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La sublimación

In document El Abanico de Los Goces [Isidoro Vegh] (página 49-52)

LA SUBLIMACIÓN

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Cuando el Amor, así se unía al alma amada Y que ella se refresca en el torrente de sus dones, Toda palabra humana debe callarse

Y el espíritu es impotente A evocar por una imagen La plenitud que le es acordada. 12

Aquellos que amen, escuchen con piedad Esta larga queja que me arranca el amor Y este grito angustiado: Oh, mi Dios, Cuándo pues vendrá el tiempo De tu misericordia y cuándo, la hora En que tú dirás: "Yo te busco en tu noche, En mi luz te recalentaré;

Como los días de antaño te estrecharé; Déjate caer en mi abismo

Y ven a nutrirte del esplendor de mis dones"! HADEWIJCH D'ANVERS En Encore Lacan dice:

"Hay, pese a todo, un pequeño punto cuando ustedes leen ciertas personas serias, como por azar algunas mujeres. Les voy a dar una indicación que debo a una muy gentil persona que la ha leído y me la aportó. Es ne-

1. D'Anvers, Hadewijch, Amour est tout, París, Éditions Téqui, 1984, p. 30.

Isidoro V h

El abanico de los goces Capítulo 8

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cesario que lo escriba: es Hadewijch D'Anvers, una beguina, esto que se llama gentilmente una mística."2

El texto que les leí es uno de los poemas de Amour est tout. Poémes stro-

phiques (Amor es todo. Poemas estróficos). La beguina perteneció a un

sector de la Iglesia. No estaba ordenada pero vivía en el convento de la con- gregación que fundó hacia 1200 Lamberto de Beghe. Hadewijch D'Anvers fue una de las primeras beguinas; se calcula que vivió entre los arios 1220 y 1250. Vivió la experiencia mística, como Santa Teresa de Ávila.

Si Lacan pudo avanzar en la cuestión, desde el psicoanálisis, acerca de qué es el sexo, qué es la relación sexual, el acto sexual, si pudo decir algo más que lo que había adelantado Freud, fue por lo que pudo encontrar en el goce femenino. Un goce que, como dice el poema, no tiene palabra ni imagen para decirse o mostrarse pero que, sin embargo, tiene letras que lo bordean. Quienes mejor se le aproximan son los místicos. Es gracias a estas poesías que Lacan se acercó a eso que nombró como goce extra de la mujer.

El capítulo anterior se trató de la pregunta por la poesía: qué lleva a la poesía. Cintia Ini presentó el valor de la letra, una letra que se caracteriza por el pas-de-sens, la fórmula negativa que quiere decir "sinsentido", pero también en francés se puede leer como "paso de sentido", si uno literaliza la frase. Es una letra que obtiene un sinsentido para el Otro y un paso de sentido para el sujeto. La poesía acentúa la relación del sonido y el senti- do, acentuación del sonido que produce el pas-de-sens, deshace el sentido coagulado y permite que otro sentido pase. Por eso Lacan, que gustaba de jugar con estas cosas, escribió: "Fonction et champ de la parole et du langage en psychanalyse", el texto del año 1953 conocido en la parroquia lacaniana como "El discurso de Roma". El título alude a la función de la palabra en el campo del lenguaje, palabra del sujeto con el lenguaje del Otro. Sabemos que no siempre el sujeto logra, con el lenguaje del Otro, enhebrar su palabra. Pero acá Lacan nos propone "Fiction et chant", fic- ción y canto. Esta referencia al canto, al sonido, acentúa la dimensión sig- nificante que se aloja en la letra. En algunos textos presentados se destacaba la tipografía y las distintas formas de subrayar, hacernos presente la letra, una presencia que el poeta logra de varios modos: por una recreación lexical (como Cortázar en Rayuela), una recreación sintáctica (el gran maestro fue, en el barroco español, Góngora, maestro del hipérbaton y el anacoluto) o una recreación tipográfica (Mallarmé, Apollinaire, la poesía concreta brasileña). La poesía deshace un prejuicio que nos lleva a creer

2. Lacan, Jacques. Le seminaire, livre XX, Encore, chapitre "Dieu et la jouissance de La femme", París, Éditions du Seuil, 1975, p. 70.

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que lo habitual es lo normal. Desde una perspectiva freudiana, podemos situar la poesía como inherente a uno de los destinos de la pulsión, que Freud nombró sublimación. Uno de los destinos pulsionales ofrece la ra- zón de una sentencia: se escribe con el cuerpo. Muchas veces los poetas lo confiesan: "Escribo con mi sangre". Se podría completar y decir: "Es- cribo con el cuerpo pulsional". Si alguien dijera que escribe con el ser, no- sotros estaríamos de acuerdo y diríamos, junto a Lacan, que escribe con el ser de la significancia, cuyo primer asiento es el cuerpo. Y el sentido, el producto de la cópula de lalengua y el Et8ocy.

Hubo una polémica entre San Agustín y Santo Tomás. Para San Agustín, el cuerpo era el asiento del pecado. Santo Tomás, más cercano a nosotros, reconocía que también el cuerpo era el asiento —dentro de cierta moderación— de un don divino. Este cuerpo era, para Santo Tomás, una derivación del Ser supremo. Nosotros, como no planteamos la existencia de ese Ser supremo, en su lugar hablamos del ser de la significancia, de un cuerpo marcado por el lenguaje que lo habita.

Abordaremos qué sucede con el goce en la sublimación. Del seminario

La ética del psicoanálisis, en la clase del 20 de enero de 1960, tomo la fra-

se que para mí es eje de la perspectiva lacaniana sobre la sublimación: "La fórmula general que les doy de la sublimación es ésta: que eleva un objeto (...) a la dignidad de la Cosa." 3

Es una frase que suena tan poética como enigmática. La Cosa, escrita con mayúscula, es lo que Freud teorizara en el Proyecto4 como Das Ding, el objeto definitivamente perdido en el origen, el objeto buscado para reen- contrar lo que nunca se tuvo, otro modo de nombrar el paraíso perdido. Dice Lacan en la clase del 3 de febrero de ese mismo seminario:

"El arte, la religión y la ciencia (...) intentarán mostrarnos en toda su ge- neralidad la fórmula en la cual, en último término, llegaremos a plantear la noción de la sublimación (...)."5

Menciona los territorios freudianos de la sublimación, aunque luego dirá que cualquier práctica, en tanto cumpla con cierta lógica, puede nom-

3. Lacan, Jacques, Le Seminaire, livre VII, L'étique de la psychanalyse, París, Éditions du Seuil, 1986, p. 121.

4. Freud, Sigmund: Proyecto de una psicología para neurólogos, (1895), en Obras Comple- tas XXII, Los orígenes del psicoanálisis, Santiago Rueda editor, Buenos Aires, 1956. 5. Lacan, Jacques: L'étique de la psychanalyse , clase 10, 3 de febrero de 1960.

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brarse como sublimatoria. En relación con esa lógica, en la clase del 3 de febrero dice:

"Esta cosa, cuyas formas creadas por el hombre son del registro de la su- blimación, será siempre de algún modo representada por un vacío, preci- samente porque no puede ser representada por otra cosa. O, más exacta- mente, sólo puede ser representada por otra cosa. Pero en toda forma de sublimación el vacío será determinante."6

Con mis palabras: hay sublimación cada vez que el parlétre crea un ob- jeto con el cual recrea el vacío. La sublimación es la recreación de un va- cío, vacío de objeto pulsional, el cual permite aproximarse asintóticamen- te a la dimensión de la Cosa, al Das Ding. En ese caso, entre el ser del ob- jeto y la nada -que sería el abismo- se crea algo que no es ni el ser ni la nada sino el vacío, pero un vacío que precisamente para serlo -es lo que ofrece la creación del artista, el arte, la poesía- precisa de su forma, de su velo imaginario y de su borde simbólico.

En el mismo seminario, en la clase del 10 de febrero, Lacan dice algo más que nos ayuda en la lógica de la sublimación:

"Lo que en suma vemos aquí funcionar en estado puro es lo que, creo, in- cumbe este lugar adonde apunta la tendencia en la sublimación, a saber, ese punto central donde lo que el hombre demanda, lo que sólo puede de- mandar, es ser privado, hablando propiamente, de algo real."7

¿Qué leo en esta frase? El ser humano, el parlétre, precisa para su exis- tencia, para realizar su existencia, para realizarla en la creación, una pri- vación de goce: ese real merece llamarse goce.

En la clase del 13 de enero alude a los Tres ensayos sobre la sexuali- dad de Freud:

"Tenemos la noción de que la sublimación se caracteriza por este cam- bio en los objetos o la libido, no por intermedio directo de un retorno de lo reprimido, no indirectamente, no sintomáticamente, sino de una forma directamente satisfactoria, la libido sexual halla su satisfacción en los objetos."8

Freud clásico: el destino pulsional, cuando se realiza como sublimación, obtiene un goce. Cuando Freud afirma que es una satisfacción pulsional

6. Ídem.

7. Ídem, clase 11, 10 de febrero de 1960. 8. Ídem, clase 7, 13 de enero de 1960.

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inhibida en su fin, el único fin que tiene inhibido es la relación sexual, no la obtención del goce. Lo que Freud llama Befriedigung -satisfacción- en la sublimación se produce. Nosotros la llamamos goce, un goce que se ob- tiene sin represión, sin síntoma, como un canal adecuado, viable, sin ba- rrera para la pulsión, para la libido. Lacan dice:

"¿Qué es lo que distingue primeramente, tontamente, masivamente y, a decir verdad, no sin abrir un campo de perplejidad infinita, a los objetos? La única distinción que da primeramente es que están socialmente valori- zados en tanto el grupo puede dar su aprobación a estos objetos, que son objetos de utilidad pública."9

El objeto de la sublimación vale en la medida en que, como el chiste, el Otro lo consagra; de ahí el valor, incluso el agradecimiento, que tenemos hacia cada artista que extiende la frontera de aquello que en el lazo social es aceptado como lugar válido para la creación y, por ende, como un ca- mino para la pulsión.

Si se avanza un poco más, se advierte que se extiende más allá de los campos tradicionales freudianos de la sublimación: ciencia, arte, religión. Muchos arios después, en la clase del 22 de febrero de 1967 del seminario La lógica del fantasma,u) Lacan dice:

"Es en la medida donde alguna cosa, algún objeto, puede tomar el lugar que toma -q) en el acto sexual como tal, que la sublimación puede subsis-

tir dando exactamente el mismo orden de Befriedigung que está dado en el acto sexual." n

Esto lo podemos leer tanto al derecho como al revés. Hay algo que ase- meja la sublimación con el acto sexual y es una privación, una pérdida de objeto, un vacío. Pero es posible leerlo al revés, y entonces anticipa el tema del acto sexual. Permítanme que por ahora lo llame así, porque Lacan titubea ("ase puede hablar de acto sexual?"): él dice que el acto sexual también implica una pérdida de objeto. Una pérdida de objeto que implica una pérdida de goce. También plantea la diferencia entre sublimación y acto sexual. En el mismo seminario, en la clase del 8 de marzo de 1967:

"El 1-a cuando se iguala a a2 -son los segmentos armónicos con los que

trabaja la relación del sujeto y del Otro en el acto sexual- es lo que tiene

9. Ídem.

10. Lacan, Jacques, seminario La lógica del fantasma, clase 11, 22 de febrero de 1967, versión inédita.

11. Ídem.

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de satisfactorio el acto sexual, a saber, que en el acto sexual no se percibe lo que falta: esto da la diferencia que hay con la sublimación, no que en la sublimación se lo sepa todo el tiempo, sino que se lo obtiene como tal al fin, si es que hay fin de la sublimación.

(—)

¿Qué da como estructura de la función sublimatoria? De entrada, que al contrario del acto sexual es de la falta que parte, y con ayuda de esa falta construye su obra, que es siempre la reproducción de esa falta."12

La esencia de la sublimación es que es un destino pulsional, una obten- ción de goce posible para el parlare que se incluye en el lazo social e implica, como lógica, la recreación, a través de la obra, de un vacío.

12. Ídem, clase 13, 8 de marzo de 1967, versión inédita.

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