5. Relación de los distintos sistemas de producción con las prioridades comportamentales
5.4. Espacio y comportamiento social
5.4.2. Sistemas no enjaulados
5.4.2.1. Espacio e influencias sociales en la expresión de las prioridades comportamentales en los sistemas sin jaulas
Los sistemas extensivos proveen de suficiente espacio para que la mayoría de los pájaros sean capaces de realizar los comportamientos de mayor prioridad como el anidaje, los baños de polvo y todo tipo de movimientos. Sin embargo, el espacio y el tamaño del rebaño influencia el hecho de qué pájaros son capaces de acceder a los recursos. Por ejemplo, Carmichael et al (1999) enjauló a pájaros en un pajarero experimental con una cantidad constante de 300 pájaros y con un rango de densidades que iba de 10 a 19 pájaros/m2. El incremento de densidad fue asociado con una menor proporción de pájaros en las áreas de lecho, menos movimiento, menos picoteo del suelo y menos baños de polvo. Es poco probable que las dificultades de acceso a los recursos se puedan solucionar de la mima manera. La evidencia sugiere que algunos pájaros se van a encontrar en la peor situación (Frere et al., 2003).
5.4.2.2. Espacio e influencias sociales en el picaje de las plumas, canibalismo y agresión en los sistemas sin jaulas
En los grupos grandes de gallinas ponedoras la incidencia de agresiones es generalmente baja y el recibir picotazos repetitivamente es más bien una consecuencia del picoteo de plumas, del picoteo de cloaca o del intento de canibalismo. El picoteo de las plumas puede ser algo gentil, donde el que recibe no suele reaccionar, o algo severo. Sea como sea, el que recibe suele reaccionar con vocalizaciones, escape y aleteo. Hay una minoría de pájaros que se vuelven el
54 blanco de repetidos picotazos severos y estos pájaros pueden desarrollar la estrategia de correr y esconderse en alguna aérea donde puedan evitar los picotazos. Estos pájaros se suelen llamar “pájaros víctima” o “pariahs”. Un punto más a tener en cuenta es que estos pájaros no van a tener un adecuado acceso a recursos. Además, Yngvessonan & Keeling (2001) se dieron cuenta que los receptores de los picotazos caníbales cogían peso rápidamente cuando se les aislaba y sugirieron que la razón era que no eran capaces de comer sin ser molestados por el gran grupo. Si esto es verdad, significaría que en la producción en grandes grupos, el bienestar y la producción total de estos pájaros se va a ver preocupantemente reducida (R. Freire et al., 2003). Hay, por lo tanto, una necesidad de estudios sobre el bienestar de los pájaros individualmente que se encuentran en grandes grupos. Estos estudios son escasos en la literatura por la dificultad práctica deidentificar animales de forma individual (R. Freire et al., 2003).
La experimental pajarera provista de perchas en tres niveles diferentes junto a los nidos en áreas más pequeñas siempre se ha visto como un buen método, con menos agresiones, unas condiciones físicas aceptables y un repertorio comportamental extenso. Sin embargo, el picoteo de plumas, el canibalismo y el picoteo de cloaca también pueden verse en estos sistemas, sobre todo en las áreas más oscuras de la pajarera, en los eslabones más bajos de las perchas. (R. Freire et al., 2003)
En este estudio se pusieron transponedores en las patas de los pájaros para registrar todos sus movimientos. Aunque hasta un 47% de estos se perdieron antes de que finalizase el estudio, los que quedaron fueron suficientes para dar una idea razonable de lo que estaba pasando. (R. Freire et al., 2003)
Se vio que algunos pájaros pasaban considerables lapsos de tiempo en rincones y zonas escondidas, cosa que reforzaba la tesis de que algunos pájaros usaban ciertas áreas durante un tiempo desproporcionado en comparación con sus compañeros intentando obtener refugio, posiblemente de las persecuciones sufridas. Los pájaros que eran picoteados se veían correr de vez en cuando hacia las áreas de refugio. El tiempo pasado en las zonas de refugio mostró una distribución continua con unos pasos no definibles estadísticamente, cosa que sugería que no había un grupo distintivo de animales que se escondieran. En lugar de eso, los pájaros mostraron una gran variabilidad en el uso de las zonas de refugio, que en los casos de resultados extremos de pájaros gastando mucho tiempo en esas áreas, parecía sugerir que lo hacían buscando refugio. (R. Freire et al., 2003)
La relación significativa entre el daño de las plumas de la cabeza, la espalda y la cola y el tiempo transcurrido en las lamas como refugio concuerda con la hipótesis de que frecuentemente, los receptores de los picotazos intentan minimizar sus daños escondiéndose en las lamas. Por lo tanto, es importante distinguir entre las respuestas normalmente mostradas a los picotazos de plumas “gentiles” de los picotazos agresivos. En este estudio también se intentó mostrar un comportamiento social de esquivo grabando las respuestas de los pájaros del estudio frente a un grupo de pájaros enjaulados. Los pájaros mostraron claras respuestas a los pájaros enjaulados y en el presente estudio la respuesta estuvo negativamente correlacionada con la distancia respecto al grupo de pájaros enjaulado. Sin embargo, no se encontró que los pájaros que anteriormente se había visto que se escondían en las lamas fuesen los que más evitaban al grupo de pájaros enjaulados. Una posibilidad es que el entorno no familiar donde se hizo el test podría haber enmascarado las diferencias entre pájaros. Alternativamente, podría ser que el
55 comportamiento de evasión de los que recibían picotazos estuviera desencadenado por algo más que la proximidad a otros pájaros. (R. Freire et al., 2003)
Estudios epidemiológicos han encontrado que el riesgo de arrancamiento de plumas y el canivlismo no aumentan asociados con la talla del rebaño dentro de un rango de entre 250 y 5000 (Oden et al., 2002) o de 225 a 9950 (Gunnarsson et al., 1999) en los rebaños suizos. De forma similar, en los rebaños de pájaros con el pico cortado de UK no hubo un incremento del arrancamiento de pumas ni el canibalismo asociado con grupos de tamaños que iban de 800 a 23000 (Green et al.,2000).
Gunnarsson et al. (1999) encontraron además que no aumentaba el riesgo de arrancamiento de plumas ni canibalismo asociado al aumento de densidad dentro de un rango de 9 a 20 gallina/m2. Green et al. (2000) y Pötzsch et al. (2001) reportaron que no había una fuerte asociación entre la densidad y el picaje entre gallinas, aunque en los rebaños en extensivo, el aumento del espacio fue fuertemente asociado con una reducción de estos comportamientos. Sin embargo, Huber-Eicher y Audigé (1999) encontraron que las elevadas densidades eran un riesgo para el picaje en los rebaños suizos.
Hay pocos estudios experimentales que contradigan esto, pero la evidencia sobre los efectos de la densidad en el picaje y el canibalismo son inconsistentes. Así, Carmichael et al (1999) no encontró ningún efecto entre la densidad (dentro de un rango de ente 10 y 18 pájaros/m2) y el picaje de plumas o el canibalismo en pájaros enjaulados en una pajarera experimental en tamaños de grupo de 300. Sin embargo, Nicol et al (1999) reportaron que un incremento de la densidad (dentro de un rango de entre 6 y 30 pájaros/m2, y acompañado por un incremento del rebaño) estaba asociado con un mediano y severo aumento del picaje de las plumas y una condición del plumaje más pobre.
En un estudio del Reino Unido en el que se examinaban rebaños comerciales con el pico cortado que vivían en densidades de entre 7 y 12 pájaros/m2 (con cierto control sobre la medida del rebaño que variaba entre 2450 y 4200) el picaje de las plumas fue más prevalente en los pájaros que vivían en una densidad menor (7 pájaros/m2). En los pájaros que vivían en densidades de 12 pájaros/m2, el picaje de las plumas fue significativamente reducido con una modificación del manejo basada en unos hallazgos epidemiológicos anteriores (por ejemplo el uso de tetinas como bebedero, no usar luces en las cajas del nido…).