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¿Cuándo hablamos de comprensión lectora en el sistema de educación nacional? Aproximación histórica

Para realizar la relación entre los puntos relevantes de la investigación (comprensión

lectora, estándares básicos de competencia en lenguaje, libro de texto escolar) es fundamental

posicionarnos en un lugar de enunciación que contribuya al desarrollo de estos conceptos.

Entonces, el lugar común se encuentra en las apreciaciones históricas con respecto a la educación

en Colombia, haciendo especial énfasis en las construcciones que dieron origen al sistema

educativo nacional, que al ser un proceso histórico y social ha estado en constante cambio, es decir,

no comprende un carácter universal, sino que se ha adaptado y mutado de acuerdo con un contexto

y tiempo determinados. La pregunta se intentará resolver a lo largo de este apartado será ¿en qué

momento se enuncia la comprensión lectora como competencia en lenguaje dentro del sistema de

educación nacional?

La década de 1950 fue un periodo que suscitó el inicio, en término estricto, de la planeación

educativa con la consolidación del primer Plan quinquenal de la educación en el país. En el auge de

la modernización, la educación necesitaba extenderse por toda la nación. Así, se nacionaliza la

educación primaria que permitiera la formación de individuos productivos. Durante el periodo

comprendido por el Frente Nacional (1958-1974), la planeación educativa se centró en la

construcción de infraestructura que albergará a los nuevos estudiantes, en especial a los de básica

primaria. El fin primordial consistía en la erradicación del analfabetismo, pacto firmado en la carta

hacia la mejora en la eficiencia y calidad de la educación primaria. No obstante, la calidad

educativa toma fuerza al enfocarla hacia el desarrollo de competencias:

Anteriormente la calidad se asociaba de manera directa con la capacidad que tenía el

sistema educativo de transmitir contenidos, muchas veces sin relación con los contextos

vitales de los estudiantes, actualmente la calidad se asocia con la capacidad de ese mismo

sistema para desarrollar en los niños y jóvenes habilidades, conocimientos y valores que les

permitan comprender, transformar e interactuar con el mundo en el que viven. Esto implica

pasar de un aprendizaje de contenidos y de una formación memorística y enciclopédica, a

una educación pertinente y conectada con el país y el mundo.(Segovia, 2010)

A mediados de la década de los noventa, se afirmaba dentro del marco de política pública

que no había una concepción universal de calidad de la educación. "Al ser un concepto dinámico varía de acuerdo con circunstancias históricas y sociales que tienen que ver con una serie de

elementos culturales y teóricos relacionados a su vez con quienes plantean la definición" (MEN,

1995, citado por Bernal, 2010). Por lo anterior, varios académicos empezaron con la construcción

del concepto de calidad, tal como la formulada por Eugenio Rodríguez Fuenzalida (1994), director

de la oficina técnica de la OEI (Organización de Estados Iberoamericanos) en Chile y profesor de

la facultad de Educación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, quien propuso cuatro

categorías interpretativas como factores de calidad de la educación:

1. Calidad de la cobertura

2. Calidad de la gestión pedagógica

3. Calidad de los resultados

Por otra parte, se proponen tres dimensiones o enfoques de calidad:

1. Eficacia: la educación que logra que los estudiantes aprendan lo que se supone deben

aprender

2. Relevancia individual y social de lo que se aprende en el sistema educativo y

3. Calidad de los procesos y medios que el sistema brinda a los alumnos para cubrir el

desarrollo de su experiencia educativa.

Así, el concepto de Calidad es un concepto multidimensional que va de la mano con el

desarrollo de las instituciones en los procesos de formación integral de los estudiantes. Este

concepto tiene que ver a su vez con factores originados en la Ley General de Educación, que otorgó

competencias a las Instituciones Educativas para repensarse y encontrar caminos de realización

para sus miembros y la institución misma.

Al realizar el enfoque en el desarrollo de competencias se hace necesario, entonces,

replantear los fines de la educación. El estudiante se convierte en el eje central, respecto a sus

preguntas, sus necesidades y el entorno en el que vive. A su vez, el enfoque basado en el desarrollo

de competencias ha requerido modernizar el sector haciéndolo más sensible a los cambios globales,

pero tomando en cuenta las particularidades locales. Se entiende la comprensión lectora en el

momento en que el gobierno nacional apunta hacia el desarrollo de la competencia comunicativa.

Dell Hymes afirma que la competencia comunicativa se relaciona con saber comportarse de forma

eficaz en una comunidad de habla particular, más allá de la capacidad de construir un infinito

número de enunciados gramaticalmente correctos con un número finito de elementos (propio de la

El niño adquiere la competencia relacionada con el hecho de cuándo sí y cuándo no

hablar, y también sobre qué hacerlo, con quién, dónde y en qué forma. En resumen, un niño

llega a ser capaz de llevar a cabo un repertorio de actos de habla, de tomar parte en eventos

comunicativos y de evaluar la participación de otros. (Hymes, 1996, pág. 22)

Para el MEN, esta competencia es presentada como “un conjunto de procesos lingüísticos

que se desarrollan durante la vida, con el fin de participar con eficiencia y destreza, en todas las esferas de la comunicación y la sociedad humana” (Ministerio de Educación Nacional , s.f.). En

conclusión, estos procesos permiten cultivar enunciados adecuados según la situación de

comunicación lo demande y desempeñarse eficazmente en todas ellas. De este modo, se puede

afirmar que la competencia comunicativa es integral y nace de la necesidad de emprender un

enfoque social en el territorio colombiano.

La noción de competencia propone la idea fundamental de que no basta tener el

conocimiento, sino que es indispensable ir más allá y hacer uso de ese conocimiento con diferentes

fines: resolver problemas, buscar alternativas, producir nuevos conocimientos y transformar el

mundo en el que se vive. De esta forma, consolidar una política educativa enmarcada hacia el

desarrollo de competencias implica una profunda transformación de las prácticas pedagógicas,

como también en el funcionamiento de la institución educativa, además del papel activo de los

actores educativos e instrumentos en general, de modo que no se pierda de vista la necesidad de

comunicación del estudiante y paulatinamente, desarrollar en el individuo la habilidad de “saber hacer cosas con las palabras”.

Lineamientos curriculares en lengua castellana y estándares básicos de competencias en lenguaje: convergencias y divergencias

La Ley 115 de 1994 ordena que los lineamientos generales de los

procesos curriculares del servicio público educativo y los indicadores de

logros curriculares para la educación formal, sean establecidos por el

Ministerio de Educación Nacional.

(MEN, 1996, pág. 1)

Los lineamientos curriculares se definen como una serie de orientaciones “para que las

instituciones educativas del país ejerzan la autonomía para adelantar el trabajo permanente en torno

a los procesos curriculares y al mejoramiento de la calidad de la educación” (López, 2008). De este

modo, los lineamientos brindan elementos conceptuales que constituirían el núcleo común del

currículo en todas las instituciones educativas, permitiendo a las mismas desempeñar su carácter

autónomo. Esta definición se obtuvo del artículo 3 de la resolución 2343 de 1996, donde expresa la adopción de un proyecto de “lineamientos generales de los procesos curriculares del servicio

público educativo”. Asimismo, la resolución se encarga de plantear las metas progresivamente en la

malla curricular a través de los indicadores de logros curriculares.

Dentro de los lineamientos curriculares en Lengua Castellana, el eje principal gira en torno

a la inter-estructuración de los sujetos, en aras de la construcción colectiva e interactiva de los

saberes y el desarrollo de competencias (MEN, 1998). A propósito, las competencias a desarrollar

comprenden los siguientes ítems:

2. Competencia textual

3. Competencia semántica

4. Competencia pragmática o sociocultural

5. Competencia enciclopédica

6. Competencia literaria

7. Competencia poética

Teniendo en cuenta que el desarrollo del trabajo sobre el lenguaje en la educación recae en

los avances de estas competencias hacia procesos de significación y comunicación, los

lineamientos curriculares en lengua castellana plantean cinco ejes sobre los cuales pensar el

currículo. Estos son:

1. Un eje referido a los procesos de construcción de sistemas de significación. Desarrollado en

los siguientes niveles:

 Nivel de construcción o adquisición del sistema

 Nivel de uso en contextos comunicativos

 Nivel de explicación el funcionamiento de los temas

 Nivel de control sobre el uso de esos sistemas

2. Un eje referido a los procesos de interpretación y producción de textos

3. Un eje referido a los procesos culturales y estéticos asociados al lenguaje: el papel de la

literatura

4. Un eje referido a los principios de la interacción y a los procesos culturales implicados en la

ética de la comunicación

En suma, el diseño de los lineamientos implica tener presente la fundamentación

pedagógica en la formación escolar en los procesos de enseñanza-aprendizaje. Se debe tener en

cuenta que los lineamientos curriculares son directrices generales sobre el currículo; son la filosofía

de las áreas. Los estándares están fundamentados en ellos, pero son más precisos, puesto que se

construyen para cada grado y el grado contiene a su vez un desempeño concreto. Las evaluaciones,

tanto internas como externas, se harán con base en ellos y serán revisados periódicamente. Con

ello, los estándares funcionan como sintetizador de los lineamientos curriculares en materia de

autonomía y libertad. Sin embargo, dentro del documento de estudio, es posible identificar

condiciones sutiles a ese poder autónomo, reduciéndolo a un ejercicio pasivo de administrador-

receptor.

Respecto a los estándares básicos de competencias en lenguaje, estos son definidos como un

documento de estudio, creado en el año 2003, en el cual

Especifica lo mínimo que el estudiante debe saber y ser capaz de hacer para el

ejercicio de la ciudadanía, el trabajo y la realización personal. El estándar es una meta y una

medida; es una descripción de lo que el estudiante debe lograr en una determinada área,

grado o nivel; expresa lo que debe hacerse y lo bien que debe hacerse (MEN, Al Tablero ,

2002).

De esta manera, los estándares son concebidos como metas que expresan de forma

observable en un primer momento lo que el estudiante tiene que saber; y por consiguiente las

diferentes competencias que el alumno ha de dominar. Es decir, hablamos de un “saber hacer”. Se

traducen, entonces, en formulaciones claras, universales, precisas y breves, que expresa lo que debe hacerse y cuan bien debe hacerse.

Los estándares básicos de competencias en lenguaje cumplen con unos principios que para

el Ministerio de Educación Nacional son importantes reconocer. Impera la vieja máxima de

mejorar la calidad de la educación. Lo anterior es llevado a cabo mediante la superación de los

logros propuestos, lo que conlleva a un mayor aprendizaje por parte de los niños. Otros principios

fundamentales trazados son:

 Garantizar la equidad. Que todos los estudiantes aprendan lo que tienen que aprender, con alto nivel de calidad

 Democratización en la educación. Hacia dónde se dirigen sus esfuerzos (docentes, instituciones, etc.) y facilita el proceso de rendición de cuentas sobre los resultados

alcanzados

 Los estándares deben ser observables, evaluables y medibles, e ir de la mano con los procesos de evaluación.

Para la formación en lenguaje, los estándares forjan desde el campo de la pedagogía de la

Lengua Castellana la necesidad de centrar su atención en el desarrollo de la competencia

comunicativa, superando cualquier enfoque de carácter estructural, normativo o formalista.

Asimismo, los estándares constituyen un guía para establecer un diseño curricular, un plan de

estudios, además del trabajo y enseñanza en el aula. Lo que parece interesante es que también

funciona como guía para la producción de los textos escolares. Es decir, enmarca todo lo referente

a los apoyos y materiales educativos, así como la toma de decisión por parte de instituciones y

docentes respecto a cuáles utilizar.

En cuanto a su organización estructural, dentro de los estándares básicos de competencias

a 9°, y 10° a 11°. Esto significa que los estándares Básicos de Competencias del Lenguaje están

organizados de manera secuencial, de tal forma que los de un grupo de grados involucran los del

grupo anterior, garantizando así el desarrollo de las competencias de lenguaje, con relación a los

procesos de desarrollo biológico y psicológico del estudiante; todos ellos con base en cinco factores

de organización los cuales son:

 Producción textual.

 Comprensión e interpretación textual.

 Literatura.

 Medios de comunicación y otros sistemas simbólicos.

 Ética de la comunicación.

Estos factores equivalen precisamente a los 5 ejes principales presentados en los

lineamientos curriculares en Lengua castellana mencionados anteriormente, con el fin de “pensar

componentes del Currículo e indicadores de logros de manera analítica, teniendo como horizonte

global una orientación hacia la construcción de la significación y la comunicación”. (MEN, 1998).

Con ello, el énfasis del currículo se encuentra en la construcción de competencias y actos

comunicativos.

Es importante resaltar aquellos factores, estándares y subprocesos del grupo 4° y 5° desde

los estándares básicos de competencias en lenguaje puesto que uno de los ejes de investigación del

presente trabajo se encuentra dentro de este ciclo escolar. De esta manera, el cuadro permite

identificar los factores que, a juicio personal, pertenecen al desarrollo de competencias que

involucren la comprensión lectora en cada uno de los logros a alcanzar por los estudiantes, además

Comprender los filtros y las limitantes efectuadas desde los lineamientos curriculares hacia

los estándares es, a simple vista, notable. Desde el plano general al particular, los estándares

cumplen con ese criterio sintetizador de los lineamientos, aunque sean reducidos a unos módulos

básicos que el estudiante debe alcanzar en el sistema escolar. Aunque en el propio documento

propende por la superación de los enfoques prescriptivos, lo cierto es que los diseños curriculares

no reflejan lo estipulado por estos documentos. Por primera vez los lineamientos desarrollados por

el MEN permitieron la formación autónoma de los programas curriculares y comprometían de

primera mano la participación docente. Este hecho afectó notablemente a la comunidad tan

arraigada al anterior método de enseñanza, provocando así una fuerte desestabilización y

conllevando, finalmente, a un apego vehemente de la línea de enseñanza prescriptiva de la lengua.

Tanto los lineamientos como los estándares curriculares, aún con una perspectiva de

enfoque de derechos, contrasta con su aplicación en el contexto neoliberal y de apertura económica

en la que el gobierno Colombiano se sitúa:

Se trata de organizar la educación pública de acuerdo a las reglas del cálculo

económico. La educación debe ser medida como cualquier otra mercancía: por su valor y

por su valor de uso. Por ello, la cuestión del costeo y de la financiación; de la cobertura y de

la calidad; de la eficiencia, ocupan un lugar central en las consideraciones actuales de

política educativa (Estrada Álvarez, 2002, pág. 2).

En otras palabras, el gobierno manifiesta que esta forma de pensamiento cumple la función

de mejorar la educación, además de ofrecer la oportunidad de reducir la brecha de desigualdad

social. De este modo, la calidad educativa podrá introducirse por medio de estas competencias con

Cada propuesta dada al sistema educativo en Colombia actualmente está ligada a un modelo económico, a un sistema político y un orden social. De este modo, “reformar” parámetros del

sistema educativo implica reformar ese modelo económico, político y social implantado en el país.

Para Freddy Mier (2011) hablar de un cambio en el sistema educativo significa garantizar una

mejor calidad de vida de los individuos, un libre desarrollo del pensamiento y por la construcción

de una persona digna. Si esto no es posible, tanto los lineamientos curriculares como los estándares

básicos de competencia en lenguaje incurrirían en una falacia.

Matriz de referencia en lenguaje: ¿una síntesis útil de los estándares?

Para el año 2016, el MEN creó un documento de referencia con el fin de ejecutar los

programas de actualización escolar. Para el área de lenguaje el documento se establece como una

adaptación de los estándares básicos de competencias en lenguaje y de esta forma el documento se

presenta como un instrumento de consulta útil para la comunidad educativa con el fin de que los mismos logren identificar “los resultados de aprendizaje esperados por los estudiantes” (Ministerio

de Educación Nacional, 2016). Actúa como elemento fundamental que presenta los niveles de

competencia, evidencias y aprendizaje que el ICFES evalúa para que el estudiante alcance el grado

de idoneidad propuesto por el mismo. Además, la presente matriz de referencia ejerce como

insumo para las pruebas SABER de grado 3°, 5° y 9°, ya que expone detalladamente estos

componentes para que los procesos de planeación y evaluación de los estudiantes sean más

efectivas.

Este documento al tener como principio una estructura similar al de los estándares, contiene

una serie de cuadros que posibilita la relación entre competencias y componentes en el área de

matriz podremos ver apartados correspondientes a la Competencia, Componente, Aprendizaje y

Evidencia como equivalentes a los factores, enunciados y subprocesos de los estándares. La matriz

de referencia tiene en cuenta el concepto de competencia como la “capacidad que integra nuestros

conocimientos, potencialidades, habilidades, destrezas, prácticas y acciones” (Ministerio de

Educación Nacional, 2016).

El primer cambio a denotar de esta síntesis es la supresión de los 5 factores de los

estándares a una Macro-competencia: La competencia comunicativa. Así, la matriz determina la

competencia comunicativa como eje principal y este debe consolidarse mediante los procesos de

lectura y escritura. Asimismo, los componentes pragmático, semántico y sintáctico denotados en la

matriz se establecen como parámetros para fortalecer los procesos de aprendizaje en lectura y

escritura. Esto supone un aparente avance ya que este documento tiene como soporte principal el

desarrollo de la competencia comunicativa. Sin embargo, afirmar que la formación de un lector

competente se ciñe solamente a los procesos de lectura y escritura sería desacertada, ya que, aunque

estos procesos forman un cimiento para una competencia comunicativa, estos no son suficientes

para adquirir la competencia comunicativa a plenitud.

Para grado Quinto, por ejemplo, el desarrollo de la competencia comunicativa dentro del

proceso de lectura pretende, desde el componente pragmático, el reconocimiento y evaluación de la

información explicita e implícita en un texto. El panorama es positivo ya que este aprendizaje

permite el desarrollo de la competencia lectora desde el momento en que el texto es sometido a ser

interpretado. Además, el componente semántico del proceso lector busca la recuperación de la

información explícita e implícita en el texto, por medio de la jerarquización, identificación de

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