LEYENDA USOS Zona de regadio
5.3 RESULTADOS DEL MODELO
5.3.1 Simulaciones peninsulares en condiciones de baja térmica
El desarrollo de la baja térm ica está es trechamente ligado al intens o calentamiento de los suelos y al contraste de dicho calentamiento con el entorno marino de nuestra península. El hecho de que la depresión térmica sea un sistema mesoescalar, implica que los m apas sinópticos diarios no sean los m ás adecuados para su análisis, siendo necesaria la elaboración de m apas en superficie de mayor resolución isobárica para poder apreciar la situación del centro de la baja y las zonas de máximo gradiente de presión. La característica m ás común de todas las bajas térm icas que s e forman en el planeta es la tendencia a localizar su centro sobre los suelos m ás áridos lo que explica que en la península se form e preferentemente sobre la m eseta sur, y que en ocasiones aparezca un segundo centro de baja presi ón m ás pequeño sobre la zona de Los Monegros en el valle del Ebro (Portela, 1994).
La enorm e inhom ogeneidad de nuestros su elos y la com pleja topograf ía de la península tendrá unas importantes repercusiones en los valores de la altura de la capa de mezcla que en estas condicione s se desarro lle. La ex trapolación de los resu ltados obtenidos en el capítulo anterior para la cuenca de Madrid (Fig. 4.7) a toda la península, permite suponer variaciones en el espesor de este estrato en función del tipo y elevación del suelo sobre el que se forme. La figura 5.7 muestra los resultados de las simulaciones para toda la península a las 10 y 12 UTC sobre los valores de topografía.
Los resultados presentados en la figura 5.7 m uestran a las 10 UTC estratos de capa límite que no superan los 1800 m en todo el dom inio. Cabe destacar, sin embargo, la diferente distribución espacial de los valores de capa de mezcla, de forma que, para la misma situación m eteorológica el modelo re produce valores inferiores a los 200 m e n una franja que comprende Galicia, la coordillera cantábrica y los Pirineos, mientras que sobre la meseta norte y sur, la zona de Los Monegros y Extrem adura, los valores a esas horas son considerablem ente superiores, entre los 1000 y 1500 m . Es tas diferencias
ponen de m anifiesto la com pleja estructura espacial de la capa lím ite y dem uestra la imposibilidad de rea lizar ex trapolaciones sob re los resu ltados obte nidos en u na determinada zona al resto del dominio peninsular.
Fig. 5.7. Resultados peninsulares sobre la altura de la capa límite para el Tipo II.
Los resultados simulados por CALMET para este mismo día a las 12 UTC (Fig. 5.7), muestran el crecim iento de la capa lím ite en todo el dom inio a excepción de la franja norte de la península, que m antiene valores por debajo de los 400 m . Existen tres aspectos interesantes a destacar a la vista de estos resultados. En primer lugar, el modelo reproduce para la zona centro (área de Madrid) unos valores de capa límite del orden de los 1200 m, considerablem ente inferiores a los alcanzados en la m eseta norte, Extremadura, valle del Ebro hasta la ladera sur de los Pirin eos y al sureste de Castilla- La Mancha, en donde se alcan zan estratos de m ezcla del orden de lo s 2800 m . Este resultado conduce a pensar que el crecimiento de la capa de mezcla para las condiciones de baja térm ica puede ser superior al que experimentalmente se ha estudiado en la cuenca de Madrid a pesar de tener presente que estos resultados están condicionados por la disminución en el grado de resolución de las simulaciones peninsulares comparadas con las anteriores.
0 200 400 600 800 1000 4000 4200 4400 4600 4800 0 20 0 40 0 60 0 80 0 100 0 120 0 140 0 160 0 180 0 200 0 220 0 240 0 260 0 280 0 300 0 10 UTC
SIMULACIÓN CALMET. TIPO II (14-jul-92)
0 200 400 600 800 1000 4000 4200 4400 4600 4800 12 UTC SIMULACIÓN CALMET. TIPO II (14-jul-92)
m
32
00
W-E (km UTM) W-E (km UTM)
S- N (km UTM) S- N ( km UT M)
En segundo lugar, los resultados obtenidos están en concordancia con los usos de suelo que en el modelo han sido de finidos (Fig. 5.6), de form a que puede comprobarse cómo los mayores valores de cap a de mezcla se alcanzan en las zonas en las que el uso predominante fue definido con la categoría de secano, frente a aquellos en los que los usos estaban m ás relacionados con categorías de vegetación y bosques. Esto significa qu e la co rrecta defini ción de las categorías de us os de suelo es un factor importante por su relación con los resultados simulados de la altura de la capa límite.
En tercer lugar, los resultados del modelo en la franja costera son coherentes con las inves tigaciones realizadas en estos entor nos, en los que se desarrollan estratos de mezcla m ás pequeños q ue los que se producen en las regiones in teriores deb ido a la interacción entre la capa límite y la capa interna m arina (Kondo y Ga mbo, 1979; Steyn y Oke, 1982; Hsu, 1983; Liem an y Alpert, 1 992). La evolución te mporal y espacial tierra adentro de la capa de mezcla costera está muy condicionada por el desarrollo de la brisa (Berm an et al., 1999), fenómeno que no puede ser analizado en este contexto debido a la resolución utilizada en las simulaciones peninsulares.
En cualquier caso, estos resultados confirman que la altura d e la capa de m ezcla en terrenos de topografía com pleja está fu ertemente influenciada por las circulaciones mesoescalares y su interacción con el forzam iento sinóptico así com o por los flujos de calor y la estabilidad térmica de la atmósfera.