Dr. Burton J. Dupuy, Jr.
El Dr. Burton J. Dupuy, Jr., es un optometrista de Natchitoches, Louisiana, asistió al “Seminario de Sanidad” de New Orleans, y la información que el compartió con nosotros resultó en mas sanidades de la vista que en todas las demás actividades de sanidad anteriores juntas. Los resultados continúan, así que les pasamos esta información a ustedes.
Charles & Frances Hunter. Dr. Dupuy:
Hay dos clases de problemas de la vista, lo cuales probablemente encontrará mas seguido, ellos son la Glaucoma y las Cataratas.
Algunos dicen que esos problemas de la vista son heredados. Usted puede preguntarle a cualquier persona si alguien en su familia tiene alguno de esos males o situaciones, estos no son necesariamente heredados.
Las cataratas se producen debido a la mala circulación de la sangre en los ojos, probablemente más que debido a cualquier otra condición. No estamos completamente seguros sobre la verdadera causa, pero sabemos que la falta de suministro de oxígeno al cristalino del ojo causa las cataratas. Algunas son manchas, otras son rayas, otras son como polvo en la córnea, algunas son blancuzcas, así que las hay de todo tipo. Ore para que la ancha en el ojo sea removida. Ordénele al espíritu de herencia que salga.
Una catarata no es un crecimiento. El cristalino del ojo donde se forma la catarata esta formado como un lente de aumento. Este es grueso en el centro y delgado en las orillas. Está compuesto de capa tras capa de piel, similar a una cebolla. Lo que sucede es que esas capas de empiezan a secar en diferentes lugares y eso causa que se forme una mancha. Así que cuando la luz la atraviesa, vemos una mancha negra allí, esta no es un crecimiento y tampoco es canceroso. Esto es solo un cambio o resequedad del tejido. Ore para que sea restaurado el tejido a su condición normal y que el suministro de sangre y oxígeno al ojo sea restablecido.
El glaucoma es producto del incremento de la presión sanguínea en el ojo. Los fluidos del ojo son constantemente reemplazados y drenados. Los canales son finos en la parte externa del iris, donde los fluidos se drenan del ojo, y si esos canales se tapan, entonces el drenado se vuelve lento y la presión aumenta. Es como soplar aire en un globo. Ordénele a los canales que se abran y al espíritu de herencia que salga, también ordene a la presión sanguínea que disminuya y se normalice en el nombre de Jesús.
CAPITULO 11
NO SE OLVIDE
Por Charles y Frances Hunter
1. Pregunte a las personas que está ministrando acerca de su problema, y lo que dice su doctor que está mal.
2. No es importante saber todos los detalles médicos de una enfermedad para ser capaz de ministrar sanidad. Es importante saber cual es el problema y dirigirse a este en lugar de los síntomas. Sobre todo, recuerde ser práctico, lo que quiere decir que debe escuchar cuidadosamente lo que la persona esta diciendo, para que pueda ministrar sanidad al problema específico.
3. Cuando le pregunte a alguien cual es su mal, diga “Eso es fácil” después de su respuesta, sin importar que tan difícil pueda parecer su condición. Recuerde que la enfermedad mas fatal es “fácil” cuando Dios está allí. Hemos descubierto que esta respuesta da esperanza a las personas a quienes se esta ministrando y también aumenta su propia fe al escucharse a si mismo decir que ese problema es “fácil”. 4. Una vez que haya ministrado sanidad, haga que ellos pongan su fe en
acción. Si la espalda les está doliendo, haga que flexionen sus espaldas. Si el problema estaba en el codo, haga que flexionen el codo, si el problema es de artritis en el hombro o las rodillas, hágalos flexionar el brazo o la pierna, así como la rodilla.
5. Asegúrese de que ellos digan “Gracias Jesús”. La acción de gracias a Dios puede completar una sanidad que está incompleta.
6. Aprenda a mirar a los que SON sanados, si usted ve a los que no son sanados su fe tendrá la tendencia a vacilar, así que continúe viendo solamente a los que sanan y vea el porcentaje crecer.
7. La gente dirá, “todavía me duele”, y cuando usted pregunta cuanto dolor se ha ido, dirán: “95%, pero todavía queda un poquito”. Anímelos a que den gracias a Dios por el 95% que ha desaparecido, porque con frecuencia cuando lo hacen el último 5% será manifestado. Hemos descubierto también que si ellos enfatizan lo negativo, el 95% se va a caer al 90% y continuará bajando. Agradeciéndole a Jesús es una de las mejores formas de tener una sanidad completa, y de la misma manera, siendo negativo puede causar que el 5% e dolor aumente a 10% y luego a 15%, luego a 50% hasta que la persona tiene otra vez todo el dolor y ha perdido totalmente su sanidad.
8. Busque la ausencia de dolor, no el dolor, busque la sanidad, no la enfermedad.
9. Usted no es doctor, así que no trate de practicar la medicina. No haga prescripciones, tampoco recomiende que las personas dejen de tomar sus medicinas.
10.No haga un diagnóstico, deje que la persona a quien le está ministrando le diga cual es su problema y sus síntomas.
11.Cuando eche fuera un espíritu, hágalo “en el nombre de Jesús y por el poder del Espíritu Santo de Dios”.
12.Recuerde que dos cosas son necesarias para llevar a cabo la sanidad: el nombre de Jesús, (dígalo una y otra vez, usted no lo puede decir demasiadas veces). El poder del Espíritu Santo de Dios.
13.Si una cosa no trabaja, pregúntele a Dios que hacer, siga intentando diferentes cosas y sea persistente.
14.Si después de ministrarle a la persona en la mejor forma que usted sabe aún no hay resultados visibles, entonces anímelos a creer que la sanidad ha comenzado porque el poder sanador de Dios ha entrado en ellos. Es sorprendente cuantos de ellos descubren mas tarde que han sido sanados.
15.Nunca haga algo de mala gana para el Señor. 16.Cuanto tenga duda, échela fuera.
17.Cuanto otra persona tenga duda, motívelo a creer.
18.Después de que usted ha ministrado sanidad a mas de una condición, encontrará que es útil hacer “el asunto del brazo” y “el asunto de la pierna” otra vez después de ministrar en otras áreas.
19.Asegúrese de que haya alguien parado detrás de la persona (antes de imponerle las manos para ministrarle), para detenerla si cae bajo el poder de Dios.
20.Recuerde que usted no es doctor, quiropráctico u osteópatas y no está haciendo ajustes, sino aplicando el poder sobrenatural de Dios.
21.Camine con confianza. No deje que el temor lo detenga. Hable con autoridad, eso no quiere decir que hable en voz alta, sino que cuando hable, lo haga con confianza y seguridad.
22.Si una fuerza de campo llega a usted, entre mas cerca está de la persona, mas poder va a sentir y recibir. Acérquese en buena manera. 23.Concéntrese en un problema a la vez cuando ministra sanidad; no
ministre a todos los problemas a la vez, sino uno por uno. Revise cómo está progresando la primera condición antes de continuar con otro problema. Empiece con algo que ellos pronto puedan confirmar la sanidad, si es posible; por ejemplo, un dolor o molestia que se pueda identificar fácilmente. “Creciendo brazos o piernas”, “el asunto de la pelvis” o “el asunto de la nuca” es casi siempre una buena forma de empezar.
24.Para sanar a los enfermos necesita persistencia y práctica. No necesariamente sanará a cada persona que ministra, pero Jesús prometió que nosotros haríamos las mismas cosas que El hizo, y aún mas grandes, y el sanó a todos los que venían a El para sanidad. Nosotros creemos que, eventualmente, todos los que vengan al cuerpo de creyentes llenos del Espíritu de Cristo buscando sanidad, serán sanados. La clave es nunca dejar de obedecer la gran comisión que Jesús nos dio en Marcos 16:15-18.
25.Podemos llamar a existencia las cosas que no son como si fuesen (Romanos 4:17). Dios tiene un almacén lleno de repuestos. Un neumático nuevo es mejor que uno recauchado que estalla en el camino y deja los pedazos por todas partes. Pida un repuesto nuevo. 26.No permita que ellos pierdan su sanidad a través de la duda y la
que son sanos. El diablo viene a robarles su sanidad, no se lo permita. Asegúrese de que ellos continúen alabando a Dios.
27.No se quede rezagado esperando a que Dios lo llame. El ya lo ha llamado de acuerdo a Marcos 16:15-18, y le ha dicho lo que tiene que hacer. El dijo, “Y estas señales seguirán a los que creen: Sobre los enfermos pondrán sus manos y sanarán”. Amado, Dios esta haciendo algo nuevo. El mensaje de Dios es para nosotros, TODOS nosotros, como creyentes, de ir e imponer las manos sobre los enfermos, luego Dios hará su parte y ellos sanarán.
28.Cuando Jesús ministró aquí en la tierra, El no obró por emoción o largas y complicadas oraciones. El simplemente habló sanidad a la persona. Si usted está bautizado en el Espíritu Santo, entonces el mismo poder que levantó a Jesús de la muerte fluye en usted. Es el poder de Dios el que toca el cuerpo de las personas y es Su poder que las sana. Cuando usted imponga las manos sobre alguien en el nombre de Jesús, la virtud sanadora de Dios fluye del Espíritu de Dios en usted hacia los que usted está ministrando.
29.Desde que usted ha sido bautizado en el Espíritu Santo, el poder y la unción de Dios están siempre en usted. Mantenga en mente que la unción no es algo que va y viene periódicamente, sino que El permanece siempre en usted.
30.A veces surge la pregunta de si es posible sanar a una persona que tiene duda e incredulidad. La Biblia dice que las señales seguirán a los que creen. Nosotros también sabemos que Jesús hizo sanidades para que las personas creyeran. Es verdad que la incredulidad puede detener una sanidad, pero a menudo los que están observando cuando alguien es sanado, son los primeros en arrepentirse y reciben a Jesús como su salvador.
31.Nunca olvide usar sabiduría, sentido común, buen juicio y discreción. En una palabra, no actúe irracionalmente.
32.Sea cuidadoso y no ministre por períodos con una persona del sexo opuesto, a menos que se trate de su pareja. Consiga un compañero de su mismo sexo lo antes posible, especialmente cuando salga a ministrar en la comunidad.
33.Si alguien necesita sanidad en una parte muy privada de su cuerpo, haga que ellos mismos pongan las manos en dicha área y luego usted coloca sus manos sobre las de ellos. Sea discreto en todo lo que hace, porque usted está representando a Jesús.
34.No se desanime. Al diablo le gusta entrometerse y hacer que usted sienta que su fe esta en el suelo. Usted puede enfrentarse a una enfermedad muy difícil la primera vez que ministre. No se desanime, simplemente recuerde esto, si usted está muerto para sí mismo, no importa lo que la gente diga. Simplemente haga lo mejor que pueda, pidiéndole al Espíritu Santo que lo guíe y le hable.
35.Cuando le ministre a una persona que tenga una llaga, herida abierta, o hemorragia, no coloque directamente sus manos sobre el área afectada, ponga su mano sobre la de ellos y minístreles. Claro que el poder puede prevenir cualquier contagio, pero estamos en el mundo y estamos sujetos a las leyes naturales de Dios. Después de ministrar debe lavarse bien las manos, esto sólo higiene común.
36.Cuando ministre a una persona, por favor asegúrese de que son salvos, si no lo son, ministre salvación.
37.Siempre asegúrese de que la persona a la que ministró tiene el bautismo del Espíritu Santo y hablan en lenguas, de no ser así minístreles.
38.¡Tenga confianza!
CAPITULO 12
Enfermedades de la A a la Z
Listados abajo, en orden alfabético, están las enfermedades más comunes a las cuales estará usted ministrando sanidad y liberación. Algunas de estas necesitarán el mismo tratamiento que otras, así que en nuestra lista simplemente le diremos qué expresar. El “Cómo hacerlo” está explicado tanto en el libro “Cómo Sanar a los Enfermos” como en el video homónimo.