FASE II: GRUPO DELPH
3. SESGOS Y PROBLEMAS DEL ESTUDIO
3.1. LIMITACIONES RELATIVAS A LAS ENTREVISTAS EN PROFUNDIDAD
Las principales limitaciones de la investigación realizada derivan de tres aspectos fundamentales.
La primera se relaciona con el vínculo establecido entre el entrevistador y los entrevistados. Como recomienda Ruiz Olabuénaga (2007), se debe procurar un clima agradable y de confianza en torno a la entrevista para que el investigador pueda obtener toda la información necesaria, una relación que debe guardar el equilibrio entre lo familiar y lo profesional. Si bien es cierto que se procuró realizar todas las entrevistas desde una perspectiva imparcial para que los entrevistados se sintieran cómodos a la hora de expresar sus opiniones, es inevitable decantarse, con unos objetivos previamente estipulados en la entrevista e incidir en ciertas cuestiones que se consideran cruciales para la investigación. La insistencia en algunos temas relevantes puede generar cierta influencia en las respuestas de los entrevistados, aunque de otra manera sería muy complicado obtener la información en el tiempo estipulado.
119 Por otro lado, existe siempre cierto nivel de dependencia de los sujetos entrevistados puesto que de ellos deriva la investigación y la obtención de datos. Aunque la actitud del entrevistador ha de ser lo más neutral posible, esto no siempre puede ser así. Se comprobó que en entrevistas donde se conoce personalmente al entrevistado y existe un mayor nivel de confianza, es más sencillo obtener nuevos datos. Se habla con mayor nivel de libertad teniendo en cuenta que las personas hacen y dicen cosas diferentes en distintas situaciones, bien porque el contexto cambia, bien porque se valoran otras motivaciones.
La segunda de las limitaciones, relacionada con lo expuesto en el párrafo anterior, depende del grado de conocimiento sobre algunas cuestiones abordadas en la entrevista. A los participantes se les pedía que respondieran de forma abierta a cuestiones que les eran en su mayoría familiares. Pero cuando se trataba de hablar sobre indicadores de calidad, la mayoría de los entrevistados, se mostraban sorprendidos e incluso agobiados por la cuestión. Uno de los problemas que se han detectado en el análisis de las entrevistas es que entre los sujetos entrevistados no había conocimiento exhaustivo en materia de calidad. Por ello, ante la pregunta ¿qué indicadores de calidad seleccionaría para evaluar la actividad de un CEA? , la mayoría de los participantes reconocían no sentirse cómodos. En general se contó con tiempo, para poder dar unos minutos de reflexión sin llegar a interrumpir el diálogo, de forma que las primeras respuestas iban complementándose conforme continuaba la conversación. En este apartado concretamente fue necesario incidir con preguntas más concretas para llegar a obtener datos que necesitábamos conocer su opinión sobre ellos.
Otro de los puntos relevantes en relación con esta cuestión fue el grado de experiencia en el campo de la bioética. Mientras algunos entrevistados contaban con años de experiencia a sus espaldas, otros respondían con una formación básica sobre la materia, lo que en ocasiones, podía aportarnos otra visión no menos importante que la que en un comienzo formulaba la investigación.
Es conveniente recordar, a la hora de interpretar los resultados, que las respuestas reflejan la primera impresión sobre las diferentes preguntas del
120 entrevistador, no es el resultado del análisis o la reflexión profunda de los datos, puesto que los entrevistados desconocían previamente el contenido de la entrevista.
La tercera limitación se deriva de las preguntas de la entrevista en sí mismas. Dichas preguntas fueron generadas y seleccionadas a partir de las cuestiones de interés extraídas de la búsqueda bibliográfica Era importante entonces analizar si existía una correlación entre lo que la literatura marcaba y la situación real que atravesaban nuestros comités en este momento, confirmando así algunas de nuestras intuiciones sobre algunos temas y teniendo en cuenta nuevas aportaciones por parte de los entrevistados. Así, por ejemplo en el primer bloque de generalidades, los entrevistados remarcaban la necesidad de impulsar de nuevo a los comités para que respondan a una necesidad real actual, y en los bloques de accesibilidad y sintonía se mencionaba la labor triple que existe de cara a los profesionales, pacientes y sus familias.
3.2. SELECCIÓN DE LOS ENTREVISTADOS
Como se ha mencionado anteriormente, se eligieron dos miembros de cada comité de ética o grupo promotor en fase de acreditación para la realización de las entrevistas. Se seleccionó en primer lugar la figura del presidente o vicepresidente, por el motivo obvio de que generalmente sería el miembro con más experiencia sobre el terreno. Posteriormente el segundo miembro elegido, fue quien representaría a alguno del resto de los estamentos que, según reglamento, deben conformar un comité (médico de primaria, facultativo de hospital, enfermería, trabajador social, jurista, usuario, personal no sanitario, representante de atención al usuario….). Se valoró también que la persona fuera accesible, sensibilizada con la materia y con capacidad de reflexión y diálogo para poder aprovechar al máximo su experiencia. Dado que la figura de presidente o vicepresidente suele ocuparla personal facultativo y que se primó la presidencia a la vicepresidencia (habitualmente ocupada por médicos de ámbito hospitalario), la opinión de este colectivo está bien representada en las entrevistas, en detrimento de otros perfiles, específicamente el de representante de usuarios.
Por los distintos niveles de desarrollo de los CEAs en los diferentes sectores de Aragón, se han encontrado dos perfiles diferentes. Quienes ya llevan una larga
121 trayectoria de experiencias en el desarrollo de su Comité y quienes están comenzando su andadura actualmente. Esto ha obligado a adaptar algunas de las cuestiones preconcebidas en la entrevista para poder adecuarlas a la persona entrevistada. Es, por ejemplo, el caso del usuario, el cuál aportó no tanto experiencia ni resultados comprobados de su estancia en un comité, -puesto que sólo llevaba dos años de permanencia- pero, por el contrario, colaboró abiertamente mostrándonos su experiencia, desde el punto de vista de persona receptora de cuidados sanitarios y vinculada a pacientes, extrapolable a la población general, para concienciarnos y cerciorarnos de que, efectivamente, existe una falta clara de sintonía entre la población y los CEAs.