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In document Vivencias de ser papá canguro (página 60-75)

Emprender una nueva vida

La primera sub categoría refiere que, ser papá canguro por primera vez es algo nuevo, algo que nunca ha vivido ni ha sentido; en donde las palabras para describir su significado se quedan cortas para expresar lo que el corazón siente; es darte cuenta que ser papá canguro es algo hermoso que no solo las mamás deben practicarlo; y

de no quedarse con esas ganas de tenerlo en los brazos y apegarlo hacia ti y sentir que ya eres papá.

Esta sub categoría se visualiza en los siguientes discursos:

“… es algo que… nunca he vivido… me saca de mis cuadros…” (ROSADO)

“… me preguntaba… como sería ser padre… me daba… miedo… es algo que no conozco aún… me angustia…”

(ROSADO)

“… con ella, siento algo nuevo… me siento papá…” (CELESTE)

“… mi bebé… me está haciendo cambiar… es que es diferente lo que siento…” (CELESTE)

“… me siento papá… es que es algo diferente… cuando supe que nació… papá significaba para mí un adjetivo… pero ahora… que la tengo a mi lado… sentir su piel… sentir su respiración con la mía… conectar nuestras miradas… sentir que es mía… papá

“… ahora puedo entender que sienten las mamás… cuando cargan a sus bebés por primera vez… es lo más hermoso que te puede pasar…” (VERDE)

Al respecto Lefrancois (2001), refiere que no es fácil crecer, dejar los juguetes de la niñez y convertirse en adulto y mucho más si viene un primer hijo, es que no hay una respuesta simple que todos acepten. Sin embargo, en general el comienzo de la vida adulta coincide aproximadamente con la consecución de la independencia económica y emocional de la familia.

Por su parte Ccama (2005), señala que el varón con un buen desarrollo personal y afectivo, necesita estar seguro de su parte y piensa que él será padre cuando tenga al menos lo necesario para ofrecerle a su esposa e hijo(a) y brindar una seguridad económica, psicológica y social a su familia; caminando hacia la formación de nuevos proyectos y anhelos de concretizar sus pensamientos o perspectivas.

En ese contexto, para todas las parejas primerizas, el proceso del embarazo llega a ser un reto, un punto sin retorno en la vida de la familia, y debido a ello produce estrés y ansiedad, ya sea deseado o no. Este proceso confirma la capacidad biológica de reproducción, representa una afirmación de la sexualidad y para los padres neófitos,

la gestación es el periodo de transición de la infancia a la paternidad. Si el embarazo culmina con el nacimiento de un hijo, la pareja entra en una nueva fase irreversible de su vida en común (Moberly, 2002).

Ccama (2005), también menciona que con la llegada del primer hijo desaparecen la tranquilidad, la paz, interrumpir el idilio y las salidas espontáneas; desde ese momento ya no se es lo mismo, es una época en la que tanto la mujer como el varón pasarán por cambios psicológicos significativos, es que la función social lo supera en mucho en tanto que la posible familia ha adoptado su nuevo estilo de vida.

La etapa de la infancia en el ciclo familiar comienza con el nacimiento del primer hijo, se reconoce que es un periodo de modificaciones y adaptaciones muy rápidas en la familia que imponen diversas exigencias a la madre y el padre. A él se le pide que se adapte de diversas maneras; entre otras cosas, debe aprender a conciliar los conceptos contradictorios de su rol como padre, aceptar las nuevas responsabilidades de la paternidad, ajustarse a los cambios de horario, enfrenar la reducción del tiempo y la atención que su esposa puede dedicarle y mantener una relación matrimonial satisfactoria (Lefrancois, 2001).

Los autores citados coinciden que ser papá por primera vez, es la conversión de la niñez de dejar los juguetes a convertirse en adulto, en general el comienzo de la vida adulta, de ese gran reto sin retorno, que coincide con el ofrecimiento de una seguridad económica, psicológica y social a la nueva familia, conllevando a la formación de nuevos estilos de vida para la pareja; idealizando nuevos proyectos y anhelos de concretizar, hechos que coinciden con los discursos de los participantes en la presente investigación.

Asumir responsabilidades

La segunda categoría refiere que ser papá canguro, devela como el asumir sus responsabilidades ya que es un reto que como hombre deben de asumir en el cuidado y protección de este nuevo ser, empiezan a ponerse fuertes emocionalmente para no derrumbarse por lo que está pasando, logrando el compromiso de dar y dejar todo para el bienestar de su hijo; y es que por sentirlo a su lado y hacerse presentes con sus hijos son capaces de dejar el trabajo, el cansancio, el agotamiento y las necesidades personales; por estar ahí dándole fuerza, amor, protección, consuelo, etc. y es que su hijo se vuelve el centro de su mundo.

“… mi vida era trabajo y diversión junto a mi esposa y mi familia… ahora todo es diferente… tienes la responsabilidad de estar al lado de tu hijo…” (ROSADO)

“…siento que no hay… cosa más importante en este momento… que mi hijo…” (ROSADO)

“… ser papá canguro… es darlo todo…” (ROSADO)

“… papá canguro… es dar todo sin esperar nada a cambio…y darlo todo de corazón…” (ROSADO)

“… papá canguro… es dejar todo… cansancio, agotamiento, trabajo y la propia vida… por él…” (ROSADO)

“… es tenerla al lado tuyo… dándole fuerza y amor… no la voy a dejar… que sienta estoy a su lado…” (CELESTE)

“… ella… me hace sentir que soy su papá… y ella también sabe que soy su papá… porque se pone tranquila… seguro se siente protegida… y sabe que siempre estaré a su lado…”

“… ahora que soy papá… entiendo todo… uno de verdad tiene que pasarlo… es fácil decirlo… pero serlo… es venir todos los días… preguntar por ella… estar junto a mi esposa… y ahora sentirla conmigo… es lo más bonito que te puede pasar…”

(AMARILLO)

“… él es todo para mí… es mi centro de todo… haría todo por él…” (VERDE)

“… ser papá… es pensar en tu hijo a cada instante… si está bien o si ha decaído… si llora o no llora… si duerme o está despierto… si abrió los ojos o siguen cerrados… él llega a ocupar todos tus pensamientos…” (VERDE)

“… ahora no me quiero despegar de él… no me importa si me llaman del trabajo… él es lo primero y lo más importante… el resto… puede esperar…” (VERDE)

“… sé que al tenerlo a mi lado… le ayudaré mucho… porque le doy fuerza… y nunca lo abandonaré… y estaré ahí cuando él me necesite…” (VERDE)

En los hombres, jóvenes y adultos, es común encontrar que ser papá significa un suceso asociado a un conjunto de prerrogativas para

el hombre así como una serie de responsabilidades necesarias de enfrentar en la vida. El hijo, señalado en las diferentes voces masculinas, expresa una diversidad que transita entre la idealización de planes de vida a futuro y las realizaciones que transforman la vida presente (Ortega, 2005).

Por lo que, a medida que progresa la gestación, los padres que esperan a un hijo comienzan a mirar hacia la experiencia del parto y a los retos que plantea su paternidad. Además de recopilar información sobre el embarazo, hay muchas decisiones y planes que hacer: ¿Dónde será el parto? ¿Desea estar presente el padre al momento del parto? ¿Qué pasos se tienen que dar para estar preparados para esta maravillosa ocasión? ¿Cómo enfrentar esta nueva función como padres? (Moberly, 2002).

Shibley (2006), manifiesta que los papás u otras parejas desempeñan un papel importante en la preparación para la llegada del bebé. El nacimiento o llegada de un primer hijo puede requerir encontrar un sitio más grande donde vivir o realizar cambios físicos en el hogar actual. Habrá visitas al personal médico, pruebas a las que someterse y arreglos que hacer. Los padres o parejas que participan en estas actividades proporcionan apoyo a su pareja y se involucran más ellos mismos.

Ser padre devela el deseo de entregarlo todo a ese ser especial que es su hijo, calificándolo como responsabilidad y cuidado incondicional, como compartimiento voluntario y consciente, que expresan los padres que efectivamente están interesados en asumir su nuevo papel y que son capaces de ello, poniendo en evidencia el cargo u obligación moral que tiene un hombre al asumir su rol de papá de satisfacer las necesidades de su futuro hijo y a la vez de su pareja. El padre tendrá que aprender a trabajar junto con la madre, iniciarán la búsqueda de los acuerdos para definir el estilo educativo y los valores que entregarán a su hijo. Esto requiere de tiempo, de reflexión y de intercambio (Moreno, 2000).

Según los autores citados, ser papá por primera vez es un suceso asociado a un conjunto de responsabilidades necesarias de enfrentar en la vida y prerrogativas en torno al embarazo y gestación ¿Dónde será el parto? ¿Desea estar presente el padre al momento del parto? ¿Qué pasos se tienen que dar para estar preparados para esta maravillosa ocasión? ¿Cómo enfrentar esta nueva función como padres?, idealizando planes de vida a futuro como ¿Dónde van a vivir?, ¿Cómo será el cuarto del nuevo integrante?, etc; develando el deseo de entregarlo todo a ese ser especial; y que efectivamente están dispuestos en asumir su nuevo papel y demostrar que son capaces de ello.

El papel que desempeña el padre durante el embarazo sigue siendo algo impreciso, pero su participación puede ir en aumento al observar y percibir el movimiento fetal durante una visita prenatal. Igual que la gestante, el futuro padre tiene que afrontar y resolver algunos de los conflictos acerca de su futura paternidad. El hombre debe determinar que comportamientos de su propio padre desea imitar y cuales prefieren evitar (Moberly, 2002).

Por su parte Ccama (2005), sostiene que es evidente que el varón tiene mayor desarrollo y misión social; primero, tiene el afán de trabajar al asumir el deber de alimentar, vestir, educar y velar por la salud de su familia, y segundo, tiene que cumplir una función social en el aporte y crecimiento de su medio social donde vive, para lo cual está dotado de una serie de cualidades intelectuales, valores, liderazgo, fuerza física, resistencia en el trabajo, coordinación para reunirse en la sociedad.

La misión del varón en la familia es la de ser padre, esposo y amigo. Al varón le corresponde compartir junto con la mujer el mejor funcionamiento familiar, en dar seguridad, consolidar y buscar en todo momento el crecimiento individual y grupal de la familia. El varón tiene semejante valor humano que la mujer, ambos deben llegar a la unión con libertad y voluntad, para realizar juntos esta obra en común de

pareja y de padres, y sin descuidar su propia individualidad (Ccama, 2005).

Los autores citados coinciden con las ideas de los padres entrevistados al manifestar que ser papá es ser el esposo y amigo de su pareja, además de ser cabeza, protección, líder, guía y sostén de su familia, debe ser amigo íntimo y hermano de su primer hijo, para que juntos logren un buen funcionamiento familiar, en dar seguridad, consolidar y buscar en todo momento el crecimiento individual y grupal de la familia.

Cosa de Dios

La tercera sub categoría describe, que ser papá canguro se devela como el regalo de Dios; porque él es el que actúa en la recuperación de su hijo. Porque es el único que te escucha y está junto a ti cuando más se le necesita; porque solo con ir a la iglesia y pedirle de corazón por la pronta recuperación de su hijo él lo cumple, y cuando se llega a tener a Dios en el corazón es cuando se siente paz y se sabe que pronto tendrás a tu hijo junto a tí en casa.

“… el regalo de la vida… es cosa de Dios… él es el que actúa… en la pronta recuperación de mi hijo…” (ROSADO)

“… me siento dichoso… que Dios le de vida… a mi bebé… es la gracia de Dios…” (ROSADO)

“… ruego… para que Dios… de salud… que pronto este a salvo…” (ROSADO)

“… Dios te escucha… lo que tú pides Dios te da… y lo que pido… es salud para mi bebé…” (ROSADO)

“… voy a rezar tanto… para que le den de alta… lo más pronto…” (ROSADO)

“… ella me ha cambiado… el estar aquí me ha cambiado… antes no creía en Dios… pero cuando uno está en problemas… solo él es el único que está a tu lado… y ahora lo siento en mi corazón… y con el llegas a sentir paz… ante tantas cosas… ahora voy a la iglesia todos los días… y pido por ella… solo por ella…” (LILA)

“… doy gracias a Dios y a la Virgen sé que ellos me escuchan… porque les pido de corazón… por permitirme tenerlo a mi lado… junto a mi pecho…” (VERDE)

Según Quintero (2006), define a la espiritualidad como aquella dimensión del ser básica y transcendente formada por creencias y valores. Es una dimensión única de la persona. Se caracteriza por la relación con el yo, con el otro, con la naturaleza y con la vida. La religión, la fe y la espiritualidad son conceptos aislados, unidos por la concepción de la trascendencia del ser; sin embargo se utilizan indiscriminadamente, creando confusión en su naturaleza. La espiritualidad es una fuerza que da sentido a la vida. Busca respuestas a aquello que no podemos explicar con la razón y con el conocimiento. En determinados momentos y circunstancias de la vida adquiere una mayor importancia o significado, como en situaciones de enfrentar la enfermedad y la muerte

Stoll (1989), describe la espiritualidad como un concepto bidimensional. La dimensión vertical es la relación del yo con lo trascendente (Dios), con el valor supremo y los valores que guían la vida de la persona. La dimensión horizontal es la relación de la persona con su yo, con su entorno y con los otros (Quintero, 2006).

Pargament y Koenig (1997), desarrollan el concepto de “Afrontamiento Religioso”, definiéndolo como aquel tipo de afrontamiento

donde se utilizan creencias y comportamientos religiosos para prevenir y/o aliviar las consecuencias negativas de sucesos de vida estresantes; distinguiendo conductas de tipo positivas como la apreciación de Dios como benevolente, la búsqueda de una relación de mayor contacto con Dios, búsqueda de apoyo espiritual, confianza por entero a Dios y la purificación religiosa por medio de plegarias, oraciones y el pedir y otorgar perdón (Yoffe, 2006).

Además Stoll (1989), define por necesidad espiritual, la necesidad que siente la persona de mantener, fortalecer o recuperar creencias y fe; de encontrar respuestas al sentido y finalidad de la vida. Muchas veces a través de actos religiosos, ritos, plegarias y el perdón. La espiritualidad es una forma de relación con lo trascendente, y el cuidado de enfermería no debe estar ajeno a ello, al asumir al otro en una dimensión de integralidad, a la luz del paradigma holístico.

Para Rossi (1993), la práctica religiosa de la plegaria, el rezo o la oración puede influenciar positivamente en la salud mental en forma psicodinámica, produciendo efectos positivos a través de emociones y estado afectivos que pueden promover actitudes de esperanza, perdón, aumento o afianzamiento de la autoestima, paz, bienestar, amor y compasión. De este modo, los estados positivos que surgen a partir de dichas prácticas rituales pueden ser importantes para la salud mental y

física, al actuar sobre los mecanismos psiconeuro-inmunologicos y psicofisiológicos (Yoffe, 2006).

Ferraro y Col. (1984), mencionan que la separación y/o pérdida de un ser querido como un tipo de suceso vital negativo, afecta la salud física como emocional y mental de las personas que atraviesan situaciones de duelo, pudiendo producir aumento del estrés y del sentimiento de vulnerabilidad física y emocional. En diferentes estudios sobre el duelo como suceso vital estresante, se ha señalado que el apoyo social enfocado a la salud espiritual; es promotor y favorece el mantenimiento de la salud física y mental de las personas (Yoffe, 2006).

Según los autores citados, la separación del hijo - papás debido al ingreso a la UCIN por problemas de salud, es una experiencia vital negativa que afecta la salud física, emocional y mental del nuevo papá que no solo afronta la separación de su hijo sino muchas veces la hospitalización de su pareja, aumentando el estrés y los sentimientos de vulnerabilidad física y emocional; además resaltan que el afrontamiento religioso a través de las creencias y comportamientos como la oración y la búsqueda y apreciación a Dios facilitan la resolución de los problemas y el estrés que está experimentando el papá favoreciéndole al mantenimiento de la salud física y mental.

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