• No se han encontrado resultados

Capítulo 1. Posiciones cognoscitivas del turismo religioso

C. Santuarios marianos

La otra vertiente, en que se han centrado los trabajos sobre turismo religioso, es la enfocada en los santuarios marianos. Estos son aquellos santuarios en donde se venera alguna advocación de la Virgen María, los cuales se encuentran asociados a leyendas donde se presenta la virgen y determina donde se edificará el sitio en el que se le rendirá culto.

Uno de los trabajos dedicado a un santuario mariano, es el de la Virgen de Montserrat (Mare de Déu de Montserrat, en catalán) localizado en la región de Cataluña. Señala Cánoves (2006) en su texto que a una hora de la ciudad de Barcelona se encuentra la montaña Sagrada de Montserrat y la Basílica del Monasterio Benedictino que alberga el Santuario de la Virgen de la Moreneta (Montserrat), que es la Patrona de Cataluña. Expone que dicha virgen, llamada de manera popular “La Moreneta”, por el color ébano del material con la que fue tallada, policromada y dorada, que data de finales del s. XII o inicios del XIII, es una de las más conocidas y venerandas por los catalanes.

El Santuario de la Virgen de Montserrat, es centro de peregrinaje desde tiempos antiguos y uno de los más conocidos en Cataluña; su origen es la ermita de Santa María. Existe evidencia histórica de que en el año 888 fue establecida en Montserrat una capilla dedicada a la Madre de Dios. Doscientos años más tarde, en 1025, unos monjes Benedictinos establecieron un monasterio allí y se hicieron cargo del santuario y de los visitantes que llegaban cada mes para honrar la antigua estatua de Nuestra Señora. De esta ermita no quedan vestigios, pero sí de la construcción gótica posterior del S. XII. La Virgen de Montserrat fue declarada Santa Patrona de la Diócesis de Cataluña por León XIII.

26

Otro de los trabajos dedicados a un Santuario mariano, es el que se encuentra enfocado a la Virgen del Roció, en el que Villa (2006) indica que el santuario, se encuentra emplazado en el triangulo de la Baja Andalucía, conformado por la desembocadura del río Guadalquivir, en el que convergen las provincias de Huelva, Sevilla y Cádiz. Como casi todos los santuarios, éste está muy determinado por sus condiciones geográficas, físicas y humanas.

La Virgen del Rocío es indisociable de su santuario representado a la par por la ermita y el lugar. Según su leyenda, la Virgen eligeeste poblado como sitio para erigir su ermita, y desde entonces han evolucionado entretejidos, ciudad y ermita, perpetuándose hasta hoy en el mismo emplazamiento y adoptando la misma denominación: Rocío y Madre de las Marismas. Juntos se han descrito en casi todas las fuentes, se han pintado en los simpecados más tradicionales, en los grabados costumbristas y, de manera más reciente, se han fotografiado y filmado.

A lo largo de su historia, la Virgen ha ocupado tres ermitas de dimensiones y morfologías más modestas que la actual, que ha cambiado su denominación de ermita por la de iglesia o santuario. La inauguración, en 1969, del actual santuario supuso un cambio fundamental en el paisaje de la aldea; de hecho creó una imagen nueva de La Madre y del entorno de la Virgen que, sin embargo, se ha blindado como la tradicional al coincidir con la popularización de esta romería y, sobre todo, con su difusión en la televisión.

Por otra parte, se encuentran de manera somera, algunas referencias respecto a la devoción de la Virgen de Arantzazu, en la provincia de Guipúzcoa. Según describe Kortadi (1993), el encuentro de una imagen gótica de la Virgen por un pastor sobre un espino y un cencerro colgado en el mismo, en el año de 1469, es el que da inicio al culto de Arantzazu.

Pronto, devotos y peregrinos comenzaron a acudir al lugar sagrado y éste comenzó a convertirse en el símbolo de una nueva era que cerraba una larga y violenta Edad Media en la que el País Vasco se vio envuelto por diversas luchas. Arantzazu comienza a ser centro y polo de referencias para las miles de personas de todo el país, para emigrantes y extranjeros de todo el mundo. Clero y pueblo construyen, en un primer momento, una ermita para cobijar e instalar la imagen de Nuestra Señora.

Capítulo 1. Posiciones cognoscitivas del turismo religioso

27 D. Festividades religiosas

Las festividades religiosas han sido de manera tradicional muy celebradas y han atraído a multitud de personas. Éstas han sido objeto de estudio del turismo religioso, que ha llevado a escribir diversos textos con la descripción de estas festividades y de su impacto en la sociedad así como de su aprovechamiento como recurso turístico.

Esteve (2009) señala en su trabajo “Orígenes del aprovechamiento turístico de la Semana Santa Andaluza” que la “fiesta”, sea religiosa o profana tuvo, tiene y tendrá, como fenómeno social que es, un contenido de múltiples dimensiones, todas ellas de gran importancia, en el que lo material ocupa un lugar destacado. En este contexto, la ritualización de la dialéctica entre la muerte y la vida, en la gran fiesta de la primavera, la Semana Santa se convierte en símbolo de identidad, con la que el pueblo andaluz proyecta de manera simbólica su propia existencia de marginación y opresión.

Se determina que los inicios de esta celebración, están en una devoción que, en lo relativo a las cofradías de Semana Santa, tenía una dimensión de cuarenta pasos o misterios desfilando el Viernes Santo desde 1765. Pero en realidad cuando se puede hablar con propiedad de unas estrechas relaciones entre la actividad turística y la Semana Santa es a partir de la existencia de unos medios de transporte que hacen factible el desplazamiento masivo de personas de unos lugares a otros, además de la rapidez y seguridad del mismo

Es en la década de 1920 que se confirma Málaga como destino turístico invernal. Entre los elementos importantes están las procesiones de Semana Santa, que propiciaron la promoción turística de los primeros años, aunque sus desfiles se consolidaron de forma plena en la década de 1930. No obstante, si bien hoy en día en Sevilla la Semana Santa es un motivo de atracción turística fundamental para la ciudad, en Málaga no ha alcanzado la proyección turística que sin duda tiene.

Por su parte, Porcal (2006) hace referencia a las Javieradas en Navarra, como fiesta religiosa importante de esta región de España. En este documento menciona que cuando uno pierde la memoria pierde su identidad y olvida lo aprendido. Tal vez, por eso, los pueblos se aferran a sus tradiciones, para continuar existiendo y evitar el riesgo de padecer un olvido cultural.

28 En Navarra, las tradiciones y la religiosidad popular se encuentran aun arraigadas y, entre otras consideraciones, ello quedó plasmado en un amplio espectro de acontecimientos festivos. Fiestas y tradiciones que, es evidente, forman parte del acervo cultural de toda región, al componer un patrimonio cultural intangible. Son, sin lugar a dudas, los San Fermines, la fiesta por antonomasia y la que posee una mayor proyección internacional, tal y como lo testimonia el hecho de que haya sido declarada de manera oficial Fiesta de Interés Turístico Internacional. Pero a esta fiesta patronal, que cada año acoge a miles de turistas de todo el mundo, se suma un amplio abanico de manifestaciones festivas menores, en donde, a menudo, lo popular y lo místico o religioso aparecen entremezclados.

Junto con las fiestas religiosas vinculadas a El Corpus, Semana Santa, Navidad y La Asunción, existen en Navarra numerosas romerías y peregrinaciones, que se celebran en ermitas y santuarios y que atraen a una creciente cantidad de visitantes; entre ellas destacan las de Ujué, Roncesvalles, Nuestra Señora de Muskilda y las Javieradas. Se aprecia que, a diferencia de lo que sucede en otras regiones, en Navarra las romerías tienen un carácter esencialmente religioso y penitencial, además de que gozan de una gran difusión. Caminantes descalzos portando grandes cruces, encadenados, romeros encapuchados con túnicas y cordones de esparto, rezos, cantos y silencios, son algunos elementos comunes en ellas.