Intentando liberar los estudios paulinos de los límites de la dogmáti- ca protestante, Ferdinand Baur (1792-1860), líder de la llamada Escuela de Tübingen, adoptó las perspectivas de la dialéctica histó- rica de Hegel.189 Su enfoque dialéctico fue aplicado por la escuela liberal a la crítica del NT y tuvo importantes repercusiones en la in- terpretación de Ro 10,4. Así, D.F. Strauss (1808-1874) explicó «el fin de la ley» sobre el trasfondo progresivo y evolutivo de la historia humana.190 Las consecuencias naturales de esta tendencia fueron
187 PAUCK, W. The Heritage of the Reformation. Glencoe (Illinois): Free Press, 1961, p. 316. Cf. también pp. 255-268.
188 SCHLEIERMACHER, F. The Christian Faith. Edinburgh: T. & T. Clark, 1948 (1830), p. 456.
189 BAUR, F.C. Paul, Apostle of Jesus Christ, His Life and Work, His Epistle and His
Doctrine. Nezies, A. (trad.). Edinburgh: Williams & Norgate, 1875-1876, II, pp. 212-
227. En pp. 199-200 Baur dice: «Era la intención de Dios y el alcance de todo su plan para la historia de la religión, que sólo cuando viniera Cristo... este estado pedagógico... llegaría a su fin... tan pronto como hubiera llegado una nueva etapa de la conciencia religiosa y de la vida...».
190 STRAUSS, D.F. The Life of Jesus Critically Examined. Evans, M. (trad.). New York: C. Blanchard, 1860, ed. de 1835, p. 316: «Dios había permitido a los prime-
el rechazo de la unidad de la Biblia y la visión del NT como sustituto de la religión judía. La relativización liberal de la Biblia, la visión op- timista de la historia como evolución y progreso y la creciente con- fianza en los resultados de la investigación y de las ciencias huma- nas favorecieron una interpretación de Ro 10,4 antinómica y contraria al Antiguo Testamento. Las nuevas tendencias se popula- rizaron rápidamente en muchos comentarios sobre Romanos, entre los que, sin duda, el más influyente fue el de H.A.W. Meyer (1800- 1873),191 que parafrasea Ro 10,4 en los siguientes términos: «La
validez de la ley ha llegado a su final en Cristo, para que todo cre- yente pueda ser participante de la justificación».192 Meyer rechaza la
traducción de
te,loj
[télos] como «cumplimiento» porque «es contra- ria al significado de la palabra», mientras que rechaza la traducción teleológica, a pesar de ser «lingüísticamente impecable», «porque no se corresponde con el contexto», ya que la relación entre Cristo y la ley sólo se puede plantear en términos temporales.193 La visiónsubordinada del AT en relación con el NT se expresó en su forma más extrema en los trabajos de Adolf von Harnack (1851-1930). En
ros hebreos, con la excusa de la dureza de sus corazones (Mt. xix, 8s.), muchas cosas que, en etapas más avanzadas de la cultura, serían inadmisibles...». Este enfoque evolutivo se convirtió en una premisa básica de la Religionsgeschichtliche
Schule [Escuela de la historia de las religiones (N. del E.)]. Strauss añade que «la
espiritualización de la religión, y de acuerdo con la interpretación de Stephen, la
abolición de la ley mosaica, que sería el resultado de ese acontecimiento, estaba
indudablemente identificada por Jesús con el comienzo de la abolición de la aivw.n me,llwn del Mesías» (ibíd.). Esta interpretación de la abolición de la ley sobre una base escatológica se impuso con A. Schweitzer.
191 H.A.W. Meyer fue el editor del famoso Kritisch-exegetischer Kommentar zum
Neuen Testament. Göttingen: Vandenhoeck & Ruprecht, 1832-1852, 16 vols.
192 «Sólo esta visión de telos como fin, conclusión... se amolda con lo que sigue, donde se enuncian los principios, diferentes en esencia, de la vieja y nueva dikaio-
sune» (Romans, 1832, II, pp. 172-173).
vez de lex aeterna, el AT es para Harnack simplemente algo que ocurrió en su tiempo, perteneciendo tan sólo a una etapa particular del proceso evolutivo de la historia de la humanidad, como parte de una dispensación histórica ahora superada.194 Harnack explica Ro
10,4 diciendo que para Pablo «el fin de la ley» significa que la veni- da de Cristo revela «el valor meramente temporal de la Ley y, por consiguiente, la abrogación de la religión del Antiguo Testamen- to».195
En el mundo angloparlante, «una nueva era de estudio de Ro- manos se abrió con el comentario de Sanday y Headlam».196 Este
comentario crítico popularizó las interpretaciones que se habían aceptado en el criticismo liberal del NT. Ro 10,4 se explica por me- dio de Gálatas, Ef 2,15, Col 2,14 y por una teología que sustituye la ley del AT por el NT: «La ley ha dejado de ser un método o principio de justificación en Cristo».197 Este tipo de exégesis requería un en-
194 Baker llama a Harnack «el mayor acercamiento al rechazo cristiano del Antiguo Testamento desde Marción» (pp. 56-57). Según la célebre frase de Harnack, «el rechazo del Antiguo Testamento en el siglo II [por Marción] fue un error que la gran
iglesia se negó a cometer; su permanencia en el siglo XVI se debió al poder de una
herencia fatídica que los reformadores todavía no habían sido capaces de dese- char; pero su conservación como libro canónico en el protestantismo moderno es el resultado de una parálisis de la religión y de la iglesia» (Kirchliche Dogmatik 1.2.82; citado por PAUCK, W. Harnack and Troeltsch. Two Historical Theologians. New York: Oxford University Press, 1968, pp. 37-38); cf. RENAN, E. Saint Paul. Paris: Calman Levy, 1869, p. 560.
195 History of the Dogma. 7 vols. Buchanan, N. (trad.). London: Williams & Norgate, 1894, I, p. 87. El texto sigue diciendo que «Jesús el Mesías, habiendo cumplido la ley de una vez por todas, selló un nuevo pacto, en oposición al viejo o en un nivel superior al mismo».
196 «Romans». En: CROSS, F.L. (ed.). The Oxford Dictionary of the Christian
Church. London: Oxford University Press, 1974, p. 1.197.
197 SANDAY y HEADLAM, Romans, p. 284. Cf. en la misma línea, LIDDON, H.P.