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4. Análisis y discusión de resultados

4.6. Categoría política (documentos rectores)

4.6.3. Subcategoría Ética (documentos rectores)

A través de esta subcategoría se pretende evidenciar un aspecto fundamental en una profesión de gran responsabilidad por su componente humanístico y con vocación de servicio, es así que, a través de aspectos como el perfil del egresado y el plan de estudios, se muestran la asignación de tiempos y distintas perspectivas de la formación ética en cada institución.

Para la U1, el perfil del egresado supone un profesional con sensibilidad social y cultural; comprometido con la resolución de problemas en comunidades urbanas como rurales a través de su acción, capaz de reconocer la importancia y respetar la diversidad lingüística del país. Se evidencia este aspecto en el plan de estudios con la distribución de veinte horas y quince créditos que tratan asignaturas con elementos éticos y políticos a partir de su relación con la identidad, el sujeto, la escuela, los mass media y la diversidad.

Para la U2, se evidencia una postura de tipo ético en la mención de pensar un profesional “que desarrolle una actitud problematizadora desde los dispositivos escolares, de las perspectivas en el campo del lenguaje y de su propia práctica discursiva a través de la investigación permanente”, lo que supone un compromiso en el deber ser en la escuela como profesional docente; a nivel del plan de estudios, se evidencia en tres créditos de una asignatura que se titula ética y que no se manifiesta en relaciones evidentes con otros aspectos de la formación por la concreción de su denominación.

Para la U3, la mención del compromiso ético en el perfil del egresado, deja explícita la formación del profesional como líder en procesos de cambio en la vida de las comunidades como parte de su formación integral; esta formación se relaciona con la asignatura denominada ‘ética’ que dentro del plan de estudios corresponde a tres créditos, situada en el campo humanista, en el área de formación fundamental.

Para la U4, el contenido ético se dirige a un profesional que trascienda de su saber disciplinar “permitiéndole ser sensible e ir más allá de los conocimientos y técnicas, con el fin de propiciar el crecimiento integral de las personas”, lo que supone en su actuar un desempeño que reconozca lo humano; lo cual se evidencia en el plan de estudios a partir de la asignatura denominada ‘ética profesional’, que hace parte de los estudios institucionales del programa.

De lo anterior se infiere que la ética tiene un papel diferente en los programas, en los que se evidencia que las instituciones de tipo religioso, trabajan la ética profesional como un elemento

complementario, mientras que la institución que no pertenece a un orden religioso, trabaja la ética desde diversas perspectivas relacionadas con el deber ser del sujeto y la realidad social en la que se encuentra inmerso, estableciendo distintas relaciones para su estudio.

El hecho de que no se mencione la ética en las demás asignaturas no implica que haya falencias de este tipo en la formación ya que se puede establecer este tipo de enseñanza con el deber ser docente de los formadores de formadores, lo cual no es explícito en la documentación, pero es posible evidenciarlo en las voces tanto de estudiantes como de docentes en las cuales relucen aspectos de esta naturaleza como positivos en la formación; este punto se constituye limitante de una investigación que pretende analizar a través del contenido de una muestra de discursos algo que como la profesión docente se da en el aula más que en el papel, situación que es conocida de antemano por los investigadores.

Tabla 27. Consolidación de la categoría política en estudiantes, docentes y documentos rectores de programa Consolidación categoría Política en…

Voces estudiantes – docentes Voces documentos Análisis La categoría de política en voces de

estudiantes y docentes, permite

evidenciar: En primer lugar, una divergencia en la formación del pensamiento crítico y reflexivo, si bien los estudiantes consideran que este campo no se profundiza en los espacios académicos, sino que se desarrolla cuando se enfrentan a la práctica, al momento de forjar en sus estudiantes esta misma iniciativa; los docentes por su parte, consideran que este pensamiento si se da en los distintos campos del saber, toda vez que está presente en los discursos y el cual se encauza a que redunde en la práctica.

En segundo lugar, en relación con la

normatividad, los estudiantes

manifiestan desconocer las

reglamentaciones que guían su campo profesional, y reivindican la necesidad de que en sus espacios académicos se incluya la formación en este campo, los docentes por su parte, se refieren más

al aspecto de cómo estas

normatividades afectan los desarrollos en la formación educativa, pues se formulan sin reflexiones previas de lo

La marcada visión fundacional de las cuatro instituciones modela el tipo de pensamiento al que hacen referencia tanto en sus documentos como en el plan de estudios, en el que se evidencia que los campos a los que pertenecen las asignaturas que dan

cuenta de ese desarrollo de

pensamiento crítico-reflexivo se

enlazan en profundidad con la propuesta de cada institución, ya que supone una transformación dirigida a suplir unas necesidades sociales particulares según la perspectiva institucional.

En cuanto a la formación en

normatividad mínimamente se

evidencia a partir de la cátedra

institucional como formación

complementaria en todas las

instituciones, y se amplía en tres de estas hacia el orden nacional, con el estudio de la constitución; las políticas

educativas, tocantes a ámbitos

regionales y el estudio del PEI, en el campo institucional; constituyéndose en elementos necesarios de la formación y que contrastan con el conocimiento de la realidad social que

En los discursos de los docentes, así como en los discursos de los

documentos institucionales, es

posible ver que lo referente al pensamiento crítico y reflexivo, se encuentra inmerso en la propuesta de formación desde su inclusión en la orientación del programa, así como en la elaboración de los espacios académicos. Lo anterior, buscado que este pensamiento

crítico y reflexivo esté en

consonancia con la perspectiva fundacional del programa, a saber, de acuerdo a los programas estudiados, religiosa o laica.

En esta subcategoría, surge una divergencia en tanto desde los documentos rectores, en las cuatro

universidades se identifican

asignaturas que refieren al desarrollo de pensamiento crítico y reflexivo mediante elementos nominatorios tales como conflicto, democracia, escuela, sociedad, desarrollo social, entre otras; para los docentes estos mismos espacios de aprendizaje dan apertura a ese pensamiento crítico y reflexivo que se consolidará

que ha sido, al intentar responder a aspectos de cumplimiento por parte del estado.

En el campo de la política, el deber ser, evidenciado en la subcategoría de ética, converge en la formación que se logra en relación con el papel que el estudiante tendrá en la sociedad, al momento de ejercer su profesión, su labor transformadora e inspiradora por el cambio de las realidades.

pretende ser estudiado a través del pensamiento crítico-reflexivo.

A estos aspectos se aúna la ética, con tiene un papel diferente en los programas, en los que se evidencia que las instituciones de tipo religioso, trabajan la ética profesional como un elemento complementario, mientras que la institución que no pertenece a un orden religioso, trabaja la ética

desde diversas perspectivas

relacionadas con el deber ser del sujeto y la realidad social en la que se encuentra inmerso, estableciendo distintas relaciones para su estudio. El hecho de que no se mencione la ética en las demás asignaturas no implica que haya falencias de este tipo en la formación ya que se puede establecer este tipo de enseñanza con el deber ser docente de los formadores de formadores, lo cual no es explícito en la documentación, pero es posible evidenciarlo en las voces tanto de estudiantes como de docentes de las cuales surgen aspectos de esta naturaleza como positivos en la formación; este punto se constituye limitante de una investigación que pretende analizar a través del contenido de una muestra de discursos algo que como la profesión docente se da en el aula más que en el papel, situación que es conocida de antemano por los investigadores.

en la práctica docente; mientras que los estudiantes desconocen esta relación o no la evidencian de forma clara y solo hacen mención a su adquisición en la práctica.

En el aspecto de la normatividad, hay una clara convergencia entre el discurso de los estudiantes y el de

los documentos institucionales,

considerando que en ambos se evidencia la poca incidencia de la formación en aspectos normativos, necesaria desde la perspectiva de los primeros. Sumado a ello, los docentes, más allá de notar esa ausencia, orientan su discurso hacia el efecto que tiene esta normatividad en el campo de la formación docente inicial, en tanto se responde a aspectos burocráticos, más que a una necesidad emanada de la

realidad social, reflexionada y

propuesta por quienes trabajan en este campo.

En la subcategoría de ética, hay un derrotero que marca el sentido de los tres discursos y es el deber ser de los estudiantes, como sujetos que se están formando para

posibilitar el cambio y la

transformación social de los

contextos a los que impacten, lo que empieza por ser reflejado en los documentos logra tener una gran incidencia en la forma de pensar y actuar de los estudiantes y docentes. Una divergencia al respecto, sucede entre los mismos documentos institucionales de los programas que se orientan desde su perspectiva fundacional.

La categoría política, forjada desde estas tres subcategorías permite evidenciar que hay una incidencia del pensamiento crítico y reflexivo en como los programas de formación forjan el deber ser de los estudiantes docentes; si bien cada institución tiene diferentes orientaciones, todas apuntan a la constitución de un profesional integral; finalmente el pensamiento crítico-reflexivo que desarrolla o no el estudiante va a jugar en su papel como profesional de la docencia, en la lectura de la realidad social y en la postura frente a la normatividad de la cual es sujeto en tanto mantiene un vínculo laboral con la institución y en general, con la organización educativa a nivel distrital, regional y/o nacional.