-No me llames, por favor -dijo Kerry entre dientes-. Me he dejado ese chisme en modo vibración y está en el aparador... Siempre me da un susto de muerte cuando se enciende.
Dar sofocó una risa.
-Vale... Llama a INTELSAT e intenta conseguir una... No, dos conexiones. Di a tu gente que llegue temprano para empezar a
reconfigurar el sistema de la sala de conferencias. -Acto seguido, abrazó a Kerry con fuerza-. Buen trabajo -afirmó con orgullo.
Kerry se limitó a encogerse de hombros modestamente.
-He aprendido de la mejor -contestó, devolviéndole el cumplido y apoyando la barbilla en el esternón de Dar, sonriendo.
-
De acuerdo, cuenta con ello
-respondió Mark entre el sonido de lasteclas de su ordenador y el retumbar de un trueno-.
Os veré en la oficina.
-Llevaré pastelitos -afirmó Dar irónicamente-. Y montones de café cubano. -Colgó el auricular y suspiró dirigiendo la vista hacia el techo con indiferencia-. Era demasiado pedir que pudiese quedarme en la cama. Pero Kerry no la soltó.
-¿Por qué? ¿Hay algo que puedas hacer durante la próxima hora? - preguntó razonadamente-. A Mark le va a llevar aún un buen rato
encontrar a alguien de INTELSAT, considerando que están en California y son sólo las seis menos cuarto. -Comenzó a trazar un lento y persuasivo recorrido por el abdomen de Dar, deslizando sus dedos en pequeños círculos sobre la piel ligeramente ondulada.
Dar meditó, entre el impulso natural de lanzarse a solucionar el problema y el insidioso deseo de su cuerpo de quedarse justo donde estaba. Bajo aquel agradable y cálido abrazo, que susurraba en su mente todo el afecto que Kerry sentía por ella.
Sorprendentemente, su cuerpo ganó. Se rindió afirmando su posición sobre el cuerpo de su compañera, y exhaló suavemente.
-Tienes razón... No tiene sentido ir allí sólo para desgastar la
moqueta. -El suave golpeteo de la lluvia la estaba relajando una vez más, y sintió que sus ojos se volvían a cerrar, justo antes de sentir los labios de Kerry sobre los suyos.
Las dos estaban demasiado cansadas como para ir más lejos, pero pasaron una placentera media hora sólo jugueteando, sin llegar siquiera a decir nada, hasta que una reluctante luz gris les avisó de que el sol estaba a punto de despuntar sobre el Océano. Dar se estiró y salió de la cama,
ofreciéndole una mano a su amante, que la miraba con aire lánguido. -Voy a ducharme... ¿Por qué no haces café mientras?
-¿Sabes? -Kerry saltó fuera de la cama de agua-. Ganaríamos mucho tiempo si nos ducháramos juntas.
Una de las oscuras cejas de Dar se elevó en un gesto de expectación. -Así que ahorraríamos tiempo, ¿eh? -Preguntó con una sonrisa-. Y agua también... ya que estamos... -agregó, fingiendo analizar la situación-. De acuerdo... vamos.
Se dirigió al cuarto de baño, encendió la luz y atravesó la mampara de la ducha antes de dejar correr el agua.
-Mm... -Kerry rodeó la cintura de la mujer con uno de sus brazos-. ¿Sabes, Dar? Creo que la idea de no poder tocarte durante dos días y medio me... emm... -se detuvo con aire meditabundo.
-Excita -adivinó Dar besándola con rapidez-. Eso está bien. -Sonrió al ver el ligero rubor que cubría el cuello y el rostro de Kerry-. Ven aquí. - Condujo a la mujer hacia el centro de la ducha y dejó que la cálida y vibrante cortina de agua cayera sobre ambas. Después se hizo con una esponja natural, le añadió gel y comenzó a lavar el cuerpo de Kerry.
-Mmm... -Kerry se estremeció ligeramente antes de buscar la suya y corresponder a los cuidados que estaba recibiendo, pasando la porosa superficie sobre la piel bronceada de Dar. Iba por la mitad del tórax cuando se vio a sí misma acercándose y reemplazando el lugar de la esponja con sus labios, incapaz de ignorar los deseos de su cuerpo.
Dar respondió, desplazando sus resbaladizas y habilidosas manos sobre las caderas de Kerry, atrayéndola hacia ella y dejando que el torrente que surgía de la ducha las cubriese totalmente. Se permitió olvidar el
tiempo, mientras las manos de la joven se deslizaban por su cuerpo guiadas únicamente por su pasión, envolviéndolas a ambas en una ardiente intensidad, y haciéndolas temblar poco después. Dar se reclinó contra los azulejos, húmedos por el vapor, y se las arregló a duras penas
para conseguir que las piernas la sostuvieran. -Wow...
Kerry aspiró una bocanada de aire entre la cálida piel de Dar y el agua que resbalaba por su cuerpo, inundando sus pulmones con el agradable aroma del gel.
-Oh... -Tras recobrar el aliento, apoyó la cabeza contra el brazo de Dar-. Supongo que habrá que saltarse el desayuno...
Dar rió entre dientes, con la respiración entrecortada.
-A mí con esto ya me vale. -Terminaron de ducharse y salieron, envolviéndose en toallas la una a la otra, y avanzaron lentamente hacia la sala de estar, donde las esperaban los leves gemiditos de Chino como cada vez que las oía moverse por la casa.
-En fin... -suspiró Dar, pasándose los dedos por el pelo húmedo-. Autopista hacia el Infierno, allá vamos. -Depositó un último beso en la rubia cabeza de Kerry y añadió-. Oh... Eleanor... Cómo te gustaría tener una vida como la mía...
Y ambas se echaron a reír.