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EL SIGNO Y LAS CATEGORÍAS DE MOVIMIENTO

CAPÍTULO 2. SEMIÓTICA

23. EL SIGNO Y LAS CATEGORÍAS DE MOVIMIENTO

Las señales no verbales: el tacto, el gesto, el movimiento y las manifestaciones expresivas hacen parte de un universo que se construye en relación con el espacio en donde se generan las interacciones. Ekman y Friesen proponen categorizar el movimiento en emblemas, ilustradores, manifestadores de afecto, adaptadores y reguladores; estos componen el acto de la comunicación no verbal, que consecuentemente posibilitan y ocurren en el mismo momento en el que se puede producir un lenguaje verbal.

De esta manera cuando hablamos de emblemas, nos referimos a los signos no verbales que tienen un significado o traducción verbal, es decir, estos signos tendrán un grado de convencionalidad en la clase o grupo social con un equivalente lingüístico, o sea, se sustituye una palabra o una frase con un movimiento generalmente de las manos, una ejemplificación de este signo en población infantil es cuando señalan para pedir algún objeto o cosa, de donde proviene algo o hacia dónde va.

Los bailes, danzas, juegos y costumbres, utilizan en su mayoría emblemas con la intención de comunicar y producir una realimentación entre individuos; esta información transmitida es cognitiva y en ocasiones emotiva, por lo cual la adquisición de emblemas se da según la cultura; pero, aclarando que, en ciertos casos como la alimentación, beber o el acto sexual tienden a ser los mismos (tomado de Serrano, 1980, pp.130-133).

Los ilustradores son movimientos corporales vinculados al habla pero que realizan una función ilustrativa de lo que se quiere comunicar, se dividen en seis subclases: batutas, ideográficos, deícticos, espaciales, cinetograficos y pictográficos. En el caso de las batutas e ideográficos estos están relacionados con procesos mentales de razonamiento, tipo lógico discursivo. Las batutas hacen énfasis al tiempo y ritmo del discurso verbal, mientras que los ideográficos trazan el itinerario de viaje lógico, esquematizan los procesos lógicos y configuran el discurso. En otras palabras, casi siempre es necesario hablar y hacer un gesto, en ocasiones el gesto se realiza sin acordarse de lo que se debe decir, esto ocurre porque se necesita de un tono para iniciar un discurso verbal, tono que ofrecen las batutas y las señales lógicas de tránsito de los caminos verbales proporcionadas por los ideográficos. El resto de subclases como los deícticos son los equivalentes a demostrativos, señalan objetos, los espaciales señalan magnitudes, los pictográficos hacen referencia a la configuración de un objeto y los cinetograficos configuran una acción, que podrían ser considerados como parte de la formación de los espaciales (Serrano, 1980, pp.133-134).

En los niños es muy común observar que sin palabras son capaces de reproducir una acción o dar a entender el significado de una palabra mediante gestos, es su manera de comunicación en las etapas más tempranas. Si nos referimos al juego es muy común que ejemplifiquen objetos y acciones para darle continuidad a una comunicación y acción, policías y ladrones es una manera en que los niños representan un sinnúmero de palabras mediante ilustradores: armas, señales de detención, los diferentes roles y su representación. etc.

La categoría manifestadores de afecto, es el ámbito investigativo más estudiado. El interés por la expresión mediante gestos de algún estado emocional, ocupa un lugar relevante como elemento principal en la comunicación no verbal. Las expresiones faciales de las cejas, los ojos, la boca y labios, están asociados con la reproducción y formulación verbal de estados afectivos primarios, como: la felicidad, sorpresa, tristeza, miedo, rabia, asco, desprecio e interés. Por tal, si hablamos de signos verbales, parece que los estados emocionales se manifestaran simultáneamente verbal y corporalmente, aunque no siempre sean requeridos movimientos afectivos para el lenguaje verbal (Serrano, 1980, pp.136-139). El juego por esencia permitirá no solo la generación de gestos encaminados a una acción, sino que se producirán sensaciones, respuestas emocionales y verbales, que a la larga permitirán la asimilación y concientización de sentimientos y su respectivo control, como sucede en los juegos de rol o el teatro.

Los reguladores, serán los encargados de mantener y controlar los intercambios comunicativos entre dos o más individuos, esta serie de signos se diferencian de

los ilustradores (movimientos del emisor), en el sentido en que afectarán al emisor y al receptor, permitiendo de esta manera que se mantenga una comunicación (Serrano, 1980, p.140).

Por último, están los adaptadores, estos signos son producto de un proceso de aprendizaje según las diferentes situaciones que se presentan, comportamientos aprendidos durante el desarrollo de la infancia como respuesta a necesidades físicas, personales y sociales, o para el aprendizaje de actividades que son parte de la vida cotidiana en donde se presentan situaciones específicas, estos movimientos por lo general son inconscientes. Los adaptadores se dividen en tres grupos:

-Adaptadores del yo: son los movimientos relacionados a las necesidades fisiológicas como comer, defecar. Etc. o diferentes tipos de satisfacciones donde se debe aprender a utilizar el cuerpo y tomar conciencia de él, para la comunicación.

- Adaptadores interpersonales: estos surgen de la relación con otras personas, son movimientos requeridos para dar o recibir algo, también implican el establecimiento de intimidad, proximidad, contacto sexual, invitaciones, coqueteo y escape. De ninguna manera deben ser confundidos con la categoría de los ilustradores.

- Adaptadores objetuales: son movimientos en los que se debe ejecutar alguna tarea instrumental, conducir un auto, fumar un cigarrillo, coger algún paquete. Etc., de igual forma no debe ser confundidos con la categoría de emblemas (Serrano, 1980, pp.142-144).