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Sus desarrollos

III. EL MOVIMIENTO DE SISTEMAS

3. Sus desarrollos

1. EL MOVIMIENTO DE SISTEMAS

La evolución del pensamiento de sistemas es relativamente reciente. Su empleo formal y consciente no supera los cuarenta y cinco años. Surge y se difunde como alternativa intelectual para el entendimiento de la realidad, gracias a la formación en 1955, de la Society for General Systems Research (SGSR), luego convertida en la International Society for General Systems Research (ISGSR) y fianlmente en lo que hoy es la International Society for the Systems Sciences (ISSS).

La constitución de la SGSR marca un hito muy importante en la difusión de la sistémica en las diferentes latitudes del mundo, iniciándose así lo que se conoce como el movimiento de sistemas (Checkland, 1990). Fundaron dicha sociedad Ludwing Von Bertalanffy (biólogo), Kenneth E. Boulding (economista), Anatol Rapoport (matemático) y Rlph W. Gerad (fisiólogo). Podrá notarse que dichos personajes pertenecieron a diversas disciplinas; sin embargo, todos ellos manifestaron un interés intelectual común: la necesidad de ver la realidad a través de totalidades, es decir, sistémicamente, lo que implicaba transponer las fronteras de cada una de sus disciplinas particulares y observar y actuar en la realidad a partir de un esquema inter y transdisciplinario.

La SGSR fue fundada para cumplir un conjunto de objetivos y agrupar a aquellas personas que habían adoptado conscientemente la actitud de ver las cosas como “sistemas”.

El objetivo central de la SGSR fue, en palabras de Bertelanffy, “crear una teoría general que permitiese la explicación de los fenómenos que se dan en diversas facetas de la realidad”. Así, los objetivos de la teoría general de sistemas (TGS) fueron los siguientes (Bertalanffy, 1976):

− Investigar el isomorfismo de conceptos, leyes y modelos en varios campos del saber y permitir la transferencia de un campo al otro.

− Apoyar el desarrollo de modelos teóricos adecuados en áreas donde no existen.

− Eliminar la duplicación de esfuerzos teóricos en diferentes campos.

− Proporcionar la unidad de la ciencia a través del mejoramiento dela comunicación entre los especialistas.

Pero aun cuando los objetivos fueron muy loables, en la práctica no hubo resultados concretos. Sin embrago, si quedó claro que dicha perspectiva podía aplicarse en disciplinas particulares, como herramienta intelectual para discernir y entender situaciones problemáticas específicas bajo estudio. En consecuencia, el pensamiento de sistemas puede ser considerado como una metadisciplina, que se pone a la altura del pensamiento científico y por encima de las disciplinas particulares, siendo un esquema intelectual que puede ser aplicado a las diversas disciplinas específicas, como lo hace también el método científico. Con el esfuerzo de Bertalanffy y compañía emerge, entonces, un intelectual que “se sienta al costado de la ciencia, para apoyarla y complementarla” (Checkland, 1972).

El lenguaje que utiliza la sistémica es el matemático, aunado a los principios y reglas de la lógica; adicionalmente, recurre al lenguaje verbal para poder explicar las interpretaciones que del mundo real hace el enfoque sistémico.

La filosofía sobre la que descansa esta perspectiva es el holismo, siendo J. C. Smuts, filósofo contemporáneo sudafricano, el defensor de esta posición. De él extractamos una figura literaria que trata de explicar lo que es la perspectiva sistémica:

“La realidad es una totalidad de campos de acción que se interfieren…El todo es un movimiento cósmico en el que la realidad recorre diferentes órdenes del ser.”

El movimiento de sistemas es la expresión del paradigma intelectual que se viene gestando desde el pronunciamiento formal hecho por Bertalanffy para ver y observar la realidad como totalidades o de manera holística; pronunciamiento inicial que fue apoyado por sus discípulos Anatol Rapoport, Kenneth Boulding y Ralph W. Gerard, en la idea de buscar la unidad de la ciencia. Según esta concepción, la realidad no se presenta dividida en procesos físicos, químicos, biológicos, psicológicos, o sociales aislados, sino que, atendiendo a su complejidad, cada uno de ellos está imbuido de los demás (v. gr., en un procesos social existen a la vez procesos psicológicos, fisiológicos, químicos, físicos, etc).

Para los pensadores de sistemas el mundo es complejo, y en la búsqueda de las soluciones hay que encarar dichas complejidades en toda su dimensión.

Esta perspectiva gana cada día mayor cantidad de adeptos, quienes, formados bajo distintas disciplinas, piensan que la visión sistémica es un arma potente para estudiar y entender los fenómenos del mundo real y que bien puede ser un complemento del método científico.

Todo este grupo de gente de distinta formación y que han adoptado la perspectiva de sistemas para encarar y resolver sus problemas conforman lo que se denomina el movimiento de sistemas. Para entender mejor lo que decimos, en el gráfico 7 se muestra un mapa propuesto por Checkland en el que se indican las áreas intelectuales que se vienen creando, así como las teorías, métodos y metodologías que se han desarrollado y se están desarrollando.

Gráfico 7: El movimiento de sistemas 1. Estudio de ideas de sistemas como tales

1.1. Trabajos teóricos en sistemas (desarrollo de teorías, filosofías, etc) Ejemplos: Teoría General de Sistemas, teoría de la Jerarquía, cibernética, Teoría de la Información.

1.2. Trabajos de sistemas en el mundo real

1.2.1. Trabajos en sistemas duros (orientados a construir o diseñar sistemas que no existen en el mundo real).

Ejemplos: Metodología de la ingeniería de sistemas desarrollada por la Bell Corporation, metodología de la ingeniería de sistemas asistida por computador.

1.2.2. Trabajos en técnicas de ayuda para la toma de decisiones (orientadas al desarrollo de técnicas que sirvan para estudiar cursos de acción y sus consecuencias).

Ejemplos: La investigación operacional, análisis de decisiones, análisis de sistemas tipo RAND o IIASA, análisis beneficio-costo.

1.2.3. Trabajos en sistemas blandos (orientados a generar debate de posiciones conceptuales, las cuales corresponden a cosmovisiones distintas, expresadas a través de modelos conceptuales). Ejemplos: Metodología de los sistemas blandos.

2. SU IDEOLOGÍA

La ideología que sustenta el movimiento de sistemas es producto de la filosofía holista, a la que tiene como base. Esto implica ver las cosas como totalidades. Pero como se ha dicho en la explicación previa sobre el movimiento de sistemas, se pueden adoptar distintas versiones de lo que e el enfoque sistémico; y ello es así porque este también está en proceso de evolución.

Por tanto, podría decirse que si bien la ideología del pensamiento sistémico es fundamentalmente integracionista, globalista, trans e interdisciplinaria, hay un conjunto de variantes alrededor de la visión holista que vale la pena recalcar.

Si se toma por ello el esquema desarrollado por Checkland (1990) y se hace un análisis de los principales trabajos teóricos, como los de Norbert Wiener en cibernética o los de Ludwing Von Bertalanffy, aparece nítidamente un esquema integracionista de las diversas disciplinas, pero en el que todavía no hay una clara distinción filosófica entre el pensamiento científico y el sistémico. En cambio, algo que si se da de manera muy explícita en dichos trabajos es la complejidad existente en las diversas categorías de la realidad, por un lado, y la creación e integración de conceptos provenientes de diversas disciplinas, por otro.

Si, en cambio, se consideran los trabajos en sistemas “duros”, se puede apreciar la influencia del modelo ingenieril (y por tanto científicamente estructurado) del enfoque sistémico practicado bajo este esquema. Aquí la ideología imperante es la maximización del beneficio o la minimización del costo al “solucionar” un problema, siguiendo para ello un esquema rígido en el proceder. Esto puede ser comprobado si se toma en cuenta la metodología de la ingeniería de sistemas propuesta por Hall (1962), conformada por las siguientes etapas: a) Definir el problema; b) Buscar alternativas de solución; c) Evaluar alternativas, siguiendo el criterio beneficio-costo; d) seleccionar la mejor alternativa de solución; e)Aplicar la alternativa elegida; y, f) Controlar y evaluar los resultados.

De otro lado, si se toman en cuenta los trabajos sobre metodologías de ayuda a la toma de decisiones, entre los que se encuentran los esquemas del análisis de decisiones tipo RAND o la investigación de operaciones, las metodologías de evaluación de proyectos, etc. Se podrá observar que si bien estos esquemas tienen una característica sistémica al analizar la problemática, la ideología que subyace a ellos es nuevamente una

ideología que busca la maximización de beneficios o la minimización de costos, siguiendo pasos cuidadosamente establecidos para llegar a la “solución”.

En los dos casos anteriores se puede decir que no existe diferencia fundamental entre los objetivos buscados con los enfoques sistémicos y el esquema científico tradicional. Es más: tanto para la metodología de la ingeniería de sistemas como para la metodología de ayuda a la toma de decisiones mediante el esquema RAND, la concepción que orienta la definición del problema y la búsqueda de soluciones es, en el fondo, reduccionista, siendo el analista el que define las variables que interesa examinar.

En el caso de los desarrollos en los sistemas blandos se aprecia un enfoque sistémico muy diferente tanto al enfoque adoptado por la metodología de la ingeniería de sistemas como aquel que utilizan las metodologías de ayuda para la toma de decisiones. El aporte de la metodología de los sistemas blandos consiste en adoptar una visión sistémica- interpretativa, considerando bases filosóficas provenientes de la fenomenología de Hussler y de la hermenéutica de Gadamer. Aquí el planteamiento parte de la propia definición del problema. Checkland (1991) puntualiza precisamente que “el problema consiste en definir el problema”. Con esto lo que quiere decir es que todo estudio sistémico debe empezar por la propia definición del problema, lo cual ya resulta en sí mismo problemático. Por tanto, la ideología de están variante sistémica es pragmática y relativista en vez de dogmática y estructuralista, como lo son las dos primeras. Para esta variante de los sistemas, la “verdad” en problemas sociales no es absoluta, sino que depende del observante y del tamiz a través del cual se observe la realidad. De otro lado, bajo este esquema el problema no lo define quien lo observa (v. gr., el analista), sino los que viven, cambiando así radicalmente el modelo de trabajo de los dos primeros enfoques. Esto lleva a la conclusión de que los dos primeros enfoques, la metodología de ingeniería de sistemas y las técnicas para la ayuda a la toma de decisiones, son metodologías de trabajo orientadas a la “solución del problema” en vez de a la “definición del problema”. La metodología de los sistemas blandos, en cambio, esta orientada a la definición del problema en ves de a su solución.

En consecuencia, es posible afirmar que en el movimiento de sistemas hay una ideología que es común para observar el mundo: aquella que dice que el mundo es complejo y que hay que ver la realidad en términos de totalidades. Sin embargo, si se observa cada una de las variantes del movimiento de sistemas (desarrollos teóricos, sistemas duros, ayudas a las decisiones, sistemas blandos) se podría concluir que inclusive en los desarrollos teóricos iniciales, en los sistemas duros y en las ayudas para la toma de

decisiones aún está latente la ideología positivista y dogmática. En los trabajos en sistemas blandos, sin embargo, esta ideología positivista-dogmática es reemplazada por una interpretativa, relativista y sistémica.

3. SUS DESARROLLOS

Dentro del panorama que presenta el movimiento de sistemas en los últimos tiempos se pueden mencionar diversos trabajos de investigación tanto en el plano teórico como en el de su aplicación práctica.

Entre los desarrollos teóricos es posible mencionar los trabajos de la llamada teoría de la transformación (Rodríguez Delgado, 1991), teoría orientada a estudiar cómo se llevan a cabo los procesos de transformación en las diversas categorías de la realidad y los principios que gobiernan estos procesos. Esta teoría esta orientada también a dilucidar los tipos de procesos de transformación que se pueden dar en el mundo real y las posibilidades de su empleo y transferencia de conceptos de un nivel de complejidad a otro. Otro trabajo de gran importancia para el enfoque sistémico es aquel denominado teoría del desarrollo integrado (Rodríguez Delgado, 1998), teoría orientada al análisis de las sociedades y al estudio de los procesos de transformación que se podrían aplicar en dichas sociedades para alcanzar un desarrollo integral, que considere, por un lado, los diversos aspectos humanos, tecnológicos, culturales, ambientales, políticos, históricos, sociales, etc., inherentes al desarrollo de una sociedad; y que, por otro, proponga, a la luz del estudio de las variables mencionadas, el o los procesos necesarios para la transformación de dicha sociedad.

Otro campo de gran interés en el actual movimiento de sistemas cobra especial relevancia para el entendimiento de lo que sucede en una organización. Para entender los posibles rumbos por los que puede discurrir la acción de las organizaciones resulta de gran importancia ubicar a los grupos y sistemas culturales existentes en ellas (Rodríguez Ulloa, 1990a, 1992b). Bamberger (1986) Detectó la estrecha relación que existe entre los valores culturales de los ejecutivos de las organizaciones y el desarrollo estratégico de las mismas. Para él, la visión de los gerentes tiene mucha importancia para definir la trayectoria y destino de la organización.

Esto lleva a la necesidad de analizar las posibles imágenes que se tengan de la organización y de las consecuencias de ello. Morgan (1986) ha analizado cuidadosamente los posibles modelos organizacionales que se generan al adoptar diversas imágenes de la organización. Cada imagen origina un esquema distinto de organización y sirve para un mejor entendimiento de la misma. Otro estudio que tiene que ver con los aspectos culturales y las imágenes de la organización es aquel sobre el poder y el interés en las organizaciones. De alguna manera, los diversos grupos culturales existentes en la organización ejercen un cierto grado de poder, el cual es parte del poder existente en la organización. Algunos grupos culturales de la organización tienen más poder que otros y, de otro lado, cada uno de estos grupos culturales defiende intereses particulares en la organización. Oliga (1990, 1991) ha realizado interesantes trabajos que ayudan a entender las variables poder e interés en las organizaciones, y Rodríguez Ulloa (1990b) analiza dichas variables relacionándolas con los sistemas culturales, el manejo estratégico de las organizaciones y sus cursos de acción futura, definidos por los procesos de transformación que proponen.

En esta misma línea de trabajo se encuentra la teoría de los sistemas liberadores (Flood y Jackson, 1991; Ulrich, 1998), la misma que trata de liberar al analista de sistemas-el observante de la situación problemática y proveedor de alguna “solución”, de sus propias concepciones e intereses personales, cuando propone un proceso de transformación en el mundo real. Es más: esta teoría sugiere la liberación de las ideas sistémicas del analista de la realidad; a fin de que este se sienta libre de adoptar cualquier esquema metodológico de investigación de acuerdo con las circunstancias.

Otros de los trabajos que se vienen realizando desde la vertiente de la cibernética y los sistemas blandos son los de Beer (1981, 1985), ampliados por Espejo (1990) y Espejo y Harnder (1989), sobre la aplicación del modelo de sistema viable para el diagnóstico y el diseño del futuro de las organizaciones, por un lado, y el desarrollo y la aplicación del enfoque conversacional, siguiendo la línea de trabajo de Maturana (1990) y Flores (1989), por otro. Bajo este último esquema, el énfasis está en la generación de la acción mediante el empleo del lenguaje y las emociones que motiven a dicha acción. En otras palabras: ¿qué tipos de conversaciones me conducen a emociones que generan en una persona o grupos de personas una acción determinada? Este esquema, combinado con el cibernético de Beer, da una resultante denominada ingeniería humana para la acción (García y Álvarez Guenchuman, 1991).

De otro lado, en lo que se refiere al desarrollo de sistemas de información, el aporte de los sistemas blandos para la concepción de nuevos esquemas metodológicos tendrá una influencia muy importante, pues bajo este enfoque se parte del concepto mismo de información (Anderton, 1990). Este cuestionamiento lleva a conceptualizar nuevos esquemas metodológicos que a la fecha están en fase de elaboración, pero que tendrá un efecto radical en este campo y en las metodologías para el análisis y diseño de sistemas de información que se empleen.

El movimiento de sistemas está en permanente proceso de desarrollo, y nuevos esquemas se encuentran en preparación para el abordaje de los problemas organizacionales. En esta coyuntura, lo más recomendable es desarrollar concepciones propias, haciendo artesanía de sistemas, construyendo y diseñando sistemas para enfocar problemas concretos.

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