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La Sociedad del Conocimiento reflejada en las revistas científicas

In document La información periodística de la ciencia (página 177-192)

Toda realidad tangible tiene una representación física. En el caso de la Sociedad del Conocimiento ésta se recoge en las páginas de las revistas científicas, medios de comunicación especializados en ciencia que nutren a su vez de información científica a los medios de comunicación generalistas. Su importancia en el desarrollo de la Sociedad del Conocimiento y en el análisis que nos ocupa en este trabajo de investigación es de tal magnitud, que conviene que nos detengamos un poco en ellas.

La American Library Association (ALA) define la revista científica como una publicación periódica que publica artículos científicos y/o información de actualidad sobre investigación y desarrollo acerca de un campo científico determinado344. Al mismo tiempo, las normas ISO (International Standardization Organization) consideran que las revistas científicas son unas publicaciones en serie que tratan generalmente de una o más materias específicas y contienen información general o información científica y técnica345.

De estas definiciones, surge que el objetivo de todas las revistas científicas es el de comunicar el resultado de las investigaciones realizadas por personas o equipos que se dedican a crear ciencia. Además, las revistas de investigación son las primeras en publicar los resultados de investigación original, entendiéndose por investigación original aquella que supone una contribución al conocimiento.

a) HEGEMONÍA DE LAS REVISTAS CIENTÍFICAS EN LA

SOCIEDAD DEL CONOCIMIENTO

En Estados Unidos, las universidades gastan mucho dinero y esfuerzos para promocionar las investigaciones que realizan y en gran medida lo realizan a través de las revistas científicas.

344

http://www.tecnociencia.es/e-revistas/especiales/revistas/revistas13.htm

“Según el Institute for Scientific Information (Instituto para la información Científica de EE.UU), la Universidad de San Diego California (UCSD) somos la tercera en el mundo en cuanto a impacto científico en las revistas. Los fondos destinados a la investigación alcanzan los 627 millones de dólares. Por su parte, el Nacional Science Foundation (Fundación Nacional de Ciencias) cataloga a la UCSD como la primera universidad de California en fondos federales para la investigación y desarrollo y la quinta del país”, relata Kim McDonald, director de Comunicación de la Universidad de California-San Diego (UCSD).

En Europa, también existen algunas grandes revistas científicas, como The Lancet o

British Medical Journal (BMJ), que disponen de potentes máquinas de relaciones

públicas que les ayudan para que sus artículos sean tan eficientes e influyentes como sea posible.

Recientemente, a primeros del año 2008, el grupo de investigación Scimago, dirigido por el profesor de la Universidad de Granada Félix de Moya Anegón y formado por investigadores de la Universidad de Granada, Universidad de Extremadura, Universidad Carlos III de Madrid y la Universidad de Alcalá, creó el portal SCImago Journal & Country Rank o SJR. Se trata de una importante contribución española al análisis cienciométrico de la producción científica mundial, que hasta la fecha se habían basado principalmente en los productos generados por la empresa norteamericana Thomson Scientific346.

La información del portal, que a diferencia de la Thomson Scientific es gratuita, se elabora a partir de la contenida en la base de datos Scopus347 entre 1996 y 2006. Esta base proporciona acceso a unos 27 millones de referencias procedentes de revistas científicas peer review348. El usuario puede obtener múltiples indicadores para el análisis y seguimiento de la producción científica de 229 países y de 13.208 revistas clasificadas en 295 categorías temáticas.

346 Esta empresa es la encargada hasta la fecha de medir el Factor de Impacto de las publicaciones

científicas internacionales.

347

http://www.scopus.com/scopus/home.url

348 Peer Review significa “revisión entre pares”. Es el sistema que los científicos emplean para que sus

artículos sean aceptados en las mejores revistas científicas del mundo. Consiste en que el artículo es enviado de forma anónima a una serie de investigadores de talla internacional para que lo evalúen y autoricen su publicación.

Esta nueva plataforma desarrolla dos nuevas clasificaciones: una para revistas (Journal Indicators) y otra para países (Country Indicators). En el caso del Journal

Indicators se han calculado nueve indicadores para cada una de las revistas: citas

por documento, Índice h349, número total de documentos, documentos citables, número total de citas, etc. Existe la posibilidad además de utilizar un valor mínimo de umbral para recortar el ranking, además de obtener tablas estadísticas descargables para su posterior manipulación.

El Country Indicators, dispone de parámetros de selección similares y cada país lleva asociado un informe elaborado en el que se muestran múltiples diagramas estadísticos interactivos, que facilitan la comparación entre indicadores y su evolución durante el período. El portal también permite mediante un generador de mapas científicos, visualizar y representar las estructuras científicas de cada país mediante técnicas de cocitación y análisis de redes sociales.

La principal innovación de esta nueva herramienta es el SJR (Scimago Journal Rank). Este indicador, que se basa en el algoritmo del Page Rank empleado por Google, calcula el prestigio de cada revista en un proceso iterativo a partir de la citación que obtienen sus artículos, pero ponderada por la citación emitida y recibida de cada revista, en la red de citas existente entre todas ellas350.

El Factor de Impacto de las revistas científicas

Hasta el momento, la ciencia está organizada de tal manera que los investigadores de todo el mundo necesitan publicar en las grandes revistas científicas para que su trabajo tenga visibilidad y sea valorado por la comunidad científica.

A la hora de elegir la revista más idónea para publicar, muchas son las cuestiones a tener en cuenta, porque, como explica el doctor Antonio Flores351, “al haber tantas revistas, nos centramos en las que consideramos más relevantes por su amplia difusión.

349

El índice h es un sistema de medición de la calidad profesional de físicos y otros científicos propuesto por Jorge Hirsch de la Universidad de California, basado en la cantidad de citaciones que recibe un artículo científico

350 Fuente: Grupo Scimago http://www.scimago.es/ 351

Antonio Flores es profesor titular de Botánica, del Departamento de Biología Vegetal, de la Facultad de Ciencias, de la Universidad de Málaga.

Todas ellas sufren un proceso de auditoria y pasan a estar catalogadas en una base de datos – Science Citation Index352-, que lleva una empresa privada llamada Thomson Scientific. Ahí están recogidas las revistas que se consideran de impacto. No quiere decir que las otras sean malas, pero no tienen ni la difusión de éstas, ni tampoco el proceso de auditoria de los manuscritos353, ni el rigor que tienen aquellas. Las más importantes aparecen en un ranking como los 40 Principales”. “Lo que a uno más le interesa es que se lo acepten en una revista científica”, explica el doctor Eduardo Costas, catedrático de Genética, de la Facultad de Veterinaria, de la Universidad Complutense, de Madrid, e investigador principal de COVEMI (Control Veterinario de Microorganismos)354.

Hoy por hoy, las revistas científicas son el mejor referente para los investigadores y los medios, pero en opinión del doctor Costas, “las revistas científicas no tienen un interés prioritario por divulgar a la sociedad. Tienen interés en divulgar entre los científicos, para que tengamos más citas, pero les interesan relativamente poco los medios de comunicación, salvo algunas revistas que terminan siendo más mediáticas, como Nature o Science355”.

Los artículos que se publican en sus páginas se miden por el llamado Factor de Impacto (FI)356, que es el baremo más universal, el más extendido y el que goza de mayor reconocimiento entre los científicos.

352 La web de Science Citation Index es http://scientific.thomson.com/. Existe una versión en diferentes

idiomas, entre ellos el español http://scientific.thomson.com/es/

353

El proceso al que se refiere el doctor Flores se denomina “Peer Review” o “Revisión por pares”. La revista envía el manuscrito que se ha de publicar -sin el nombre del autor- a una serie de expertos internacionales de reconocido prestigio en su campo, que lo evalúan. Se trata de una especie de control de calidad. Si el texto pasa este control, se publica. Por eso, todos los científicos son partidarios de este sistema, que, a su juicio, les ofrece todas las garantías posibles.

354 COVEMI (Control Veterinario de Microorganismos) es uno de los grupos de élite de investigación de

la Comunidad de Madrid.

355 Tanto Nature como Science son las dos revistas científicas más prestigiosas entre los científicos y las

más conocidas por el público en general,

356 El ISI (Institute for Scientific Information) realiza un índice de referencia de revistas científicas,

ordenadas por la importancia de los artículos que se publican en sus páginas. Es la institución internacional que mide el Factor de Impacto (FI). EL Factor de Impacto es calculado a partir del número de veces que los artículos publicados en las revistas científicas de prestigio son citados después en otros artículos. El número de citas que recibe un artículo indica el interés que suscita y el FI deviene en referente del prestigio de la revista donde se publican. En estos momentos, Eugene Garfield, el pionero de este sistema de citas científicas está trabajando en el desarrollo de un sistema de representación gráfica de esos datos. Esto debe de permitir a los usuarios confeccionar mapas de la historia de la ciencia. La web del ISI es www.isinet.com

Pero el FI también tiene sus detractores. Así en el mes de marzo de 2007, la prestigiosa revista médica British Medical Journal (BMJ)357, puso sobre la mesa en uno de sus números el debate sobre la vigencia del llamado factor de impacto. En un informe, firmado por la periodista Hannah Brown, ésta afirmaba que “la importancia central de este ranking ha distorsionado el carácter fundamental de muchas revistas, cada vez más y más centradas en las citas y menos en los lectores"358.

En ese mismo análisis George Lundberg, pionero de la difusión médica a través de Internet y editor de la revista Journal of the American Medical Association359, afirmaba que “está demostrado que existe poca correlación entre los trabajos que son ampliamente mencionados y los que décadas después son considerados un hito. A pesar de que el factor de impacto cuenta ya con 30 años de existencia a sus espaldas, mucha gente sigue sin saber cuáles son sus usos correctos y cuáles son totalmente inapropiados. No se trata de una medida absoluta, por lo que no permite comparar publicaciones de diversos ámbitos: las matemáticas y la salud, por ejemplo”360.

Por su parte, Gareth Williams, de la Facultad de Medicina de la Universidad de Bristol (Reino Unido), en el mismo informe, cuestiona que la posición de una revista en el índice refleje exactamente su calidad; y que no se tenga en cuenta, por ejemplo, que muchos de los artículos que se citan "son basura o incluso que son citados por su mala calidad361.

Un claro ejemplo de esto es la investigación que el psiquiatra Brendan D. Nelly realizó sobre las características que presentan las novelas románticas protagonizadas por médicos, al estilo de las series de televisión “Urgencias”, “Anatomía de Grey” o “House”.

357

www.bmj.com

358 http://www.elmundo.es/elmundosalud/2007/03/22/medicina/1174562216.html 359 http://jama.ama-assn.org/ Es una de las revistas médicas más importantes del mundo. 360

Ibidem

D. Nelly aprovechó todo un verano para leer una veintena de novelas de este tipo. Los resultados de su investigación los publicó la prestigiosa revista The Lancet en octubre de 2007 y fueron recogidos por algunos medios de comunicación362.

Richard Hobbs, de la Universidad de Birmingham (Reino Unido), al igual que alguno de sus colegas, detecta también diversos problemas en el actual sistema de impacto de las revistas y destaca, entre ellos, que las revistas semanales son más citadas que las de periodicidad mensual; que ciertos países, como EE.UU, aparecen más frecuentemente que otros; que sólo se rastrea el 2,5% de todas las revistas y que los ensayos de ciencia básica suelen citar muchas más referencias que los estudios clínicos. Pero a pesar de todo ello, Hobbs considera que existen soluciones para todos estos problemas363.

Quizás por todas estas críticas y otras similares que se han sucedido a lo largo de los años, los investigadores tratan de implementar nuevos métodos para medir la calidad de la producción científica. Así, en noviembre de 2006, el Académico Vicente García364 en las páginas del periódico La Verdad365 hacía referencia a otro sistema de medición de la excelencia científica que poco a poco se abre camino. “Hace unos meses –reflejaba García en las páginas del diario- surgió otro baremo que se ha extendido rápidamente, el llamado Índice h (Ih), cuyo objetivo es también medir la producción científica de calidad. Un Ih de 25 significa que ese científico tiene veinticinco artículos que han sido citados veinticinco veces o más” De acuerdo con el físico Jorge Hirsch, diseñador del nuevo parámetro, un Ih de 20 refleja una buena trayectoria científica, mientras que llegar a índices entre 35 y 45 sólo se da entre los mejores científicos. Cifras superiores caracterizarían a investigadores singulares y excepcionalmente dotados para la ciencia. El nuevo parámetro, que intenta objetivar la calidad de los méritos científicos, tiene sus debilidades, pues limita el Ih de los investigadores más jóvenes. Para contrarrestar estos fallos se comienza a barajar un Índice m, que expresa el cociente del Ih por el número de años trabajados.

362 http://www.elmundo.es/elmundosalud/2007/10/26/medicina/1193390031.html?a=EDU80ad791c8e8f9 4f28fd3a181534e45cb&t=1193431506 363 Ibidem 364

Vicente García es Académico Numerario de la Academia de Ciencias de la Región de Murcia

.

365

“Aunque el Índice h es el mejor de los parámetros formales disponibles para evaluar la calidad de la investigación –reflejaba en enero de 2008 un artículo publicado en el portal Madri+d-, su aplicación requiere numerosas cautelas. Por razones diversas, en España, las cautelas deben de ser aún mayores que en países científicamente más avanzados”366

Atendiendo a esta advertencia el portal científico recomendaba a los investigadores y periodistas consular la Guía para la evaluación de la investigación española en

ciencia y tecnología utilizando el Índice h, que ha sido elaborada a partir de un

estudio empírico de los doctores Alonso Rodríguez-Navarro y Juan Imperial, que establecen un procedimiento de evaluación usando el Índice h367.

Sea cual sea el criterio que se siga para medir el factor de impacto de las revistas científicas internacionales, lo cierto es que la prioridad para los científicos de todo el mundo, hoy por hoy, es publicar en sus páginas. Y para facilitarles esta labor - sobre todo a los investigadores hispanos-, la división latinoamericana de Nature ha editado la guía Cómo publicar en Nature y en las revistas de Nature Publishing

Group.

Este manual se dio a conocer en Madrid a primeros de marzo de 2008, en una jornada sobre “Retos actuales en la publicación biomédica”, que tuvo lugar en el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas) con el patrocinio del laboratorio MSD (Merck Sharp & Dohme)

Pero si para los investigadores resulta vital aparecer en este tipo de publicaciones, no es menos cierto que para los profesionales de la información las revistas especializadas también resultan trascendentales, pues son su fuente primaria de información a la hora de nutrir sus secciones o sus espacios de información científica.

366

http://www.madrimasd.org/informacionidi/noticias/noticia.asp?id=32954&origen=notiweb

367 La Guía para la evaluación de la investigación española en ciencia y tecnología utilizando el Índice h

se puede descargar en formato pdf en la Biblioteca de Ciencia y Tecnología de Madri+d. Es el volumen nº 33 http://www.madrimasd.org/informacionidi/biblioteca/Publicacion/coleccion-madrimasd/default.asp

Las revistas que marcan tendencia

En Science y Nature han aparecido algunos de los trabajos más importantes e innovadores de los últimos 150 años, contribuyendo al nacimiento y desarrollo de disciplinas como el Electromagnetismo, la Relatividad, la Teoría Cuántica, la Genética, la Bioquímica y la Astronomía, entre otras muchas.

En 2007 ambas revistas fueron galardonadas con el Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, por haber impulsado y difundido durante más de un siglo las grandes conquistas científicas de la humanidad. El jurado consideró que "ambos semanarios constituyen el canal de comunicación más solvente que tiene la comunidad científica internacional para dar a conocer los más importantes descubrimientos e investigaciones de muy diversas ciencias"368.

Para el doctor Philip Campbell, director de la revista Nature, “la concesión del premio a ambas publicaciones significa que la ciencia le importa al mundo. La comunicación de la ciencia no sólo entre científicos, sino también a una audiencia más amplia es valorada cada vez más y nosotros y Science tenemos esa misión”369.

Science

La revista Science370 tiene 127 años de existencia y es el órgano de la American

Association for the Advancement of Science (AAAS)371, heredera del legado de los

filósofos de la Ilustración Francesa. El primer número de Science apareció el 3 de julio de 1880, con una aportación de 10.000 dólares del inventor estadounidense Thomas Edison.

368 http://www.abc.es/20070704/sociedad-comunicacion/science-nature-principe-asturias_200707041157.html 369 http://www.lavanguardia.es/lv24h/20070704/51369559693.html 370

Además de una edición impresa Science cuenta con una versión electrónica

www.sciencemag.org

371

La AAAS está dedicada a la promoción de la ciencia y la cooperación entre los científicos y entre 1993 y 1996 fue presidida por el científico español nacionalizado estadounidense, Francisco José Ayala. Fue fundada en 1848. Cuenta con 262 sociedades y academias de ciencia afiliadas y llega a unos 10 millones de personas con sus diferentes programas de fomento de políticas científicas, de impulso de planes científicos internacionales comunes y de fijación de objetivos de educación científica.

Fue una edición de 12 páginas con artículos sobre la posibilidad –después verificada– de que los trenes utilizasen energía eléctrica; sobre las últimas observaciones de un conjunto de estrellas llamadas las Pléyades; y una invitación a los maestros y profesores de ciencia acerca de la importancia de estudiar el cerebro de los animales. El lema de ese primer número era “Una revista semanal de mérito y estándares académicos sobre el progreso científico”.

Poco después se unió financieramente al proyecto Graham Bell, el inventor del teléfono, y el primer director fue el periodista científico John Michaels. En el año 1900, cuando la revista atravesaba serios problemas económicos, pasó a formar parte de la Sociedad Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés), que sigue editándola hoy en día.

Sólo el 8% de los más 12.000 manuscritos que llegan a la revista son aceptados para su publicación, pero eso no impidió que en 2004 y 2005 publicara dos artículos sobre la clonación de células madre embrionarias, realizadas por el científico surcoreano Hwang Woo-suk, que al final resultaron ser un fraude.

En la actualidad es la revista de mayor tirada en el mundo. Su edición, tanto impresa como digital, llega a más de un millón de personas y en sus páginas se han publicado importantes noticias relacionadas con la investigación genómica, el descubrimiento del vínculo entre el SIDA y el VIH y la evidencia de que un impacto

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