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sexos y la vida política de las comunidades.

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y ceremonias. De esta manera reprodu- cen su identidad en un contexto diferen- te, pues, por ejemplo, tienen que buscar nuevos lugares sagrados donde realizar ofrendas a los dueños de la vegetación o de los animales. Así van construyendo nuevos territorios, en zonas a veces muy distantes de su territorio original.

En sus nuevos lugares de residencia es frecuente que los migrantes se rela- cionen con habitantes de pueblos veci- nos que hablan su misma lengua y des- cubran que, más allá de las diferencias y rivalidades que podían existir en sus comunidades de origen, comparten len- guas, cultura y muchos otros elementos de su identidad que los hermanan en un contexto donde las diferencias con los otros grupos con los que conviven son mucho mayores. Esto los puede llevar a una redefinición de su identidad, que antes se centraba únicamente en su co- munidad y ahora se hace más amplia, para incluir a los pueblos vecinos e in- cluso a todo su grupo etnolingüístico. Tal es el caso de los mixtecos que han emigrado a la ciudad de México, a Baja California y a Estados Unidos, quienes ahora defienden una identidad mixteca que se extiende a todos los hablantes de las diversas variedades de la lengua, in- dependientemente de su comunidad de origen, y también una nueva identidad

indígena, que incluye a otros pueblos vecinos, como el triqui y el zapoteco.

Todos los mexicanos se han vis- to expuestos a la globalización econó- mica y cultural de las últimas décadas. Los indígenas, también han estado en contacto constante con la cultura glo- bal de los medios de comunicación, la moda, los aparatos electrónicos, la pu- blicidad, y participan de esta cultura adoptando modas y costumbres de la cultura global, dentro de la medida de sus posibilidades económicas, que mu- chas veces son limitadas. Esto ha llevado a muchos a devaluar sus propias tradi- ciones, pues no gozan del prestigio y del poder asociados con los medios de co- municación. Este fenómeno, que afecta a otros sectores de la sociedad mexicana, es particularmente fuerte entre los jóve- nes que cuestionan e incluso rechazan la cultura e identidad de sus padres.

Sin embargo, la globalización no ha significado únicamente la imposición de la cultura de los medios de comu- nicación, sino también el renacer de las identidades particulares y locales, que han adquirido un nuevo valor y un nuevo interés a nivel mundial. Algunos pueblos indígenas, como el huichol y el maya, han aprovechado el fenómeno y han logrado que su cultura, su arte y su identidad sean reconocidas a nivel

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mundial. Esto les ha dado ciertas venta- jas económicas y culturales respecto a otros pueblos indígenas e incluso res- pecto a los pueblos no indígenas de sus regiones. Por ejemplo, las comunidades mayas de Chiapas que apoyaron al ezlN recibieron la solidaridad de muchos grupos internacionales en buena medi- da debido a que eran indígenas. Estos grupos también han sabido utilizar las tecnologías más modernas, como el video

y el internet, para difundir su cultura, sus ideas y sus luchas.

Por otro lado, los movimientos indíge- nas mexicanos se han vinculado con mo- vimientos similares en otros países y han aprendido de sus demandas y sus estrate- gias. Por ejemplo, la demanda de autono- mía, que se ha vuelto central para muchos movimientos en México, se inspiró en las luchas de pueblos de otros países, como los miskitos de Nicaragua, así como en convenios internacionales, como el 169 de la Organización Internacional del Tra- bajo, que define el derecho de los pue- blos indígenas a su autodeterminación.

El gobierno mexicano también ha respondido a estos ejemplos e influen- cias extranjeras, que lo han sensibiliza- do al valor de la pluralidad cultural y lo han presionado para que respete los de- rechos de los pueblos indígenas. En este sentido, la Organización de las Naciones Unidas y otros organismos internaciona- les han jugado un papel muy importan- te al vigilar de cerca la situación de los pueblos indígenas mexicanos y señalar los abusos cometidos contra ellos.

En suma, los cambios en la vida, la cultura y la identidad de los indígenas, como los que han experimentado el res- to de los mexicanos, abarcan desde lo personal y familiar hasta lo comunitario, lo regional, lo nacional y lo mundial. Es- Niña con blusa y calabacín. México, D.F.

Fotógrafo: Josué Anaya Cruz, 2007. Fototeca Nacho López, CDI.

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to no es algo sin precedentes en la histo- ria de estos pueblos y de nuestro país: la Conquista, la Independencia y la Revo- lución trajeron también transformaciones muy profundas en todos los ámbitos.

Como sucedió también en esas oca- siones, en la actualidad tanto los indí- genas como el conjunto de la población están a la búsqueda de nuevas formas de relaciones personales, políticas y so- ciales, de nuevas maneras de definir y defender sus identidades. Esta búsque- da es un proceso complejo y contradic- torio, porque existen opiniones y posi- ciones diferentes en cada comunidad y en toda la nación; igualmente, los cam- bios en las identidades indígenas afec- tan la identidad de los demás mexica- nos y viceversa. Por ello los debates en torno a la posición de los indígenas en la nación mexicana y a la relación entre ellos y los otros sectores de nuestra so- ciedad se han hecho muy intensos en los últimos años, particularmente des- pués de la insurrección del ezlN en enero de 1994.

“nunca Más un México sin nosotros”

Esta frase, acuñada por los rebeldes za- patistas en los años noventa y retomada por los congresos nacionales indígenas que se han celebrado desde entonces, expresa una de las principales demandas de los indígenas y de sus movimientos políticos, ser reconocidos como parte esencial de la nación y disfrutar de los derechos que derivan de este reconoci- miento: respeto a sus derechos huma- nos, a decidir el futuro de sus comuni- dades, a ejercer un control sobre su territorio y sobre sus recursos naturales y humanos, a participar en la definición de las políticas públicas dirigidas a ellos, a mantener y defender su iden- tidad y su cultura, incluyendo, desde luego, su lengua; a gozar del mismo ni- vel de vida y recibir servicios públicos equivalentes al del resto de los mexi- canos, y a no ser discriminados en su propio país.

Detrás de todas estas reivindicacio- nes particulares se encuentra una más

Los cambios en la vida, la cultura y la identidad de los indígenas, como los

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