“La secularización no es la pérdida de la religión en el mundo moderno, sino el conjunto de los procesos de reacomodo de las creencias que se produce en una sociedad cuyo motor es la insaciabilidad de las expectaciones que suscita, y cuya condición cotidiana es la incertidumbre, ligada a la búsqueda interminable de los medios para satisfacerla” 213.
211 Pinto Durán, A. (2007), Reseña de “El peregrino y el convertido. La religión en movimiento” de
Hervieu-Léger, Daniéle, Liminar. Estudios sociales y Humanísticos, vol. V, México, Universidad de Ciencias y Artes de Chiapas, págs. 208-209
212 Hervieu-Léger, D. (2007), “Individualización de la fe y ascenso de los integralismos en una
modernidad religiosa globalizada. El paradigma de la secularización analizado nuevamente”, en N. Da Costa, V. Delecroix y E. Dianteill (orgs.), Interpretar la modernidad religiosa: Teorías, conceptos y
métodos en América Latina y Europa, Montevideo, Claeh; Ver también: Da Costa, N. (2008), “Sobre la
teoría de la secularización”, Cuadernos de Claeh, nº 96-97, Montevideo, págs. 209-220
En la modernidad no hay, únicamente, un proceso de desencantamiento del mundo, sino también un proceso de encantamiento que impulsa a la reconfesionalización a la precariedad moral secular214, la desconfianza, pero que a la vez permite que la gente se
acerque a las agrupaciones religiosas, que hacen de la incertidumbre algo cierto215.
La modernidad, señala Hervieu-Léger, “no ha hecho desaparecer la necesidad individual y colectiva de creer. Incluso la incertidumbre estructuralmente vinculada a la dinámica del cambio reforzaba esta exigencia, pluralizando hasta el infinito las demandas de significado individuales y colectivas”216. Sin embargo, la incertidumbre
resurge de la propia modernidad y se distribuye a la multiplicidad de demandas de sentido de los individuos de pensar su lugar en un mundo estable y no anómico. Hervieu-Léger apuesta por la cosmovisión bergeriana, que señalaba a la crisis de las teodiceas no seculares como causantes de esta incertidumbre estructural, como la principal causa del devenir actual. De igual modo, señala que la modernidad ha llegado a un punto en el que se ha roto la continuidad que permitía la recomposición utópica de la tradición. Es decir, esta situación no permite la creencia en la continuidad del mundo,
la creencia en el progreso y la evolución positiva de la humanidad más allá de la crisis217. Sin embargo, no comparte con el sociólogo americano que “la necesidad
fundamental de conjurar la incertidumbre estructural de la condición humana no desaparece por el mero hecho de que las <cosmizaciones sagradas> se desvirtúen debido al proceso de racionalización”218.
213 Hervieu-Léger, D. (1999), Le pélerin et le converti, op. cit., pág. 43
214 Hervieu-Léger se asemeja mucho a Berger cuando habla de la <precariedad moral> de la modernidad.
El autor americano consideraba que “frente a esta crisis, sobre todo existencial, de la secularidad moderna presenta un factor desecularizador como posible soporte de sentido y de búsqueda de la certidumbre: Confianza en los juicios morales incontrarrestables”. (Berger, P. (1997), “El pluralismo y la dialéctica de la incertidumbre”, op. cit., pág. 11). Berger considera que algunos juicios morales son incontrarrestables en un grado mayor de certidumbre que las proposiciones científicas o las creencias religiosas. La certeza moral no puede ser atenuada ni por la relatividad propia de la modernidad.
215 Hervieu-Léger, D. (1991), “Secularización y modernidad religiosa. Una perspectiva a partir del caso
francés”, en Secularización, modernidad y cambio religioso, Cuadernos de cultura y religión, nº.1, México, Universidad Iberoamericana, pág. 95
216 Hervieu-Léger, D. (1993), La religion pour mémoire, op. cit., pág. 137 217 Ibíd., pág. 241
218 Ibíd., pág. 107
Danielle Hervieu-Léger y la persistencia de la
<secularización cualitativa>: “pertenecer sin creer” Tesis doctoral
Hervieu-Léger forma parte de un grupo de autores (Berger, Vattimo, etc) que han diagnosticado de formas diferentes el retorno de lo sagrado o de lo religioso en las sociedades modernas bajo una atmósfera de incertidumbre y de vacío219. Con el
denominado <retorno de lo sagrado> pretenden incidir en tres situaciones asociadas al paradigma de la modernización: 1º. La no-desaparición gradual de la religión de la escena pública debido a la institucionalización de esferas laicas de participación y
representación social y política o la secularización de la conciencia individual; 2º. El fracaso de las utopías secularizadas en su intento de construir alternativas
históricamente victoriosas y aseguradoras de la libertad y de sentido ante dicha incertidumbre estructural; 3º. La pérdida del consenso moral y político que les daba plausibilidad a las ideas de emancipación y progreso bajo la modernidad220. Por su
parte, Hervieu-Léger señala, apostando abiertamente por la segunda característica asociada al paradigma de la secularización, que en el retorno de la religión actual ha
influido “la forma moderna de secularización entendida como incertidumbre”221.
Este deseo de encontrar rumbo, calor y hogar influye en la vivencia actual de lo religioso. La autora describe la situación actual o postradicional como “situación de incertidumbre estructural, caracterizada por la movilidad, la reversabilidad y la intercambiabilidad de todos los puntos de referencia”222. Una desregularización de las
creencias que da lugar a una crisis de identidad religiosa, que favorece la búsqueda por parte de los individuos de un sentido identitario. De ahí la movilidad, la reversibilidad y la intercambiabilidad que se produce en esa búsqueda por parte de un individuo que
pasa de una religión a otra, voluntariamente u obligado, hábido de sentido ante la incertidumbre de la situación actual postradicional223. El proceso de
desinstitucionalización actual, señala Hervieu-Léger, produce una desregulación de las creencias y de las prácticas religiosas, pero no significa una pérdida de religión; por el contrario, en las sociedades actuales las creencias se incrementan, se diversifican y se
219 Ver: Lipovetsky, G. (1986), La era del vacío, Barcelona, Anagrama.
220 Hervieu-Léger, D. (1990), “Renouveaux émotionneis contemporains. Fin de la secularisation ou fin
de la religion?”, op. cit.; Berger, P. (1999), “The desecularization of the world: a global overview”, op. cit.; Vattimo, G- Derrida, J. (1996), La religión, Madrid, PPC.
221 Hervieu-Léger, D. (1999), Le pélerin et le converti. La religion en mouvement, op. cit.
Para profundizar en el concepto de <secularización> en Peter Berger y Hervieu-Léger, ver Hervieu- Léger, D. (2001), “The twofold limit of the notion of secularization”, op. cit., pág. 112-127
222 Hervieu-Léger, D. (1993), La religion pour mémoire, op. cit., pág. 241 223 Ver: Hervieu-Léger, D. (1999), Le pélerin et le converti, op. cit., pág. 43
diseminan como modo de frenar esta incertidumbre moderna. Se produce, por lo tanto, una fragmentación del creer y una desregulación en el campo religioso institucional224.
Junto a F. Champion, Hervieu-Léger establece que la secularización de la sociedad occidental ha ido acompañada también de una “secularización interna” a nivel institucional, a nivel de las iglesias. Esta secularización va a potencializar un resurgir religioso donde las relaciones personales y el predominio del sentimiento sobre la razón se convierten en lo más importante en los grupos religiosos. Estamos ante lo que vendrá a denominarse como <comunidades emocionales>225. La secularización
implicaría una pérdida del domino de las instituciones religiosas y a la vez, una recomposición de las representaciones religiosas cada vez más autónomas y descentralizadas. Esta recomposición da prueba, señala Hervieu-Léger, de la <demanda espiritual> presente en sociedades marcadas por la incertidumbre de la modernidad: “Esta <oleada espiritual> debe volverse (si es preciso, a través del ridículo) a sus justas proporciones; no es otra cosa que una de esas oleadas regresivas, irracionales como las que se han producido en todos los períodos de incertidumbre” 226.
Hervieu-Léger ha llegado a ese camino vaciando el concepto de secularización de su
significado tradicional, pues no lo entiende como el retroceso de las religiones. Para ella, la secularización es “un proceso de recomposición de lo religioso en el seno
de un movimiento más vasto de redistribución de las creencias en una sociedad cuya condición estructural -por el primado que confiere al cambio y a la innovación- es la incertidumbre”227. Hervieu-Léger no niega los fenómenos asociados al cambio social
que comúnmente se encuadran en el estudio de la modernización, como la progresiva racionalización de las diversas esferas de la vida social o el creciente individualismo de la cultura contemporánea. Sin embargo, no acepta que el resultado de la modernidad sea la pérdida de terreno de la religión. Su resultado es la recomposición y reorganización de las creencias. La importancia de este punto es que Hervieu-Léger entiende la
224 Ibíd., pág. 96
225 Champion, F y Hervieu-Léger, D. (1990), De l´émotion en religion, op. cit., pág. 7
226 Hervieu-Léger, D. (1993), La religion pour mémoire, op. cit., pág. 42
227 Hervieu-Léger, D. (1996), “Por una sociología de las nuevas formas de religiosidad: algunas
cuestiones teóricas previas”, op. cit., págs. 23-47 Danielle Hervieu-Léger y la persistencia de la
<secularización cualitativa>: “pertenecer sin creer” Tesis doctoral
secularización como un proceso de recomposición de lo religioso que responde a la incertidumbre provocada por los procesos de cambio de la sociedad moderna.
Esta nueva perspectiva difiere del planteamiento tradicional en que el cambio social es concebido de otra forma y ya no sólo como el avance de la razón. En términos weberianos, el cambio social conlleva la racionalización de todos los ámbitos de la vida social, lo que se traduce en una contracción del ámbito de lo religioso, el ámbito irracional por excelencia. El cambio significa necesariamente la pérdida de lo religioso. Hervieu-Léger se aparta de esta corriente de pensamiento y entiende el cambio social como incertidumbre. Es decir, es la incertidumbre y el anhelo de la tradición el verdadero motor de la producción religiosa de la modernidad:
“Es en el lugar o referencia imaginaria a la tradición, donde surge la modernidad misma, cruzando las expresiones modernas de la necesidad de creer, ligada a la incertidumbre estructural de una sociedad en transformación permanente, que se constituye el espacio de producciones religiosas de la modernidad” 228.