6. RESULTADOS
6.3 SENTIMIENTOS Y PENSAMIENTOS ACERCA DEL CASTIGO
María manifestó no sentirse querida por sus padres, porque para ella los castigos impartidos eran muy severos e injustos. Además también decía sentirse rechazada por su madre, porque prefería a sus otros hermanos. Ella
pensaba que cuando sus hermanos cumplían años había roscón y un huevo para ellos, pero cuando era el día de su cumpleaños, ese era un día normal. Toda esta situación la hacía pensar en irse de la casa y sólo deseaba cumplir la mayoría de edad para irse a trabajar.
Actualmente sus sentimientos en el momento en que castiga a sus hijos son de dolor, ella dice que algo la detiene en el momento en que trata de golpearlos, y que prefiere salir y tomar aire mientras pasa este sentimiento de rabia. Esto podría ser explicado con lo encontrado en la investigación realizada por Davis68
Marcela pensaba que los motivos por los cuales era castigada no eran razonables, porque eran por situaciones que se vivían normalmente en la niñez como el caerse. Esto generaba en ella sentimientos de injusticia, en los que se preguntaba el por qué de los castigos severos que sus padres le imponían.
con 22 padres de Estados Unidos que hicieron un para dejar de castigar físicamente a sus hijos., los padres afirmaban que los recuerdos de los castigos en su niñez inicialmente no impedían que usaran la violencia en los castigos, pero que si se fue alterando gradualmente.
Actualmente Marcela piensa que al momento de castigar a sus hijos el miedo le impide usar los golpes, porque sabe que el castigo físico causa dolor y rabia. Ella afirma que el hecho de haber sido fuertemente castigada de niña, no justifica que haga lo mismo ahora con sus hijos. Es más, ella afirma que quiere que sus hijos no pasen por lo mismo que ella vivió en su niñez.
Helena manifestó no sentir nada en el momento en que su madre la castigaba, sin embargo nombró que gracias a los castigos, a ella y sus hermanos, ellos procuraban corregir el motivo por el cual su madre les había impartido el castigo.
Helena fue muy reservada, durante la entrevista tuve necesidad de incluir más preguntas para tratar de obtener más información. Ella manifestó haber sentido remordimiento una vez cuando usó la palmada para corregir a uno de sus hijos. Dijo que le dolió más a ella que a su hijo.
Diana, quien era castigada con prohibiciones, pensaba que estas negativas la afectaban más que un castigo físico, porque según ella este castigo rompía con la gran ilusión de salir con sus amigos a divertirse. Para ella eran muy importantes sus relaciones con los pares.
Actualmente Diana no castiga a su hijo, sólo le llama la atención cuando lo cree necesario. Sin embargo, se muestra muy afectada cuando habla de los castigos que su esposo le impone a su hijo, siente que no son justificables, y desea firmemente que su hijo no sienta lo que ella sintió cuando sus padres le prohibían gustos. Ella desea que su hijo tenga una vida diferente a la que ella tuvo, se muestra deseosa de darle lo mejor y de que siempre sea feliz.
Cuando Mercedes habla de los castigos de su niñez, las lágrimas en sus ojos no pueden ocultar el dolor que le traen esos recuerdos. Habla con mucha tristeza acerca de lo que su padre hacía a con ella y sus hermanos y define a su padre como una persona violenta e insensible. Sus castigos eran tan fuertes y continuos que ella prefería irse a trabajar antes que quedarse en su casa y de esta forma huirle a esta situación.
Actualmente Mercedes siente arrepentimiento y aún con lágrimas y la voz entrecortada dice que la forma en que castiga a su hija no es la correcta, porque piensa que hay otras formas como el diálogo, para lograr corregir a su hija. Desafortunadamente ella es consciente de la forma del castigo después de que ya lo ha impuesto a su hija y que le ha causada algún daño físico, situación que le genera miedo y remordimiento. Muchas personas piensan que las consecuencias del castigo físico son solo para los niños y niñas, pero no logran a imaginar el gran efecto que tiene en los padres. Muchos padres y madres recurren al castigo físico porque no encuentran otras formas de corregir
a sus hijos y después sienten arrepentimiento de haberlo hecho, es así que muchos padres y madres se debaten entre la violencia y la culpa, complicando los contextos familiares en los cuales viven.69
Es importante aclarar que muchos de los sentimientos narrados por las participantes eran originados de sus pensamientos frente a los hechos de castigo vividos, por tal razón es difícil dividirlos dentro de la realización del análisis.
Todas las participantes manifestaron que no quieren repetir con sus hijos los castigos que ellas vivieron en su niñez, así como el firme deseo de que sus hijos tengan una niñez diferente basada en el amor y el diálogo. Sin embargo, también tienen la creencia de que es necesario en ocasiones extraordinarias el uso del castigo físico leve como las palmadas en las nalgas. Una situación similar es planteada en un estudio realizado a 22 padres norteamericanos quienes manifestaron no pensar en hacer daño a sus hijos en el momento del castigo”. Una gran mayoría dijo sentirse culpable de las reacciones de dolor y miedo que los niños mostraban debido al castigo70. Sin embargo el dato contrasta con el mostrado por Chaux 71 quien afirma que muchos niños y niñas que presencian y viven comportamientos violentos, desarrollaran modelos de relaciones sociales en las que se ve involucrado el maltrato.