Ni es santa, ni llana, ni tiene mar (ya lo sabemos). Además, encrucijada monástica con casas solariegas, blasones por do- quier,"bosque de yelmos emplumados" y villa empedrada que jamás estuvo amurallada, si tuvo para defenderse al menos tres torrucas en la plaza del Mercado...
- Monumento histórico-artístico desde 1889 y en palabras de J.P. Sartre el pueblo más bonito de España, si bien es uno de esos conjuntos tan de maqueta, tan arreglado, perfecto y turístico que en ocasiones sería mejor que los arquitectos y autoridades se estuvieran quietas. La mejor época para ir es, sin duda, en temporada baja.
- Así que tanta afluencia —Santillana es uno de los lugares más visitados de España— convierte a esta bonita villa hidalga, que ha pasado de ruina decimonónica a maqueta para regocijo del guiri, en puro y en ocasiones duro souvenir.
- Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana nunca estuvo en Santillana, ni tampoco buscó aquí datos Lesage para ambientar la vida del pícamelo Gil Blas; sí anduvieron por estos empedrados, Pérez Galdós (muy preocupado, vio a poca gente en el pueblo y nadie le pidió autógrafos), Unamuno (1909), la Pardo Bazán, Eugenio D'Ors, etc.
- Por cierto, los citados Pérez Galdós, Unamuno más Gerardo Diego, José Hierro y otros muchos, dedicaron gloriosos versos y páginas a esta villa cántabra, patria desde 1952 de Carlos Alonso González jugador del Real Madrid más conocido con el sobrenombre de "Santillana".
Hace quince mil años
sus fogones; pero esa, claro está, no fue la primera comunidad que habitó estas onduladas praderías (bosques en otro tiempo). A unos dos kilómetros de Santillana está la cueva de Altamira, de modo que sobra decir quiénes fueron los primeros habitantes... Sancti luliana, mártir de Nicomedia de Bitinia
Años más tarde, se cree que hacia el siglo VIII, llegaron las reliquias de Santa Juliana, había sido condenada en tiempos de Diocleciano; podéis ver su sepulcro en la colegiata. De modo que unos monjes (la historia se repite una vez más) levantaron un eremitorio o pequeño cenobio para custodiarlas y la aldea- monasterio tomó el nombre de la santa (Sancti luliana=Santillana). Sobre el poder monacal...
- El núcleo estaba entonces formado por cuatro casas bajo el estricto dominio de un cenobio: en el siglo X el abad Indulto y toda su peña controlaban la zona.
- A partir del siglo IX y sobre todo en el XII, los condes (García Fernández junto con su esposa Ava) y los reyes de Castilla ayudan al monasterio, le hacen donaciones y fortalecen su poder e influencia.
- Alfonso VIII el Noble o el de las Navas, a principios del XIII afora la villa en favor del abad de Santa Juliana (quien a su vez actuaba bajo la influencia o pertenecía a la familia noble que controlaba Santillana).
Merino de la Merindad de las Asturias de Santillana - Más tarde la villa pasará a ser una merindad, o trozo de tierra bajo el dominio político de un merino o delegado del rey, y se convertirá (siglo XIV) en el centro de las Asturias de Santillana. - Por otra parte, durante la Edad Media (y ello es evidente por el trazado urbanístico de sus calles), Santillana fue lugar de paso en el camino litoral hacia Compostela.
- No estará exento el poderoso monasterio, que es como decir Santillana y casi una docena de valles de las Asturias, de las luchas banderizas y nobiliarias que se dieron en los siglos XIV-XV. - En efecto, los religiosos se alinearon con "los reyes" quienes habían favorecido la abadía y se pusieron contra los señores. De hecho, los abades no tenían ningún empacho en autodenominarse capellanes reales.
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- De todas formas, Alfonso XI el Justiciero, premia a Ruiz de la Vega por sus servicios en la batalla de Salado (1340) y le otorga el señorío de los valles de las Asturias de Santillana. Durante el XV, la cosa ya se veía venir, la colegiata o monasterio pierde puntos monárquicos en favor de Leonor de la Vega (la madre de Iñigo López de Mendoza, marqués de Santillana). La cuatro familias o "cómo controlar una villa"
- Sin embargo, el pueblo, entre los siglos XIII y XVIII, estuvo bajo vigilancia de cuatro familias que luchaban por el dominio de los cargos públicos e influían decisivamente en el resto de los habitantes: eran los Barredas, Villas, Polanco y Velardes.
- De todas formas y tras el medioevo, este villorrio entra en profunda decadencia de la que saldrá —como la región— por el auge económico que traerá el comercio con América. Pese a no tener puerto, llegaron las rentas: se adecentó el caserío y levantaron nuevas moradas (por ejemplo las que hoy admiraréis en la plaza del Mercado o plaza de Ramón Pelayo).
El agro, los hidalgos y las artes mecánicas
- En el XVI se cultivaba un trigo bastante malo y unas viñedos que producían el chacolí (un vino tan de Cantabria por otra parte), luego durante el siglo XVII le llegaría el turno al maíz. - Aquí también se tejía lino, lana (la población está en la ruta de las lanas)... pero ya se sabe, los hidalgos —homes hidalgos o fijosdalgos como se lee en el padrón de 1476— no eran muy dados a los trabajos mecánicos... y en Santillana, salvo curas o clérigos de misa y pecheros, casi todo el mundo era hidalgo (más o menos el 75% del total demográfico).
De señorío a Ayuntamiento Constitucional
- Hasta entrado el XIX, y desde el XV, la villa fue práctica- mente un feudo de los duques del Infantado (los herederos de doña Leonor de la Vega y del primer marqués de Santillana).
- De señorío, Santillana se trocó en decadente y arruinado Ayuntamiento Constitucional. Estaba todo hecho polvo..., y ¡mi- lagro!, se presentaron esas cabras locas que fueron los román- ticos, más un coche tirado por caballos (1876) con Pereda y su
amigo Galdós. Más tarde se interesaron en serio por Santillana el duque de Alba y Juan Antonio Güell López...
Hacia la Santillana actual: el turismo
- Amós de Escalante (siglo XIX) ya se quedó prendado de la villa: Yo no sé que austera grandeza respiran sus dos calles costaneras desiguales...
- Pero tres serían los impulsores de la Santillana contem- poránea y turística: el duque de Alba, la duquesa de Parcent y sobre todo don Juan Antonio Güell López, nieto del primer marqués de Comillas...
Güell fue comisario regio de turismo durante la dictadura de Primo de Rivera, contribuyó decisivamente al resurgir de Santillana, restauró edificios, compró otros y animó a la alta sociedad a que visitara este rincón de España...
... Y llego el "mogollón"
- Hoy el municipio tiene unos 4.000 habitantes. Pero los muchos visitantes diarios (sobre todo los fines de semana) ridiculizan la cantidad señalada.
- El vivir del turista en Santillana está estudiadísimo: desde lo que compraréis (muebles, cerámicas, camisetas, pieles de zorro) hasta lo que tomaréis (sobaos, bizcochos, quesadas y el típico vaso de leche recién ordeñada). Aquí todas las cuevas están ya descubiertas. No hay sitio para la sorpresa.
- Por último, una advertencia u ojo con los palos: antes de pedir un desayuno o comer conviene (si no se especifica) que preguntéis el precio. Distancias - Santander, a 30 km. - Cuevas de Altamira, a 2 km. - Suances, a 11 km. - Comillas, a 17 km. Datos prácticos
- Oficina de turismo. Plaza de Ramón Pelayo; tel. 81 82 51. Abierta desde las 9.00 hasta las 13.00 y desde las 15.00 h hasta las 18.00 h.
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- Ayuntamiento. Los Hornos, 1.
- Casa cuartel de la Guardia Civil. Avenida Antonio Sandi; tel. 81 80 10.
- Farmacia. Plaza del Rey
- Consultorio médico. A un paso del convento de las clarisas.
- Telefónica. Calle Los Hornos. ¿Cómo ir?
- En bus: Autocares Santularia (¡da y vuelta a Torrelavega cada media hora); La Cantábica (guaguas a / desde Santander y San Vicente).
- Tren hasta Puente de San Miguel (a unos 4 km). Dormir
Lo más barato
Tres son las casas particulares que ofrecen alojamiento a precios económicos: Angélica Castillo (Los Hornos, s/n; tel. 81 82 38); Octavio González (Las Arenas, tel. 81 81 99); posada Charri (pero en la cercana Queveda, tel. 80 51 58).
Muy recomendables
- Posada de Santa Juliana. Carrera, 19; tel. 84 01 06.
Casona de piedra reconvertida en hotelito. Seis habitaciones dobles con baño.
- Herrén. Tel. 81 81 12. En Herrén, entre Santillana y las cuevas de Altamira. Casa de piedra y madera recientemente restaurada, con mobiliario castellano. La casa tiene cinco dobles con baño. También disfrutaréis de un bonísimo desayuno casero. Aparcamiento y jardín con barbacoa. Magnífico trato.
- Emperador. Avda Le Dorat, 12; tel. 81 80 54. Diez habitaciones con tele y baño; familiar.
- Monta Es. Le Dorat, 8. Diecinueve aposentos sencillos pero suficientes. Céntrica situación.
Precios medios
Inaugurado hace muy poco tiempo, por lo que las instalaciones se encuentran en estado impecable. Veintisiete habitaciones completas.
- Conde-Duque (HR**). Tel. 81 83 36; Campo Revolgo. Casa medieval con corredera o amplia balconada. El estableci- miento fue reformado en 1986. Catorce habitaciones con baño completo y tele.
- Los Ángeles (H**). Revolgo, 13; tel. 81 81 40. Habitacio- nes con vistas al parque.
- Los Hidalgos. Campo de Revolgo; tel. 81 81 01. Dieciocho habitaciones con baño completo; bar. Edificio que no rompe el conjunto. Tienen también apartamentos.
- Roiz. Avenida Le Dorat; tel. 81 8351. Platos combinados en el restaurante.
- Cuevas (H**). Avenida Antonio Sandi. s/n; tel. 81 83 84. Piscina; cuarenta habitaciones con tele, cuarto de baño completo, etc. Hotel de reciente construcción.
- Salldemar (H**). Marcelino Sainz de Sautuola; tel. 84 01 80. En la carretera que va a las cuevas de Altamira. Edificio moderno, instalaciones confortables.
- San Marcos (H**). Avda. Sandi, s/n; tei. 84 01 88. Bien acondicionado; cerca de las cuevas.
Caro
- Parador Gil Blas (H***). Plaza Ramón Pelayo, 8; tel. 81
80 00. Casa solariega con portón adintelado y balcones perfec- tamente enmarcados. Perteneció a los Barreda-Bracho, una de las cinco familias importantes de Santillana en el siglo XVIII, y más concretamente a Pedro Berreda. Mobiliario de estilo medieval en las dependencias comunes. Tiene 52 habitaciones (y cuatro suites).
- Altamira (H***). Cantón, 1; tel. 81 80 25. Cerrado en Navidad. En pleno centro de Santillana. Fue palacio de los Valdiviesos. Paredes de piedra, arcones de madera, espejos de época, tejidos florales, tonos claros y exquisitas vistas.
- Colegiata (H***). Calle Los Hornos, s/n; tel. 84 01 16. Inaugurado hace pocos años, situada a menos de un kilómetro del pueblo. Hotelito acogedor de 24 habitaciones.
- Los Infantes (H***). Avenida Le Dorat, 1; tel. 81 81 00. Casona de dos plantas o palacio del XVIII. Su fachada no estuvo aquí siempre, parte de la misma se trasladó desde el cercano
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pueblo de Oreña. En la entrada se aprecian dos escudos, uno de ellos con garza volante, cinco calderas y cinco torres mazonadas. Veinte habitaciones; señoriales salones con artesonados; mue- bles de época; disco pub.
- Santularia (H***). El Cruce o Santo Domingo 1; tel. 81 80 11. Cuidada decoración moderna. Mesas de mármol en la cafetería. Restaurante con menú especial caro y otro turístico por menos de 2.000 pts (cocido montañés y lubina rebozada). Platos combinados por una mil pelas. Mesas de mármol en la cafetería.
- Siglo XVIII (H*"). Barrio Revolgo s/n; tel. 84 02 10. A 400 m del centro. Construcción de piedra con balcones y cierto encanto. Ubicado fuera del centro de la población, su interior acoge 16 habitaciones (algunas abuhardilladas). Piscina, terra- za, bar y jardín de unos 10.000 m2.
Apartamentos
Muchos: María Teresa Sandi (plaza del Rey; tel. 81 82 64); El Capricho, etc.
Camping
- Santillana. Tel. 81 82 50. De primera categoría y a unos 300 m del pueblo. Entre los chopos y cuenta con instalaciones deportivas (pista de tenis, mini golf y piscinas) y con capacidad para 500 personas. Self service, menú del día. Disponen, tam- bién, de apartamentos y búngalos.
Comer Algo rápido...
- Hay una hamburguesería en la plaza del Rey, donde paran los autobuses.
- Bocadillería en la entrada del pueblo, en la carretera que viene de Puente de San Miguel.
Muy recomenable
- Taberna de Chus. Calle del Río; tel. 81 82 86. Por unos huevos con chorizo os cobrarán algo más de quinietas pesetas.
Platos combinados por menos de mil pelas. Menú a precios asequibles (éste puede constar, por ejemplo, de alubias con almejas, y de segundo escalope o sardinas). Los callos están muy buenos.
Más económicos
- Los Nobles. Calle Carrera; tel. 81 80 42. El año 1881
inscrito en la fachada. Platos combinados a precios muy asequi- bles.
- El Porche. Calle Juan Infante; tel. 84 01 18. Platos combinados. Menú sobre las mil pesetas (cocido montañés y ternera en salsa).
- Casa Cossío. Plaza Abad Francisco Navarro; tel. 81 83 55. En ocasiones hay que esperar el turno (con número incluido). Parrilladas de carne y son muy solicitadas en este sitio las costillas a la brasa. Dos comedores independientes. Al fondo una chimenea donde preparan las parrilladas. Menú por unas mil pesetas (pero ponen poco). El café está rico. Tapeo.
Otros
- La Joraca. Los Hornos s/n; tel. 84 01 37. Ofrecen una
carta con platos muy originales: medallones de rape con salsa de erizos y cebollas tiernas rojas, etc. No es caro.
- Casa Ángel. El Cantón 5; tel. 81 82 27. De los más tradicionales. Especializado en guisos montañeses y suculentas carnes (excelentes).
- Los Blasones. Pza. de Gándara; tel. 8180 70. Un marco rústico. Langostinos a la plancha, chuleta de añojo a la plancha con guarnición, almejas a la marinera, etc. Menú por unas 2.000 pts. que consta de los siguientes platos: fabada o cocido monta- ñés, bacalao con tomate, flan helado.
- Altamira. Cantón, 1; tel. 81 80 25. De estilo castellano y de ambiente neomedieval. Guisan, muy bien por cierto, las especialidades de la más pura cocina montañesa. Platos combi- nados. Conviene atenerse al menú (baja de las 2.000 pts., cocido montañés, truchas de Navarra y natillas).
- Parador Gil Blas. Plaza Ramón Pelayo, 8; tel. 81 80 00. No podía faltar en el comedor, con aire rústico y bodegones, la reproducción del bisonte de Altamira. Algunos platos: almejas de Santoña, jamón de Guijuelo, entremeses a lo Gil Blas, etc.
Éstos son los locales más en boga: La Concana (en la calle Los Hornos; muchos tipos de café para elegir; helados, cócteles; cervezas de casi todas las marcas, etc.); bar Castillo (plaza Mayor); en la rúa del Río la Taberna de Chus, El Porche en Santo Domingo y El Pradón en la plaza del Rey.
Pubes
- Aire. Barrio Castío; tel. 84 02 95. Horario: de las 18.00 h hastas las 3.00 h. Abren todos los días pero de junio a septiembre. En invierno, de jueves a domingo. Sólo cobran la consumición. Organizan exposiciones.
¿Qué ver?
Santillana es pueblo encajado en las praderías. Enclave ajeno al camino, en la distancia no puede apreciarse su belleza. Jorgito Borrow, con sus Biblias y en el siglo XVIII, pasó cerca y ni se detuvo; verbigracia no, paradoja: Santillana es uno de esos sitios por los que todo el mundo pasa, todos la ven y nadie o casi nadie la contempla.
- Viniendo de Torrelavega (de las cuevas, del zoo, de Puente de San Miguel o entrando en el pueblo desde donde nos deja el autobús que viene de Santander), iniciamos el recorrido adentrándonos en la calle de Jesús Tagle, siguiendo luego (ascenso y descenso) por la de Santo Domingo desde donde arribamos a la majestuosa plaza de Ramón Pelayo o del Mercado con la torre de Borja (y el carro) al fondo..., torcemos, cuesta abajo, por la calle Racial, saliendo por la del Río y viendo al fondo la colegiata, volteamos la plaza de las Arenas, continuamos de nuevo por la calle del Río, calle Cantón y la de Carrera, y otra vez en Santo Domingo...
- Os aconsejamos que durante el recorrido, en vez de ¡r de suvenir en suvenir, levantéis la testuz y miréis hacia los tejados, hacia las enredaderas que compiten en belleza con los blasones: veréis balconadas, solanas y correderas repletas de geranios. En los bajos, fijaos en las cancelas, en las puertas, en las aldabas o picaportes...
- Comenzaremos el periplo en la rúa Jesús Tagle, viendo, y valga la redundancia, la casa de los Sánchez Tagle (calle de
Velasco, horario de visita de las 10.30 a las 13.30 y de 16.30 a 20.30 h; cierran los lunes; entrada, unas 500 pts., abierto en Semana Santa y verano): gran escudo y balcón corrido que cuelga del tejado. Un guía especializado os facilitará información detallada sobre la construcción, el mobiliario y aspectos de la pasada vida cotidiana (tal información se ha obtenido del archivo familiar —se remonta hasta el siglo XV— y se conserva en el interior de la casa).
El edificio es un interesante ejemplo de casona solariega que añade el aliciente no sólo de estar en magnífico estado de conservación con sus muebles originales, sino el ser guardado por los descendientes legítimos de quien lo mandara construir a finales del siglo XVI I; siendo utilizado por los mismo dueños como residencia habitual, mostrándose tal como se hace uso de él.
- Convento de las Clarisas (rúa Jesús Tagle): primera- mente propiedad de los dominicos que alcanzaron cierto poder en la Santillana de la Historia Moderna, pasó luego a manos de las clarisas. Pagó la primera piedra, a finales del XVI, un tal don Alvaro de Velarde.
... Y Regina Coeli: del siglo XVII, donde está el Museo Diocesano creado en 1967 (horario: de 10.00 h a 13.00 h y de 16.00a 19.00h). Cuenta con unas 800 obras. Muchas y variadas tallas de santos (góticas, románicas, barrocas...) alineadas en los corredores y en el austero claustro. Piezas de las iglesias y ermitas cántabras; taller de restauración.
- Frente a la pared del convento que da a la calle Jesús Tagle, donde para el bus (Santander-Comillas), podéis ver tras una rejas el recargado altar de la capillita de San Roque, de precioso cromatismo (ante él pocas veces se detiene el turista). - Palacio de Peredo (o de los Benamejís). En el inicio de Santo Domingo. Del siglo XVIII. Barroco y neoclásico, con el blasón de los Peredo en la fachada. Guarda valiosos cuadros también dieciochescos y un frondoso jardín.
- En la plaza Ramón Pelayo (o del Mercado): ya se ve al fondo el ancho empedrado y la torre de los Borja (o del Merino). Desde el siglo XIII en este singular espacio se montaba el mercado.
Fue, por vivir el merino, y es, por estar aquí el Ayunta- miento (en edificio del XVII I), el centro administrativo de Santillana. A continuación describimos la composición de la plaza:
* En la entrada: casa de los Barreda-Bracho o de Pedro Barreda (en el XVIII). Hoy Parador Nacional (casi siempre lleno),
en sus salones entre 1949 y 1959 se reunía la llamada escuela de Altamira (Eugeni D'Ors, Luis Felipe Vivanco, Lafuente Ferrari el gran historiador del Arte quien, además, publicó cosas sobre Santillana, etcétera).
Los Barreda, ya lo hemos escrito, fueron una de las cuatro familias importantes de Santillana. Alfonso XI les concedió la mitad de los oficios públicos de la villa, con lo que os podéis imaginar el poder de estos elementos. Su solar hay que buscarlo en la Villa de la Vega (Torrelavega). Por Santillana pulularon, también, las siguientes ramas: los Barreda Yebra, Barreda Estrada, Barreda Cossío... y los Barreda Bracho, propietarios, como hemos dicho, de la casona donde hoy se encuentra el Parador.
Tuvo la fachada de este caserón dos escudos pegados. Uno de ellos, desmontado, está hoy en el interior del palacio Peredo. El blasón que hoy enseñorea el lienzo principal es el escudo de armas de los Bracho San Salvador, descendientes de los Ceballos que tuvieron su solar en Alfoz de Lloredo (cerca de Comillas). Uno de ellos, según la tradición, participó en las campañas de Alfonso V de Aragón (en Italia terror y Sforcia muerte), se enrolló con alguna italiana y de aquellas ciudad estado trajo el apellido Bracho y tal.
El Parador guardó en otro tiempo un valioso Cristo, regalo de Juan Antonio Güell López, quien intervino decisivamente en la consolidación y embellecimiento de este palacio.
El nombre de Gil Blas, héroe epónimo de esta villa (Lafuente Ferrari), da actualmente nombre a esta casona con portón adintelado, cuatro volados balcones y amplio zaguán
Entre el Parador y la torre del Merino, en esa línea de edificaciones, posiblemente hubo otra torrona.
* Tres casas más abajo, y en la misma línea del Parador, veréis la torre del Merino: gótica levantada en el siglo XIV y donde vivía el merino, una especie de gobernador de la villa y representante del rey en la Merindad de las Asturias de Santillana. Al borde de la ruina, la torruca fue restaurada con los cuartos de López Güell, adinerado noble que organizó en tan recio monu- mento los famosos chocolates del conde Güell.