I- INTRODUCCIÓN
9. SITUACIÓN ACTUAL Y PERSPECTIVAS EN EL CONOCIMIENTO DEL DETERIORO COGNITIVO
El deterioro cognitivo ligero (DCL) en la EP actualmente se define, como ya se ha explicado anteriormente, como la disminución del rendimiento por debajo de lo normal en alguno o en varios de los dominios cognitivos, sin que se cumplan los criterios de demencia (DSM IV).170, 179 Es un concepto de reciente aparición en la EP y, si bien el DCL se considera pródromo de demencia, aún no existen estudios concluyentes sobre su sustrato anatomo-patológico.
Nuestro grupo de trabajo ha demostrado que en el DCL de la EP existen áreas de atrofia análogas a las encontradas en los pacientes dementes con EP, pero de una menor extensión.380 Por otro lado, en la comparación con los pacientes cognitivamente normales no existen áreas de atrofia significativa en el conjunto de pacientes con EP y DCL, mientras que sí se observan en los pacientes con EP y demencia.287, 380 También hemos evidenciado que en pacientes con EP-DCL existen áreas extensas de hipometabolismo PET-FDG cortical tanto en su comparación respecto a los pacientes con EP cognitivamente normales como respecto a los controles, localizadas fundamentalmente en regiones prefrontales y parietales. Por otra parte, las áreas de hipometabolismo PET-FDG que presentan los pacientes con EP-DCL respecto a la población control son más amplias que las de atrofia, de modo que alrededor de las áreas atróficas parece existir una zona hipometabólica más amplia. El mismo resultado se constata en los pacientes con EP y demencia. Este hallazgo sugiere que la zona de hipometabolismo PET-FDG que rodea al área atrófica corresponde a una disfunción neuronal que se establece previamente a la muerte neuronal.
Más allá del sustrato histopatológico no del todo conocido que subyace al hipometabolismo de glucosa que representa la imagen del PET-FDG, por un lado, y a la pérdida de volumen de sustancia gris que representa la RM estructural, por otro, la combinación de ambas técnicas de neuroimagen mediante su análisis paramétrico con el método de los mapas Z podría ofrecer una oportunidad singular in vivo para entender los cambios regionales en la actividad sináptica cortical y las claves de su integridad morfológica. Esta combinación resultaría especialmente interesante en aquellas áreas corticales en las que existiera una disociación entre el hipometabolismo y la atrofia.
Se plantea la posibilidad de que en el DCL de la EP los déficits cognitivos se deben fundamentalmente a una disfunción de las neuronas corticales previa a la degeneración neuronal. Conocer aspectos de la composición bioquímica específica de estas áreas cerebrales objetivables con PET-FDG (hipometabolismo como indicador de disfunción neuronal) y RM estructural (atrofia como indicadora de lesión estructural) aportaría nuevas y decisivas claves en la comprensión de los mecanismos que conducen al fallo funcional y la ulterior muerte celular. En este sentido, la resonancia magnética espectroscópica permitiría analizar las diferencias en la composición y concentración de los metabolitos en las áreas cerebrales disfuncionantes, aportando además una información útil para plantear y fundamentar futuros tratamientos dirigidos al “rescate funcional” de estas neuronas, evitando su muerte y progresión de DCL a demencia.
La espectroscopia por RM representa una dimensión extraordinaria de la RM por su capacidad para medir las concentraciones de metabolitos tanto en las regiones cerebrales alteradas como en aquéllas de apariencia normal. La resonancia magnética espectroscópica aporta la singular capacidad de caracterizar bioquímicamente el patrón de múltiples metabolitos de los tejidos in vivo, con amplia utilidad demostrada en el ámbito de la Neurología para el diagnóstico de tumores, infartos y focos epilépticos, y un creciente interés en las enfermedades neurodegenerativas. Los núcleos más útiles para la espectroscopia en humanos son el hidrógeno, el fósforo, el sodio y, en menor medida, el carbono. La espectroscopia de protones (de hidrógeno) tiene una mayor razón de señal- ruido, una mejor resolución espacial que la espectroscopia de fósforo, y es más factible si ha de integrarse con la RM convencional en un único examen. Además, puede ser contrastada con los hallazgos de la PET-FDG, obteniendo información funcional complementaria sobre regiones específicas del cerebro, si bien no se han publicado trabajos que correlacionen específicamente los hallazgos de PET-FDG con la RME en enfermedades neurodegenerativas.
En este trabajo se usará espectroscopia protónica mediante RM. Esta técnica ha ayudado a comprender algunas de las anomalías metabólicas asociadas a la neurodegeneración, por lo que su contribución ha sido importante en el esclarecimiento de la patogenia subyacente a estos trastornos.364 Igualmente ha demostrado su relevancia en la evaluación clínica de múltiples enfermedades neurodegenerativas aportando claves para su diagnóstico precoz, el diagnóstico diferencial y el seguimiento de la actividad de la enfermedad.360-362 Concretamente en el ámbito de la demencia en la EA y del DCL, ha
habido un interés creciente por esta modalidad que ofrece la RM, apuntando su utilidad en el diagnóstico diferencial del deterioro cognitivo, en la monitorización de la progresión de la enfermedad desde estadios precoces y en la efectividad de las terapias.381
Estudios en pacientes con demencia asociada a la enfermedad de Parkinson han mostrado mediante la RME una reducción del NAA368 y un aumento de lactato en el lóbulo occipital,369 si bien más recientemente se han incluido en el estudio otros metabolitos. A día de hoy el correlato de estos datos con la atrofia o el hipometabolismo no ha sido estudiado; y no existen estudios de RME en el DCL de la EP. A tenor de los datos existentes en ésta y otras enfermedades neurodegenerativas, el análisis espectroscópico en la fase inicial del deterioro cognitivo podría resultar muy útil tanto en el diagnóstico como en la comprensión de los mecanismos de progresión del deterioro cognitivo y en el reconocimiento de los determinantes mecanismos fisiopatológicos potencialmente implicados (por ejemplo, marcadores de alteración el recambio de membranas como la elevación de la señal de Cho, marcadores de integridad y viabilidad neuronal como el nivel de NAA o bien de fallo mitocondrial como el incremento del Lac, etc.).
En resumen, como complemento de otras técnicas de PET y RM, la RME podría proporcionar un reconocimiento precoz de la afectación neurológica en los pacientes con estos trastornos y ayudar a establecer diagnósticos diferenciales. Por otra parte, dado el creciente número de potenciales agentes neuroprotectores en los ensayos clínicos, existe la necesidad de marcadores fiables para objetivar mediante técnicas de neuroimagen la progresión de la enfermedad y la respuesta a los tratamientos. La RME en combinación con otras técnicas podría contribuir a ese papel.