acantonada en el Perú se sublevo y tomo prisionero al general Jacinto Lara, comandante de la división y junto con otros oficiales, los relevo del mando.
El motivo que adujo el citado oficial, fue la actitud contraria a la Constitución que manifestaban esos jefes y el apoyo que daban a la dictadura de Bolívar, solicitada por las poblaciones de Guayaquil y Quito.
La tercera División juró lealtad y sumisión al orden Constitucional ante el representante de Colombia don Cristóbal Armero.
En Bogotá se supo del alzamiento por comunicación del coronel Bustamante al Vicepresidente y en ella expresa como motivo de su conducta el respeto al orden Constitucional y no se hace mención de ningún trato o intención de participar en un complot con el mariscal Santa Cruz134 .
1.2.10.1 Acta de los amotinados. Acta de los amotinados de la 3 División enviada a Bogotá, con fecha del 26 de enero de 1827:
Que para manifestar a su gobierno y al mundo entero de un modo el más solemne los sentimientos que los habían animado al deponer del mando a los jefes y oficiales de la división, de quienes tenían muy graves y fundadas sospechas, se habían reunido para declarar: que permanecerían enteramente sumisos a la constitución y leyes de Colombia, y profesarían el mayor respeto al libertador presidente; más que nunca alterarían de manera alguna su propósito de sostener a todo trance la constitución, contra los violentos e injustos ataques que se le hacían en diferentes lugares de la República; ni consentirían en que se nombrara un dictador o que se adoptara un código desconocido.
Que hacían esta declaración para dar a conocer sus sentimientos al gobierno colombiano, el que podría disponer de sus servicios para sostenerse contra las
134 Ibíd., p. 541.
pretensiones de todos los innovadores, a cuyo efecto se le daría cuenta remitiéndole copia del acta por medio de su nuevo comandante135.
Como los oficiales al mando de la tercera División ocupaban esos cargos por designación del general Bolívar como jefe supremo del ejército Colombiano; la sustitución abrupta de los jefes asignados a esa División por parte de un subalterno merecían para Bolívar y los amigos del libertador; una condenada de manera, tajante por el gobierno de Bogotá y medidas de orden militar para someter a los oficiales rebeldes y de carácter disciplinario o inclusive ordenar un juicio a los militares insurrectos ante una corte marcial
El coronel Florencio O’Leary, edecán del Libertador estaba en Bogotá para la época y así narra en sus memorias; las reacciones en Bogotá con relación a los hechos provocados por la tercera División. “Las noticias del Perú llenaron de alegría a Santander y a su partido, que a trueque de mantener al libertador lejos de sus intrigas y torcidos manejos, no reparaban en la naturaleza del conflicto en que la insubordinación de una parte del ejercito, y en país extraño, pondría a Colombia 136.
Y se atreve a lanzar la siguiente afirmación: “No cabe duda de que el coronel j. Bustamante, jefe de la sublevación, obraba por sugestión de Bogotá”137
La anterior afirmación la hace O’Leary soportado en la carta de Santander a los oficiales sublevados, que él considera escrita con “cautela” pero que no disimula la aprobación del vicepresidente.
1.2.10.2 Carta de Santander a los amotinados. En dicha carta se pueden destacar varios párrafos:
Lealtad y fidelidad a la Constitución:
El 9 del corriente (marzo) me entregaron Bravo y Lersundi sus importantes comunicaciones del 28 de enero, los documentos que las acompañan y su carta
135 OCAMPO LÓPEZ, Javier. Santander y los sucesos políticos de Venezuela 1826. Tomo II. Bogotá:
Biblioteca de la Presidencia de la República, Administración Virgilio Barco. 1988
136 O’LEARY. Op. cit. p. 125.
particular: Ellos dirán a usted los sentimientos de júbilo que han manifestado los pueblos al ver la fidelidad y lealtad que han expresado los militares de esa división en unos días en que no han sido pocos los que olvidan sus deberes, y lo que Colombia había ganado bajo su constitución, nos han dado tantos pesares138.
Graves motivos conocidos con posterioridad:
Muy graves juzgo que fueron los motivos que los obligaron a dar el paso del 26 de enero.
Ha sido una lástima que usted no hubiese remitido me los datos en que se fundaron sus sospechas contra los jefes que han separado; estos datos habrían puesto el procedimiento de ustedes bajo una claridad tan grande que no habría quedado que desear. Pero considero que las circunstancias fueron urgentes, y que no tuvo usted lugar para hacerlo todo.
El gobierno debe obrar con Prudencia y no juzgar a la ligera los actos contra la disciplina militar:
No es fácil ni prudente que el gobierno juzgue de un suceso tan importante por las primeras comunicaciones que ha recibido; usted comprende que el gobierno debe hablar con cordura y razón, debe cuidar de no ser inconsecuente, de no sancionar actos contra la disciplina militar ni de minar las cosas sobre las que descansa todo régimen social.
El gobierno y el congreso les darán garantía y los pondrá a cubierto para siempre: Ustedes uniendo su suerte, como la han unido, a la nación Colombiana y al gobierno nacional bajo la actual constitución, correrán la suerte que todos corramos.
El congreso se va a reunir dentro de ocho días a él le informare del acaecimiento del 26 de enero; juntos dispondremos lo conveniente sobre la futura suerte de ese ejército, y juntos dictaremos la garantía solemne que a usted y a todos los ponga a cubierto para siempre139.
Como los acontecimientos de la tercera división ocurrieron, después de conocerse el perdón otorgado por Bolívar a Páez en Venezuela; lo exaltados de Bogotá expresaron su entusiasmo; así lo narra el ministro del interior de la época, el historiador Restrepo:
Desde el momento en que se divulgaron las noticias, el partido exaltado y enemigo del libertador, a cuya cabeza estaba el Vicepresidente general Santander prorrumpió en la más loca alegría. Repiques de campanas, cohetes, músicas, alboroto y vivas continuados a la tercera división y a sus oficiales, al
138 LECUNA. Op. cit., p. 94
congreso, al Vicepresidente y al Perú, ocuparon la tarde y gran parte de la noche
de aquel día (marzo 9). El mismo Vicepresidente acompañó por la noche a una
música seguida de numeroso concurso del pueblo, la que recorría la calle principal nombrada del comercio140”
En un acto de objetividad histórica O’Leary en sus memorias refiriéndose al episodio de la tercera división y el comportamiento de Santander; lo comparo con el perdón de Bolívar a los facciosos de Venezuela y lo considero un error141.
Resentido Santander, y herido en su orgullo con el perdón decretado por el libertador a los facciosos de Venezuela, cegado por la pasión cometió el mismo error que aquél y aprobó un acto de insubordinación sintiendo no conocer la antigüedad y servicios de todos esos oficiales y sargentos para haberles enviado algunas recompensas.”
La unidad del gobierno estaba rota, el vicepresidente y el presidente actuaban como cabezas de gobiernos distintos a pesar de tener el mismo cuerpo institucional.