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Situación de las mipymes del sector turístico

DIRECCIÓN CICLO DE

3. VIGILANCIA TECNOLÓGICA E INTELIGENCIA COMPETITIVA AMBIENTAL PARA MIPYMES

3.1 Situación de las mipymes del sector turístico

De acuerdo con los resultados del inegi (2018), existen en el país 21,967 empresas de

alojamiento turístico en el sector: 78.3% son microempresas y 16.5% son pequeñas, las cuales, de acuerdo con los datos censales, no tienen las condiciones económicas

requeridas para impulsar la vt y la ic, puesto que el costo estimado de operación de

una unidad de este tipo rebasa su utilidad bruta promedio anual, como se verá más adelante.

En lo que corresponde al servicio de alojamiento, en los últimos años, las mipymes han mostrado un rápido crecimiento. El World Travel and Tourism Concil estimó que en la economía global este tipo de empresas son responsables por 11% del producto interno bruto mundial y de 8% del total de los empleos turísticos (Clarke y Chen, 2008). De ahí la importancia de incorporar acciones que ayuden a la mejora de los procesos y servicios con la finalidad de optimizar el uso de los recursos naturales.

En particular, las mipymes han sido muy estudiadas (Hjalager, 2002; Jacob et al., 2003; Nordin, 2003; Cooper, 2006; Hall y Williams, 2008). Estos estudios muestran que en este segmento se enfrentan a una serie de “barreras” para la innovación, las cuales se pueden resumir en: recursos humanos poco calificados; una baja produc- tividad en el sector; resistencia empresarial al cambio; capacidad de inversión y de acceso al financiamiento prácticamente inexistente; limitada cooperación inter-em- presarial y en el ámbito público-privado; desconexión con respecto a las actividades de Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i); estacionalidad en su operación y dificultades en la transmisión y adopción de nuevo conocimiento.

En el caso del proceso de transferencia de conocimientos se presentan problemáti- cas específicas que pueden afectar al sector turístico. En primer lugar, en la literatura se observan pocos estudios teóricos y empíricos que vinculen los conceptos de Inte- ligencia y Transferencia. “Mignogna (1997) identifica en el proceso de transferencia tecnológica dos visiones o intereses distintos: el del adoptador de la tecnología, casi siempre en el lado de la empresa y el del proveedor de la tecnología, en el lado de la academia y los laboratorios de investigación, centrando su enfoque en cómo puede cada parte beneficiarse de los resultados de la Inteligencia” (Escorsa, Maspons y Cruz, 2001: 9).

Por otro lado, la mayoría de los modelos de transferencia tecnológica se han pen- sado para el sector manufacturero y no existen modelos pensados específicamente para la transferencia de conocimientos en el sector de servicios turísticos, ya que requieren un proceso para adaptar las invenciones a los requerimientos de sus clien- tes, además de la modificación de sus procesos productivos y la capacitación de sus recursos humanos. “Strauhs (1998) propone un Sistema de Gestión de la Información que se puede implementar en una Universidad o Centro de Investigación, encamina- do a sistematizar y atender las demandas de las empresas y a facilitar las relaciones universidad-empresa” (Escorsa, Maspons y Cruz, 2001: 10). Para el sector turístico nacional puede representar una gran dificultad, puesto que son muy escasas las ins- tituciones de estudios superiores con programas de estudio en servicios turísticos.

Existen también otros problemas estructurales en las mipymes del sector turístico nacional que dificultan la transferencia tecnológica: primero, el limitado acceso al financiamiento y el capital. En general, la banca comercial ofrece créditos caros, no existen modelos adecuados de evaluación crediticia y se requieren excesivas garan- tías. Lo anterior se agrava al existir insuficientes opciones de capital emprendedor o inexistencia de fondos de capital adecuados.

Segundo, las micro y pequeñas empresas del sector tienen insuficientes capaci- dades de gestión y habilidades gerenciales debido a una inadecuada formación empresarial, a una limitada oferta de cursos de formación adecuados para sus ne- cesidades, a una falta de visión de mercado, de planeación estratégica, a un modelo de gestión familiar no profesionalizado y al desconocimiento de las modalidades de gestión empresarial.

Un tercer factor son las insuficientes capacidades productivas y tecnológicas: una débil vinculación con universidades y centros de investigación; la ausencia de un modelo específico de transferencia de conocimiento y de recursos para la adquisición o actualización de equipos; capacidades técnicas insuficientes e inadecuadas en el uso de tecnologías ambientales, softwares y manejo de la tecnología.

El cuarto factor importante es la falta de información relevante para la toma de deci- siones y una difusión inadecuada de programas de apoyo público y privado. Los últimos dos se pueden resumir en una falta de capacidad para acceder a los mercados y de mano de obra calificada, debido a una carencia de modelos de innovación, diseño y control de calidad, y a una inadecuada identificación de necesidades de los clientes y mercados, así como de programas educativos desvinculados con los requerimientos de las empresas y carencia de una política de vinculación academia-empresa.

Sin embargo, para mantenerse en el mercado, requieren obtener ventajas compe- titivas a través de la incorporación de innovaciones tecnológicas oportunas e infor- mación para optimizar sus procesos de producción de servicios y administración. La evidencia empírica y los expertos recomiendan a las empresas contar con una unidad

de Vigilancia Tecnológica e Inteligencia Competitiva (vtic), o bien, con acceso a

La implementación de la Vigilancia Tecnológica y la Inteligencia Competitiva en el sector turístico nacional es aún incipiente, a pesar de ser un factor importante para lograr ventajas competitivas. Después de evaluar varias alternativas para hacerlo, Ro- dríguez y Bedolla (2015) concluyen que sólo en las grandes empresas turísticas (2.8% del sector) existe la factibilidad de ello, porque tienen mayores ventajas para aprove- char los beneficios que se derivan de su implantación, gracias a la disponibilidad de recursos económicos y humanos (p. 3). En este contexto, es evidente la importancia de fortalecer la competitividad del sector en su conjunto y extender lo más posible los beneficios de la Vigilancia Tecnológica. Por ello, el objetivo de este trabajo es de- linear una propuesta para el fomento de la competitividad en las mipymes del sector turístico en México.