Capítulo III –Regionalismo Postliberal
3.2 Análisis de su Fracaso (UNASUR – ALBA) 1 Grandes Asimetrías
3.2.7 Seguridad – Aspecto Negativo que puede ser positivo
En palabras de Upéry (2008), es realmente un estimulo positivo pese a que viene de algo negativo. Es un continente donde no hay conflictos bélicos, y donde también existe una tendencia a dialogar históricamente, y llevar y procesar los problemas fronterizos siempre respetando las leyes internacionales. En realidad, el discurso hoy, está muy vinculado a la seguridad, ya que es un tema que a Brasil le importa y mucho. Para Upéry, Brasil ve con mucha preocupación la “mexicanización”, entiéndase por esto, la invasión de mafias muy peligrosas, que pueden actuar en toda América Latina, con más poder incluso que los propios gobiernos. El control entonces de las zonas fronterizas, es una preocupación que Unasur, tiene como uno de los ejes de discusión. Esta preocupación, también es compartida por Colombia, quienes pueden ya estar un poco cansados de la acción constante de EEUU con organizaciones como la DEA, que ya llevan muchos años interactuando en territorio colombiano. Lo mismo pasó con Perú, Ecuador, y el propio Brasil, teniendo frontera con Bolivia, donde también se ha incrementado el crimen organizado.
Por ejemplo como señala el propio sitio oficial de Unasur, el 3 de mayo de 2012, se celebró
enCartagena una reunión, dice el sitio oficial histórica, en la que por primera vez compartían
la discusión cuatro carteras de Estado: Defensa, Justicia, Interior y Relaciones Exteriores, para debatir sobre la cooperación regional en el tema de la Delincuencia Organizada Transnacional
y las nuevas amenazas a la seguridad pública de la región. “La Secretaria General de
UNASUR, María Emma Mejía destacó que este es un tema que ha sido tratado en diferentes oportunidades desde el 2006 cuando Evo Morales propuso a sus pares suramericanos una verdadera comunidad, como el mismo lo decía en sus palabras “para vivir bien” una lucha continental contra la corrupción y las mafias que van perforando al Estado y destruyendo el tejido social de nuestras comunidades…La Canciller colombiana María Ángela Holguín se mostró optimista pues manifestó que así como UNASUR se ha consolidado como un espacio
que ha dado respuestas concretas a la integración, "logremos trabajar unidos hasta los temas más complejos como este de la Delincuencia”…”, Unasur (2012).
También recoge Emol (2012 c), en referencia a esta reunión extraordinaria, que los ministros de Defensa, Justicia, Seguridad, Interior y Relaciones Exteriores de los 12 países miembros de la Unasur decidieron recomendar la creación de un ente independiente que coordine la lucha contra el crimen organizado en la Sudamérica. La alternativa, dice Emol (2012 c), recibiría el nombre de Consejo Sudamericano de Seguridad Pública y lucha contra la Delincuencia Organizada Trasnacional. Para el ministro de defensa de Colombia, Juan Carlos Pinzón, según señala el medio Nuevo Siglo (2012), los Estados tienen fronteras, pero los criminales no. Decía Pinzón, “…es importante que la lucha contra al narcotráfico, el tráfico de armas, la minería ilegal, el tráfico de insumos químicos se pueda hacer de manera coordinada y efectiva…”.
Arellano (2008), hace un análisis del ALBA y Unasur, en lo concerniente a sus proyectos de Seguridad y Defensa. El autor, ve en el ALBA, un proyecto militarista de expansión geopolítica continental, cargado dice de contradicciones entre su discurso populista humanista y su práctica que se torna cada día más militarista, autoritaria y excluyente. “Es un proyecto que está creciendo muy lentamente y una de sus fragilidades radica en el hecho que se sostiene básicamente por los recursos generosos del gobierno de Venezuela. En términos de integración es un proyecto que, por su rigidez ideológica, tiende a estimular una mayor fragmentación de la región...”.
Por otro lado, para Arellano (2008), Unasur es un proyecto más democrático de seguridad y defensa regional, y por esa razón para el autor, en términos conceptuales resultaría más conveniente para la región, ya que dice, respeta su carácter heterogéneo, lo que para él puede permitir la convivencia de diversos modelos de desarrollo económico, contradiciendo además reflexiona Arellano, la visión militarista autoritaria del ALBA. Sin embargo, Unasur para el autor, a pesar de las bondades teóricas es muy frágil, y exige demasiada voluntad política, mostrando además los indicios actuales poca esperanza de progreso, más si se tiene en cuenta dice su predecesora la CAN y las fuertes presiones del grupo ALBA por incorporar sus
objetivos ideológicos y militaristas. Los temas de seguridad son muy delicados, y han generado también muchas rispideces entre países, por lo que pensamos llegar objetivos comunes será difícil, más en un región que se ha caracterizado por la excesiva inversión en armamento de algunos países como es el caso de Chile, Colombia, Brasil, Perú y Venezuela, además de la falta real de voluntarismo que estas iniciativas requieren.
Ahora, todo es muy lindo pero…
Como expresa Muñoz (2006), en un artículo publicado en Foreing Affairs, existe una peligrosa amenaza de desintegración estatal en países como Colombia, que dice, alberga una prolongada guerra interna, o también una radicalización de movimientos étnicos que ha puesto en jaque a los gobiernos de Ecuador y Bolivia. Dice Muñoz (2006), “…Los estados fallidos, que han sido una característica de África, amenazan con extenderse a algunos países de la región, lo cual ahondaría las tendencias centrífugas…”. Para Muñoz (2006), el incremento de la violencia y la delincuencia organizada, en especial dice en zonas urbanas, alcanza proporciones epidémicas, forzando agrega, a muchos gobiernos a una acción introspectiva en vez de la cooperación regional.
Expresa Benítez (2009), que uno de los grandes avances de América Latina en los años noventa, fue la implementación de medidas de confianza mutua, sin embargo, para él, estas se han paralizado e incluso han retrocedido. Para el investigador, estamos presenciando el resurgimiento de conflictos interestatales que dice, se pensaban superados, además de haber aumentado en su intensidad los conflictos internos en los países. “…Hay una securitización en algunos países de Latinoamérica, donde las políticas exteriores se van subordinando, silenciosamente y paso a paso, a las de seguridad y de defensa, y muchas de ellas se militarizan…”.
Para Benítez (2009), por esta securitización, la nueva seguridad nacional dice, pretende transformar las fronteras nacionales en “fortalezas inexpugnables”, agregando que la integración como proyecto, pasa a un nivel subordinado en las relaciones interestatales en el
hemisferio. “…La integración se puede sacrificar, limitar o dilatar si las políticas comerciales, migratorias o aduaneras, no se acatan a las de seguridad…”.