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53 23. Francesco Tonucci, La ciudad de los niños (Barcelona:

GRAO, 2015), 20. 24. Patricia Escobar Briones en entrevista online realizada el 3 de junio de 2018. 25. Carlos Basso Zapata. Facebook Gente de Sewell. 2 de julio de 2014. Acceso el 18 de octubre, 2018. https://www.facebook.com/photo. php?fbid=498347960311168&set=gm.10152568579089314&ty 26. Rodrigo Lepe. <<Comunidad e identidad en los ex campamentos mineros de la VI Región de Chile. Memorias de Sewell y Caletones (1905-1970)>> Tesis para optar al Título de Antropólogo, Universidad 27. Cisternas, Leonardo. <<Habitar un Company Town. Los campamentos de Coya, Caletones y Sewell entre 1922 y 1944>> Informe de Seminario de Grado para optar al grado de Licenciado en Historia, 2015: 29.

Detrás de anécdotas personales descubiertas en las conversaciones con sewellinos, existe un imaginario social que se crea por los recuerdos comunes entre sus protagonistas. En general, el niño sewellino se caracterizó por ser enérgico, atrevido, curioso y ágil, siempre buscando cómo explorar cada rincón de su ciudad. Tanto niños como niñas, disfrutaban de la libertad y seguridad que les ofrecía el campamento, ya que recorrían de manera independiente desde muy pequeños el camino de su hogar a la escuela. Sus amistades se conformaban en las escuelas y por, sobre todo, con los compañeros de edificio y vecinos. Tanto niños como niñas, recuerdan de sobremanera el juego al aire libre, el invierno, las guerras de nieve, deslizarse sobre los trineos, empaparse sin sentir frío. Los espacios de juego en Sewell suelen ser todos los entremedios de los edificios, aunque fuesen de superficies irregulares.

Jugar es inherente a los niños, es la posibilidad que tienen ellos de apropiarse de su mundo y manipularlo para entenderlo23. Los

niños se desenvuelven de manera espontánea utilizando al máximo permitido su medio, reconociendo cada esquina de éste. Al respecto, Patricia Escobar Briones, comenta que “Los niños jugábamos a muchas cosas ya olvidadas, en invierno salíamos a trinear, a la piscina temperada, guerritas de bolas de nieve, a la escondida, a las carreras por las escaleras, en patines, en las canchas, al corre el anillo, a las bolitas, el trompo, el ula ula”24 y, Carlos Basso

Zapata con nostalgia afirma que “Son tantos los recuerdos que se agolpan que no tienen fecha, sólo espacio en el tiempo, lindos recuerdos, buenos momentos, una vida que volvería mil veces a vivir. Gracias por este instante en mi vida”25.

La fotografía antigua de Sewell muestra que la presencia de vida infantil era efectiva. Registros de 1912 evidencian ya la presencia de infantes en el campamento: De 1.664 habitantes,383 eran niños (23%)26. En

1928, residían 7.50627 habitantes en Sewell, de

los cuales, 2.525 eran niños y ya en la década de

2.1 EL NIÑO SEWELLINO

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1940, la población de Sewell aumentó a 11.528, de los cuales, 4.403 eran niños, es decir, los niños representaban a un 38,2% de la población sewellina28.

Rutina de los niños

Los niños en Sewell se movían de manera independiente por el campamento, sabiendo que, los serenos estarían supervisando que no se acceda a los lugares de acceso restringido del campamento, como las cercanías del Concentrador y la zona americana.

El día a día del niño sewellino consistía en levantarse para ir a la escuela de jornada completa y luego volverse a su casa. En el camino de vuelta es donde los niños buscaban actividades que alargaran su recorrido por el campamento. Algunos tomaban leche con plátano en la Fuente de Soda, otros se deslizaban por las barandas de las escaleras.

La jornada infantil variaba según la

estación del año en el que se encontrasen. En verano, los niños después de la escuela se reunían especialmente con los vecinos, subían el cerro, e iban a “cachurear”29. Cachurear consistía en ir

a excavar los restos que los ductos de desechos dejaban caer, en donde encontraban monedas, cucharas y los guardaban como un premio.

También, muchos de los niños realizaban trabajo remunerado después de la escuela. Generalmente ayudaban en el negocio familiar, como por ejemplo, la panadería. Así lo describe William Fuentes Urqueta revisando una fotografía antigua, “Estoy que lloro.... yo vendía Pan Amasado en el 150 y lo pasé muy bien disfruté esa etapa de mi vida como ningún cauro chico de esa época, mi madre me daba platita para mis gastos de fin de semana. que hermosa fotografía y capaz que sea yo el niño con su canastito de pan amasado”30.. Otros

niños trabajaban de bulteros31encargándose de trasladar bolsos desde abajo del campamento hasta las viviendas de quienes lo necesitasen.

28. Cisternas. Habitar un Company Town: 30 29. Conversación con XX el 24 de noviembre de 2018. 30. Conversación con William Fuentes Urqueta el 24 de noviembre 2018.

31. Juan Carlos Cáceres. Facebook Gente de Sewell. 27 de marzo de 2014. Acceso el 9 de noviembre de 2018. https://www.facebook.com/groups/29653684313/

32. Juan Carlos Cáceres. Facebook Gente de Sewell. 19 de marzo de 2014. Acceso el 29 de diciembre 2018. https://www.facebook.com/groups/29653684313/search/?- query=teatro&epa=SEARCH_BOX 33. Conversación con Jorge Zuñiga el 24 de agosto de 2018. 34. Conversación con Juan Carlos Veloso el 24 de noviembre de 2018. 35. Eugenio Erasmo. Facebook Gente de Sewell. 26 de noviembre de 2017. Acceso el 3 de enero de 2018. https://www.facebook. com/groups/29653684313/search/?query=gimnasio%20wi- lliam%20&epa=SEARCH_BOX

Distinta era la situación en invierno, debido a que las horas de luz eran menos. Los niños creaban candelabros32 que consistían

en tarros de Nescafé con una vela al interior y así alargaban sus horas de juego al exterior del campamento. En invierno, Sewell se llenaba de nieve y por lo tanto, los niños aprovechaban de deslizarse por las pendientes antes de llegar a su hogar.

Finalmente, los niños llegaban a su vivienda en donde realizaban las tareas para la escuela y cenaban con su familia.

Lugares de esparcimiento

Algunos de los lugares de esparcimiento son especialmente recordados por los sewellinos. Los más mencionados son los siguientes:

Teatro

Tenía funciones diarias a las 18.30 y las 21.00hrs de lunes a viernes y a las 13.30, 18:30 y 21:00 los fines de semana33, en donde es

muy recordado Cantinflas. Juan Carlos Veloso recuerda que él llegaba a la boletería del teatro y decía la palabra mágica “Vengo de parte del cabo Veloso”, y que lo dejaban pasar gratis a él y sus amigos a la galería, pero que apenas empezaba la función, todos se tiraban a la platea.. “Yo y mi hermano Miguel, terminábamos viendo las películas en primera fila, con la pantalla encima, y ahí nos quedábamos casi hipnotizados”34.

Gimnasio

También son recordados los gimnasios Turner y William Braden. El gimnasio Turner se incendió en 1958 y el edificio quedó totalmente destruído. La construcción del nuevo gimnasio “se comenzó demoliendo lo que restaba del antiguo y enseguida se dio paso a las excavaciones del nuevo edificio”35 dando lugar al gimnasio

William Braden.

En él estaba ubicada la piscina, la cual era visitada por los estudiantes en clases de educación física. Al respecto, María Angélica Parra recuerda que todos corrían felices a la

ula ula39. La segunda situada en la parte baja del campamento, consistía en una gran planicie de tierra en donde jugaban equipos de fútbol los fines de semana. La Cancha de Tenis ubicada cerca del Teniente Club, fue más utilizada cuando ya se había incendiado el gimnasio. En este contexto, Demostenes recuerda ir “bajando y subiendo ese empinado cerro sin escalera, felices o no, según el resultado del partido”40.

Finalmente, la Cancha de Juego de Bochas, en la cual se jugaba con unos bolones grandes: “Después nosotros, los cabros chicos, adoptamos las bolitas, de piedra y de cristal, las comprábamos donde el Sr. Sanhueza, y jugábamos a los tres hoyitos y a la capacha. Algunos íbamos a los estanques y pedíamos unos bolones de acero”41.

piscina, mientras afuera nevaba, por lo que luego llegaban a sus casas con el pelo escarchado del frío que hacía, y que a pesar de eso, nunca se enfermaban36.

Bowling

Sewell contaba con las canchas de palitroque o bowling más antiguas de Chile, creadas en 191737, en donde se realizaban

competencias entre sewellinos todos los días. También se organizaron campeonatos con equipos nacionales, donde Sewell logró ser sede del Campeonato Nacional de Palitroque de 1963, en el cual participaban equipos de Chuquicamata, Salvador y Cerro Sombrero38.

Canchas

A pesar de la pendiente del terreno del campamento, en Sewell hubieron muchas canchas entre las cuales destaca la Cancha de Patines, la Cancha de Agua Dulce, la Cancha de Tenis y la Cancha de Juego de Bochas. La primera quedaba entre los camarotes de solteros y era utilizada para eventos y juegos de baile y

36. María Angélica Parra. Facebook Gente de Sewell. 11 de julio de 2014. Acceso el 14 de noviembre de 2018. https://www.face- book.com/groups/29653684313/search/?query=del%20frio%20 que%20hacia&epa=SEARCH_BOX

37. <<Reinaguran canchas de palitroque>>, Codelco, acceso el 3 de enero, 2019, https://www.codelco.com/ sewell-reinauguran-canchas-de-palitroque/prontus_codel- co/2011-02-24/145308.html

38. Guillermo Rojas, Historia General del Mineral El Teniente 1823-1988. (San Francisco de Mostazal: Ediciones La Hornilla, 1988. p. 132.

39. Clara Inostroza Fernández. Facebook Gente de Sewell. 22 de mayo de 2014. Acceso el 3 de enero de 2019. https://www. facebook.com/groups/29653684313/search/?query=cancha%20 patines&epa=SEARCH_BOX

40. Demostenes Aravena. Facebook Gente de Sewell. 16 de julio de 2016. Acceso el 3 de enero de 2019. https://www.facebook. com/groups/29653684313/search/?query=cancha%20tenis&e- pa=SEARCH_BOX

41. Juan Carlos Cáceres. Facebook Gente de Sewell. 19 de marzo 2015. Acceso el 3 de enero de 2019. https://www.facebook.com/ groups/29653684313/search/?query=cancha%20bocha&epa=- SEARCH_BOX

57 Fig. 31.

Niños en el interior de Teatro. Fuente: Marcela Silva Fig. 32.

Piscina

Fuente: Eugenia Pierantorelli Fig. 33.

Bowling en construcción Fuente: José Vargas Figueroa

Fig. 34.

Cancha de juego de bochas

Fuente: Corporación Patrimonial Sewell Fig. 35.

Cancha de agua dulce Fuente: www.enterreno.com Fig. 36.

Cancha de tenis

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42. Rojas Flores, Jorge. Historia de la infancia en el Chile republicano (1810-2010). (Santiago: JUNJI, 2010), 235.

43. <<La ley de instrucción primaria obligatoria, 26 de agosto de 1920>> Archivo Nacional, acceso el 21 de noviembre, 2018, http://www.archivonacional.cl/616/

w3-article-8090.html?_noredirect=1.

Dicho lo anterior, la presencia en el día a día de los niños no pasaba desapercibida. El trayecto de la escuela a la vivienda pasaba a ser un gran recreo, y a su vez, las escuelas importantes puntos de encuentro entre ellos.

Contexto chileno

En cuanto a la educación en Chile, en 1880 se comenzó a regular la construcción de locales adecuados para las escuelas fiscales y se creó un reglamento que contuvo algunas disposiciones relativas a las condiciones de distribución interior:

“Se acordó que el salón destinado a las clases tuviese un espacio suficiente para contener de 100 a 200 alumnos, en la proporción de un metro cuadrado por cada uno, incluyendo pasadizos, muebles y otros enseres.

Su elevación debía ser cinco metros, o de cuatro, en las provincias australes. También se estableció que el suelo fuese entablado y sordo para el ruido, que hubiera suficientes ventanas para la ventilación y la iluminación42

En 1920, se dicta la Ley de Instrucción Primaria Obligatoria, la cual establecía que la educación primaria pasaba a ser obligatoria y sólo quedaba excusada si no había escuela o vacante en las escuelas a menos de dos kilómetros. Esto, luego de que el Sexto Censo General de la República de Chile, arrojó resultados alarmantes: 48,4% de la población era analfabeta y sólo el 17% de los niños entre 5 y 15 años asistía a clases43.

Para hacer efectiva la Ley, se ordenó que las municipalidades debían tener una escuela elemental en su territorio jurisdiccional, y en los casos de zonas rurales, se obligó a los latifundistas y a los campamentos mineros a crear escuelas con recursos propios. Si no cumplían, serían multados económicamente.

Conocidos ya los datos demográficos de Sewell, es importante hacer referencia a la gran cantidad de niños que habitaban el campamento y que, por ley, la empresa tenía que hacerse cargo. Se dice que “con las políticas de

2.2 LA EDUCACIÓN

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expansión de matrícula, la asistencia a la escuela se fue transformando en algo cada vez más generalizado y, por tanto, la experiencia de ser niño comenzó a quedar impregnada de la vida estudiantil”44.

Caso campamento Sewell

La cantidad de escuelas en Sewell difiere notablemente con la cantidad de escuelas en los otros campamentos mineros en Chile. La situación en Humberstone y Santa Laura, también sitio UNESCO, se presenta con una escuela para 4.00045 habitantes, mientras que en

Sewell se reconocen 8 para 15.000 habitantes. Chuquicamata, que casi duplica en cantidad de habitantes a Sewell (25.000)46, tenía la misma

cantidad de escuelas que Sewell. Tanto María Elena como El Salvador, de una cantidad de habitantes similar, 13.00047 y 15.00048 habitantes

respectivamente, tenían tan sólo 2 escuelas. Y, en campamentos de menor población, como lo son Potrerillos (7.000 habitantes)49 y en su mínima

situación, Cerro Sombrero (570 habitantes)50,

se mantenían 2 y 1 escuela para el total de

habitantes respectivamente.

A pesar de que la cantidad de escuelas por habitantes es disímil entre sí, en la mayoría de estos campamentos existían al menos dos escuelas, una para los chilenos y otra para los americanos. Esta estratificación de habitantes se manifestó en especial en Las Ciudades del Cobre, Sewell, Chuquicamata, Potrerillos y Salvador, en donde existieron zonas de la ciudad exclusivas para los americanos y también servicios en donde no se permitía el ingreso a chilenos.

De este modo, la educación en Sewell cobró un rol importante en el quehacer diario del campamento, y ello explica la cantidad de escuelas existentes. Durante la investigación se reconocieron 8 escuelas primarias además del Liceo Industrial a través de primera fuente, sin embargo, se comenta que existieron más escuelas antes de la década del 30 pero de éstas no se encontró testimonio alguno. Se decidió proseguir con la investigación con aquellas que todavía son recordadas por sus antiguos estudiantes.

44. Rojas Flores, Jorge. Historia de la infancia en el Chile republi- cano (1810-2010). (Santiago: JUNJI, 2010), 536.

45. <<Oficina salitrera Humberstone>>, Consejo de Monumen- tos Nacionales, acceso el 13 de octubre de 2018, http://www. monumentos.cl/monumentos/monumentos-historicos/ofici- na-salitrera-humberstone

46.Eugenio Garcés, <<Sewell y Los Pelambres>>, ARQ, n. 71 (abril 2009): 58, https://scielo.conicyt.cl/scielo.php?script=s- ci_arttext&pid=S0717-69962009000100010

47. <<Salvador>>, Minería Chilena, acceso el 13 de octubre, http://www.mch.cl/2008/05/19/salvador-llega-la-hora-de-decir- adios/#

48. <<Sewell>>, Memoria Chilena, acceso el 13 de octubre de 2018, http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-97292. html

49. <<Potrerilllos>>. Memoria Chilena, acceso el 13 de octubre de 2018, http://www.memoriachilena.cl/602/w3-article-96522. html

50. Pamela Domínguez. Cerro Sombrero. Arquitectura Moderna en Tierra del Fuego. (Santiago: Andros impresores, 2011), 13.

61 Fig. 37.

Comparación campamentos mineros de Chile. Elaboración propia

62

Fig. 38. Ubicación de las escuelas de Sewell. Elaboración propia

Las escuelas de Sewell se repartían a lo largo del campamento de manera tal de que cada zona del campamento contara con una, a pesar de que los padres decidían dónde mandar a sus hijos. De esta forma, Sewell tuvo 8 escuelas primarias desde la década de 1930 a 1970: la escuela americana, la escuela particular, la escuela 10, 11, 12, 38, 63, 68. La americana, sólo para estadounidenses y mixta, ubicada en la zona norte del campamento. Otras seis escuelas eran fiscales gratuitas. Dos de ellas eran mixtas (38 y 68), mientras que las escuelas 11 y 12 eran para niñas, y la escuela 10 y 63 para niños.

Ya en 1919 existían escuelas fiscales gratuitas y subvencionadas por la empresa, una con 100 alumnas y otra para hombres con 200 estudiantes51. Al crecer la población de

Sewell, creció también la cantidad de recintos de educación. Al respecto, Iván Ulises Henríquez Valdés, hijo de un antiguo sewellino, comenta que su padre estudió en la primera escuela, la número 10, alrededor de la década de 193052.

La escuela era sólo para hombres, por lo que

posteriormente fue creada la número 12, que era de mujeres.

A diferencia del resto del país, en Sewell el tiempo de estudio era de noviembre a mayo, esto era por las grandes caídas de nieve que se producían en el invierno en el campamento. Según la Revista El Teniente, aún cuando cada sector de Sewell contaba con su correspondiente establecimiento de enseñanza, no existía ninguna obligación para que los niños vayan a cierta y determinada escuela. Los padres tenían la más absoluta libertad para matricular a sus hijos donde les plazca, donde creyeran que obtendrían un mejor aprovechamiento.

A continuación, se presentará una recopilación y síntesis de la información obtenida tras la metodología del capítulo 1.

2.3 LAS ESCUELAS DE SEWELL

63 51. Eugenio de Solminihac <<Sewell, historia y cultura en

un asentamiento humano organizacional>>, Revista de Urbanismo, n. 8 (junio 2003), p104: https://web.uchile.cl/ vignette/revistaurbanismo/CDA/urb_complex/0,1311,SCID%- 253D4197%2526ISID%253D276%2526IDG%253D3%2526AC- T%253D0%2526PRT%253D4196,00.html 52. Iván Ulises Henríquez Valdés. Facebook Corporación Patrimonial Sewell. 26 de marzo 2018. Acceso el 13 de octubre de 2018. https://www.facebook.com/groups/29653684313/sear- ch/?query=primera%20escuela&epa=SEARCH_BOX

las “clases eran todas en inglés, y los textos venían desde Estados Unidos”55.

La relación entre el niño americano y el chileno era escasa. Los niños chilenos no podían ingresar al campamento americano. Lo hacían a escondidas de los serenos y se robaban los dulces y tartaletas que las señoras dejaban enfriando al exterior de la puerta de la cocina56.

En la Revista El Teniente de diciembre de 1953, se menciona que la Escuela Americana, también conocida como la Escuela Nº7, “era la escuela para hijos del personal norteamericano contratado, quienes por las condiciones de trabajo de sus padres deben seguir o iniciar sus estudios primarios de acuerdo con el programa educacional de los EE.UU., para que cuando regresen a Norteamérica no tengan dificultades en proseguir sus estudios e ingresar al High School.

Al igual que a las otras escuelas, la Compañía proporciona local, mobiliario, útiles de estudio

Escuela Americana

y todo cuanto es menester para cumplir el programa de estudios”-

53. Rodrigo Lepe. <<Comunidad e identidad en los ex campa- mentos mineros de la VI Región de Chile. Memorias de Sewell y Caletones (1905-1970)>> Tesis para optar al Título de Antropó- logo, Universidad

54. Russel Skip Fitch. Entrevista online 29 de noviembre de 2018.

55. Rosario MO. Facebook Gente de Sewell. 7 de junio 2014. Acceso el 18 de diciembre de 2018. https://www.facebook.com/ groups/29653684313/search/?query=escuela%20americana&e- pa=SEARCH_BOX

56. Conversación con Omar Rodríguez. 24 de noviembre de 2018.

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La escuela americana era la única extranjera y exclusiva para niños angloparlantes. Sus profesoras eran americanas y hacían clases en inglés. Dado la poca cantidad de americanos en el campamento (3%53), también había pocos

niños, por lo que muchas veces en la misma sala de clases reunían a estudiantes de distintos niveles. La escuela quedaba en la parte más baja de la zona americana en una construcción de 3 pisos de forma muy similar al resto de las otras construcciones americanas.

Russell Skip Fitch, quien nació en Sewell y actualmente vive en Texas, comenta que pasó toda su juventud en Sewell y Coya, ya que su padre fue capataz general de la mina y su abuelo trabajó en el departamento de Bienestar. Dice que estudió en la Escuela Americana, y que durante los recreos en invierno pasaban en trineos y esquíes jugando en la nieve. Recuerda

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