Ricardo Rodríguez Ulloa
La sistémica, los sistemas blandos
Y los sistemas de información
Universidad del Pacífico
Contenido PREFACIO……… 13 I. EL MÉTODO CIENTÍFICO………. 17 1. Su tradición……… 17 2. La educación científica……….... 253. Categorías de la realidad y dificultades del método de la ciencia……… 27
4. Repercusiones en nuestra sociedad………. 31
II. EL PENSAMIENTO DE SISTEMAS……….... 34
1. Orígenes informales………. 34
2. Orígenes formales……….. 37
3. ¿Qué es el pensamiento de sistemas? ………. 38
4. ¿Y qué es un sistema? ……….. 39
5. Clasificación de sistemas……….. 44
6. Complejidad y modelos……… 44
7. Impacto actual y futuro……… 46
8. ¿Y ahora qué? ……….. 48
III. EL MOVIMIENTO DE SISTEMAS……….. 50
1. El movimiento de sistemas……… 50
2. Su ideología………. 54
3. Sus desarrollos……….. 56
IV. PROBLEMOLOGÍA……… 60
1. La problemología como actitud sistémica………. 61
2. Tipología de problemas……….. 64
3. Problemas duros……… 65
4. Problemas blandos……… 66
V. CORRIENTES FILOSÓFICAS Y METÁFORAS ORGANIZACIONALES……… 68
2. El modelo organizacional fenomenológico………. 69
3. El modelo organizacional hermenéutico……… 70
VI. LA METODOLOGÍA DE LOS SISTEMAS BLANDOS……… 72
1. Orígenes de la MSB………. 72
2. Conceptos necesarios para entender la MSB……… 78
3. Etapas de la MSB………... 87
4. Variantes de la MSB……… 92
VII. METODOLOGÍA DE WILSON………... 93
1. Computación, informática y sistemas; La necesidad de una distinción conceptual……….. 93
2. Los esquemas datalógico e infológico en los sistemas de información……… 94
3. A nálisis y diseño de sistemas de información………. 95
4. Esquema general de la metodología de Wilson para el Análisis y Diseño de sistemas de información………. 96
5. La Cruz de Malta: Una herramienta para el análisis y diseño de Sistemas de información……….. 104
6. Análisis de la Cruz de Malta……….. 106
A. Análisis de los cuadrantes noroeste vs. noreste……… 114
B. Análisis de los cuadrantes suroeste vs. sureste……….. 117
C. Análisis de los cuadrantes noroeste vs. suroeste………. 120
D. Análisis de los cuadrantes noreste vs. sureste………. 120
E. Análisis de los cuadrantes noroeste vs. sureste……… 121
F. Análisis de los cuadrantes suroeste vs. noreste……… 123
7. Comparación con diversos enfoques………. 125
8. El Futuro………. 133
GLOSARIO DE TÉRMINOS DE SISTEMAS……….. 135
BIBLIOGRAFÍA……….. 151
Prefacio
La experiencia de escribir un libro es distinta a la de escribir artículos, cosa que he venido haciendo en variadas oportunidades en los últimos ocho años. La diferencia fundamental reside en la extensión de uno y de otro. Pero el libro, como el artículo, deben de tener coherencia en la exposición temática, página a página, de principio a fin, cual sistema en el que todo está conectado entre sí.
Esta es, entonces, la primera vez que expongo en un libro las ideas de sistemas y su importancia a lectores que, por su parte, tienen diversos intereses profesionales. Una y otra razón hace de esta una labor nada fácil.
Sin embargo, esta obra pretende, a partir de una explosión inicial de ideas de sistemas, llevar al lector a los diversos desarrollos de la sistémica, desde sus inicios hasta sus logros recientes en sistemas blandos y su aplicación en la concepción de los sistemas de información.
Sabemos que la literatura en idioma español de temas relacionados con el enfoque de sistemas es muy escasa, por lo que esperamos que este aporte permita cubrir en algo este vacío. El enfoque de sistemas, conforma avanza la humanidad, se hará más necesario; de allí la importancia de difundirlo. Sin embargo, en aras de establecer una relación más fructífera con este libro, pediría al lector que practique las siguientes tres capacidades:
a. Capacidad de mantener la mente abierta, para aceptar ideas que probablemente no sigan su forma usual de pensar.
b. Capacidad de escuchar ideas, esto es, receptividad a conceptos que posiblemente no vayan en la misma línea conceptual a las usualmente acostumbradas.
c. Capacidad de servicio, para estar en disposición de usar estas ideas en bien y provecho de quienes nos rodean. Y ello debe ser así por cuanto estas ideas constituyen importantes herramientas para procesos de transformación y cambio en los sistemas sociales. En consecuencia, su empleo requiere que quien las use posea una conciencia social y ética que le permita utilizarlas en bien de sus semejantes.
Todo ello es de particular importancia si queremos usar este enfoque en el análisis y diseño de procesos de cambio de sistemas muy difíciles de entender por su complejidad e implicaciones sociales: los sistemas humanos.
De otro lado, el libro Sistemas de información gerencial: La experiencia peruana es el complemento práctico de este. En él se muestran casos concretos en los que se pueden aplicar los conceptos aquí indicados.
Quiero dedicar este libro a Peter Checkland, Brian Wilson y Ronald H. Anderton, recientemente fallecido, mis apreciados profesores de la Universidad de Lancaster, Inglaterra, quienes me abrieron una perspectiva muy amplia y rica para apreciar la realidad. A mis alumnos de la escuela de Postgrado de la Universidad del Pacífico, porque con ellos compartí la mayoría de ideas que aquí se exponen. También al personal de investigación del Instituto Andino de Sistemas (IAS), con quienes hemos aplicado por dos años estos conceptos en diversas organizaciones peruanas, tanto del sector privado como del público, como parte de mi trabajo de investigación sobre el desarrollo de metodologías sistémicas en diversos temas, entre los que figura el de los sistemas de información.
Finalmente, quiero decir que estaré muy agradecido a aquellos lectores que hagan críticas a este libro, y que a partir de ellas se podrá construir un cuerpo de conocimientos que permitan la creación de una tecnología informática y base conceptual ad- hoc a los problemas organizacionales que ocurren en una realidad como la nuestra.
I. El método científico
1. Su tradición. 2. La educación científica. 3. Categorías de la realidad y dificultades del método de la ciencia. 4. Repercusiones en nuestra sociedad.
1. SU TRADICIÓN
Kuhn (1972) realizó un estudio exhaustivo de la historia de la ciencia, señalando los hitos que indican por qué esta última se constituyó en un nuevo paradigma para la humanidad, provocando transformaciones radicales en su comportamiento y trayectoria.
L a evolución del método científico en términos formales, se remonta aproximadamente trescientos cincuenta años, cuando Galileo Galilei, en su argumentación para apoyar la teoría heliocéntrica de Copérnico, aplicó los principios de la física y el esquema general del método científico.
Sin embargo, este esquema de pensamiento se encuentra ya en tiempos previos, siendo pensadores de la cultura griega los iniciadores de este paradigma.
Checkland (1981) hace un análisis exhaustivo de la evolución de la ciencia desde sus inicios en la cultura griega. Siguiendo su explicación, se pueden señalar los diversos hechos que permitieron la génesis de la ciencia en dicha cultura y su evolución ene la Edad Media hasta su apogeo en el siglo pasado y el presente.
La ciencia griega tuvo unos novecientos años de tradición, y es la madre de lo que se denomina el pensamiento racional. En su evolución se pueden distinguir tres grandes periodos: a) 600 -400 a.C.; b) 400 -300 a.C.; c) 300 -200 a.C.
Hay que poner en relieve, a este aspecto, que lo realizado por la cultura griega es monumental; tanto, que las ideas de Platón y Aristóteles han tenido influencia a lo largo de dos mil años.
El Primer periodo (600 -400 a.C.) es el denominado “presocrático” y fue fundado por Thales de Mileto, quien hizo especulaciones sobre la “continuidad”. Según Thales, “todo estaba hecho de agua”. Su mérito, y el de la escuela, consistió en que cambiaron los mitos. Es sabido que las antiguas culturas atribuían todo cuanto ocurría en la naturaleza a seres
superiores, a dioses, animales sagrados, etcétera. Estos mitos fueron cambiados por otros, racionales. En vez de buscar alguna explicación sobrenatural, Thales encontró mitos racionales atribuibles al hombre.
Anaximandro, aplicado discípulo de Thales de Mileto, fue más allá en la búsqueda de cosmovisiones que explicasen los fenómenos de la naturaleza. Según Anaximandro, el origen del mundo se encontraba en la mezcla del agua, tierra fuego y vapor. Sostuvo, además, que el debate era una herramienta para razonar.
Seguidor de la línea de Thales, Heráclito, pensador de gran imaginación, introdujo un nuevo concepto: el de flujo, dinamismo. Según Heráclito, la última unidad era el logos, que gobierna y controla todo flujo. (El fuego era, para él, un claro ejemplo de flujo.) A Heráclito se le atribuye el dicho “Nadie se baña dos veces en el mismo río”, con el que precisaba que la realidad está en permanente cambio, en constante estado de flujo.
Pero esto dio origen a un arduo debate, pues Parmenides sostenía la posición según la cual “nada cambia”. Para él, la observación es inferior al argumento. La realidad es un producto de un discurso racional (“Nada puede ser dicho sin tener su contradicción”).
La posición contraria a la de Parménides es la que sostiene Empédocles, quien cuestiona que la realidad sea aquella argumentable. Para él la realidad es observable, estableciendo que el aire es uno de los cuatro elementos que la componen (en vez del vapor). Es un defensor de que el mundo está conformado por unidades muy pequeñas, los átomos, posición reforzada por Demócrito de Jonia, quien sustentaba que el mundo está conformado por átomos eternos, unidades fundamentales de diferentes tamaños y formas.
Pitágoras, que fundo una secta religiosa, pertenece también al periodo presocrático. Sus seguidores desarrollaron el lenguaje matemático como medio para poder expresar las leyes existentes en la realidad. Son autores de lo que se conoce como “argumentos deductivos demostrables”; su mundo fue aquel de los números, y trataban de expresar la realidad a través de ellos. Creían que la contemplación de la realidad mediante las matemáticas purificaba sus almas, utilizando para ello los argumentos deductibles demostrables. Su interés radicó en la aplicación de dichos argumentos en la medicina y la música.
Hipócrates es otro de los pensadores cuya contribución resulta significativa. Él era médico, y recurrió al método inductivo para hacer de la medicina una ciencia. Hipócrates
argumentaba que para observar a un paciente adecuadamente no se podían hacer especulaciones: era necesaria una observación cuidadosa, evitando elucubrar acerca de aquello no demostrable; sin embargo, tendía mucho a la generalización, siendo el iniciador de lo que en los próximos siglos sería el pensamiento positivista.
En resumen, la escuela presocrática tuvo el mérito de brindar al hombre la argumentación de la racionalidad, en vez de buscar explicaciones atribuibles a seres sobrenaturales. Sin embargo, se produjeron confusiones tanto en lo central del argumento como en la metodología empleada para la argumentación racional.
El segundo periodo (400 - 300 a.C.), llamado de la “escuela socrática”, corresponde al trabajo de Platón y de Aristóteles, su alumno. Sin embargo, hay que mencionar que ambos tuvieron influencia de Sócrates, quien a su vez fue profesor de Platón. La escuela socrática estaba preocupada por el destino del hombre en la tierra. Su motivación era más metafísica que terrena. La pegunta que se hacían Sócrates y sus discípulos era qué debía hacer el hombre para llegar al cielo. Para responder a esta pregunta desarrollaron el método de razonamiento dialéctico, consistente en hacer preguntas y contestarlas con el fin de llegar así al conocimiento.
Platón continuó con la tradición de Sócrates y fundó una academia en Atenas. Para Platón, el mundo observable era un mundo de apariencias, de manera que no le dio importancia a los hallazgos de la escuela de Thales. De acuerdo a su concepción, el mundo experimental estaba sujeto a misterios e interpretaciones, llegando a la conclusión de que la realidad era el mundo de la inteligencia y de las ideas, con lo que dejó el camino abierto para la obra de Aristóteles.
Aristóteles, alumno de Platón, fue el pensador más influyente de la historia de la ciencia desde los años 400 a.C. hasta el siglo XVII. El surgimiento de la ciencia moderna no habría sido posible sin la previa demolición de la argumentación aristotélica.
A la muerte de Platón, Aristóteles se dedicó a la biología marina, percatándose de la gran complejidad de los seres vivientes. De igual manera, se dio cuenta de sus limitaciones en el empleo del lenguaje matemático para expresar esa complejidad, pese a los adelantos hechos por Platón. Consideró, en consecuencia, que esto requería mayor estudio y estableció que las ideas necesitaban de un cuerpo que las contenga, concluyendo que debe existir una relación estrecha entre ambos.
Aristóteles tomó también los cuatro elementos (agua, tierra, fuego y aire) como aquellos que tienen que ver con la formación del mundo. Pero en su análisis enfatizó no el resultado, sino el proceso, al analizar el efecto que tenían el vapor, la sequedad, el calor y el frio sobre dichos elementos. Al interesarse en el proceso, Aristóteles creó el silogismo, una forma de argumentar deductivamente que pone el énfasis en la pregunta.
El tercer periodo (300-200 a.C.) se inicia con Ptolomeo, quien creó una escuela en Alejandría, Egipto, que se convirtió en centro de la ciencia por quinientos años. A la escuela de Alejandría pertenecieron diversos intelectuales griegos famosos: Euclides autor de “Elementos de Geometría” cuya influencia llega hasta nuestros días; Arquímedes, con sus trabajos en mecánica de fluidos y su famosa “Ley de Arquímedes”; Hiparco y luego Ptolomeo, con sus trabajos en astronomía, consistentes en observaciones del movimiento de los planetas; y Galeno, con sus trabajos en fisiología y sus experiencias en la disección de animales.
Al inicio del tercer siglo de la era cristiana la ciencia griega empezó a decaer, porque para ellos la ciencia no fue una “forma de mirar el mundo”, sino “una manera de enfrentar al mundo”. El imperio romano no continuó con esta tradición, precisamente porque los estudios de la ciencia no se vieron como un modo de enfrentar al mundo. Sin embargo, lo que quedó para la humanidad fue un esquema de pensamiento que en vez de buscar la explicación de las cosas en lo mágico y lo sobrenatural, privilegiaba el empleo de la razón, a través de un proceso deductivo y mediante la observación.
En el siglo VIII de nuestra era los árabes invadieron España, constituyéndose en un imperio muy poderoso que llegaba hasta el Asia. A ellos se deben grandes progresos de la humanidad, pues inventaron el sistema de numeración tal cual se le conoce ahora (indo arábigo). Los romanos, con su nomenclatura numérica, no pudieron avanzar más allá del a suma y de la resta, lo cual influyo mucho en su desarrollo y en las obras que realizaron. Otros de los legados de la cultura Árabe son la óptica, tan importante para las observaciones en astronomía, y la alquimia, madre de la química. Gracias a ellos, también, los avances griegos pudieron ser apreciados en Europa. Además, los textos griegos fueron transcritos por los árabes, con lo que pudieron llegar a las universidades y monasterios europeos.
Ya en los siglos XIII y XIV, en el mundo intelectual se impuso la pregunta acerca de que tipo de conocimiento nos puede aportar la ciencia. Lo que más de había desarrollado
hasta esa época era la filosofía de la ciencia, aun cuando no existía método alguno que permitiese emplear este esquema como una rutina permanente. Por aquellos siglos también estaba en boga un debate entre lo que se llamaba el realismo y el nominalismo. Para los realistas, el concepto era independiente de las cosas, para los nominalistas, en cambio, el concepto no podía definirse por si mismo, sino que requería de un objeto asociado a él. En otras palabras, se estaban discutiendo las ideas aristotélicas de la concepción del mundo. Los trabajos que Aristóteles hizo en biología marina le permitieron distinguir dos cosas: la observación y la clasificación; sin embargo, su forma de crear conocimiento se basaba, como la de Platón, en la deducción. Fue el monje franciscano Robert Grosseteste quien cuestionó la idea de generalizar a partir de la observación de un fenómeno, proponiendo a cabo el proceso inductivo en el examen de las cosas.
William de Ockham, también fraile franciscano, estuvo interesado en la lógica de la inducción. Para Ockham, existen dos reglas sumamente importantes para escudriñar el mundo: a) La observación; y, b) El establecimiento de explicaciones, considerando la más simple (“Navaja de Ockham”: Cuando se enfrentan explicaciones en competencia, aceptar la más simple).
Esta segunda regla está basada en la visión aristotélica de que “el mundo opera en la forma más simple posible”.
Todos estos acontecimientos fueron al inicio de lo que sería la ciencia medioeval, la cual se puede resumir e tres grandes contribuciones:
a) El modelo heliocéntrico, con las contribuciones de Galileo y Kepler. b) El desarrollo de la mecánica, con los trabajos de Galileo.
c) Los trabajos en la dinámica terrestre y celeste con Isaac Newton. Nicolás Copérnico fue educado en la perspectiva aristotélica de ver el mundo. Elaboró un modelo más simple que el de Ptolomeo, para quien la tierra era el centro del universo; el modelo de Copérnico requería de una nueva y amplia visión del problema, opuesta a la forma que enseñaba a institución de mayor influencia en dicha época: la Iglesia. Por ello, defender suposición le acarreó serios problemas.
Otra persona que anduvo en la misma perspectiva que Copérnico fue Kepler, quien uso el modelo heliocéntrico de Copérnico para elaborar un universo mecánico, que operaba de acuerdo con las leyes que “tenían que descubrirse”.
Galileo Galilei fue otro gran revolucionario. Abandonó sus estudios de medicina, pues no iban con su forma de ser, y empezó a estudiar matemáticas. Su temperamento se ajustaba al de aquellos que convencen por la forma como argumentan, además de poseer una mente abierta y utilizar un agudo lenguaje para decir las cosas. Cuestionó la visión aristotélica en la física, según la cual “todo movimiento requiere una fuerza”, argumentando que “no se trata de explicar la naturaleza del movimiento, sino que lo que interesa es el cambio de movimiento”. Así nació el concepto de aceleración.
La principal contribución de Galileo a la humanidad es la nueva concepción del mundo, producto de sus observaciones en los desplazamientos de pequeñas bolsa de acero y sus mediciones de distancias y tiempos en experimentos que solía hacer con aquellas.
Isaac Newton es otra de las personas que más ha contribuido a cambiar la forma de conceptualizar el mundo. Newton no fue un distinguido estudiante en el colegio. Todo lo contrario. Sin embrago, el genio estaba allí, latente, y su contribución y nueva visión es la que inicia en el siglo XVII un nuevo modo de ver la realidad. A Través de su obra Principia Matemática creó un modelo mecanicista del mundo, concebido como un gran reloj de alta precisión.
Otra persona contemporánea a Newton fue Francis Bacon (1561-1626). Bacon creía en la ciencia como herramienta transformadora de la realidad material. Se dedicó con ahinco al desarrollo y la práctica del método inductivo, siguiendo a Grosseteste.
René Descartes, es otro gran pensador que brinda su aporte en el asentamiento del pensamiento científico. Fue un exponente del racionalismo científico, y utilizo la deducción como esquema de su pensamiento. En El Discurso del Método, su obra cumbre, empezó a cuestionar todo lo que tenía a su alrededor, llegando a concluir que el mundo que vemos puede ser un sueño, siendo la duda la única certeza que uno puede poseer. Con este razonamiento se llega al escaño más íntimo del proceso de pensar racionalista y occidental, expresado en la conocida frase de Descartes: “Cogito, ergo sum” (“Pienso, luego existo”).
En El Discurso del método menciona la necesidad de cumplir cuatro reglas para alcanzar un adecuado razonamiento, siendo la segunda aquella que pinta de cuerpo entero la forma científico-reduccionista de razonar. “Divide cada una de las dificultades que examinas en tantas partes como sea posible, con el objeto de resolver de la mejor manera a ésta.”
Con esta regla se asienta el paradigma científico, surgiendo lo que se conoce como el análisis científico, aquel proceso de identificar de manera simple la naturaleza compleja de algo.
A partir de aquí se puede hablar de una primacía del pensamiento científico como herramienta intelectual para crear conocimiento, primacía que habrá de ejercer una influencia muy grande en la forma como la humanidad entiende la realidad, la aborda y resuelve sus problemas. Así, la ciencia se convierte en un sistema que sirve para formular preguntas y buscarles respuestas cuyo argumento esta basado en la razón. Es, también, un sistema de aprendizaje, en el sentido de emplear el esquema de prueba y error para crear conocimiento. Los griegos contribuyeron a la creación del pensamiento racional. Los clérigos medioevales, al método experimental del la ciencia, a partir del cual se expandió geográficamente y en diversas disciplinas, hasta nuestros días.
En resumen como afirma Checkland, el método científico es patrimonio de la cultura occidental.
Su aplicación más notable esta en las llamadas ciencia naturales, como la física y la química. La física clásica de Isaac Newton y la teoría de la relatividad de Albert Einstein son claros ejemplos de cómo este esquema de razonar fue aplicado en la física. Esta es la forma como el hombre aplicó el método de la ciencia para crear conocimiento a lo largo de su historia y en las diversas facetas de la realidad.
El tamiz filosófico que justifica apreciar la realidad de esta manera es el positivismo, l mismo que es definido por el Diccionario de la Lengua Española (19° edición, Madrid, 1970) como un “Sistema filosófico que admite únicamente el método experimental y rechaza toda noción a priori y todo concepto universal y absoluto”.
2. LA EDUCACIÓN CIENTÍFICA
En consecuencia, el método científico constituyó la herramienta intelectual más elaborada que tenía el ser humano para poder apreciar la realidad hasta hace unos cuarenta años apareció, en términos formales, lo que se conoce como el paradigma de sistemas, enfoque de sistemas o la sistémica.
La característica principal del método científico ha sido, como afirma Checkland (1972), una herramienta intelectual que sirve para la generación de conocimiento a través de la interacción de tres “erres”: reduccionismo, replicación y refutación.
Reduccionismo, que implica la predisposición por analizar las cosas mediante el estudio de las partes. René Descartes, como ya se mencionó, fue uno de los defensores de este esquema de estudio.
Replicación, mediante la repetición de los procesos en el mundo real para permitir la obtención de una ley o principio que leve a inferir o deducir su comportamiento futuro.
Refutación, necesaria para crear nuevo conocimiento mediante la negación de una “verdad” previa.
Es mediante el empleo sistemático de estas tres “erres” que se ha creaod conocimiento. Esta es la forma como el hombre, apoyado en el método científico, ha rebatido conocimientos previos y ha dilucidado sus inquietudes respecto a su conocimiento del mundo exterior. Así, el método científico es sistemático en su proceder.
El reduccionismo del método de la ciencia ha llevado al hombre a la creación de diversas disciplinas para poder abarcar, bajo este esquema, la extrema complejidad existente en el mundo real, generando un conocimiento particionado de la realidad. Ello ha influido en los sistemas educativos de las cultura occidental, sentando sus redes en esta y expandiéndose, de allí, hacia otras latitudes.
El lenguaje que emplea para poder expresar las elaboraciones mentales es el matemático, el cual, combinado con los principios de la lógica, logra una estructura intelectual muy efectiva y eficiente que permite la inducción o deducción de los acontecimientos del mundo exterior mediante un proceso racional riguroso.
Como se ha dicho, el tamiz filosófico que justifica apreciar la realidad de esta manera es el positivismo. Este tamiz filosófico hace que el científico adopte la creencia de que ”el mundo es reducible a partes fundamentales”.
La segunda regla de Ockham, mencionada anteriormente, que sugiere que la realidad busca siempre la solución “más simple”, y el segundo discurso de Descartes, que propugna “dividir cada dificultad en muchas partes” de manera que esta pueda ser resuelta de mejor manera, son claros ejemplos de la forma de pensar que se propone en el esquema de razonamiento científico, marcado por un reduccionismo a ultranza.
3. CATEGORÍAS DE LA REALIDAD Y DIFICULTADES DEL MÉTODO DE LA CIENCIA
Fue Boulding (1956) quien, haciendo un estudio cuidadoso de la complejidad existente en la realidad, propuso una jerarquía de niveles de complejidad, la cual muestra cómo e mundo exterior posee diversos niveles en los cuales existen distintas estructuras, cada una más compleja que la otra e interrelacionadas entre sí. En el gráfico 1 se muestran estos niveles de complejidad sugeridos por Boulding.
Gráfico 1: Catálogo informal de niveles de complejidad
Nivel Descripción y ejemplo Teoría y modelos
I. Estructuras
estáticas
Átomos, moléculas ordinarias, cristales, estructuras bilógicas, del nivel microscópico electrónico al macroscópico
Fórmulas estructurales de
la química, cristalografía, descripciones anatómicas
II. Relojería Relojes, máquinas ordinarias
en general, sistemas solares
Física ordinaria, tal como
las leyes de la mecánica (newtoniana y einsteniana) y otras III. Mecanismos de control Termostato, servomecanismo mecanismos homeostáticos en el organismo Cibernética, retroalimentación y teoría de la información IV. Sistemas abiertos
Llamas, células y organismos en general
a. Expansión de la teoría física a sistemas que sostienen paso de materia (metabolismo)
b. Almacenamiento de información en el código genético (ADN). Hoy por hoy, no esta claro el vínculo entre a y b
V. Organismos inferiores
Organismos "vegetaloides"
diferenciación creciente del sistema (la llamada "división del trabajo" en el organismo), distinción entre la reproducción y el individuo funcional
Casi no hay teoría ni modelos
VI. Animales
Importancia creciente del tráfico (evolución de receptores, sistemas nerviosos) y aprendizaje; comienzos de conciencia
Comienzos de la teoría de los autómatas (relaciones S-R), retroalimentación (fenómenos regulatoriao), comportamiento autónomo(oscilaciones de relajamiento), etc
VII. El hombre
Simbolismo; pasado y porvenir, yo y el mundo, conciencia de sí, comunicación por lenguaje, etc.
Incipiente teoría del simbolismo
VIII. Sistemas
socio-culturales
Poblaciones de organismos (incluyendo los humanos); comunidades determinadas por símbolos (culturas)
Leyes estadísticas posiblemente dinámicas en el área de poblaciones, sociología económica, posiblemente historia. Comienzos de una teoría de los sistemas culturales.
IX. Sistemas Lenguaje, lógica, ciencias, artes,
moral, etc.
Algoritmos de símbolos (por ejemplo: matemáticas, gramática); "reglas de juego" como artes visuales, música, etc. *Adaptado por Bertalanlly (1976)
En relación al esquema mostrado por Boulding, se podría decir que el problema que surge no es solamente la diversidad de la complejidad que encontramos en el mundo real, sino también el saber dilucidar que herramientas intelectuales son posibles de utilizar en cada nivel. Este es el dilema que tiene el método de la ciencia por el reduccionismo que practica cuando trata de inferir un esquema que funciona bien en niveles de complejidad inferiores (v. gr., estructuras estáticas, sistemas de relojería o mecanismos de control) y de aplicar el mismo esquema de razonamiento a niveles superiores de complejidad, como por ejemplo en los sistemas socioculturales.
Lo que ha sucedido, a este respecto, es que los solucionadores, usualmente influidos por el método científico, han intentado hacer una extrapolación de aquellos principios que funcionan bien en un sistema de complejidad determinado para aplicarlos en niveles de mayor complejidad, como es el caso de los sistemas socioculturales, sin darse cuenta de que la aplicación de estos esquemas en niveles de complejidad extrema puede conducir a
obtener “soluciones” sesgadas, en unos casos, o a que la “solución” que se proponga, sea metodológicamente imposible de aplicar.
El efecto de replicación, por ejemplo, necesario en el método científico para inferir una ley, es imposible de llevar a cabo en un proceso social. Popper (1974) habla precisamente de la pobreza del historicismo, debida a esa imposibilidad. En un artículo escrito hace tres años (Rodríguez Ulloa, 1990) se decía, en relación a este problema, y tomando a un partido de futbol como ejemplo muy transparente y rutinario de un proceso social, lo siguiente:
“Si nos referimos, por ejemplo, a un partido de futbol en términos simplistas a los que recurre el enfoque positivista, diríamos que, en este, las veintidós personas que conforman los dos equipos corren por espacio de noventa minutos tras una pelota a lo largo y ancho de un terreno rectangular de dimensiones establecidas, con la finalidad de que los equipos expresen su supremacía medible en términos de “goles” y respetando reglas fijadas previamente. Sin embargo, si atendemos a los detalles que hacen que cada acontecimiento sea único, resultará difícil afirmar que hemos visto exactamente el mismo partido más de una vez. De allí el atractivo del futbol que nos hace ir una y otra vez al estadio, porque sabemos que en cada ocasión tendremos jugadores originales, vivencias y emociones diferentes, y en espacios-tiempos distintos tanto para el que juega como para el observador.”
Y sigue acotando:
“De manera que no es posible que se dé el fenómeno de replicación en tales niveles de complejidad. Este es uno de los puntos en torno a los cuales se articula el cuestionamiento que le hacen los pensadores sistémicos al método de la ciencia, cuando premunido de un esquema que funciona bien en niveles de complejidad menor, como ocurre en los problemas que afrontan las ciencias naturales, enfrenta este escollo en el estudio de situaciones que acontecen en niveles de complejidad mayor.”
Cabe recalcar también que, de acuerdo con los niveles de complejidad expuestos por Bouilding, cuando se habla de gestión organizacional se esta hablando, en el fondo, de sistemas socioculturales, por cuanto una organización lo es; y por sistemas socioculturales se entiende aquella porción de la realidad en la que se desarrollan fenómenos físicos, químicos, biológicos, psicológicos, axiológicos, culturales, sociales, políticos, económicos e ideológicos, entre otros factores; ocurriendo todo esto a la misma vez, a través de la combinación sinérgica de estos factores.
Así, la gran dificultad que tiene el método de la ciencia para poder entender esta complejidad extrema y proponer “soluciones” viable que permitan aliviar o mejorar las situaciones problema que se enfrentan en estos niveles de complejidad es su reduccionismo, expresado en diversas disciplinas nacidas bajo su influencia.
El esquema sustentado por Boulding, sirve para poner en evidencia las limitaciones que tiene el método de la ciencia para tratar los diversos niveles de complejidad que hay en el mundo real e indica los vacíos aún existentes para poder contar con un sistema de
conocimientos lo suficientemente integral que permita abordar los problemas existentes en su real dimensión.
4. REPERCUSIONES EN NUESTRA SOCIEDAD
Las repercusiones de la enseñanza del método científico en nuestras sociedades han sido inmensas; tanto es así, que resulta imposible afirmar que dicho método apreciativo no haya repercutido y aún repercuta en nuestra propia vida personal, nuestra forma de ver la vida y el mundo que nos rodea.
Todo ello ha devenido a la génesis de los tipos de sociedad que priman hoy en a faz de este planeta, basados principalmente en un ambiente en el que la palabra competencia es el tema central para la sobrevivencia. Competencia que en estos tiempos descansa principalmente en la capacidad de conocimiento y de información sobre lo que acontece en el entorno. Pero este esquema y forma de proceder, en la categoría sociocultural, no es sino la replicación de lo que acontece en niveles inferiores de la realidad, como es el caso de la competencia existente a nivel biológico; es la lucha por la sobrevivencia, de la cual resultarán vencedores y vencidos. Sin embargo, Maturana (1987) nos habla de un esquema que debería superar a este, competitivo, proponiendo un alternativa colaboracionista, un esquema que en vez de educar para la competencia eduque para la colaboración y el entendimiento entre nuestros semejantes. Y este es el problema existente con la enseñanza reduccionista científica, que no repara en los efectos colaterales de las acciones que como tomadores de decisiones hacemos y en su efecto hacia nuestros semejantes y el entorno que nos rodea, imperceptibles a simple vista. De allí el surgimiento de una sociedad individualista, competitiva y materialista. Esta es la educación y la forma de ver la realidad a que ha conducido el método científico, con sus limitaciones y consecuencias actuales; y es este el tema que re – examina el enfoque de sistemas, a la luz de un esquema integrador para apreciar la realidad.
La formación bajo este paradigma de la ciencia se nos ha dado desde la niñez, ya sea en el hogar o en la escuela primaria. Luego vienen la secundaria y la universidad, y el esquema de aprendizaje sigue siendo el mismo: reduccionismo, replicación y refutación.
El adulto, producto de este esquema educativo, es una persona que tiene un escaso sentido del trabajo, lo que Gonzales y Lleras (1991) llaman el esquema calculativo en el
proceder. Este esquema esta prevalentemente a la búsqueda de “rendimientos” de lo que se hace en el trabajo rutinario bajo un ambiente de competencia. Dichos rendimientos son usualmente mesurables en términos cuantitativos; sin embargo, el pensamiento calculativo no cuestiona la profundidad y el sentido del trabajo. Porque, bajo este esquema, esto no es necesario.
“¿Cuánto me pagarán por hacer tal o cual cosa?”; “Si me pagan tanto, entonces acepto hacer tal cosa; caso contrario, no lo haría”; “Acepto hacer tal trabajo, pero ¿Qué es lo que gano al hacer esto?; “¿Cómo le saco el máximo provecho a la situación que tengo en esta posición y responsabilidad que me han dado?”; “En tanto y en cuanto me convenga y no tenga responsabilidades sobre las cuales habré de rendir cuentas, seguiré haciendo las cosas; caso contrario, no me conviene y al diablo con todas las responsabilidades que me asignaron”.
Tales formas de pensar son producto de este sistema educativo, en el cual se ve la situación de manera personalista y por tanto reduccionista; no se repara en que el accionar de uno repercute en el desempeño del entorno. Estas son las consecuencias de la enseñanza del método de la ciencia de la humanidad. Por eso, aquellos que nos encontramos en la perspectiva de los sistemas creemos que dicha tendencia debe ser modificada si aspiramos a tener para el próximo siglo nuevos modelos sociales, adaptables a las aspiraciones del ser humano en su búsqueda permanente dela realización en armonía con su entorno.
Sin embargo, para que el ser humano encuentre su realización en su proyección hacia sus semejantes es necesario que halle el sentido y la razón de ser de su trabajo, por encima del rendimiento que le pueda brindar. Pero para buscar esta realización es necesario pasar, en palabras de González y Lleras (1991), del pensamiento calculativo al pensamiento meditativo. Este cuestiona permanentemente el sentido de nuestro accionar y nos permite encontrar, a través de la indagación del qué, más que del cómo, la raíz misma de las razones para hacer tal o cual cosa, base principal para entrar en un proceso de motivación que permita las condiciones anímicas necesarias para que se llegue a la realización humana a través del trabajo, como actividad transformadora de la realidad externa. Visto así, el trabajo se torna dignificante para el hombre y lo pone en armonía con su entorno. Es hacia esa dirección que los pensadores de sistemas creen que la humanidad debe dirigirse, a través de un trabajo que transforma, dignifica y da sentido a la vida de cada persona.
II. El pensamiento de sistemas
1. Orígenes informales. 2. Orígenes formales. 3. ¿Qué es el pensamiento de sistemas? 4. ¿Y qué es un sistema? 5. Clasificación de sistemas. 6. Complejidad y modelos. 7. Impacto actual y futuro.
1. ORÍGENES INFORMALES
El pensamiento de sistemas tiene una tradición muy antigua. Existen a lo largo de la historia un grupo de personajes pertenecientes a diversos campos del conocimiento que consciente o inconscientemente emplearon el enfoque de sistemas de abordar las cosas.
Platón, tal como se ha visto en el capítulo anterior, fue, en la antigua Grecia, un ejemplo de ello, Lo mismo podríamos decir de Leibnitz y su análisis para la determinación del “mejor de los mundos”. Santo Tomás de Aquino, con su estudio de las “cinco vías” en la búsqueda de Dios, fue otro practicante del enfoque de sistemas.
El análisis dialéctico tesis-antítesis-síntesis, hegeliano, adoptado luego por Carlos Marx para el estudio de la historia y su devenir, es otro instrumento intelectual que emplea la visión integradora y, en su medida, también sistémica.
Siguiendo el trabajo de Le Moigne, podrían mencionarse diversas opciones epistemológicas de las corrientes científica y sistémica, a la luz de las cuales cabría dilucidar distinciones capaces de aclarar las diferencias sustanciales de ambos enfoques y explicar más claramente las características del pensamiento sistémico.
En el caso de la vertiente científica de apreciación de la realidad del positivismo es, como ya se ha dicho, la base filosófica en la cual descansa el método científico. Se habla también del realismo positivista y del neopositivismo como variantes recientes del mismo. En este esquema se tiene una base ideológica cuya otología es causal, emergiendo como consecuencia un esquema metodológico racional cuya característica es el reduccionismo. Entre los que lideraron este esquema se encuentran Comte y Popper.
Como contrapartida a la visión positivista de la apreciación de la realidad aparece el constructivismo: “la inteligencia humana diseña el mundo” a partir de visiones que se tengan de él. Se establece de esta manera una relación directa entre el sujeto y el objeto,
relación que es compleja y a través de la cual se construye la realidad. Entre los pensadores que apoyan el constructivismo están Piaget, Von Foerster y Simon.
De otro lado, la visión positivista conduce al conocimiento del objeto; de allí la necesidad de la objetividad, de la evidencia y de un enfoque cartesiano, que lleva al dualismo sujeto-objeto. En el caso del constructivismo, el conocimiento no es del objeto sino de lo proyectado, producto de la observación. Von Foerster (1984) habla de los “sistemas observables”, en los que se analiza el problema de la proyectividad.
La visión positivista necesita de la verificación y del control mediante la praxis o la lógica, estableciendo el razonamiento analítico. El constructivismo lleva al modelamiento sistémico mediante el razonamiento dialéctico.
Finalmente, mientras que el positivismo del método de la ciencia lleva al principio de la acción mínima (la parsimonia universal), el constructivismo conduce al principio de la acción inteligente.
En consecuencia, puede concluirse que el pensamiento de sistemas promueve un esquema de ver la realidad que tiene características distintas del esquema científico, tanto desde la perspectiva filosófica que lo sustenta como de las consecuencias metodológicas para entenderla.
De otro lado, si uno examina la cultura oriental podría decirse que las ideas confucianas y de pensadores como Lin Yu Tan tienen una clara influencia sistémica sobre su mundo, en la medida en que se busca la armonía entre el hombre y la naturaleza y en la relación con sus semejantes.
Darwin puede ser considerado también como un estudioso que emplea el enfoque de sistemas, pues en sus estudios sobre el proceso evolutivo de la naturaleza intenta analizar el origen del hombre a través de concatenaciones biológicas.
Más recientemente, puede mencionarse a De Chardin (1967), quien fue otro propulsor de la visión sistémica del conocimiento del hombre. Para él, la evolución del hombre como ente viviente se da en un contexto que tiene que ver con su interacción y ubicación con su entorno (la naturaleza), en un proceso de eslabonamiento y desarrollo que se da a lo largo del tiempo.
Si volvemos la mirada hacia el surgimiento formal del pensamiento de sistemas, es importante mencionar a Pepper (1942), quien en su obra sobre las concepciones del mundo hace un estudio a fin de comprender la realidad a través del análisis de temas metafísicos. La contribución de Pepper esta basada en lo que se denomina el contextualismo y el organicismo. El contextualismo concibe al mundo como algo complejo e ilimitado. Dentro de esta complejidad deben existir contextos que definen patrones de organización. Cada patrón, por tanto, crea un tema o contexto a través del cual uno puede extenderse y en el que existen una serie de aspecto y detalles que se interrelacionan, en el espacio y tiempo. De otro lado, el organicismo está preocupado por la estructura y no por las singularidades de un tema o fenómeno concreto, ignorando el tiempo.
Lawrance J. Henderson (1878-1942), graduado en medicina por la Universidad de Harvard, también puede ser considerado en términos formales, como un iniciador de las ideas sistémicas. Sus temas de interés anduvieron en la filosofía de las ciencias y en la sociología, siendo sus alumnos Talcott Parsons, Elton Mayo y Robert Merton. Bajo la perspectiva de Pepper, a Henderson puede considerársele como contextualista; así, para este los conceptos científicos tienen un valor temporal. Henderson fue también antirracionalista: “los hombres depositan demasiada fe en lo razonable de sus ideas y acciones, subestimando la fuerza de sus sentimientos y acciones irracionales”. (Lilienfeld, 1984:26.) Su insistencia por entender los procesos sociales en términos de sistemas lo identifica como pensador sistémico.
Walter B. Cannon, también de la Universidad de Harvard, trabajó mucho el concepto de homeostasis, es decir el estudio de aquellos mecanismos que tienen los organismos que hacen que no pierdan su identidad, a pesar de que internamente ocurren un conjunto de procesos muy complicados.
De sus hallazgos en la bilogía, Cannon pasa al estudio de lo social. Según él, los descubrimientos en fisiología serían de gran utilidad para estudiar y entender a las sociedades. En sus trabajos de homeostasis, aplicados al análisis de las sociedades, Cannon propone el estudio de la “matriz de fluidos” que debería proveer de todo lo necesario para satisfacer todas las necesidades del sistema social, a fin de que mantenga su homeostasia.
2. ORÍGENES FORMALES
Fue el biólogo Bertalanffy (1976) quien, no satisfecho con los esquemas reduccionistas de apreciar la realidad en diversos campos del conocimiento, y muy concretamente en el suyo, empezó a cuestionar las conclusiones simplistas de tipo causa-efecto en los problemas de biología. No contento con una visión reduccionista, lanzó el principio “El todo es más que la suma algebraica de las partes”, iniciando así, formalmente, un modo distinto de apreciar la realidad. Este modo es sistémico en vez de sistemático (Checkland, 1972); una manera de apreciar la realidad según la cual esta es de una complejidad extrema y hay necesidad de entenderla para poder apreciar y actuar adecuadamente. Esto se logra viendo a la realidad con un criterio holista (del griego holos, que significa “entero”). Es decir: habiendo el observante (v. gr., el analista de sistemas) elegido una porción de la realidad, de lo que se trata es de que el sistema bajo estudio, en el que se va a ejercer una acción sistémica, sea definido.
Una vez definido “el sistema”, se deberán observar las partes que lo conforman y las interacciones que se generan entre las partes y que hacen que dicho sistema, ante las condiciones del entorno, tenga un comportamiento determinado.
Los trabajos de Bertalanffy estuvieron sustentados en sus hallazgos de biología, enfatizando su creencia en la unidad de la ciencia, para lo cual debería existir una teoría general de sistemas. El concepto de sistema abierto resulta fundamental en la argumentación de Bertalanffy, pues a través de él es posible entender la posibilidad de intercambio de materia, información o energía entre lo que se denomina “sistema” y el “entorno”.
Esto lleva al surgimiento de lo que se conoce como el pensamiento de sistemas, concepto que es explicado en la sección siguiente.
3. ¿QUÉ ES EL PENSAMIENTO DE SISTEMAS?
El pensamiento de sistemas es el “estudio de las relaciones entre las partes de un ente integrado (abstracto o concreto) y de su comportamiento como un todo respecto a su entorno”.
Esta definición llevó a Bertalanffy a precisar un conjunto de conceptos que se mencionan a continuación:
a. El concepto de sistema abierto, que rebate el de sistema cerrado, en el cual no existía ninguna interconexión con el entorno.
b. El concepto de equifinalidad, el mismo que permite explicar como bajo diversas condiciones iniciales es posible llegar al mismo estado final.
c. El concepto de neguentropía, propuesto como contrapartida al de entropía. Los sistemas cerrados, de acuerdo con la segunda ley de la termodinámica, llevan al desorden y al caos. El grado de desorden es mesurable a través de la entropía. La única manera de vencer la entropía emergente en un sistema cerrado es mediante el concepto de sistema abierto, que permite el ingreso de entropía negativa para establecer un equilibrio en la estructura del sistema.
A partir del trabajo de Bertalanffy surgen un conjunto de estudios y contribuciones de sus discípulos como Anatol Rapoport en matemáticas y Kenneth Boulding en economía.
Lo que Bertalanffy y sus seguidores cuestionaban era la inadecuación de las ciencias clásicas para explicar los fenómenos biológicos, psicológicos y sociales, surgiendo teorías interdisciplinarias que iban más allá de las ciencias clásicas. La idea central era la posibilidad de que las diversas disciplinas compartan conocimientos entre sí, en la búsqueda de una sola ciencia expresada a través de la teoría general de sistemas (TGS).
4. ¿Y QUÉ ES UN SISTEMA?
Luego de lo explicado, cabe hacerse la pregunta en concreto: ¿Qué es, entonces, un sistema?
Si uno se atiene a las diversas definiciones que existen sobre lo que un sistema es, se puede concluir que es una noción ampliamente difundida entre los intelectuales. El Webster’s New International Dictionary (1959) consigna hasta quince definiciones de lo que es un sistema, y Jordan (Emery, 1981) presenta inclusive una taxonomía de las posibilidades de adecuación del concepto a particulares campos de interés.
Etimológicamente hablando, y por razones de concreción, se puede decir que la noción de “sistema” proviene de dos palabras griegas: syn e istemi, que quiere decir “reunir en un todo organizado” (Rodríguez Ulloa, 1985).
El gráfico 2 ilustra lo que es un sistema. Ahora bien: el sistema no existe per se, sino que es definido (co-construido), como ya se ha dicho, por el observante, lo que equivale a decir que es el analista de sistemas quien decide qué es o no lo que se quiere definir como sistema, en relación a lo que se observa y se co-construye de la realidad exterior. Esa definición genera un “límite del sistema”, que lo separa de su “entorno”, lo que también implica que tan pronto se define el sistema se define también su entorno.
Gráfico 2: Definición de un sistema
Si se observa el gráfico 3 se notará que existen “partes del sistema”, las cuales interactúan entre sí. Las partes del sistema y las interacciones que se dan entre ellas definen lo que se conoce como “estructura de sistema”. La estructura del sistema define el espectro de comportamiento que el sistema tiene ante el entorno que lo rodea.
Gráfico 3: El sistema, su estructura y los procesos emergentes
Las relaciones que se dan entre las partes son de particular interés en el estudio sistémico, debido a que dichas relaciones generan procesos “emergentes” en el sistema, producto de la sinergia, de acuerdo con el principio de que el todo es más que la suma algebraica de sus partes.
Esto podría analizarse al observar la formación del agua, tal como se muestra en el gráfico 4. El agua, resultado de la reacción de dos moléculas de hidrógeno y una de oxígeno, es un elemento que posee propiedades emergentes (características únicas que son definidas por la estructura del propio sistema) que ni el hidrógeno ni el oxígeno tienen por sí solos. Esto es producto de la sinergia que se genera en la totalidad: el agua.
Gráfico 4: El a gua, producto de la sinergia del hidrógeno y el oxígeno.
De otro lado, si se observa el gráfico 5 podría tomarse a un elemento del sistema X y considerar a ese elemento como un nuevo sistema (v. gr., sistema X’). Si esto es así, en el sistema X’ se pueden distinguir los elementos que lo conforman y las interrelaciones que se dan entre ellos. Esto constituye el principio de recurrencia, concepto que se expresa a través de lo que se conoce como niveles de “resolución” (detalle).
Además todo sistema posee cuatro propiedades:
a. Estructura. Definida por los elementos que conforman el sistema y las interrelaciones existentes entre ellos.
b. Emergencia. Son las propiedades que afloran, producto de una estructura determinada.
c. Comunicación. Indica el grado y forma de interrelación entre los elementos del sistema.
d. Control. Consecuencia de a comunicación. Permite la autorregulación y supervivencia del sistema. El control se da siempre y cuando exista comunicación entre las partes.
Gráfico 5: El sistema X’ que proviene de un elemento del sistema X (Concepto de nivel de resolución).
Gráfico 6: Propiedades de todo sistema
Es importante resaltar, por tanto, que el enfoque de sistemas se puede aplicar en la computación o en la informática, pero son temas diferentes. En el capítulo VII se volverá sobre esto.
5. CLASIFICACIÓN DE SISTEMAS
De acuerdo con la clasificación de sistemas que Checkland (1981) hace de los sistemas, estos pueden ser:
a. Sistemas naturales. Aquellos sistemas que han sido elaborados por la naturaleza, desde el nivel de estructuras atómicas hasta sistemas vivos, los sistemas solares y el universo.
b. Sistemas diseñados. Aquellos que han sido diseñados por el hombre y son parte del mundo real. Pueden ser de dos tipos: abstractos y concretos. Ejemplos de sistemas diseñados abstractos: la filosofía, las matemáticas, las ideologías, la religión, el lenguaje. De sistemas diseñados concretos: un computador, una cas, un auto, etc. c. Sistemas de actividad humana. Son sistemas que describen al ser humano
epistemológicamente, a través de lo que hace. Se basan en la apreciación de lo que en el mundo real una persona o un grupo de personas podrían estar haciendo, es decir, en la intencionalidad que tiene el sistema humano que se observe.
d. Sistemas culturales. Sistemas formados por la agrupación de personas (por ejemplo, la empresa, la familia, el grupo de estudiantes de una universidad, etc.)
6. COMPLEJIDAD DE MODELOS
Si se habla de sistemas, se tiene que hablar de modelos. Como se ha dicho, el enfoque de sistemas implica la conceptualización de lo que es la realidad en términos de totalidades.
Para poder conceptualizar esas totalidades es necesario hacer elaboraciones mentales complejas, lo que requiere tener los instrumentos intelectuales para que esas representaciones mentales puedan ser claramente expresadas. En ello juegan un papel preponderante los modelos, y de allí su gran utilidad y su estrecha relación con el enfoque de sistemas.
En consecuencia, ¿qué es un modelo? Un modelo no es otra cosa que la representación de la realidad; es una abstracción, una simplificación de la misma.
Los modelos pueden ser de diversos tipos. Veámoslos. A. Modelos físicos
Son representaciones físicas de la realidad. Ejemplos: maquetas, reducciones a escala.
B. Modelos abstractos
Son representaciones de tipo verbal, matemático o gráfico (planos, dibujos). Es posible desarrollar modelos verbales, matemáticos y gráficos. La diferencia entre
cada uno de ellos es el distinto tipo de lenguaje que se utiliza para poder expresar las conceptualizaciones de la realidad.
Ahora bien: ¿para qué sirven los modelos? Los modelos sirven para conocer el sistema en estudio. También, para aprender acerca de lo que acontece con el sistema o para intentar predecir su probable comportamiento y así poder actuar sobre un a posible acción futura del mismo.
Los modelos son usados cuando resulta válido y de interés el estudio del sistema, para ejercer un proceso de aprendizaje sobre el comportamiento del mismo y para anticiparse a su posible comportamiento futuro; todo esto a un costo mucho menor del que podría acarrear si esto se hiciese en la realidad.
Los intentos de cambio que a lo largo de los años se han hecho en el país hubiesen sido menos costosos si en vez de experimentarlos en la propia realidad se hubiera podido analizar sus posibles consecuencias mediante el desarrollo de modelos sistémicos que considerasen diversas variables de dicha realidad. Así, ahora quizás no existirían tantos lamentos por lo que se hizo y lo que se dejó de hacer.
7. IMPACTO ACTUAL Y FUTURO
El impacto del pensamiento de sistemas en el mundo intelectual, desde su emergencia con la creación de la Society for General Systems Research en 1955 hasta la fecha, ha evolucionado en términos más y más crecientes. Cada vez es mayor el número de investigadores, de diversas partes del mundo y de distintos campos del saber, que adoptan conscientemente la visión de sistemas en sus investigaciones. El movimiento de sistemas, como se le conoce, es todavía minoritario en cuanto a la cantidad de investigadores dedicados directamente a la creación de conceptos, técnicas, metodologías, métodos o teorías sistémicas, pero la producción de trabajos va en aumento.
Convocadas por la International Society for Systems Sciences (ISSS), todos los años se reúnen, en diversas ciudades del mundo, personas interesadas en este esquema. En dichas reuniones se presentan trabajos en variados campos del saber. Asimismo el número de revistas y libros dedicados a difundir el pensamiento de sistemas, escritos en diversos idiomas, va en aumento, lo cual está generando una mayor consciencia sistémica en el tratamiento de los problemas existentes en el mundo.
La corriente ecologista, que nació hace muy poco en los países del llamado Primer Mundo y que ahora tiene una presencia mundial en la lucha por la preservación de la naturaleza, del medio ambiente y de la calidad de vida de los habitantes de este planeta, es
el resultado de una reflexión y visión sistémica del problema. La influencia de este modo de pensar está haciendo variar, por ejemplo, el concepto que de los negocios tenían las grandes corporaciones; ahora, las nuevas leyes dictadas por los gobiernos exigen cambios radicales en la definición de las funciones y en el uso de las tecnologías que emplean dichas compañías, con la finalidad de que sus actividades productivas y comerciales dañen lo menos posible la ecología y los recursos no renovables del planeta.
Este modo de pensar tiende a extenderse más y más conforme pasa el tiempo, haciendo variar los currículos de importantes escuelas de negocios del mundo e introduciendo el “enfoque de sistemas en la gestión empresarial”. Esto es así por cuanto las empresas, en lo que va de esta década y con el advenimiento del siglo XXI, tendrán que aprender a interactuar en economías abiertas, de alta competencia y en las que los conceptos de creatividad, habilidad y flexibilidad (léase adaptación de sistema-empresa a su entorno) serán los que moverán las economías mundiales.
La complejidad para manejar corporaciones con diversas unidades estratégicas y áreas geográficas de negocios; la diversidad de las tecnologías que tienen que estar provistas para ser competitivas; la especialización de los técnicos en campos determinados de la ciencia; el manejo del personal proveniente de diversas culturas; los grupos formales e informales de poder dentro de las organizaciones que intentan tener influencia en el control de su manejo; el poder existente en el entorno y que dificulta el accionar de la empresa; la competencia; los factores políticos, tecnológicos, económicos y sociales del entorno; todo ello crea una gran complejidad que hace cada vez más necesaria la aplicación de una visión sistémica a los problemas de gestión. De allí la aparición, en los últimos años, de la denominada administración sistémica estratégica (Rodríguez Ulloa, 1992a, 1992b) como esquema necesario para el manejo adecuado de las corporaciones ante entornos difíciles, sorpresivos y de múltiples variables cualitativas y cuantitativas.
La nueva configuración geo-socio-político-económica del mundo, con los procesos de integración y desmembramiento de bloques, también está condicionando que los estudiosos de políticas nacionales e internacionales adviertan la necesidad de aplicar un enfoque de sistemas para entender adecuadamente los acontecimientos. La integración de disciplinas; la creación de nuevas disciplinas integradas unas a otras; el cuestionamiento a filosofías o enfoques tradicionales como por ejemplo en el campo de la antropología anticipatoria, o en la medicina, con la aparición de la medicina holística que integra aspectos concernientes de la cultura, la antropología, la sociología, la psicología, la
psiquiatría y la medicina corporal, o aquel que se le hace a la ciencia administrativa tradicional con el surgimiento de los trabajos en sistemas blandos (Checkland, 1981; Wilson, 1984; Jackson, 1990; Flood y Carson, 1989); son, todos ellos, claros ejemplos de los procesos de integración del conocimiento que se está gestando como producto de la necesidad de enfrentar la creciente complejización de la realidad en los últimos tiempos.
8. ¿Y AHORA QUÉ?
Lo que muy probablemente suceda en esta década y en las subsiguientes es una profundización de la tendencia a la aplicación del enfoque de sistemas para el estudio y la búsqueda de soluciones adecuadas en diversas facetas de la realidad. Pero aún falta investigar más en el enfoque sistémico, tanto para la creación e teorías como de métodos, metodologías y conceptos sistémicos.
Sin embargo, los pensadores sistémicos consideran que el aporte de este implicará una serie de cambios, bastante profundos, en las ideologías imperantes, las corrientes filosóficas en vigencia, la forma de manejar nuestras organizaciones, el entendimiento y la comunicación de los seres humanos de diversas culturas, el respeto al hombre por él mismo y a su hábitat, en un proceso de armonía e integración; repensando y rediseñando la tecnología que maneja actualmente, hacia una que permita el desarrollo humano sin afectar negativamente el de sus semejantes ni el hábitat en el cual vive. Esto, en consecuencia, implicará un examen muy profundo de lo que es el pensamiento científico hoy en vigencia y de su empleo.
La corriente intelectual sistémica gestada formalmente por Bertalanffy está en pleno proceso de desarrollo, y nuevos esquemas se están preparando para abordar los problemas de diversa índole, entre ellos los organizacionales. En lo que a la evolución del pensamiento sistémico se refiere, lo más recomendable en esta coyuntura es desarrollar concepciones propias, haciendo artesanía de sistemas para la construcción del conocimiento.
III. El movimiento de sistemas
1. El movimiento de sistemas. 2. Su ideología. 3. Sus desarrollos.
1. EL MOVIMIENTO DE SISTEMAS
La evolución del pensamiento de sistemas es relativamente reciente. Su empleo formal y consciente no supera los cuarenta y cinco años. Surge y se difunde como alternativa intelectual para el entendimiento de la realidad, gracias a la formación en 1955, de la Society for General Systems Research (SGSR), luego convertida en la International Society for General Systems Research (ISGSR) y fianlmente en lo que hoy es la International Society for the Systems Sciences (ISSS).
La constitución de la SGSR marca un hito muy importante en la difusión de la sistémica en las diferentes latitudes del mundo, iniciándose así lo que se conoce como el movimiento de sistemas (Checkland, 1990). Fundaron dicha sociedad Ludwing Von Bertalanffy (biólogo), Kenneth E. Boulding (economista), Anatol Rapoport (matemático) y Rlph W. Gerad (fisiólogo). Podrá notarse que dichos personajes pertenecieron a diversas disciplinas; sin embargo, todos ellos manifestaron un interés intelectual común: la necesidad de ver la realidad a través de totalidades, es decir, sistémicamente, lo que implicaba transponer las fronteras de cada una de sus disciplinas particulares y observar y actuar en la realidad a partir de un esquema inter y transdisciplinario.
La SGSR fue fundada para cumplir un conjunto de objetivos y agrupar a aquellas personas que habían adoptado conscientemente la actitud de ver las cosas como “sistemas”.
El objetivo central de la SGSR fue, en palabras de Bertelanffy, “crear una teoría general que permitiese la explicación de los fenómenos que se dan en diversas facetas de la realidad”. Así, los objetivos de la teoría general de sistemas (TGS) fueron los siguientes (Bertalanffy, 1976):
− Investigar el isomorfismo de conceptos, leyes y modelos en varios campos del saber y permitir la transferencia de un campo al otro.
− Apoyar el desarrollo de modelos teóricos adecuados en áreas donde no existen.
− Eliminar la duplicación de esfuerzos teóricos en diferentes campos.
− Proporcionar la unidad de la ciencia a través del mejoramiento dela comunicación entre los especialistas.
Pero aun cuando los objetivos fueron muy loables, en la práctica no hubo resultados concretos. Sin embrago, si quedó claro que dicha perspectiva podía aplicarse en disciplinas particulares, como herramienta intelectual para discernir y entender situaciones problemáticas específicas bajo estudio. En consecuencia, el pensamiento de sistemas puede ser considerado como una metadisciplina, que se pone a la altura del pensamiento científico y por encima de las disciplinas particulares, siendo un esquema intelectual que puede ser aplicado a las diversas disciplinas específicas, como lo hace también el método científico. Con el esfuerzo de Bertalanffy y compañía emerge, entonces, un intelectual que “se sienta al costado de la ciencia, para apoyarla y complementarla” (Checkland, 1972).
El lenguaje que utiliza la sistémica es el matemático, aunado a los principios y reglas de la lógica; adicionalmente, recurre al lenguaje verbal para poder explicar las interpretaciones que del mundo real hace el enfoque sistémico.
La filosofía sobre la que descansa esta perspectiva es el holismo, siendo J. C. Smuts, filósofo contemporáneo sudafricano, el defensor de esta posición. De él extractamos una figura literaria que trata de explicar lo que es la perspectiva sistémica:
“La realidad es una totalidad de campos de acción que se interfieren…El todo es un movimiento cósmico
en el que la realidad recorre diferentes órdenes del ser.”
El movimiento de sistemas es la expresión del paradigma intelectual que se viene gestando desde el pronunciamiento formal hecho por Bertalanffy para ver y observar la realidad como totalidades o de manera holística; pronunciamiento inicial que fue apoyado por sus discípulos Anatol Rapoport, Kenneth Boulding y Ralph W. Gerard, en la idea de buscar la unidad de la ciencia. Según esta concepción, la realidad no se presenta dividida en procesos físicos, químicos, biológicos, psicológicos, o sociales aislados, sino que, atendiendo a su complejidad, cada uno de ellos está imbuido de los demás (v. gr., en un procesos social existen a la vez procesos psicológicos, fisiológicos, químicos, físicos, etc).
Para los pensadores de sistemas el mundo es complejo, y en la búsqueda de las soluciones hay que encarar dichas complejidades en toda su dimensión.
Esta perspectiva gana cada día mayor cantidad de adeptos, quienes, formados bajo distintas disciplinas, piensan que la visión sistémica es un arma potente para estudiar y entender los fenómenos del mundo real y que bien puede ser un complemento del método científico.
Todo este grupo de gente de distinta formación y que han adoptado la perspectiva de sistemas para encarar y resolver sus problemas conforman lo que se denomina el movimiento de sistemas. Para entender mejor lo que decimos, en el gráfico 7 se muestra un mapa propuesto por Checkland en el que se indican las áreas intelectuales que se vienen creando, así como las teorías, métodos y metodologías que se han desarrollado y se están desarrollando.
Gráfico 7: El movimiento de sistemas 1. Estudio de ideas de sistemas como tales
1.1. Trabajos teóricos en sistemas (desarrollo de teorías, filosofías, etc) Ejemplos: Teoría General de Sistemas, teoría de la Jerarquía, cibernética, Teoría de la Información.
1.2. Trabajos de sistemas en el mundo real
1.2.1. Trabajos en sistemas duros (orientados a construir o diseñar sistemas que no existen en el mundo real).
Ejemplos: Metodología de la ingeniería de sistemas desarrollada por la Bell Corporation, metodología de la ingeniería de sistemas asistida por computador.
1.2.2. Trabajos en técnicas de ayuda para la toma de decisiones (orientadas al desarrollo de técnicas que sirvan para estudiar cursos de acción y sus consecuencias).
Ejemplos: La investigación operacional, análisis de decisiones, análisis de sistemas tipo RAND o IIASA, análisis beneficio-costo.
1.2.3. Trabajos en sistemas blandos (orientados a generar debate de posiciones conceptuales, las cuales corresponden a cosmovisiones distintas, expresadas a través de modelos conceptuales). Ejemplos: Metodología de los sistemas blandos.
2. SU IDEOLOGÍA
La ideología que sustenta el movimiento de sistemas es producto de la filosofía holista, a la que tiene como base. Esto implica ver las cosas como totalidades. Pero como se ha dicho en la explicación previa sobre el movimiento de sistemas, se pueden adoptar distintas versiones de lo que e el enfoque sistémico; y ello es así porque este también está en proceso de evolución.
Por tanto, podría decirse que si bien la ideología del pensamiento sistémico es fundamentalmente integracionista, globalista, trans e interdisciplinaria, hay un conjunto de variantes alrededor de la visión holista que vale la pena recalcar.
Si se toma por ello el esquema desarrollado por Checkland (1990) y se hace un análisis de los principales trabajos teóricos, como los de Norbert Wiener en cibernética o los de Ludwing Von Bertalanffy, aparece nítidamente un esquema integracionista de las diversas disciplinas, pero en el que todavía no hay una clara distinción filosófica entre el pensamiento científico y el sistémico. En cambio, algo que si se da de manera muy explícita en dichos trabajos es la complejidad existente en las diversas categorías de la realidad, por un lado, y la creación e integración de conceptos provenientes de diversas disciplinas, por otro.
Si, en cambio, se consideran los trabajos en sistemas “duros”, se puede apreciar la influencia del modelo ingenieril (y por tanto científicamente estructurado) del enfoque sistémico practicado bajo este esquema. Aquí la ideología imperante es la maximización del beneficio o la minimización del costo al “solucionar” un problema, siguiendo para ello un esquema rígido en el proceder. Esto puede ser comprobado si se toma en cuenta la metodología de la ingeniería de sistemas propuesta por Hall (1962), conformada por las siguientes etapas: a) Definir el problema; b) Buscar alternativas de solución; c) Evaluar alternativas, siguiendo el criterio beneficio-costo; d) seleccionar la mejor alternativa de solución; e)Aplicar la alternativa elegida; y, f) Controlar y evaluar los resultados.
De otro lado, si se toman en cuenta los trabajos sobre metodologías de ayuda a la toma de decisiones, entre los que se encuentran los esquemas del análisis de decisiones tipo RAND o la investigación de operaciones, las metodologías de evaluación de proyectos, etc. Se podrá observar que si bien estos esquemas tienen una característica sistémica al analizar la problemática, la ideología que subyace a ellos es nuevamente una