilónicos había tres personas y para simbolizar esta doctrina de la Trinidad ellos empleaban, tal como lo prueban los descubri-mientos de Layard, el triángulo equilátero, del todo como la iglesia romana lo hace en nuestros días 2. En los dos casos, una semejante comparación injuriosa para el Rey Eterno, y sólo sirve para pervertir los espíritus de aquellos que lo permitan como si hubiera o si ninguna semejanza pudiera haber entre tal figura y el que dijo: "¿A qué, pues, me haréis semejante o me compararéis?" El papado tiene en algunas de sus iglesias, como por ejemplo en el monasterio de las Trinitarias de Madrid, una imagen del Dios en tres personas, con tres cabezas en un solo cuerpo 3.
1. Algunos traducen: (detrás de un árbol); pero ninguna palabra hay en el texto que signifique árbol; y Lowth admite, con los mejores orientalistas, que se debe traducir "según los ritos de Acad", es decir "del que es único". Se objetará que no hay artículo; pero la objeción tiene poco alcance; esta misma palabra 'Acad" se usa sin artículo en Deuteronomio, cuando se confirma la unidad de la Divinidad de la manera más solemne: "Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es". Para confirmar con la mayor fuerza posible la unidad de la divinidad los babilonios empleaban la palabra Acad (Macrobii Saturnalia, lib. I, cap. 23, p. 73).
2. LAYARD, Nínive y Babilonia, p. 605. Los egipcios también usaban el triángulo como símbolo de su divinidad de tres formas (ver MAURICE, Antigüedades indias, vol. IV, p. 445, Londres 1794).
3. PARKURST, Léxico Hebreo, sub voce Querubín. Según el extracto siguiente del Católico
Laico, de Dublín, diario protestante competente, que describía un cuadro romano de la
Trinidad, recientemente aparecido en esta ciudad, se verá que se manifestó, en las puertas mismas de Inglaterra, una tendencia análoga a esta manera de representar la Divinidad. En la parte superior del cuadro hay una representación de la Trinidad. Hablamos de esto con el respeto necesario. Dios el Padre y Dios el Hijo son representados como un hombre de dos cabezas, un cuerpo y dos brazos. Una de estas cabezas es como los retratos comunes del Salvador. La otra es la cabeza de un anciano coronada con un triángulo. En medio del cuadro, se ve salir al Espíritu Santo en forma de paloma. Pensamos que todo cristiano verá este cuadro con tristeza, y repugnancia. (17 de julio 1856).
Los babilonios tenían algo similar, en su último libro, M. Layard da un espécimen de esta triple divinidad que adoraban las antiguos asirios 1 (fig. 3).
Fig. 3
El grabado inferior (fig. 4) de otra divinidad que adoraban los paganos de Siberia, es tomada de una medalla del gabinete imperial de San Petersburgo y es reproducida en el "Jafet" de Parson 2.
Fig. 4
1. Nínive y Babilonia, p. 160. — Se dijo que la forma del plural del nombre de Dios, en el hebreo de la Génesis, no proporciona argumento para la doctrina de la pluralidad de personas en la Divinidad, porque la misma palabra en plural se aplica a las divinidades paganas. Pero si la Divinidad suprema en casi todos los pueblos paganos era tres en uno, es obvia la futilidad de la objeción. ***
2. Jafet. p. 184.
Las tres cabezas están dispuestas de otro modo en el espécimen de Layard, pero ambas están obviamente destinadas a simbolizar la misma gran verdad, aunque todas estas representaciones de la Trinidad degradan las ideas de aquellos entre los cuales se hallan estas imágenes, respecto de este misterio sublime de nuestra fe. En la India, la divinidad suprema también se representa de la misma manera en uno de los templos más antiguos de este país; tiene tres cabezas en un solo cuerpo y lleva el nombre de "Eko Deva Trimurti1", "un Dios de tres formas". En Japón, los budistas adoran a su gran dios Buda con tres cabezas, de la misma manera y con el nombre de "San Pao Fuh 2". Todas estas imágenes existían desde la antigüedad. Al estar impregna-da de idolatría, la noción de una Trinidad era universal entre todas las naciones antiguas del mundo: esto muestra cuán profundamente enraizada estaba en la humanidad la doctrina original que viene tan manifiestamente del Génesis 3.
1. Cor. KENNEDY, La Mitología Hindú, p. 211. El Coronel Kennedy se opone a que se aplique el nombre de Eko Deva a la triple estatua que fue descubierta en el templo
subterráneo de Elefanta, porque, dice, ese nombre sólo pertenece al supremo Brahma. Pero hay que reconocer que se puede notar allí una inconsecuencia: si Kennedy admite que Brahma, la primera persona de esta estatua en la forma triple, es identificada con el Brahma supremo; sin embargo, más adelante indica que una maldición es pronunciada contra todos los que hacen la diferencia entre Brahma, Vichnú y Siva, las tres divinidades que son representadas en esta misma estatua.
2. GILLESPIE, País de Sinim, p. 60.
3. La triple invocación del nombre sagrado cuando Jacob bendijo los hijos de José es de notar porque es extremadamente sorprendente: Y él bendijo a José y dijo: "Y bendijo a José, diciendo: El Dios en cuya presencia anduvieron mis padres Abraham e Isaac, el Dios que me mantiene desde que yo soy hasta este día, el Ángel que me liberta de todo mal, bendiga a estos jóvenes; y sea perpetuado en ellos mi nombre, y el nombre de mis padres Abraham e Isaac, y multiplíquense en gran manera en medio de la tierra." (Gén. XLVIII, 15-16). Si el ángel mencionado aquí no hubiera sido Dios, Jacob no lo habría invocado como igual a Dios. En Oseas XII, 3-5, el ángel que redimió a Jacob es llamado expresamente Dios: "En el seno materno tomó por el calcañar a su hermano, y con su poder venció al ángel. Venció al ángel, y prevaleció; lloró y le rogó; en Bet-el le halló, y allí habló con nosotros. Mas Jehová es Dios de los ejércitos; Jehová es su nombre."
Los símbolos de la figura de Layard de los cuales nos hablaron son muy instructivos si se los examina atentamente. Para él, el círculo de esta figura significa "el tiempo ilimitado". Pero es obvio que el sentido jeroglífico de estecírculo es muy diferente. En caldeo círculo se dice Zero 1; y Zero significa también la simiente. También, según el talento del sistema místico de los caldeos, que estaba en gran medida fundada en palabras de doble sentido, lo que para el común de la gente era simplemente un Zero, "una circunferencia", para los iniciados Zero era "la simiente". Ahora si se considera en este punto de vista el emblema triple de la Divinidad suprema de los asirios se ve claramente cuál había sido al principio la fe patriarcal. Primeramente, se tiene la cabeza del anciano, después se tiene el Zero o el círculo, es decir, la simiente y, finalmente, las alas y la cola de una paloma 2, todo esto muestra, de una manera blasfema, la unidad del Padre, de la simiente o del Hijo, y del Espíritu Santo. Tal era la manera en que la idolatría pagana había representado primero a Dios en tres personas, esta representación había durado hasta después de Senaquerib; pero no es menos cierto que en una época más remota, las nociones babilónicas de la Divinidad se habían modificado profundamente; y las tres personas se habían convertido en el Padre Eterno, el Espíritu de Dios encarnado en una madre humana y el Hijo divino, fruto de esta encarnación.
1. Nuestra propia lengua nos proporciona la prueba que cero era un círculo entre los caldeos. ¿Entonces cero es el nombre de un número o de un círculo? y ¿de dónde tenemos esta expresión sino de los árabes, como ellos mismos lo habían tomado de los caldeos, el primer pueblo en cuyo seno había florecido la aritmética, la geometría y también la idolatría? Zero, en este sentido obviamente viene del caldeo zer, "rodear", que, a su vez, dio nacimiento al nombre babilónico aplicado a un gran período de tiempo, "saros", (BUNSEN, tomo I, p. 711-712). Lo que los caldeos consideraban al Gran Germen siendo sostenido por el sol encarnado (ver cap. 3, art. 1) y el emblema del sol como una circunferencia (BUNSEN, tomo I, p. 335, n°4), se establece sin problema la relación jeroglífica entre zero la circunferencia y zero la simiente.
2. Según Génesis I, 2, el Espíritu de Dios flotaba sobre las aguas (es la expresión en el original); es obvio que la paloma había sido el perfecto emblema del Espíritu Santo.
Artículo 2
La Madre y el Hijo, y el original del Hijo
Con tal teoría, la primera persona de la Divinidad estaba dejada de lado en la práctica. Siendo que el gran Dios Invisible no intervenía en absoluto en las cosas de la humanidad, debía ser adorado en silencio 1, es decir que en realidad no era adorado 2 del todo por la multitud. La misma característica llama la atención hoy en la India de una manera chocante. Aunque Brahma, según los libros sagrados, era la primera persona de la tríada hindú, y que la religión del Indostán era designada con su nombre, no obstante no se lo adora jamás 3, y en toda la India, apenas si existe hoy un solo templo de los que se erguía, en otro tiempo, en su honor 4. Ocurre lo mismo en Europa, en los países donde el sistema papal está más completamente desarrollado. En la Italia papal, en opinión de todos los viajeros (salvo allí donde el evangelio ha penetrado recientemente) no hay casi ningún indicio de adoración al Rey Eterno e Invisible, mientras que la madre y el hijo son los grandes objetos de culto. Ocurría lo mismo en la antigua Babilonia. Los babilonios en su religión popular adoraban ante todo una madre diosa y su hijo, que era representado en los cuadros y en estatuas como un niño pequeño en los brazos de su madre (fig. 5 y 6). De Babilonia, el culto de la Madre y del Hijo se expandió hasta los confines del mundo. En Egipto, la Madre y el Hijo eran adorados con los nombres de Isis y de Osiris 5.
1. JÁMBLICO, Los Misterios, secc. VII, cap. III. 2. KITTO, Comentario ilustrado, vol. IV, p. 81 3. Indrani, esposa del dios hindú Indra; ver Investigaciones Asiáticas, vol. VI, p. 393. 4. WARD, Estudios de los hindúes, según las investigaciones de Kennedy acerca de la
Mitología antigua y moderna, p. 196.
5. Osiris, como el hijo llamado comúnmente Horus. BUNSEN, vol. I, p. 438 comparado con p. 433-434.
Fig. 5 Fig 6
En la India, incluso hoy, con los nombres de Isi y de Iswara 1. En Asia es Cibeles y Deoius 2. En la Roma pagana, la Fortuna y Júpiter Puer o Júpiter el niño 3. En Grecia, Ceres la gran madre con un lactante al seno 4 o Irene, la
diosa de la paz, con el niño Pluto en los brazos 5, e incluso en el Tíbet, en Japón, en la China, los misioneros jesuitas se sorprendieron bastante al encontrar el símil de la Señora 6 y su hijo adorado tan devotamente como en la misma Roma papal; Shing-Mu, la Santa Madre de los chinos era representada con un niño en los brazos, y rodeada de gloria, absolutamente como si un artista católico romano se hubiese preocupado de pintarla 7.
1. KENNEDY, Mitología Hindú, p. 49. Aunque es el esposo de Isi, Iswara es representado también como un niño en su seno. Id. p. 338. Nota.
2. DYMOCK, Diccionario clásico, Cibeles y Deoius.
3. Obras de CICERÓN, De divinatione, lib. II, cap. 41. Vol. III, p. 77. 4. SÓFOCLES, Antígona, verso 1133.
5. PAUSANIAS, lib. I. Ática, cap. 8.
6. En italiano, el nombre de la Virgen es la traducción de un título de la diosa babilónica. Baal o Belo era el nombre de la gran divinidad masculina de los babilonios, y la divinidad femenina era Beltis (HESIQUIO, Léxico, p. 188). Este nombre también se encuentra en Nínive, para la madre de los dioses (VAUX, Nínive y Persépolis, p. 459); y en un discurso atribuido a Nabucodonosor (EUSEBIO, Praepar. Evang. lib. IX, cap. 4), los nombres Belo y Beltis están juntos como los del gran dios y gran diosa de Babilonia. El griego Belo, más alto título del dios babilónico, era indiscutiblemente "Baal el Señor". Beltis, nombre de la divinidad femenina, equivalente a Baalti, sea en latín Mea domina y en italiano, por alteración, madonna (señora). Referente a esto, Juno la reina de los cielos, en griego Hera, también significaba "la señora" y el título de Cibeles o Rea en Roma era domina o la señora, como Atenea, nombre de Minerva en Atenas. El nombre hebreo Adón, el Señor, Athón con los puntos vocales, era conocido por los griegos de Asia (que llevaron la idolatría a Grecia) como un nombre de Dios, en la forma Athan. Eustato, en una nota a cerca de la Periergesis de Dionisio (v. 915, apud BRYANT, vol. III, p. 140), dice que Athán es dios. El femenino de Athán es Athana, la señora, de aquí Atena en ático. Minerva es representada como una virgen, pero Estrabón (lib. X, cap. 3, p. 405) dice que en Hierapitna, Creta (MULLER, Los
Dorios, vol. I, p. 413, sus monedas llevan en efigie los símbolos atenienses de Minerva)
pasaba por ser madre de los coribantes a través de Helio, el Sol. La Minerva egipcia, prototipo de la divinidad ateniense era madre y (WILKINSON, vol. IV, p. 285) se llamaba Madre o Madre de los dioses.
7. CRABB, Mitología, p. 150. Gutzlaff creía en el origen papal de Shing Mu. Aquí, las historias paganas y cristianas se mezclan. Sir J. F. Davis muestra que los chinos de Cantón encontraron una analogía tan semejante entre la divinidad Kuanyin y la señora papal, que las denominan con el mismo nombre (DAVIS, La China, vol. II, p. 56). Los misioneros jesuitas dicen que sus libros sagrados mencionan una madre y un niño similares a la señora y a Jesús (PADRE LAFITAN, Costumbres de los Salvajes Americanos, tomo I, p. 235). Uno de sus nombres es Ma-Tsupo. Ver Apéndice, nota C.